PATRICIA SEVERIN

CRÍTICAS

 “Las líneas de la mano”, cuentos

 “La loca de ausencia”, poemas

 “Sólo de amor”, cuentos

 

“Las líneas de la mano”, cuentos

 

Este es un libro semejante a una sacudida sísmica, donde resuenan las cuerdas de la fantasía o de lo patético, pero siempre con el mismo fondo de autenticidad para recordar cosas esenciales. Siento que este es un libro a corazón abierto, donde lo vivido es atrapado por un pensamiento atento. Un universo latino donde todo se mezcla: la descripción de la seda y del cielo con el hombre que orina sin pudor. Es la búsqueda de una respiración en las palabras para sugerir a cada uno, a cada una, algo esencial de su vida.

Jean  Phillippe Vurpillot-  Profesor de Letra y Literatura- Doctorado en Linguistica – Paris- Francia

 

 

Tu libro fue la mejor sorpresa que en el 98 me deparó nuestra tan marginada “literatura regional”. Sin duda, se necesita mucho talento y mucha sensibilidad, para meter argumentos y enfoques tan diversos entre dos tapas y a lo largo de l20 páginas, y presentar el producto con semejante nivel estético. Lo leí primero como un lector “normal”, y después con los jodidos ojos del crítico que no quiero ser pero que el oficio impone. Ambas operaciones arrojaron el mismo resultado: se trata de textos excelentes.

José Gabriel Ceballos ,escritor. Alvear, Corrientes, Argentina

 

 

En estas líneas fatales (de fatum, destino) hay mucha violencia: externa, visible, que mata, o la que no se ve pero que internamente va cavando cauces, destroza y también provoca rupturas liberadoras. Violencia conviviendo bajo diversas formas con la empecinada quietud aparente de los pueblos de la llanura, las estancias o “este confín del mundo”. “Algún día va a dejar de llover” fue incluido por Mempo Giardinelli en el volumen “Padre Río” : su brevedad deja flotando en la sugerencia las infinitas crueldades y ternuras, en esto de narrar historias de los inundados.

Olga Zamboni, escritora. Posadas, Misiones, Argentina

 

 

Es un mundo intenso acosado por fuerzas oscuras, esas “líneas de la mano” que configuran también las líneas de la vida y de la muerte o los caminos de las desdichas. Es un mundo de atmósferas opresivas, que brotan bajo una pátina engañosamente ligera e invariablemente amena.

María Angélica Scotti, escritora. Rosario, Santa Fe, Argentina

 

 

Lo interesante en tu escritura es ese juego entre lo que aparece como trivial, la vida cotidiana y la intensidad que subyace en todo eso. Hay cuentos en donde lo intenso esta más expuesto y hay otros donde la intensidad se trasluce de un modo inevitable. La palabra “intensidad” me sale por todos lados y, por supuesto, define un rasgo de esta escritura tuya.

Irma Verolín, escritora. Buenos Aires, Argentina

 

 

En su primer volumen de cuentos, LAS LINEAS DE LA MANO, Patricia Severín parece alcanzar un sitial más que interesante. De escritura pulida, trabajada, su colección de historias le abre paso en la  difícil narrativa argentina contemporánea. No es un lugar común; es un podio al que ella accede tras muchos años de silenciosa, tenaz labor.

Conozco sus desvelos desde hace una década y puedo dar fe de ese tesón, de esa vocación  incorregible por la literatura.

Mempo Giardinelli, escritor. Talajasi, Florida, USA

 

“La loca de ausencia”, poemas

 

Estamos frente  a una escritura que no deja indiferente. Es, por momentos, desaforada, y siempre desgarrada, provocativa, densa. No hay piedad para sí misma en la voz que la urde, los deslizamientos hacia una ternura contenida, hacia una blandura eventual, no pasan de la dedicatoria. El resto es duro, abrupto, disímil, deliberadamente inarmónico, a veces cortado o deshilvanado de tan tajante, como escrito a salto de mata, en una huida o en una cacería. Es decir, como se puede, en momentos de peligro y al correr de la vida.

Estamos frente a un texto de alta temperatura, doloroso y curativo, que concluye en la aceptación de la propia identidad, del propio tiempo, del propio mundo, de la condición femenina que habla desde la escritura con naturalidad implacable y violenta.

Maria Rosa Lojo, escritora. Castelar, Buenos Aires, Argentina

 

Sólo de amor”, cuentos

 

Literatura que conmueve, activa y vitaliza la imaginación produciendo placer. Esto experimenta el lector con SOLO DE AMOR, Premio imprenta y Ediciones LUX 1999

Severín transita airosamente en esta obra haciéndonos partícipe de un universo descarnado conviviendo con la crueldad y donde la esperanza se esfuma de la vida de los personajes –mujeres en su mayoría-. Cada cuento tiene un desenlace a veces esperado, otras llevado por ese manifiesto sentido de libertad creadora que va comprometiendo al lector con la obra.

SOLO DE AMOR, descorre velos en el discurso expresivo y sus personajes hablan y sienten como “llegaron” a este mundo

SOLO DE AMOR , de Patricia Severín, logra parirnos con la vida y la condición humana.

Con nosotros mismos. 

Maria del Pilar Lencina

Del diario El Litoral, de Santa Fe

 

 

Patricia Severín no juega con la fantasía. Deja más bien que el propio lector haga los enroques para que una situación ficcionaria se resuelva finalmente. No hay colores fuertes; tintas grises tampoco. Mas bien su estructura –a veces coloquial, a veces de testimonio vivo- levanta los planos exactos para que cada protagonista juegue su rol, descifre su destino: entre instancias dramáticas, morbos infantiles y piruetas sexuales.

Narradora sutil en las captaciones, vigorosa en los desenlaces, cierra  cada cuento librándolo de efectismo: a veces sólo con un acento prolongado.

En sus cuentos, esta el país en ciertos capítulos decisivos, esta la vida que fluye. Hay espacios de ciudad y campo, y sobre todo, la natural mirada ante los hechos cotidianos.

 J. M. Taverna Irigoyen , escritor, crítico. Santa Fe, Argentina.

 

 

En la literatura se juega la puesta  del lenguaje antes que cualquier otro concepto. No hay pequeños temas o temas intrascendentes si  quien escribe exhibe astucia y talento en la construcción del discurso. Por el contrario, un escritor mediocre termina estropeando el mejor argumento. “Sólo de amor “, tanto como el anterior título “Las líneas de la mano”, muestran las mismas virtudes: un discurso límpido, natural, con registro de voces familiares, donde lo elíptico, lo no dicho, obliga al lector a construir significados constantemente en el lugar de las ausencias. Tal vez  la aparente ingenuidad sea uno de los mayores encantos de estos textos. Los personajes de Severín no son, sin embargo, ingenuos; por el contrario, exhiben muchas veces una alta dosis de crueldad y perversión.

En “La ventana de papá”, la escritora elige la voz narradora de una niña para mostrar el deterioro afectivo y económico de una familia, los duros momentos de una enfermedad que carcome al padre y la ventana por donde intenta evadir su mirada. Lo interesante es observar que ninguna de estas inferencias aparecen explicitadas en el texto, sino que se infieren de la simple enunciación de hechos cotidianos. Esta notable lucidez de construcción de un discurso natural, lleno de implicancias, le confieren a esta prosa estilo propio y originalidad.

Orlando Van Bredam, escritor. El Colorado, Formosa, Argentina

 

 

Si algo podemos decir de Patricia Severín escritora, es que no apuesta a la comodidad. Es una obrera de la palabra. Cada vocablo es un ladrillo, y su mente de maestra mayor de obras, y su gusto por la arquitectura y su capacidad   de  artista, los   combina de  tal manera  que nacen libros como éste.

Graciela Geller, escritora. Santa Fe, Argentina

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