En
la Reserva de la Biosfera de Urdaibai se diferencian dos áreas:
los montes que perfilan la zona, con sus cimas y laderas, y es estuario,
con una extensa zona de contacto con el mar. Aquí se dan cita
numerosos ecosistemas que se originan gracias a las condiciones que
reúne el medio y que agrupan comunidades particulares de fauna
y vegetación, con presencia de especies muy relevantes.
Arenales costeros:
Muy
importantes en Urdaibai a pesar de su pequeña superficie, ya
que las plantas presentes son únicas; se sitúan en la
franja costera y están muy degradados por la fuerte
presión humana.
Las condiciones
ambientales son extremas: fuertes oscilaciones térmicas, gran sequedad
y continua acción del viento; la distancia al mar condiciona su
estructura. La fauna es muy escasa, limitada básicamente a invertebrados.
Landas costeras:
Son
formaciones compuestas principalmente por brezales, argomales y helechales,
que ocasionalmente dan paso al encinar o al robledal; están próximas
al litoral, prácticamente sobre los acantilados costeros. Es
un medio pobre para la fauna, por la dureza quizás de las condiciones
donde se desarrolla, y que alberga especies propias de los espacios
abiertos.
Litoral:
Presenta
fuerte pendiente y condiciones extremas: aporte de sales del mar, azote
del viento
y escasez de suelo; destacan los acantilados de Ogoño y la isla
de Izaro. Únicamente algunas plantas y aves pueden vivir en este
medio; las plantas son escasas, pero resistentes, y se disponen de un
gradiente según su capacidad de resistencia; crían varias
aves, como cernícalo, lechuza, gaviota argéntea y cormorán
moñudo
Marisma:
Con
un elevado grado de diversidad , exclusividad y rareza de especies,
es la zona húmeda más importante del País Vasco,
donde cada vez son más escasos estos ambientes. Según
el lecho y el predominio de aguas saladas o dulces, viven diferentes
especies. Alberga numerosas aves, sobre todo en los periodos de migración
e invernada. La presencia de especies emblemáticas, como la espátula,
es habitual en este periodo.
Campiña:
Es
el área ligada a la explotación del caserío. Presenta
una gran diversidad ecológica debido a la alternancia de pequeñas
masas forestales y landas con prados y cultivos, que en ocasiones
se encuentran delimitados por setos vivos.
Debido
al retroceso del sector primario, la campiña sufre un proceso de
homogeneización y empobrecimiento, con predominio de pinares.
Plantaciones forestales:
La
mayoría corresponden a coníferas y eucaliptos, ocupan
la mayor parte de la superficie de la Reserva. La uniformidad del medio
y el corto ciclo de tala a que están sometidas, hacen que el
número de especies presentes sea reducido; provoca también
ausencia de estratos de vegetación y escasez de micro-hábitats,
por lo que su interés ecológico es escaso. La mayor parte
de las especies presentes son de carácter ubiquista o forestal.
Bosque de galería:
Se
desarrolla al amparo de los cursos de agua, e incluye tanto el propio
cauce como la banda de vegetación que lo bordea. Los suelos suelen
ser húmedos y la comunidad presenta una gran variedad de árboles
y arbustos acompañantes; la fauna ligada es rica. Entre la zona
de cabecera y la zona final, las diferencias son manifiestas, tanto
en el tipo de especies vegetales, como de fauna, sobre todo piscícola.
Encinar cantábrico:
Se
asienta sobre sustrato calizo, donde apenas hay suelo y el ambiente es
muy seco, ya que el agua procedente de la lluvia penetra en el suelo calizo
altamente permeable. Cuentan con árboles poco desarrollados y zonas
clareadas donde el sotobosque es muy denso y predomina el madroño.
La falta de agua y lo impenetrable que es en muchos lugares excluye a
muchas especies, como los anfibios; este medio favorece a algunas especies
forestales, a la vez que sirve de refugio a numerosos grandes mamíferos.
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