PESCADOR DE PÁJAROS

UNA NUEVA VISIÓN DE LA HISTORIA GRANADINA

Pedro M. Domene

J

osé Vicente Pascual (Madrid, 1956) nos ha sorprendido en estos últimos años por su habilidad narrativa, ensayando su obra en asuntos y estructuras de excelente factura y cosechando un éxito mayor de público desde que publicara dos excelentes novelas, El cuarto oscuro (1995) y Palermo del cuchillo (1996), Premio Fundación Alfonso XIII. Después ha iniciado lo que él mismo ha denominado su trilogía granadina y, en 1998, publicó la biografía novelada del esclavo negro que tituló Juan Latino, un erudito del XVI que llegó a ser catedrático de Latín y personaje influyente en Granada. Ahora vuelve a la escena literaria con una segunda entrega de esa trilogía, un relato que lleva un título tan sugestivo como sorprendente, El pescador de pájaros (2000), una nueva visión de la historia granadina, ambientada ahora en la época decimonónica y convulsa de la primavera de 1889.

                Lo que se cuenta en esta novela es una historia de misterio donde el género policíaco, en su sentido más estricto, tiene un papel importante, porque José Vicente Pascual ha trasalado al mismísimo Cherlock Holmes y a su inseparable Watson a investigar por las callejuelas de una Granada romántica, repleta de misterios, de secretas facciones, y desvelar algunos de los enigmas que vivieron los habitantes de la ciudad a finales del siglo XIX. La explicación es bien sencilla y no menos novelesca: un matrimonio de visitantes ingleses recala en la ciudad para tomar el pulso de las leyendas que rodean a la Historia secreta de la capital andaluza. Pero, poco después, y tras una somera toma de contacto, desaparece el joven investigador en extrañas circunstancias, quedando su esposa a merced de su infortunio. A partir de aquí lo que se cuenta es una trama policíaca en el más claro estilo inglés, es más sherlockholmiano, si se me apura, porque lo que inician los dos detectives es la reconstrucción de los hechos desde el momento de la desaparición del compatriota inglés hasta la consecución última de los detalles en torno al extraño suceso.

                El novelista Pascual puede considerarse desde este mismo momento coautor de Conan Doyle, presentando una nueva aventura del afamado detective londinense que habita el famoso 221-B de Barker Street, porque de lo que se trata es de trazar tod una suerte de pesquisas intligentes para desbaratar toda una trama donde la avaricia y el orgullo conforman la impostura de una sociedad que, lejos de modernizarse, creía asentar una forma de vida mediante el poder.

Cuadernos del Sur/Diario Córdoba, jueves, 12 de octubre del 2000, pág. 10

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