JAMIROQUAI

La década de los noventa es, sin lugar a dudas, la mas prolífica musicalmente, gracias a los adelantos tecnológicos. Todos pueden grabar y tocar el estilo que mejor les parezca, sin necesidad de parecer ridículos.

Pues bien, Jason "Jay" Kay formó su superbanda con mensajes fuertemente ecologistas y en pro de lo "natural"(cannabis incluido) con un estilo completamente asimilado del maestro Stevie Wonder. Kay no lo supera de ninguna manera, pero estos dos discos son de lejos superiores a cualquier otro álbum "debut" aparecido por 1993. El bajo a cargo de Stuart Zender tiene una fuerte influencia de Jaco Pastorius y el teclado a cargo de Toby Smith tiene matices de todo el movimiento soul de Motown de los setentas. Jay Kay arma melodías pegajosas y muy agradables al oído de cualquier publico, y es por eso que es uno de los pocos artistas completos y originales que venció la apatía tecnologica de mediados de los noventa. "Blow your mind" es un funky rompe pistas de baile que cae muy bien con sus ocho minutos de duración, "Emergency on planet earth" podría ser una canción de protesta de Wonder, es verdad, pero por alguna razón a mis oídos no les molesta para nada el hecho de que Kay pueda ser un "yerbero" copión. No importa. No se si será un genio, pero de que me gusta y me hace bailar estoy completamente de acuerdo, y en "Space cowboy lo confirma sin duda alguna. "Stillness in time, "Half the man" (si hubiera salido en los setentas bajo el sello Philadelphia, seria un clásico), "The kids", "Mr. Moon" y "Scam" son piezas de baile tan buenas que sacan de quicio a todo volumen.

En fin, hablar de Jamiroquai es hablar siempre bien, no importa las poses que a veces tomen. Siempre uno pondrá a gusto en su tocadiscos un álbum de ellos, especialmente sus dos primeros.

Natxo Vitoria

GODSPEED YOU BLACK EMPEROR!
"LIFT YOUR SKINNY FISTS LIKE ANTENNAS TO HEAVEN"


La esencia punk de este álbum comienza desde el formato del cd. Los dibujos del interior son una denuncia antisistema, que implican la fiereza, la desmesura y la inmutabilidad del poder. El libreto interior comienza con un saludo "esperanzador": "queridos ciudadanos de este decadente mundo…", preludio de lo que nos esperará al escuchar el segundo álbum de este grupo canadiense de rock instrumental.

El doble cd, está estructurado en movimientos, en crescendos separados entre sí por llanuras cristalinas donde los drones atmosféricos o los fragmentos de conversaciones (magnífico el monólogo donde Murray Ostril afirma con la voz quebrada por la emoción que las playas de Coney Island ya no volverán a ser las de su juventud, para que después sea la propia canción "Monheim" la que se inicie con un lamento sonoro) dan una sensación de vacío desde el cual se puede admirar con mayor ángulo la intensidad emocional de piezas como "World police and friendly fire" o la escalofriante "She dremt she was a bulldozer, she dremt she was alone in an empty field", canción que parece un prodigioso rayo de vida, capaz de abrir los ojos de aquel que está cansado de ver naufragar a la humanidad.

Pero el principal mérito de este trabajo es la capacidad para transmitir sin letras la inquietud que les produce la realidad cotidiana, la decadencia en general, el clamor del que se resiste a admitir que nada cambiará, el canto esperanzado y el lamento resignado.
Sin duda el mejor grupo punk del mundo.

Román Vidal