La educación infantil es una amplia realidad en nuestro país.
Miles de niños y niñas asisten a guarderías, escuelas
infantiles, parvularios o centros de 0-6 años. Son escuelas pensadas
para ellos y ellas, escuelas que cambian y se adaptan a nuevas realidades
y fuentes innovadoras. Son importantes las nuevas experiencias pedagógicas
que hagan del aprendizaje un espacio creativo y trabajen un desarrollo
integral de la vida. Una propuesta de organización de la escuela
infantil a través de pequeños proyectos que surgen de
la convivencia cotidiana y donde el niño es el protagonista y
agente de su propio aprendizaje. Conocer una realidad no es suficiente
para cambiarla, para eso hay que reconocerla, desmenuzarla... desear
otra. Y esta es, fundamentalmente, la propuesta desde este proyecto,
una escuela donde tengan cabida los afectos, los compañeros,
las ganas de saber... Todo menos una escuela caduca, exigente, triste.
Una escuela no pensante, rutinaria, inmóvil a la espera de los
dictados de los expertos de turno. Porque no basta estar quieto escuchando
pasiva y plácidamente lo que otros nos dicen que tenemos que
hacer. Se trata m‡s bien de implicarse de lleno y establecer unos canales
de comunicación activa, innovadora y esperanzada. Proponemos
ir caminando hacia una escuela, "OTRA", que responda mejor al momento
que vivimos, que de paso a los sentimientos y a las ideas de los que
formamos parte de ella: niños, educadores, padres... una escuelita
que le haga sitio al placer, a las ganas de descubrir, a las palabras,
al compartir con los otros esfuerzos, logros y diversión. El
objetivo es encontrar una escuela en donde la experiencia, la pedagogía
y el deseo de enseñar y aprender se reunan y permitan brotar
otras posibilidades. Hablamos de integración y normalización
en el amplio sentido de la palabra, disponiendo en el centro de la posibilidad
de trabajar con niños que por alguna circunstancia presenten
algún desfase en su aprendizaje. Trabajo que será posible
desarrollar dado que el equipo pedagógico contará con
una formación multidisciplinar. Múltiples datos científicos
obtenidos en innumerables estudios e investigaciones han evidenciado
que en esta etapa se sientan las bases. Los fundamentos esenciales para
todo el posterior desarrollo; así como la existencia de grandes
reservas y posibilidades que en ella se dan para el desarrollo y formaci—n
de las m‡s diversas capacidades y cualidades personales. Constituyendo
un período con tan amplias posibilidades, resulta de gran interés
conocerlo en toda su profundidad para, sobre la base de este conocimiento
científicamente fundamentado, poder organizar y estructurar las
fuerzas educativas, dirigidas a lograr el máximo desarrollo posible
en cada niño. Todo lo expresado fundamenta la necesidad de conocer
las particularidades de tan importante momento del desarrollo infantil
y de preparar, capacitar a las personas, familiares y educadores, encargados
de su educación. A las puertas del siglo XXI parece muy claro
que el concepto educación hay que entenderlo como "potenciación
de las facultades que la naturaleza le depara al niño o la niña".
Parece muy claro que ha de ser así cuando ya sabemos que la mayoría
de las situaciones y profesiones del futuro están aún
por conocer. Hoy nuestra actuación debe de estar encaminada a
que los niños y niñas aprendan a aprender, comprender
y emprender. Es preciso hacer hincapié en la importancia que
presenta en el desarrollo el estímulo temprano de las potencialidades
del niño o la niña. No hay que olvidar que en esta etapa
de la vida es fundamental, hasta el punto de marcar para el futuro la
evolución del niño o la niña. Son años cruciales
de los que dependerá el posterior desarrollo y desenvolvimiento
de la persona a lo largo de su vida.