Prehistoria
Las primeras ocupaciones de Alcalá la Real debieron producirse
hacia el V milenio antes de Cristo, en la Edad de Piedra, aunque no
se ha encontrado ningún resto arqueológico. La existencia
de yacimientos en localidades cercanas, como Castillo de Locubín
(Cuevas del Plato y de la Chatarra) y Zuheros (Cueva de los Murciélagos)
nos hace pensar que Alcalá debió ser lugar de paso y de
asentamiento de estos pobladores del Neolítico, dedicados al
pastoreo y con algunos conocimientos de agricultura. En la Edad de los
Metales estos grupos establecieron su hábitat en el cerro de
San Marcos, al norte del actual centro urbano y a unos mil metros de
altitud. Aunque este lugar no ha sido excavado, se han encontrado grandes
recipientes de cerámica con el borde engrosado e instrumentos
de agricultura en piedra pulimentada y hueso. Durante la Edad del Bronce,
en el segundo milenio antes de Cristo, la vida continuó en este
paraje, habiéndose hallado fragmentos de vasos campaniformes
y copas argáricas. Por el tipo de enterramientos se cree que
más que un poblamiento argárico proveniente del sureste
de la Península, se trata de una aculturación de la población
de la zona, al tomar algunos de los elementos más característicos
de la cultura del Argar. De esta época encontramos un enterramiento
en la calle Granada, considerado la primera ocupación del casco
urbano actual de la ciudad.
La
romanización
En el siglo II antes de Cristo la zona norte del término de Alcalá
fue objeto de una colonización por parte de túrdulos provenientes
de la Campiña de Jaén. La abundancia de inscripciones
romanas halladas en la zona con 105 topónimos de Ipocobulcola
o Iliturgicola, derivadas de los nombres de Ipolca y Obulco, las actuales
ciudades de Porcuna y Mengíbar, hacen pensar que alguno de estos
dos topónimos fue el de la primera Alcalá la Real. Por
lo demás, el territorio no deja dudas de una profunda romanización,
y así lo confirman el puente sobre el Guadalcotón o los
restos de la Calzada que conducía a Martos. Ya dentro del casco
urbano de Alcalá, hay que mencionar el hallazgo en la Calle Tejuela
de una escultura de mármol que representa a Hércules.
Mencionar que el propio nombre de Tejuela parece provenir de Tegulae
(teja romana), existente en gran cantidad en esta zona, por lo que debió
existir un asentamiento civil en época romana. Otro testimonio
de la presencia romana son los aljibes, una muralla de sillar y morteros
encontrados en el interior de la Iglesia Abacial de la Mota.
Edad
Media y Moderna
Ha sido la cultura islámica, en sus 630 años de dominación,
la que aportó los patrones y configuración de la ciudad,
encerrada, hasta su conquista definitiva, entre los muros y torres de
su mejor joya defensiva, La Fortaleza de La Mota. En el siglo XI, Alcalá
quedó incluida en el reino ziri de Granada. En el año
1074, el rey Alfonso VI, aprovechándose de las hostilidades existentes
entre los reinos de Sevilla y Granada, impuso el cobro de tributos,
a cambio de no hostigar ambos territorios. Pero, al enviar una embajada
a Granada para cobrarlos y negarse el rey granadino Abd Allah, inició
su enfrentamiento contra éste, conquistando la fortaleza de Alcalá.
El siglo XII es el de mayor apogeo en la historia musulmana de Alcalá
la Real. Este apogeo propició un gran desarrollo de la cultura
alcalaína, de la mano de la familia Ben Said, en la que destacan
importantes personajes de la vida política y literaria de este
siglo. La familia Saide, o Zayde, fue una de las más cultas de
Al-Andalus y su dominio sobre la Alcalá del siglo XII convirtió
a ésta en un foco cultural de primer orden. Historiadores y poetas,
a ellos se debe una obra máxima de la historiografía hispanoárabe,
Al-Mugrib. Una recopilación exhaustiva, geográfico-histórico-literaria,
en la que intervinieron seis miembros de la familia. Desde el fundador
de la dinastía Ab al-Malik ben Said, hasta su biznieto, Alí
ben Muza ben Said al-Magribi, quien finaliza la obra, y la publica,
en el Cairo el año 1248. Ciento quince años después
de que fuese iniciada en la Alcalá donde todos ellos nacieron.
En el siglo XIII, Alcalá y su territorio cayeron alternativamente
en manos cristianas y musulmanas, hasta la conquista definitiva de la
plaza por el rey Alfonso XI. Al conquistarla le dio el nombre de Real
y le concedió el Fuero de Jaén, dándole en feudo
el Castillo de Locubín; además mandó construir
en la Fortaleza la Iglesia Mayor Abacial, sede de la Abadía de
Patronato Real existente en Alcalá la Real hasta el concordato
de la Santa Sede de 1851. 1341 es el año de la conquista definitiva
de la inexpugnable Alcalá de Ben-Zayde. Tras un largo asedio
el rey Alfonso XI de Castilla toma la ciudad y le da el nombre de "Real".
Alfonso XI dota a Alcalá de especiales privilegios, que contenidos
en la carta de población, o fuero, firmado por Alfonso XI el
22 de Agosto de 1341, en su real sobre Priego, más otras franquezas
y exenciones, concedidas por el mismo rey y confirmados por sus sucesores,
fueron tantos y de tal calidad, que alcalaíno pudo ser sinónimo
de exento, o esento, por ser libre de toda carga, pecho, impuesto o
servicio. El aumento demográfico consecuente hace que la ciudad
salga extramuros, prefiriendo por fin la parte oriental, más
cercana a los veneros de agua. Alcalá la Real se convirtió
en un importante puesto fronterizo en las relaciones castellano-granadinas
durante todo el siglo XV. De ella partieron los Reyes Católicos,
el 20 de abril de 1491, para recibir la capitulación de la ciudad
de Granada, hecho que se produjo en el mes de enero del año 1492.
A principios del XIX la antigua ciudad queda totalmente despoblada.
Con la retirada francesa la Fortaleza sufre un gran incendio. A partir
de entonces, todo este conjunto monumental, prácticamente intacto
hasta el siglo XIX, es desmontado sillar a sillar, incluso con la aprobación
de las ordenanzas municipales. En los últimos años los
alcalainos han vuelto sus ojos a este inmenso patrimonio arquitectónico
y se ha producido un gran esfuerzo por reabilitar, en la medida de lo
posible, la Fortaleza. No perdemos la ilusión de ver algún
día completamente reconstruida esta maravilla de la cultura hispana.