 14-02-2002 El modelo de Napster
Napster de alguna manera es la estrella de la escena P2P gracias a su lucha leonina con la justicia. Se trata de un programa diseñado por un joven estudiante que quería compartir sus ficheros musicales con los amigos. En pocos meses un programa creado para que lo usasen diez o doce colegas se ha convertido en un fenómeno que mueve las pasiones de millones de usuarios. Esta aplicación utiliza Internet sin necesitar usar ningún navegador. Además permite a los usuarios intercambiar información entre ordenadores, lo que revoluciona el modelo actual. Hasta ahora todos los intercambios de información se hacían por regla general entre un gran servidor y los ordenadores personales de la gente. Es la primera vez que de forma masiva se puede intercambiar información contenida en los ordenadores de simples particulares. El sistema de funcionamiento es realmente simple: los servidores de Napster no guardan en su interior ningún fichero, es por ello que la industria no les acusa de piratería, sino de incitar y colaborar con la piratería. Una vez instalado el programa en el ordenador, basta conectarse a Internet y abrir Napster, que automáticamente se conectará con cualquiera de los servidores disponibles. En el panel de configuración se fijan determinados parámetros como el número de ficheros que se quiere descargar simultáneamente o cómo quiere que se muestre la información. La parte más importante es la configuración de los ficheros que se van a compartir con los demás usuarios. El usuario busca en su propio disco duro y va marcando aquellos ficheros que está dispuesto a compartir. Así el programa Napster instalado en el ordenador del particular notifica al servidor Napster qué ficheros se comparten y dónde están. De esta manera en los servidores de Napster no hay software; únicamente hay infinidad de listas de ficheros para compartir con las respectivas rutas de ubicación en los discos de los usuarios. Como resultado de todo esto cada usuario conectado a uno de los servidores puede compartir su música con todos los demás usuarios conectados al mismo servidor, pero no con los conectados a otros servidores. Para encontrar una canción basta con introducir el nombre del autor o del grupo y el título en la pantalla de búsqueda. A los treinta segundos aparecerá una larga lista de destinos donde es posible encontrarla. Con sólo un doble clic se inicia la bajada desde el destino elegido. Son tres los factores que originan el éxito de Napster:
El acceso a los ficheros, legales o no, es gratuito.
Es un software de una sencillez espartana pero sumamente eficaz. Apenas consume recursos y hasta el menos informatizado de los usuarios lo puede manejar de forma intuitiva.
Las conexiones a Internet son cada vez más rápidas y ahora mismo descargar ficheros musicales de la Red, sobre todo comprimidos en MP3, no lleva demasiado tiempo. Muchos de los usuarios tienen conexiones por cable o ADSL de alta velocidad. En cualquier caso los usuarios que cuentan con tarifa plana suelen preparar antes de irse a dormir una lista de descargas y aprovechan las horas de sueño para que el ordenador obtenga los ficheros por sí solo. Días antes del lanzamiento en España del último disco de U2 o del de Enya ya se podían encontrar completos en Napster con buena calidad. El sistema de Napster no es perfecto, pero diversos internautas fanáticos del software libre se han encargado de solucionar el problema. Partieron de una copia de Napster para ejecutar un duro trabajo de ingeniería inversa y crearon su propio paquete de programas abiertos. Es lo que se conoce como OpenNap. Entre las limitaciones de Napster se encuentra la imposibilidad de elegir servidor, y una vez conectado a uno de ellos de forma aleatoria, la incapacidad del sistema para relacionar todos los servidores entre sí en una macrored de intercambio. Clones de Napster Los programas sucesores de Napster, hijos del rediseño anónimo del software original, permiten la interrelación de servidores y siguen albergando en su interior únicamente listas de canciones, mientras los ficheros permanecen en los ordenadores de los usuarios. Uno de los programas más logrados es Napigator. Se trata de un navegador que se especializa en la búsqueda de ficheros MP3 en todos los servidores que en el mundo utilizan la tecnología Napster. Mediante Napigator, es posible conectarse a cualquiera de los servidores siempre y cuando se tenga instalado el Internet Explorer. La debilidad de Napster está en el diseño. Para acabar con la red Napster basta con cerrar los servidores, gran parte de los cuales pertenecen a la misma compañía. Los sucesores están planeando estrategias y rediseños del software para que descentralicen la tarea y que hagan posible la interconexión directa entre los ordenadores de los usuarios. Tras el reciente acuerdo entre Bertelsmann y Napster, y el cierre fulminante de Scour, podría parecer que se avecinan tiempos duros para el peer-to-peer. Scour era una comunidad-portal dedicada al intercambio de ficheros multimedia de todo tipo entre usuarios sin ánimo de lucro. La demanda de las discográficas, la incapacidad para negociar el equipo directivo, y la rápida acción de la justicia norteamericana han provocado la caída de este incipiente gigante. En estos momentos Scour está buscando comprador para los pocos activos que le quedan a la empresa, entre ellos la lista de suscriptores.
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