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Por
el Dr. Francisco Ramos Campos, que intervino como perito del Juez Garzón
en el caso Pinochet
14 de marzo 2000
No sabemos que cara se le habrá quedado al Sr. Straw, Ministro de Interior del Gobierno Británico, al ver por TV como el General Pinochet, al que el dia 2 de Marzo liberó por razones humanitarias , casi veinticuatro horas después, y tras un largo viaje, abandona "milagrosamente" su silla de ruedas nada más pisar tierra chilena, y camina, sonriendo de forma saludable, y responde a los saludos de sus alborozados seguidores que habian ido a recibirle. No sabemos qué cara se le habrá puesto al Sr. Matutes, Ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno español, que se alineó con la posición inglesa y defendió a "capa y espada" que el General Pinochet, tal como de forma clara y rotunda demostraba el informe del Profesor Sir J.Grimley Evans y su equipo, estaba muy enfermo, y se le debía considerar como "mentalmente incapacitado para asistir a juicio". No sabemos que cara habrá puesto el Prof. Sir John Grimley Evans y todo su equipo (Dres. Denham, Lees y Wyke) que proporcionaron al Sr. Straw la prueba en la que fundamentó su negativa para extraditar al General Pinochet por razones humanitarias, debido a que no estaba mentalmente capacitado para soportar las exigencias de un juicio. Posiblemente el Sr. Straw, al que se describe como hombre frío y muy calculador, sopesó todas las razones, pero resulta muy evidente que su decisión se hizo ateniéndose más a intereses politicos que a las exigencias de la justicia. No deja de ser llamativo que los diversos profesionales de Francia, Belgica y España, que actuaron como peritos y tuvieron acceso a los informes sobre el estado de salud (física y mental) del General Pinochet, discreparan al unísono de las conclusiones del informe del Prof. Grimley y su equipo, y respetuosamente las consideraran inadecuadas y desproporcionadas, y aconsejaran nuevos exámenes médicos y neuropsicológicos más objetivos y rigurosos. El Sr. Straw prometió estudiar con sus asesores todas las alegaciones presentadas. ¿Realmente lo hizo? En su comparencia ante la Cámara de los Comunes, y al tiempo que el avión que transportaba a Pinochet abandonaba el suelo británico, admitió que todas las alegaciones fueron favorablemente valoradas por el Oficial Médico del Ministerio del Interior inglés. Se viene a decir "que las objecciones legalmente válidas no tienen fundamento médico y que las que tienen fundamento médico no van al fondo de la cuestión: la incapacidad mental del General Pinochet". ¿Cómo se entiende esto ? El informe realizado por el equipo de especialistas españoles nombrados por el juez Garzón (equipo compuesto por un médico forense, un neurólogo, cinco psiquiatras y un psicólogo), utilizando los propios datos del informe inglés, concluye que (sic): "no se presentan argumentaciones demostradas que objetiven alteraciones significativas de su capacidad de coordinación recuerdo, retención, comprensión y entendimiento. Tampoco que esté presente una alteración de su estado de salud mental ". Además, el equipo era muy consciente de que "la valoración en ningún momento ha sido sobre la persona del Sr. Augusto Pinochet Ugarte, sino sobre los informes realizados por el equipo médico inglés, y que les fueron entregados por el Magistrado-Juez, D. Baltasar Garzón Real". Más adelante y en relación al exámen médico expresan: La forma y circunstancias que rodearon la aplicación de las pruebas neuropsicológicas llevaron al equipo de peritos españoles a concluir que la evaluación practicada al General Pinochet era poco fiable y por tanto "sería conveniente repetir la exploración neuropsicológica del sujeto utilizando un procedimiento más riguroso y con varias sesiones de una hora de duración a lo largo de una semana. En este sentido, convendría utilizar Baterias Neuropsicológicas generales que tienen en cuenta las características cognitivas, motoras y sociales de los ancianos. Finalmente, la conclusión general a la que llegan es que de la evidencia extraida del informe del Profesor Grimley y su equipo "se puede deducir que el Sr. Pinochet presenta un estado tanto físico como mental lo suficientemente normal como para afrontar cualquier situación incómoda, como puede ser la comparecencia en un juicio. Todo ello sin menoscabo de que nuevos exámenes clínicos pudieran demostrar lo que hasta ahora no se ha evidenciado." ¿Simuló el General Pinochet? No sabemos, aunque de manera reiterada se ha publicado y difundido en los medios de comunicación españoles, si el General Pinochet intencionadamente quiso engañar a los especialistas ingleses fingiendo y simulando que estaba peor de lo que realmente estaba; ni siquiera sabemos si estaba debiamente informado del alcance y consecuencias de la exploración que le practicaron. En todo caso, en el informe del Profesor Grimley y su equipo deliberadamente se descarta la simulación intencionada. Lo que sí es cierto es que muchos de sus resultados, sobre todo los obtenidos en las pruebas neuropsicológicas, se sitúan dentro de la normalidad; incluso, como hemos apuntado anteriormente, en algunas pruebas relacionadas con la inteligencia verbal obtiene un rendimiento muy bueno, algo impropio de una persona que conscientemente esté fingiendo o simulando. Los informes
periciales El dictamen tiene que tener pues una base científica constatable de suerte que pueda ser científicamente corroborado y científicamente criticado. Las operaciones practicadas deben responder a un plan de estudio sistemático y tan completo como sea necesario. Es decir, no sólo hay que describir y comprender, sino también explicar. Por otra parte, entendemos que las tareas de evaluación y diagnóstico pueden ser vividas por el profesional con cierto temor, por la responsabilidad legal y ética que suponen. Un autor experto
como I.B. Weiner, para evitar ese tipo de riesgos, recomienda al perito
que aplique las tres reglas siguientes: Tener presentes estos principios ayuda a ser más eficiente y eficaz, incluso puede evitar el pago de indemnizaciones por responsabilidad civil. Sin embargo, la actitud que subyace en ellos entraña importantes riesgos de tipo ético. Como advierte el propio Weiner, el perito puede pensar lo que quiera, pero sólo debe escribir lo que esté preparado para testificar ante un tribunal. Por ello, puede parecer que lo más fácil es redactar informes poco comprometidos. Desde estas consideraciones el informe de la Dra. Wyke nos plantea muchas dudas. Todo hace pensar que no solamente se precipitó en la selección de las pruebas, aplicándolas en una hora muy poco apropiada para este tipo de exploraciones (después de comer) y en presencia de al menos tres personas, lo que pudo favorecer que el sujeto no rindiera adecuadamente, pues ya debía de estar muy cansado y tal vez desmotivado, dado que llevaba todo el día en el Hospital; también se precipitó en su conclusión final (el General Pinochet - nos dice- "muestra un deterioro moderado/severo de sus funciones intelectuales por encima de lo normal para su edad. Era una persona de inteligencia superior y actualmente funciona en un nivel de medio bajo/ medio. La memoria a corto plazo, la capacidad de aprendizaje y el recuerdo demorado muestran un déficit grave. La mayor dificultad estriba en su incapacidad para retener información con el paso del tiempo. No hay evidencia de que el General Pinochet esté intentando simular discapacidad. En mi opinión, no sería capaz de hacer frente a la complejidad legal de un juicio"). En su informe la Dra. Wyke comete el error de llegar, sin fundamento suficiente, a una conclusión muy importante y que tiene grandes y graves repercusiones legales. Además, como el lector puede deducir por sí mismo, el texto es, quizás deliberadamente, contradictorio. También sus propios datos cuantitativos (lo más objetivo de todo el informe) le están indicando que el Senador Pinochet obtiene resultados que estadísticamente están dentro de la normalidad. Frecuentemente se aconseja que los informes periciales sigan la táctica "de máxima observación, media descripción y mínima inferencia". El informe de la Dra Wyke sigue la formula "mínima observación, media descripción y máxima inferencia". Con todos mis respetos, al informe de la Dra. Wyke le falta rigor y objetividad, y quizás por ello se precipita en sus conclusiones. Por esta y otras razones técnicas que no es preciso exponer aquí, creo que no reúne las debidas garantías de ser todo lo fiable que debería ser un informe de este tipo. Es muy arriesgado en un solo día y en una sola sesión, que debió durar unas tres horas aproximadamente, realizar todas las pruebas (no olvidemos que el General Pinochet tiene 84 años) sin que la fiabilidad y validez de la aplicación no se resientan. Dada la importancia
del caso y de sus consecuencias legales, la secuenciación de las pruebas
a lo largo de una semana hubiese sido lo más aconsejable. Sin embargo,
lo peor de todo es que las aportaciones de la Dra. Wyke fueron tomadas
con mucha generosidad por los tres médicos que comparten la autoría
del informe principal (Profs. Grimley y Lees y el Dr. Denham), cuando,
después de haber realizado una síntesis de los datos de que disponen,
se pronuncian sobre el objetivo central del mismo y escriben: "CAPACIDAD
DE SOMETERSE A JUICIO. Físicamente el Senador Pinochet estaría capacitado
en el momento presente para asistir a un juicio, pero como los episodios
de lesiones cerebrovasculares han progresado pese al óptimo tratamiento
(con correctos controles de diabetes y de la presión arterial y con
agentes antiagregantes plaquetarios) es probable un progresivo deterioro
tanto de su condición física como mental. Mentalmente. En nuestra opinión,
el Senador Pinochet no está en el momento presente mentalmente capacitado
para tomar parte con conocimiento de causa en un juicio. Basamos esta
opinión en: No hay base empírica para demostrar las afirmaciones anteriores, a lo sumo razonablemente se puede aceptar un leve deterioro en la memoria reciente, que puede estar ligada a la edad y que es muy frecuente en personas ancianas. Por otra parte los resultados de la Dra. Wyke demuestran con objetividad que el General Pinochet comprende y se expresa con normalidad, incluso su rendimiento en la prueba de Vocabulario del WAIS alcanza la calificación de superior. Las conclusiones que siguen constituyen el punto central del informe, pero son conclusiones gratuitas, no estan basadas en resultados objetivos, son meras opiniones de los autores del informe: "Con estos impedimentos estaría incapacitado para seguir el proceso de un juicio de forma suficiente como para instruir a sus abogados. Tendría dificultad para responder al contenido y a las implicaciones de las preguntas que se le formularan y no tendría conciencia de esta dificultad. Su memoria de hechos remotos está mermada. Tendría dificultades para hacerse oír y comprender en sus respuestas a preguntas". Estamos persuadidos de que las incapacidades diagnosticadas se deben a lesiones cerebrales, pues son compatibles en su naturaleza y corresponden a esa manifestación; y las pruebas neuropsicológicas formales no mostraron ninguno de los síntomas de exageración deliberada de mermas. En concreto, esos tests neuropsicológicos indicativos de la inteligencia original y del nivel de educación (como la Prueba de Vocabulario de WAIS) indican una capacidad superior. En el momento presente, el paciente no muestra de depresión clínica". Así pues, los resultado obtenidos en los diversas exámenes y pruebas realizados por Prof. Grimley y su equipo no nos permiten demostrar objetivamente que el General Pinochet esté mentalmente incapacitado para tomar parte con conocimiento de causa en un juicio. En resumen, se puede llegar a pensar que toda la exploración y pruebas neuropsicológicas aplicadas al General Pinochet estuvieron en todo momento enfocadas a objetivar los déficits que de antemano se pretendían encontrar con la finalidad de validar la hipotésis principal: un deterioro mental por un síndrome cerebral orgánico (o enfermedad cerebrovascular) que le incapacitaría para ser sometido a juicio. Sin embargo, y a pesar que las mismas pruebas neuropsicológicas se realizaron en condiciones poco fiables (p. e. se hicieron deprisa, por la tarde, después de comer, siempre en presencia de tres personas) del informe del Prof. Grimley y su equipo y del informe de la Dra. Wyke lo que, en mi opinión objetivamente se deduce, es que el General Pinochet es un anciano de 84 años, diabético, con varias dolencias físicas, clínicamente controladas, con ligeros problemas de riego sanguineo cerebral y pequeños problemas de memoria por la edad. En España, sería un anciano física y mentalmente normal. Ética
de los informes periciales El informe de la Dra. Wyke y el informe del Prof. Grimley y su equipo sobre el General Pinochet me ha hecho reflexionar mucho estos días sobre estos y otros temas. Estoy seguro de que su trabajo no fue nada fácil. También estoy seguro de que el Sr. Straw, por muy frio y cerebral que sea, como Hamlet, tuvo que repetirse más de una vez aquello de "to be or not to be". Lo que pasó después
ya es historia. Dr.
Francisco Ramos Campos |