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Joaquín
Pardo.
Un misionero mallenero
Hola amigo Tomás!
Aquí me tienes.
Soy Joaquín el misionero, creo me recordaras. Te envió un poco de mi vida como
tú me pedías.
Ya es sabido que
nací en Mallén el 3 de Agosto del 1945.
A los 4 años salí
del pueblo para marchar a Zaragoza con mi familia y asentarnos toda la familia
junta.
Viviendo mis abuelos
maternos solía ir a Mallén todos los veranos y en algunas otras ocasiones como
es la matanza del cerdo que se hacía antiguamente.
Siempre me gusto
el estar en mi pueblo, pero a veces quieres y no puedes, el trabajo, los
estudios...
Entre en el
Seminario de Zaragoza el año 1974 a los 29 años de edad. Me ordene sacerdote el
2 de Junio del 1979. Seguidamente fui a Paris para aprender francés y a la vez
hacer algo de antropología africana.
En 1980 fui por
primera vez a África a Costa de Marfil. Allí pase tres años con la etnia senufo.
Volví a España
varios años. Regrese a otro país, se llama Benín, viví con la etnia bariba hasta
finales de 1999. Ahora estoy trabajando en la animación misionera. Y espero
volver lo antes posible.
Gracias a D.
Antonio Latorre, el sacerdote del pueblo tuve la suerte de volver a Mallén como
el "hijo pródigo que vuelve con los suyos". Pasé un fin de semana muy agradable
con la familia que todavia tengo y con las personas que conocían a mi familia.
Tuve la ocasión de
pasearme por las calles de Mallén saludando a la gente que me encontraba.
En honor a la
verdad me sorprendió de como encontré mi pueblo, calles asfaltadas o cimentadas.
Edificios nuevos por todos los lados, lo antiguo bien azicalado y cuidado,
plazas nuevas. Tuve la impresión que en mi pueblo se vivia mejor en todos los
aspectos. No olvidemos los muchos coches que circulaban, uno de los signos de
prosperidad.
Mención aparte
-como sacerdote- es la Parroquia con su famoso Santo Cristo de la Columna. Todo
en orden y limpio. La Coral amenizando las celebraciones. Muy bien. El largo
paseo que nos lleva a la ermita del Puy. Con sus cuidados árboles y flores a
punto de embellecer y olorear el paseo para disfrute de la gente del pueblo.
Quiero aprovechar
y dar las gracias a todos del pueblo por su capacidad de acogida para con todos
los que llegamos a Mallén. Gracias también al Cura y a Tomás que me ha dado la
oportunidad de comunicarme con todos vosotros.
Un fuerte abrazo.
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