Las tres fases del parto
El parto es la culminación del embarazo; es la
meta final y es muy importante ir bien preparada para afrontarlo. Aunque cada
mujer es un caso particular y vive su parto como algo único, los médicos establecen,
con carácter general, tres fases, que se suceden en todos los casos:
periodo de dilatación,
periodo expulsivo y periodo
de alumbramiento.
A continuación te relatamos de una manera detallada y precisa lo que
ocurre y que hay que hacer en cada fase (recuerda que estos son datos orientativos).
La dilatación es el primer periodo del
parto, y ésta, a su vez, se divide en una fase latente y una fase activa.
La fase latente termina cuando se alcanzan los 2 cm de dilatación.
A partir de ese momento se inicia el parto, y empieza la fase activa de la
dilatación, que comprende de 2 a 10 cm -o dilatación completa-,
en la que ya el cuello uterino ya no se tacta.
En esta etapa, la bolsa que contiene el líquido amniótico se
rompe, bien espontáneamente o bien intencionadamente por parte de la
matrona, que irá controlando la evolución de la dilatación.
Te rasurará la zona genital y te aplicará un enema.
La fase latente dura una media de 9 horas en la mujer primípara y 5
horas en la multípara.
La fase activa dura 5 y 2 horas respectivamente.
En la fase latente, las contracciones no son fuertes
y se suceden cada 15 0 20 minutos, con una duración de entre 60 y 90
segundos. Se soportan sin mayor esfuerzo. Durante la fase activa, las contracciones
se van haciendo cada vez más dolorosas y más frecuentes (cada
5 minutos).
Recuerda que se aproxima el final, mantén la calma, practica los ejercicios
respiratorios de la preparación al parto.
En este periodo ya debes estar en la clínica. La asistencia debe incluir:
Puedes permanecer en la cama o deambulando, si llevas un monitor FCF y DU con radio transmisor. La matrona estará pendiente de ti, recordándote las pautas de relajación y respiración. si lo necesitas, pueden suministrarte algún sedante. También pueden aplicarte oxitocina, para estimular la dinámica uterina si está es insuficiente.
El expulsivo es el segundo periodo del parto.Se inicia al alcanzar el cuello uterino la dilatación completa y termina con la salida del bebé. Se completa el descenso, la rotación y la flexión de la cabeza que finalmente aparece por el cuello uterino y, a continuación, el cuerpo.
En esta fase, las contracciones uterinas alcanzan el máximo de energía y frecuencia. Aparecen los pujos, unas contracciones involuntarias de la musculatura abdominal, que sientes como un irrefrenable impulso de empujar. Estas contracciones coinciden con las contracciones uterinas, para favorecer la progresión fetal en el canal del parto y conseguir la salida de la cabeza. Este periodo dura menos de una hora en las mujeres primíparas y pocos minutos en las multíparas. Una vez que la cabeza del bebé ha remontado el canal y ha conseguido salir, finaliza tu sufrimiento. Notarás aún la salida de los hombros y el resto del cuerpo, que sale sin esfuerzo.
Lo normal en nuestro país y los de nuestro
entorno es que la mujer se coloque en posición ginecológica,
aunque en otras culturas se utilizan posturas diferentes (erecta, en cuclillas
o sentada). También se puede elegir el parto bajo el agua. La ventaja
de la posición ginecológica es que permite una intervención
activa del ginecólogo. si te aplican anestesia, deberá encontrarse
presente en el paritorio el anestesista. La anestesia anula la sensación
de pujo, por lo que deberás ser dirigida por el ginecólogo para
contraer voluntariamente la musculatura abdominal, coincidiendo con la contracción
uterina.
Cuanto más corto sea el periodo expulsivo, más se reduce el
riesgo de sufrimiento fetal. Cuando la cabeza del bebé se aproxima
a la salida del canal del parto, se practica la episiotomía (un pequeño
corte que facilitará la salida de la cabeza y evitará desgarros).
Si, por la razón que sea, el avance de la expulsión se estanca,
se deberá recurrir a la utilización de espátulas o ventosas
obstétricas y, si es preciso, emplear fórceps.
Una vez expulsado el feto y el resto del liquido amniótico,
las contracciones uterinas pierden intensidad. El útero expulsa la
placenta. La altura uterina desciende dos dedos por debajo del ombligo. El
útero, en esas condiciones, no sangra y se palpa fácilmente
bajo las flacidas cubiertas abdominales, con una consistencia firme que se
conoce como "globo de seguridad", seguridad de que la contracción
uterina impide la hemorragia del lecho placentario.
Esta fase, siendo mucho más relajada, es la que puede traer más
complicaciones a la madre si no es correctamente asistida. El médico
deberá asegurarse de la expulsión completa de la placenta. Los
controles en el postalumbramiento incluyen el vaciado de la vejiga, toma del
pulso y la tensión arterial y control del "globo de seguridad",
es decir, que el útero contraido se mantenga por debajo del ombligo
y no sangre.
Exhausta. Has agotado tus fuerzas hasta el limite. Has visto a tu hijo, has comprobado que está bien y lo único que quieres ahora es descansar. Es posible que sientas frio, tras haber sudado mucho durante el parto. Con cierta frecuencia, tu organismo reacciona con una "tiritona".
Haz que te tapen adecuadamente. En las primeras horas deberás permanecer en la cama boca arriba. Procura relajarte y descansar. Si deseas mantener a tu hijo contigo, hazlo; si tu agotamiento no te lo permite, deja que se lo lleven al nido sin remordimiento alguno.