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La deshidratación y falta de medicamentos acaba con cientos de vidas en Mosul

17 jun 2017
11h17
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La falta de atención médica y escasez de agua y comida han causado la muerte de cientos de civiles atrapados en el casco antiguo de la ciudad septentrional iraquí de Mosul, último reducto del grupo terrorista Estado Islámico (EI) en la urbe.

Un médico atrapado en territorio yihadista y que se identificó como Abu Gaiz dijo a Efe que los habitantes del casco antiguo de Mosul se mueren lentamente por el hambre, la sed y la falta de medicamentos que afecta, sobre todo, a los ancianos enfermos y a los heridos en los bombardeos.

En una conversación telefónica, Abu Gaiz precisó que los médicos que quedan en el casco antiguo solo cuentan con "medios primitivos" para atender a sus pacientes, ya que solo los miembros del EI son tratados con medicamentos.

Abu Gaiz, que trabaja en una pequeña clínica del casco antiguo, agregó que el departamento de medicina forense, situado en el barrio Al Maidan y controlado por los terroristas, registró la muerte de 280 personas en el casco antiguo por falta de alimentos y medicamentos desde el inicio el pasado febrero de las operaciones militares contra los yihadistas.

El médico añadió que la mayoría de los fallecidos sufrían cáncer, diabetes, enfermedades cardiacas o alta presión sanguínea y que estaban atendidos por médicos especializados antes del bloqueo.

Según fuentes médicas y testigos, en las últimas dos semanas se ha registrado la muerte de alrededor de 234 personas, entre ellas 37 niños.

"La situación es trágica, no se pueden soportar más retrasos, las fuerzas iraquíes deben acelerar sus operaciones militares para salvar al resto de la gente atrapada antes de que sea demasiado tarde, especialmente a los niños y a los pacientes que no tienen acceso a medicina, ni comida ni bebida", subrayó Abu Gaiz.

Médicos Sin Fronteras (MSF) informó esta semana de que están atendiendo casos de bebés desnutridos debido a que sus madres no pudieron darles el pecho y de lo extremadamente caro que es conseguir leche en polvo, tanto en las áreas sitiadas controladas por el EI, como en los campos de desplazados donde viven ahora.

"La mayoría de los 300 bebés tratados en los últimos tres meses en un hospital de Al Qayara, 40 kilómetros al sur de Mosul, tenían menos de seis meses y los llevaron sus familias que habían huido de la parte sitiada en el oeste de Mosul y de Shirqat", explicó MSF en un comunicado difundido este viernes.

Los residentes del distrito sitiado entierran a sus muertos dentro de sus casas, cuyo espacio no supera los 40 y 70 metros cuadrados, o en las calles, lo que provoca malos olores debido a que la sepultura no se lleva a cabo de manera apropiada.

Un habitante de la zona de Al Faruq, Mohamed Ismail Ganem, que logró huir recientemente con su familia de las zonas ocupadas por el EI, contó a Efe como empeoró el estado de salud de su padre de 69 años por la falta de alimentos y medicamentos para tratar la diabetes.

Explicó que lograron trasladarlo en un pequeño coche y sacarlo de la zona asediada para ingresarlo en un hospital, en el que ahora se recupera.

Sin embargo, Ganem lamentó el fallecimiento de dos familiares suyos antes de que pudieran escapar, y dijo que "las familias no saben qué hacer con sus enfermos, ni dónde dirigirse, mientras que el EI se niega a proporcionarles medicamentos" por no ser "de los hermanos", como denominan a otros miembros del EI.

Recuerda como en un centro sanitario gestionado por los yihadistas le negaron atención por no ser de los "hermanos".

Por su parte, el médico del Departamento de Sanidad de la provincia de Nínive, Aus al Hamadani, dijo a Efe que "tanto los menores como las mujeres, especialmente las embarazadas, sufren malnutrición por el bloqueo".

Según Al Hamdani, unos 180.000 ciudadanos se encuentran cercados en el casco antiguo, una cifra que la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), rebaja a unos 100.000 civiles.

Al Hamadani insistió, además, que el EI tiene reservas estratégicas de todo tipo de medicamentos, que controla varios centros sanitarios, pero limita la atención médica a sus miembros.

Asimismo, narró que el departamento sanitario de Nínive sufre mucha presión, ya que recibe a diario, junto con otros seis hospitales, numerosos casos de deshidratación, en su mayoría, de personas que han logrado huir.

Para atender a los desplazados, explicó, las autoridades provinciales levantarán tres hospitales de campaña en los barrios recuperados.

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