El
pastor y el eco
Publicado en 1835
Pastor:
Bellas
selvas donde vi
mi dulce pasión premiada
dádme pruebas de mi amada
que pienso que la perdí.
Eco:
Dí
Pastor:
¿Que
diga? lindo donaire;
pues que responderme quieres
dime primero quién eres,
porque no te haga desaire.
Eco:
Aire
Pastor:
Eres
ninfa enamorada,
o eres gallardo pastor,
que por cuidados de amor
no cuidas de tu manada?
Eco:
Nada
Pastor:
Si
eres nada no está bien
que de ti se fíe un hombre,
y pues me callas tu nombre
mi pena callo también.
Eco:
Bien
Pastor:
Pronto
convienes por cierto
en callar, la prueba es ésa
de cuán poco te interesa
éste mi dudar incierto.
Eco:
Cierto
Pastor:
Claridad
gastas a fe;
pero dime, por tu vida,
de la que lloro perdida
¿sabes cosas que no sé?
Eco:
Sé
Pastor:
Pues
no me niegues el gusto
que al oirlas tendré yo;
di, ¿por qué no me escribió
causándome tal disgusto?
Eco:
Gusto
Pastor:
¿Gusto
fue? mal gusto tiene
en causarme tal dolor;
mas ¿si tendrá algún pastor
que en mi ausencia la entretiene?
Eco:
Tiene
Pastor:
¡Quién
creyera sus mudanzas!
¿Con que aquellos juramentos
sólo fueron fingimientos
y engañosas acechanzas?
Eco:
Chanzas
Pastor:
¡Chanzas
que a mil precipicios
me guiaron, vil mujer!
¿Qué causa pudo tener
para olvidar mis servicios?
Eco:
Vicios
Pastor:
¡Nunca
pudiera pensarlo
en su virtud, si supiera
quién es su amante, corriera
al instante a buscarlo!
Eco:
Carlo
Pastor:
¿Carlos
es? ¿de cómo o cuándo
su voluntad se ganó?
¿De qué medios se valió
para ir su pecho ablandando?
Eco:
Dando
Pastor:
¡Mira
que parece bola;
mil veces se lisonjeaba
que el oro nada lograba,
sino la constancia sola!
Eco:
¡Hola!
Pastor:
Cuando
me ausenté de aquí
alguien la seduciría
y en mi daño le hablaría
porque me olvidase así.
Eco:
Sí
Pastor:
Dame,
por tu vida, gusto
de decir quién es ese hombre,
si es que merece ese nombre
hombre que fue tan injusto.
Eco:
Justo
Pastor:
No
me acuerdo quién es ése,
¿si será el que se reía
de mí porque yo no hacía
cosa que ella no quisiese?
Eco:
Ese
Pastor:
Ya
daba yo por supuesto
que ése fue quien me vendió;
mas pues ella me olvidó,
a mudar de amor me apresto.
Eco:
Presto
Pastor:
Hermosuras
hay sobradas
de quien prendarme podré,
bien pronto dama hallaré,
pues que las hay a bandadas.
Eco:
Dadas
Pastor:
Satisfecho
voy de vos,
pues me habéis desengañado,
y de pastor tan honrado
la vida pediré a Dios.
Eco:
Adiós