LITERATURA SOBRE JUAN MORA

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Poemas

"SI YO PUDIERA, JUAN, SI YO SUPIERA"

 

Si yo pudiera, Juan, si yo supiera

dejar aquí constancia de tu estilo.
Yo, que vivo en vilo
cada vez que te pones la montera.
Yo, que me hago cruces
cada vez que te veo vestir de luces.
 
Ah, yo quisiera ser ese capote
que se ciñe a tu talle dulcemente.
Al toro hacerle frente
con verónicas que burlen sus derrotes.
Quebrar la embestida
con tu media de belleza recogida.
 
O ser esa muleta que en tu izquierda
me lleve en naturales enlazados.
¿Quién los ha olvidado?
¿Qué plaza que tu pises no recuerda?
Si hasta Dios acata
ese "desmayao" con que rematas.
 
Ser la espada que empuñas (¡siempre acero!)
el tiempo que dura la faena.
Dejar en la arena
a aquel que te miraba tan sincero.
A tus pies la muerte,
presente en cada pase y cada suerte.
 
Y ser también, en fin, es montera
que además de terciopelo es ya de fama.
Publico que aclama
un saludo tuyo, un brindis: tu montera.
Vencido el miedo,
pasearme contigo por el ruedo.
 
Si yo pudiera, Juan, si yo supiera.
 
María García (Coria)

 

 

 

BRINDIS

A Juan Mora.

Al compás del pasodoble
que está marcando la hora
de comenzar tu lid noble,
sale a la arena Juan Mora.

 

Hay despeje de toreros,
hay clarines y timbales,
hay expertos ganaderos
y curtidos mayorales.

 

Reina en la plaza, se advierte,
ese silencio expectante
y un respeto impresionante
a la lucha con la muerte.

 

Fija Juan Mora en el suelo
su firme planta torera,
mira al público y al cielo,
se descubre, y su montera
lanza al centro de la arena;
la plaza de emoción arde,
el pasodoble resuena
cita al toro, manda, ordena.

 

La fiera está persiguiendo
la franela amapolada,
la multitud aplaudiendo
histérica, entusiasmada.
Del callejón al alero
a coro se siente el grito
de ¡Torero! y de ¡Torero!,
mientras el Torero, ahíto
de inigualable maestría, demuestra su valentía.

 

De nuevo a la fiera cita
con su gracia encantadora
(gracia que tiene Juan Mora),
la detiene, y cual medita
algún sueño misterioso,
con coraje valeroso
la conduce y la domina,
con la sapiencia divina
de un cerebro portentoso.

 

El público enloquece.
Vuelve a la brega Juan Mora
y otra tanda encantadora
de pases logra. Se crece
su incalculable valor,
dobla su frágil silueta
"silueta de matador",
y portando la muleta
acariciando el albero
(maneras de buen torero),
con su mano habilidosa,
mostrando su pecho afuera
desafiando a la fiera
con majestad asombrosa,
arma su brazo de acero
doblándose en el pitón,
... y el público de emoción
clama: ¡Torero...! ¡Torero...!

 

Sixto Martín Rodríguez: "Unidos por la poesía".

 

 

Presa va de su cadencia
la capa, larga y sencilla.
Cante grande de Plasencia:
Caña, debla y seguidilla.
El toro toma su vuelo
en línea afín con el suelo.
Y el temple llora que llora,
que no hay más dulce sonata
que la que el lance que desata
cuando lo apunta Juan Mora.

 

Luciano Nuevo Sánchez

 

 

Rueda a su pies desvaido

ese desdén caprichoso,

ese desplante dormido,
ese desaire oloroso.
Pierde el toro su embestida
del engaño en la salida.
y el sol se queda sin hora
cuando -rosada y vencida-
la tarde besa encendida
el desmayo de Juan Mora

 

Luciano Nuevo Sánchez

 


Prosas

"A JUAN MORA"

        Los aplausos de un rojo atardecer engalanan el coso, mientras la música suena al compás de elegantes pases que la historia recoge para nutrir su patrimonio.

        Y en el recuerdo de sensibles corazones, quedan para siempre los vuelos de tu capote, los poemas de tu muleta.

        Eres como la luna clara, compañeras de largas noches de amor, porque tu juego con el toro es el del querer y el oro que recubre tu cuerpo resplandece entre el delirio de quienes te admiramos.

        Si bella es la primavera con sus flores y su aroma, no menos lo es tu arte, ni las estrellas que bordas en el ruedo cada tarde, luceros chispeantes de pasión que embriagan las hondas entrañas de la arena.

        Y como soñando en un cuento de hadas, te elevo a la cúpula del toreo, y es que la magia de tu cuerpo hace de esas cálidas tardes de toros, un hermoso sentimiento.

        Encerrar en estas humildes líneas tu quehacer de artista, es como gritarle al trueno su silencio; tarea difícil dedicarte este merecido elogio, pero encantada por la savia que te alimenta, arrojo a tus pies las flores de mi torpe pluma.

        Ojalá el cielo, que cubre tus tardes de oro y es testigo de tu arte, sea también compañero de muchas glorias para ti.

María García (Coria)

 

 

"Homenaje a Juan Mora"

        No se me ocurre mejor modo de homenajearte que espigar unos cuantos recuerdos (¡entre tantos!) de los que guardamos y guardaremos ya para siempre en los estantes más altos y visitados de la memoria, esa habitación contigua al alma.

        Tú seguramente no recuerdas cuándo nos conocimos, allá por el año 89, en Logroño, pero debes saber que la emoción de saludarte por la mañana en el Hotel (fuiste todo sencillez, amabilidad, dulzura)se nos engrandeció por la tarde con la emoción, el arte, de la magia, al verte torear.

        Desde entonces, algo más poderoso que la amistad ó la fascinación del toreo ocupa nuestros corazones. Y si yo no supiera ahora cómo agradecértelo, con qué palabras, es muy probable que tampoco tú puedas hacerte una idea de lo que significas en nuestras vidas. Baste decir que eres nuestro torero.

        Contigo hemos llenado esos vacíos sin fondo que tiene muchas veces la vida, gracias a ti se han despertado ilusiones a medio dormir. Y todo por ser testigos no sólo de grandes faenas, sino también de los sorteos que las preceden ó de los coloquios posteriores, allí donde el orgullo y la admiración nos lleven.

        No importa el lugar, ni el día, ni siquiera cómo. Recuerdo aquellos viajes en los que salíamos a las cinco de la mañana y regresábamos a las cinco del día siguiente. En uno de ellos, no sé si a la ida ó a la vuelta, entramos una vez en Valladolid, en un bar decorado con fotografías de toreros. Enseguida me puse a mirarlas, con la secreta emoción de encontrar la tuya. Pero no había ninguna.

        Me dirigí al encargado y le pregunté. A aquel hombre (que no era seguidor tuyo) se le encendieron los ojos mientras confesaba que jamás podría olvidar una faena que le hiciste a un "victorino" en 1988, e incluso se emocionaba al revivirlo. A los pocos días, naturalmente, recibió una foto tuya.

        Más reciente es el homenaje que te ofreció en Madrid la peña de la dinastía Bienvenida. Todavía conservo la brevedad, la belleza y la precisión de las palabras de don Ángel Luis Bienvenida, maestro de maestros. Aseguró sin halagos, en un pronto de sinceridad, que le hubiera gustado torear como tú.

        Emociones así nos regala tu oficio, pero también tu generosidad. Si como torero no cabe hablar sino de maestría, arrojo y elegancia, como persona sólo puede decirse lo que dijo el poeta; "Más que un hombre al uso que sabe su doctrina, eres, en el buen sentido de la palabra, un hombre bueno".

        En eso coinciden quienes te siguen. Gracias a eso disfrutamos esta noche de tu compañía ó hemos podido conocer a quienes te quiere: tu mujer, tus hijos, tus padres, tus hermanos. Sin olvidar, por supuesto, a esa cuadrilla con la que siempre hemos compartido conversación y cariño. Y termino ya. Con una mención especial para Mari, Luci, "Cien Kilómetros", Fernando, y Germán, que no están ya con nosotros pero que seguramente asisten también a este pequeño homenaje.

Gracias, Juan, de todo corazón.

María García (Coria)

 

 

 


Fandangos

 

Juan Mora,

Torero de gran pureza,

Torero de inspiración.

Tienes arte y valentía

De esta tu tierra extremeña

Y la gracia de Andalucía.

 

Juan Mora

Tu arte y tu valentía

Espejo de la torería

Que hasta a los ángeles del cielo

Haces llorar de alegría

Cuando tu sales al ruedo

 

 

Juan Mora,

Por ser cariñoso y bueno,

Por ser sencillo y sincero,

Esta tu peña taurina

Cuanto te quiere y te mima

Por ser valiente y torero.

 

María García (Coria)


 

Pasodobles

 

PASODOBLE. "JUAN MORA"

 

1 ª Parte.

Un torero de Plasencia

Con aromas de Sevilla,

Que en su arte es pura esencia (bis)

Y en sus venas

Sangre también de Castilla.

 

Sus verónicas de ensueño

No se pueden igualar

Y sus lentos naturales

Ligados con el pecho

Y la estocada,

No se puede mejorar.

 

ESTRIBILLO:

JUAN MORA, valiente

Torero de casta;

Juan Mora es el temple

Con arte y con duende

¿Juan Mora de España!

JUAN MORA, valiente,

Su arte no engaña,

Juan Mora se siente

Y lo dice la gente

¡¡¡TORERO DE ESPAÑA!!!

 

2 ª Parte

Hijo de Mirabeleño

Has marcado un nuevo hito

Con tu toreo rondeño (bis)

Y sevillano

De Belmonte y Joselito.

 

En los brazos de JUAN MORA,

El toreo se ha dormido,

El minuto se hace hora (bis)

Y la emoción

Se desborda en el tendido.

 

(ESTRIBILLO)

Letra y música: Germán Rubio


Ensayos

 

Juan Gutiérrez Mora "JUAN MORA"

Juan Mora debutó en la monumental pamplonesa en 1992 y con sus triunfos continuados en las ferias del primer lustro de los 90 se metió a los pamploneses en el bolsillo. Tres días después , en la gran sección taurina de Navarra Hoy que dirigía Carlos Polite , Pablo García-Mancha publicaba este ensayo:

"El Toro era como un AVE de los de Sevilla"

        Este hombre de aspecto quebradizo y de sonrisa ladeada es el que ha rubricado la faena mas emotiva de estos sanfermines. "El toro era como un AVE de los de Sevilla" , y aunque su labor resultó en algún momento embarullada "al final me hice con él ".Con el relajo que produce la satisfacción de lo bien hecho y la alegría de tener a la plaza conquistada, Mora paseó su palmito con la elegancia de los que atesoran en su entraña el dominio de la bravura.

        Durante muchos años se le calificó como un torero otoñal , no porque se encontrase al final de su carrera, sino porque su maestría afloraba cuando la temporada buscaba las tablas de la despedida. Quizás este detalle nos resuelva la duda sobre su atemperada personalidad: "Las cosas hay que hacerlas paso a paso sin atropellar la razón ".

        Apartados del gentío que se junta en el patio de caballos y a resguardo de los "cazautógrafos" y demás marejada filotaurina, la conversación cambia de derroteros con la naturalidad propia del que tiene claro lo que dice. Recordó una ocasión en que se jugaba toda la temporada con un solo toro y en una feria tan rigurosa como la de Logroño: "Fue una tarde muy importante que me sirvió mucho y a continuación apuntó : "aquella era una etapa un poquito oscura". Etapas oscuras hasta los toreros tienen porque no conviene olvidar que una vez despojados del vestío de torear son de carne y hueso como los cimientos del resto de la población.

        Resuelve con su mirada inquieta todos los miedos que merodean por el ánima ofuscada de los que se convierten en los actores de la muerte de un dios. "En la cosa del toro pasan cosas incomprensibles". "No haber ido este año a Madrid por piques y cosas que hay entre las grandes empresas" le duele como salir desaforado por no poder encontrar la salida cuando se necesita el alivio . Mucho se habla de lo que pasa por la cabeza de un torero cuando los toros no embisten , cuando las cosas no salen bien no duermo".
Otro sambenito que ha padecido y padece este alternativado es el de "considerarme un torero de espejo".Su cintura mimbreña que acompasa al viaje del morlaco y la carita quebrá y la muleta que embebe al toro hasta caer hipnotizado es un patrimonio genético propiedad de los "Gutiérrez Mora". Porque también en esto del toro hay nativistas y de los otros. Belmonte decía que se torea como se es ,y eso, "no lo puedo evitar". Y cuando sale el bicho le da por relajarse y gustarse. Y además tiene que ser así.

        Lo de toreo de espejo más que un reproche se puede considerar un halago de su concepción de su tauromaquia. Si hay alguna duda que se lo pregunten al cebaíta con el que dictó su parsimonia en nuestra monumental.  

     Hay que ver lo que le ha costado enterarse a la Meca que por la parte de Badajoz hay un torero que "cuando la gana ,apunta con el capote una seguiriya gitana". Diez años diez. "He vivido muchos años en Sevilla , y tampoco he logrado entrar del todo allí". "En la cosa del toro pasan cosas incomprensibles".

        Curro ,no la mascota de la "Expo", sino Curro el que asegura que el miedo tiene ojos azabaches como los toros, opina que en las plazas con jarana y bombos son a contra-estilo y no se degusta el toreo de melocotón ,que dice de cuando en vez realizar .Mora en cambio se mostró sorprendido por el calor de nuestro coso: "El público de Pamplona me ha gustado, meterse con el toreo no se mete, sin embargo cuando haces las cosas bien , reacciona y se entrega una barbaridad". Además cuando saltó la liebre la concurrencia estaba entregada a los placeres de la merienda ,ora bocadillos de magras o refinados productos de repostería navarra. "Al parecer es muy difícil conectar con el público cuando están merendando. La gente pegó unos berríos fuertes". En Pamplona con Mora parece Otoño, porque el Otoño según Mora es torería . "Por dos circunstancias : La primera por ser mi debut en este coso y en segundo lugar porque triunfé y eso siempre vale mucho".

        Lo de los espejos permitidme que lo deje para los alquimistas. Porque Mora ,con sus espejos, con su otoñal memoria, fue capaz de enseñarle al AVE que en Pamplona también sabemos degustar el toreo de melocotón, con altibajos , pero de melocotón.

Pablo García-Mancha

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