Manuel María Pérez


 

El pastor y el eco
Publicado en 1835


Pastor:

Bellas selvas donde vi
mi dulce pasión premiada
dádme pruebas de mi amada
que pienso que la perdí.

Eco: Dí


Pastor:

¿Que diga? lindo donaire;
pues que responderme quieres
dime primero quién eres,
porque no te haga desaire.

Eco: Aire


Pastor:

Eres ninfa enamorada,
o eres gallardo pastor,
que por cuidados de amor
no cuidas de tu manada?

Eco: Nada


Pastor:

Si eres nada no está bien
que de ti se fíe un hombre,
y pues me callas tu nombre
mi pena callo también.

Eco: Bien


Pastor:

Pronto convienes por cierto
en callar, la prueba es ésa
de cuán poco te interesa
éste mi dudar incierto.

Eco: Cierto


Pastor:

Claridad gastas a fe;
pero dime, por tu vida,
de la que lloro perdida
¿sabes cosas que no sé?

Eco: Sé


Pastor:

Pues no me niegues el gusto
que al oirlas tendré yo;
di, ¿por qué no me escribió
causándome tal disgusto?

Eco: Gusto


Pastor:

¿Gusto fue? mal gusto tiene
en causarme tal dolor;
mas ¿si tendrá algún pastor
que en mi ausencia la entretiene?

Eco: Tiene


Pastor:

¡Quién creyera sus mudanzas!
¿Con que aquellos juramentos
sólo fueron fingimientos
y engañosas acechanzas?

Eco: Chanzas

Pastor:

¡Chanzas que a mil precipicios
me guiaron, vil mujer!
¿Qué causa pudo tener
para olvidar mis servicios?

Eco: Vicios

Pastor:

¡Nunca pudiera pensarlo
en su virtud, si supiera
quién es su amante, corriera
al instante a buscarlo!

Eco: Carlo

Pastor:

¿Carlos es? ¿de cómo o cuándo
su voluntad se ganó?
¿De qué medios se valió
para ir su pecho ablandando?

Eco: Dando

Pastor:

¡Mira que parece bola;
mil veces se lisonjeaba
que el oro nada lograba,
sino la constancia sola!

Eco: ¡Hola!

Pastor:

Cuando me ausenté de aquí
alguien la seduciría
y en mi daño le hablaría
porque me olvidase así.

Eco: Sí

Pastor:

Dame, por tu vida, gusto
de decir quién es ese hombre,
si es que merece ese nombre
hombre que fue tan injusto.

Eco: Justo

Pastor:

No me acuerdo quién es ése,
¿si será el que se reía
de mí porque yo no hacía
cosa que ella no quisiese?

Eco: Ese

Pastor:

Ya daba yo por supuesto
que ése fue quien me vendió;
mas pues ella me olvidó,
a mudar de amor me apresto.

Eco: Presto

Pastor:

Hermosuras hay sobradas
de quien prendarme podré,
bien pronto dama hallaré,
pues que las hay a bandadas.

Eco: Dadas

Pastor:

Satisfecho voy de vos,
pues me habéis desengañado,
y de pastor tan honrado
la vida pediré a Dios.

Eco: Adiós