La
ría de Mundaka es el centro -y enclave realmente excepcional-
de la "Reserva de la Biosfera" de Urdaibai.
Nos
hallamos en el valle del río Oka, que tiene a Gernika como
población principal, y numerosos núcleos habitados,
la mayoría pequeños y rurales, que componen un notable
paisaje.
En
el mismo borde litoral, al este de la ría, destaca el cabo
Ogoño, imponente mole caliza donde habitan el cormoran moñudo
y el halcón peregrino. A sus pies se extiende la playa de
Laga, muy visitada por los bañistas de la zona, pero que
conserva todavía muestras valiosas de la especialísima
flora de arenales y dunas.
Frente
a la desembocadura de la ría se alza solitaria la isla de Izaro,
elemento singular del paisaje. En ella existió un convento
de frailes franciscanos del que quedan algunas ruina, actualmente
colonizadas por gaviotas, entre otras aves.
Nos
detenemos ya en la propia ría de Mundaka, que, tal y como hemos
apuntado, es el corazón de la Reserva.
Recomendamos
verla en diferentes momentos del día, para poder apreciar
tanto la
bajamar
como la pleamar.
En
las horas de marea baja quedan al descubierto extensas playas cerca
de la desembocadura, que luego serán cubiertas por la aguas
remontantes. Aguas arriba se puede apreciar la zona marismeña,
con sus numerosos canales, superficies de limos y extensiones de
carrizal.
Si
desde la ría miramos hacia el paisaje, nuestra vista se fijará,
especialmente en la
margen
derecha (Atxarre-Ereñozar), en unos relieves con cerrada vegetación
y color verde oscuro. Son crestones calizos cubiertos de encinar cantábrico
y sus etapas arbustivas.
Las
cuevas que se formaron en estos lugares por disolución de la
caliza, fueron aprovechaodas por las cazadores prehistóricos
para establecer su morada. Una de ellas es la cueva de Santimamiñe.