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-Todavía te recordamos
como ese hombre honrado y humillado en "El mejor alcalde, el Rey",
que imploraba justicia por el ultraje de su hija, con ese don que te dio
Dios de bondad y misericordia.
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-En nuestros oidos retumba todavía
tu voz grave y magistral. Esa voz que llenaba toda la sala cuando te enfrentabas
a Don Juan y que cuando llegaba a los tímpanos del auditorio decía
"Qué voz".
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-O cuando con tu sarcasmo y
sagacidad intentabas enamorar a la "Zapatera prodigiosa".
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-Aunque no eras tú, supiste
interpretar con maestría a Ramón Pedrosa, ese absolutista
alcalde del crimen y juez de la caterva impía, que llegó
a condenar a "Mariana Pineda" por no delatar a los conspiradores.
El público te llegó a odiar.
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-En nuestras retinas tenemos
aún tu imagen interpretando magistralmente ese papel de Corregidor
en "La Molinera de Arcos", con tu picaresca y comicidad.
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-Y en "Bodas de Sangre"
bordaste el papel de padre de la novia. Porque a pesar de ser extremeño
te adaptaste muy bien a nuestra región. Porque siempre fuiste un
gran actor.
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Y la comedia acabada
ha de cenar a mi lado
el que haya representado
sin haber errado en nada
su parte más acertada.
-Cuan orgulloso estabas por hacer el papel
de Dios en "El Gran Teatro del Mundo". Pero ya tu papel acabó.
Y estamos seguro que has subido...
A esta mesa, donde tengo
pan que los cielos adoran
y los infiernos veneran.
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