CRÍA
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Antes
de empezar con lo que la palabra en si significa, hemos de tener en cuenta los
siguientes aspectos:
-
preparación de las jaulas
-
preparación del material de cría
-
preparación de los machos
-
preparación de las hembras
-
correcta elección de las parejas reproductoras
La preparación que yo sigo es la siguiente (aunque cada maestrillo tiene su librillo) y espero que les sea de utilidad (me sentiría muy orgulloso si alguno siguiera este sistema).
Por
navidad realizo la limpieza de las jaulas y del material de cría para lo que
utilizo la lejía y desinfectante.
Una
vez que he realizado la desinfección de las jaulas y del material de cría,
coloco los machos en sus jaulas definitivas de cría (le
corto 2,5 cm. la cola para evitar que la canaria se la arranque haciendo nido y
para facilitar la cópula en el nido)
y comienzo la
preparación de éstos. Esta preparación se basa en una buena alimentación:
dos veces por semana le pongo una mezcla de pasta de cría con semillas y
diariamente les pongo frutas y verduras (lechuga, manzana, espinacas, tomate,
berros, naranja). Así mismo les pongo el baño con un
producto insecticida (insertonis o insecticida tabernil) una vez por semana.
Durante
el mes de enero les administro un preparado basado en vitaminas ADE 2 veces por
semana y que haré diario a lo largo de la cría.
Para
las hembras sigo el mismo tratamiento en las voladeras, pero además administro
a éstas una vitamina E y calcio. Con esto consigo que a finales de enero estén
en condiciones para empezar a formar parejas reproductoras.
A
principios de febrero llega, a mi juicio, el momento más difícil de la cría
"la elección de la pareja reproductora". Para la cría deben elegirse
canarios fuertes, de formas elegantes, a fin de que los hijos hereden esas
cualidades. Para el novel criador será un poco difícil seleccionar los
reproductores adecuados, y es por ello que es conveniente que su adquisición
sea realizada a un criador de suma confianza.
Lo
más importante es que los animales gocen de buena salud. Para verificar su
estado sanitario, se coloca al animal en la palma de la mano, con el lomo hacia
abajo. Se sopla suavemente la panza y pecho para separar el plumón. El vientre
tendrá apariencia algo hundida, de buena longitud y de un color parecido al
tono del dorso de la mano humana. El pecho será mas bien redondeado de color
rosa carne. Además de su buena salud, los reproductores deben reunir el máximo
de cualidades: forma, color y belleza propias de su raza y tipo. Deben preceder
de familias genéticamente valiosas: es decir, no basta que desciendan de una
madre buena.
Sabiendo
que una pareja determinada ya produjo hijos valiosos, tendremos la seguridad
casi absoluta de que la nueva camada dará el resultado esperado. De ahí la
importancia de los registros genealógicos.
Yo
creo que es preciso y en la medida de lo posible, criar siempre con ejemplares
de nuestro propio aviario, con el lógico cuidado de consanguinidad y una
estricta disciplina en el control de anillas. Solamente tendrá que incorporar
periódicamente algunos canarios y siempre con el convencimiento de que serán
capaces de aportar algo nuevo y bueno. Una línea estable, es la única
posibilidad de tener buenos resultados. Para poder poseer una línea estable, es
preciso, una cantidad razonable de canarios de la misma gama y unos años de
trabajo con ella.
Comúnmente
se aconseja utilizar a los machos para la reproducción justo cuando tengan dos
años, las hembras, en cambio, pueden utilizarse ya a los ocho meses, pero,
desde luego, su ciclo de vida será tanto más breve, cuanto mayor sea el
desgaste de su organismo debido a una reproducción precoz.
Una
vez elegido los reproductores introducimos a la hembra en la jaula de cría con
el separador durante dos o tres días (yo
personalmente
recorto las plumas de alrededor del botón, no las que corresponden al
plumerillo del mismo sino las del vientre y costados para evitar que alguna
suciedad impida la fecundación correcta).
Observamos que la hembra comienza a ponerse inquieta, con movimientos que no
dejan de pasar desapercibidos y el macho canta mucho mas que lo de costumbre, es
este el momento para poder ponerlos juntos, ya que son signos de que están
alzados para poder aparearse. Inmediatamente después el canario macho comenzará
a cortejar a la hembra, es importante vigilar a los canarios, ya que se dan
casos en los que se ensarzan en una pelea, al rechazar la hembra al macho. Pero
esto es poco frecuente, así que la hembra comenzará en breve la preparación
del nido. Esto se observa cuando comienza a buscar por toda la jaula elementos y
arrancándose plumas para colocar en el nido. Se
recomiendan los siguientes materiales: cuerda de pita, esparto y cáqamo. A su
vez debe dárseles material para cubrir el nido, como por ejemplo, piel de cabra
o "pelote", el cáqamo deshilado de arpillera o saco, lavado y
desinfectado (la tela de saco se vende en
las tiendas de venta de telas).Conviene
decir aquí, a los criadores noveles, que no le den excesivo material para la
creación del nido, pues será malgastado y habrá una falta de higiene
importante si esos restos se esparcen por la jaula. Cuando
empiezan las hembras a hacer el nido, conviene ponerles un recipiente con
abundante negrillo, que con su grasa les ayudará a expulsar el huevo e impedirá
que el huevo se quede atravesado y muera.
Al
cabo de poco a
parece
en el nido un primer huevo, seguido de un segundo, un tercero, y un cuarto a los
pocos días (la postura
de los canarios suele oscilar entre los 3 y los 5 huevos, se efectúa por la mañana,
entre las siete y las nueve,
siendo el ritmo normal de un huevo diario),
los cuales hay que reemplazar por
uno falso, restituyéndolos
al nido una vez la hembra ha efectuado la postura del último huevo, con lo que
conseguimos que todos tengan las mismas posibilidades de vivir (Con
ello se consigue que los pichones nazcan todos el mismo día, ya que la incubación
se inicia así conjuntamente, evitando que existan pichones mas débiles y
desnutridos que sus hermanos).
Los huevos retirados, deben colocarse en lugar fresco sobre una capa de comida,
y no hace falta que sean volteados diariamente.
Durante este período, la hembra no abandona casi el nido, y de forma periódica
procede al volteo de los huevos. Existen algunos machos que cuando la hembra
salta del nido para comer o beber, se introducen en el nido y relevan a la misma
en la incubación. Mientras dura la incubación, debe molestarse a la hembra lo
más mínimo posible, no obligándola a levantarse del nido, excepto en los
casos que resulte imprescindible.
A
partir del 5º día,
puede
ya realizarse con precaución y cautela la operación de "mirado" que
permitirá saber si los huevos han sido fecundados y el inicio del desarrollo
embrionario. Esta operación consiste en tomar los huevos de uno en uno, con
sumo cuidado, preferentemente con los dedos pulgar e índice, colocándolos ante
una intensa fuente de luz. Si el huevo no ha sido fecundado, será totalmente
traslúcido, y observaremos como la yema se mueve libremente, si por el
contrario, ha sido fecundado, será ya ligeramente opaco y distinguiremos como
una araña sanguinolenta, que es la primera fase de la formación embrionaria.
Un
día antes de la fecha de nacimiento debemos producir un poco de humedad en el
criadero que generalmente se realiza mediante la colocación de un recipiente
con agua sobre el calefactor o sobre un calentador, también se puede levantar
la canaria, siempre de día, antes del nacimiento y ro
ciar con agua tibia toda
la nidada. A los catorce días promedio, porque en las primeras puestas tardan un
día más y en las últimas un día menos, se produce la rotura del cascaron y
nacen los esperados pichones. Observaremos, que la hembra se manifiesta más
nerviosa que de costumbre, por lo que
recomendamos que no se la moleste haciéndola saltar del nido para comprobar si
los canarios ya han nacido, puesto que ella misma con su sabido instinto nos lo
hará saber, colocando en la bandeja de la jaula o en otro lugar visible las cáscaras
vacías de los huevos eclosionados.. Podemos optar por dejar los huevos no
eclosionados en el nido, porque así actuarán como soporte para los polluelos
cuando salen del huevo. De todas maneras hay que tener en cuenta que algunos
canarios pueden retrasarse en su nacimiento, por ello es conveniente dejar los
huevos 3 ó 4 días mas después de la fecha prefijada de su nacimiento; si
pasado ese período se comprueba que son totalmente infecundos, hay que
retirarlos del nido.
Los
pichones de canario nacen cubiertos únicamente por un suave plumón blanco y
con los ojos cerrados por lo que deben
ser calentados por la madre, que a partir de las 8 horas de vida, comenzará a
alimentarlos, con una comida ya especial para ellos que los padres pasan primero
por su buche para que los pájaros la puedan digerir mejor. Con
una hembra que alimente bien a sus polluelos, éstos crecerán rápidamente y
pronto les comenzarán a salir las plumas. Si el macho ayuda a la hembra a
alimentarlos, este proceso será más rápido y el nido pronto se llenará con
cuatro o cinco robustos polluelos con plumas.
Si
todo se desarrolla con normalidad, los polluelos se sentarán en el borde del
nido a los 14 días de su nacimiento y no tardarán mucho en comenzar a volar.
Sus padres continúan alimentándolos durante un tiempo, pero los pequeños
pronto comienzan a picotear la comida por ellos mismos y no pasa mucho tiempo
antes de que se sostengan sobre sus dos patas.
En algunos casos (normalmente si la nidada es grande, 5 polluelos) hay algún polluelo que necesita de la ayuda nuestra para poder subsistir, ya que por un motivo u otro siempre hay alguno que no come lo que debiera. Para ello yo utilizo papilla 7 cereales con miel que le suministro con la ayuda de una jeringuilla, al menos 4 veces al día.
Los
pájaros crecerán sin ningún problema, si se crían de la forma correcta. Y
poco a poco, irán fijándose en sus padres a picar en los comederos y a beber
agua. Un truco sería colocar la rejilla de separación de las jaulas y poner
unos comederos de cada lado, de manera que los hijos vean como comen sus padres
y ellos prueben a comer también.
Cuando
los pichones alcancen los 20 días de vida, acostumbran a saltar y abandonar el
nido, aunque
continúan siendo alimentados por el padre, ya que la hembra se
prepara a construir un nuevo nido, y a hacer una nueva puesta.
A los 25 días de vida aprox., los pichones empiezan ya ha picotear la pasta y las semillas germinadas, por lo que cuando cumplan un mes, pueden ser trasladados a un jaulón de vuelo o recría. Durante estos primeros días de separación, hay que prestarles atención, para asegurarnos que estos jóvenes canarios, comen por sí mismos.
Se recomienda no más de tres posturas por año, a los efectos de no agotar a la hembra y que el año próximo nos dé los mismos resultados.