|
En este mismo año de 1555, el Papa Paulo IV concedió a esta
Cofradía y a su capilla las mismas Santas Indulgencias que poseía la Basílica
de San Juan de Letrán de Roma, a través de una bula despachada por el
Arzobispo Teatino Marco Antonio Mateo el 17 de agosto del referido año.
Esta cofradía fue una de las más
activas e importantes de la ciudad hasta el siglo XIX, ya que a raíz del
proceso desamortizador llegó casi a desaparecer, manteniendo sólo
durante finales de siglo y principios del presente, un discreto culto
interno, reorganizándose las salidas procesionales en 1960, gracias al
entusiasmo de un grupo de jóvenes encabezados por Federico Anglada y
Joaquín Franquelo. La Cofradía se replantea como de “Estudiantes”,
al existir en aquella época dentro de este colectivo un deseo claro de
participación dentro de la Semana Santa de Antequera.
A partir de 1975, la cofradía irá
poco a poco recuperando su identidad y asentándose firmemente de nuevo
dentro del mundo cofrade antequerano.
La recuperación del antiguo
patrimonio, su restauración y adecuación a los tiempos y necesidades
modernas se convertirán en el objeto primordial, sin olvidar claro está
su función de comunidad cristiana.
Así de este modo, se comienza por
restaurar los tronos, muy lentamente al principio, aunque con la
recuperación en 1986, de gran parte del antiguo patrimonio mueble cuyos
depositarios, la familia Muñoz Rojas, gustosamente lo reintegran a la
Cofradía después de haberlo cuidado mimosamente durante años, se le da
un gran impulso, dotando a la cofradía de una nueva imagen que se sigue
manteniendo y aumentado en la
década de los noventa.
|