Amigo Juan:

Cuando alguien se va, solemos decir "nos ha dejado", pero nosotros, tus compañeros y amigos del Taller de Teatro Dioniso no podemos decirlo, porque no nos has dejado. Siempre estarás en nuestra mente. Miramos los recuerdos que tenemos: fotos, trajes, atrezzos, decorados..., y no llegamos a asimilar que te fuiste para siempre.

-Todavía te recordamos como ese hombre honrado y humillado en "El mejor alcalde, el Rey", que imploraba justicia por el ultraje de su hija, con ese don que te dio Dios de bondad y misericordia.

-En nuestros oidos retumba todavía tu voz grave y magistral. Esa voz que llenaba toda la sala cuando te enfrentabas a Don Juan y que cuando llegaba a los tímpanos del auditorio decía "Qué voz".

-O cuando con tu sarcasmo y sagacidad intentabas enamorar a la "Zapatera prodigiosa".

-Aunque no eras tú, supiste interpretar con maestría a Ramón Pedrosa, ese absolutista alcalde del crimen y juez de la caterva impía, que llegó a condenar a "Mariana Pineda" por no delatar a los conspiradores. El público te llegó a odiar.

-En nuestras retinas tenemos aún tu imagen interpretando magistralmente ese papel de Corregidor en "La Molinera de Arcos", con tu picaresca y comicidad.

-Y en "Bodas de Sangre" bordaste el papel de padre de la novia. Porque a pesar de ser extremeño te adaptaste muy bien a nuestra región. Porque siempre fuiste un gran actor.

Y la comedia acabada
ha de cenar a mi lado
el que haya representado
sin haber errado en nada
su parte más acertada.

-Cuan orgulloso estabas por hacer el papel de Dios en "El Gran Teatro del Mundo". Pero ya tu papel acabó. Y estamos seguro que has subido...

A esta mesa, donde tengo
pan que los cielos adoran
y los infiernos veneran.

Te recordaremos siempre como gran amigo, buen compañero y genial actor.