Pedro Flores
Las Palmas de Gran Canaria. España.


 



El primer poeta en la luna

¿Quién de nosotros será?

¿Quién será el primero en pisar
la secular musa de nuestra tristeza?

Aunque hay quien sostiene que siempre
estuvimos allí.
Quizá llegamos antes que Verne o que Méliés
y cuando Amstrong
quiso estampar su huella en la eternidad
borró antes, disimuladamente,
la pisada medieval de un trovador
tras el surco fosilizado de unas trenzas.

Pero, obviando esos detalles legendarios,
alguno ha de ser entre nosotros,
a pesar de nuestro corporativo rechazo
a los artefactos y a las escafandras.

En cualquier caso, el primero que llegue
confirme que el agua ínfima en el microscopio
es una lágrima de Darío,
que en medio del Mar de la Tranquilidad
se halla, efectivamente, la isla de Blake.

No obstante de algo estoy seguro;
quienquiera que sea
nuestro cónsul en el firmamento,
lo primero que hará a su llegada
a la pálida faz de la luna,
será elevar la mirada
y buscar con ansiedad la luna
en el cielo.

 


Hijo, árbol y libro

Nunca he plantado un árbol.
Pero he plantado a mi hijo.
He escrito un libro
por el que han talado el árbol
al que ya no trepará
el hijo de otro.
Por ver mi nombre impreso
falta un árbol en cuyo tronco
no trazará corazones flechados
el hijo que no tengo,
a cuya sombra ya nadie se echará
a hacer hijos
ni a leer libros.
Desearía poder pagar el favor
y que el hijo del hombre
al que le debo un árbol
me deba alguna vez un libro.
Aunque es más probable
que al árbol, al hijo y al libro
los parta un rayo.

 


La venganza de Oscar Wilde

Carson: Apartándose del arte, señor Wilde...
Wilde: No puedo contestar, apartándome del arte.
(Los procesos contra Oscar Wilde)

El arte es la única religión que glorifica
a sus herejes.
Angel Crespo.

En las frías noches de Westminster
Basil Hallward retrata a Dorian Gray
sobre rancia losa sajona.
Las almas de sus graciosas majestades
se revuelcan indignadas en sus sepulcros.
Mientras Oscar disfrazado de Salomé,
danza eternamente en la niebla de Londres.

 


Sueño con Villón

-¡Te olvidaste de mí en tu testamento!

Le grito mientras se aleja
a vivir como los lobos,
del viento.

Vuelve la cabeza y me sonríe.

Cuando despierto
hay una cuerda con un nudo
en la almohada.

 


Sueño con Martí

Yo sueño con los ojos
Abiertos...
J. Martí


Un hombre se muere hace cien años.

Yo le sostengo la agonía temprana,
hirsuta como la crin de un caballo:

Agua no quiere.
No quiere un torniquete.
Confesión, por supuesto, no me pide.
Me ruega en un suspiro
sácame, por favor,
los versos del alma.

 


Inútil sacrificio

¿Para ésto mis arcaicos antepasados
abandonaron los insondables mares primitivos?

¿Para ésto mudaron el ritmo de la sangre?

¿Para ésto burlaron el frío de los glaciales
y el acecho de los saurios?

¿Para ésto llegué hasta el fin de los monos?

¿Para que tú aniquilaras
millones de años de evolución
sacando de un soplido el animal
que llevo dentro?

 


Fin del hechizo

A las doce;
cuando tengas que abandonar
el baile y se tornen
calabaza la carroza,
ratones los corceles,
andrajos el vestido,
ceniza el resplandor,
por favor,
no olvides el zapato.

 


Rabia de perderte

Amo la rabia de perderte.
César Moro


Puedo soportar
no ver jamás Samarkanda,
ni Bagdad, ni Macchu Picchu,
ni la Aurora Boreal.

No tragarme el olor
de los ocasos del Indico.
No palpar la santidad de Ganges
ni las ruinas de Pompeya.

Puedo soportar
no señorear París desde su torre.
No compartir el vuelo de los derviches
ni la ingravidez de los espacios.

Puedo soportar
no ser la dulce causa
de la paz de Mona Lisa,
pero no acompañarte
por las calles oscuras de tu barrio,
amor, me mataría.

 


Enigmas

¿Por qué las autoridades sanitarias
no advierten que amar
perjudica seriamente la salud?

¿Por qué la pasión es un jeroglífico
cuya solución no viene
en la última página?

¿Por qué tu sangre no altera
el que ya sea primavera
en el Corte Inglés?

¿Por qué Julieta por Romeo
murió dos veces
y tú no sangras ni un poquito?

¿Por qué no contestan
los espejos?

 


Consignas

Tu imaginación a mi poder;
soy realista,
te pido lo imposible,
pero antes morir a tus pies
que vivir sin tus rodillas.
Bajo tu piel está la playa
y aunque me desangre
en las barricadas,
pasarás,
ya lo creo que pasarás.

 


Retrospectiva

Teniendo en cuenta
que Dafne se prefirió laurel
a enredadera en Apolo.

Que Cleopatra se dejó morder
por el áspid.

Que Jesús de Nazaret
cambió a Magdalena
por toda una humanidad.

Que Helena prendió Troya
y que Don Juan
hizo resucitar a Doña Inés
de entre los muertos,
siento decirte
que tu desdén
no está a la altura
de las circunstancias.

 


Fastidio

No me fastidia
que haya amores que matan,
sino que no vuelvan luego
al lugar del crimen.