Cerca de
la población todavía pueden contemplarse los restos de una pequeña
iglesia medieval, levantada sobre 1.200; de la que solamente se
conservan en pie su ábside semicircular, cubierto por bóveda de cuarto
esfera, y el tramo contiguo, cubierto por bóveda de cañón apuntalado.
Iglesia de la Sta.
Fe.
El
templo, levantado en piedra sillar combinada con mampostería, justo por
las fechas en que se llevaba a cabo la repoblación de la villa (c.
1.500), fue sustancialmente modificado y ampliado al llegar el siglo XVIII. Como resultado la planta que puede observarse en la actualidad,
en la que se simulan tres naves con la central más ancha y dividida en
tres tramos, con cabecera recta, cubierta por bóvedas de lunetos,
sacristía y torre en el muro del Evangelio, construida en 1.777 por
Domingo Indarte aprovechando los restos de la ya existente. Por estas
mismas fechas se ampliarían las capillas laterales del último tramo de
la nave, cubiertas por bóvedas de aristas, a partir de las cuales se
crearían unas nuevas dependencias simulando las naves laterales; a la
par que se trasladaba la antigua portada (s. XVI) al recién ampliado
tramo de la Epístola
Su interior
está presidido por el
retablo mayor que, de pequeño formato, es una obra barroca de comienzos
del s. XVIII. Consta de banco, profusamente decorado a base de follaje,
cuerpo con la imagen de la titular moderna, al igual que la incorporada
de su remate. Completa este conjunto ornamental una talla de Cristo
Crucificado (s. XVII), emplazada en el tramo de la Epístola; una
Dolorosa de la misma época, situada en el muro opuesto, y restos de una
sillería manierista (s. XVII).