ENTREVISTAS

Diario de Sevilla, 22.10.2001 Diario de Sevilla, 27.2.2002

Diario de Sevilla. LUIS NIETO. Lunes, 22 de octubre´2001. Juan Mora: "Tuve la premonición de que ocurriría algo trágico"

        Todavía habla con pausas muy pronunciadas. Durante la conversación, Juan Mora comenta desde el Hospital Ciudad de Jaén que se encuentra cansado, con fuertes dolores, "es como si me mordiera por momentos el muslo derecho un perro. No paran de darme calmantes, analgésicos, pero no me hacen efecto alguno".

        El pasado viernes un toro de Joaquín Barral le seccionó la femoral del muslo derecho en la plaza de Jaén. El cinco, número taurino con tintes trágicos, se asomó a la ciénaga que era el ruedo jiennense y marcó cinco horas angustiosas en dos intervenciones quirúrgicas en las que se precisaron cinco unidades de sangre en transfusiones. El torero, rodeado de su familia, no para de dar vueltas a la película de una cornada que rozó la tragedia: "El toro me había avisado de salida por el pitón derecho. Se acostaba. Tras picarle me pareció que se le había corregido ese defecto. Pero en la muleta, al abrochar la segunda serie y prepararme para el pase de pecho, se acordó de lo anterior. Yo estaba superconfiado y me metió el pitón a placer". "Fue un toro falso", añade el diestro con resignación y sin rencor.

-Juan, ¿y qué sintió en ese instante en que penetraba el pitón en su muslo derecho?

-Fue todo muy rápido. Una cornada certera y caí boca abajo. Al levantarme vi que aquello era como un grifo de sangre. Quise taparme la herida. Salía sangre por el boquete como si fuera un caño. No perdí el conocimiento y mis compañeros me cogieron. Cuando me llevaban camino de la enfermería vi que se me iba la vida por el agujero. Le dije al doctor: "Doctor, dese prisa, me voy. Métame mano lo antes posible y échele casta". Me durmieron y no recuerdo nada más. Me han dicho que me metieron hasta cinco unidades de sangre en las transfusiones y que fueron dos operaciones con cinco horas de duración.

-El piso de plaza era un lodazal. ¿Por qué ese empeño en torear?, ¿hubo presiones?

-Porque nos calentamos los propios toreros. En ningún momento la empresa ni nadie nos presionó. A mí me ocurrió una cosa muy rara. Durante el transcurso de esa hora y cuarto que esperamos para que echaran un camión de arena en el intento de arreglar el ruedo pensé: "Esto de hoy significa algo. Es una señal. Nada de lo que hacemos tiene sentido". Yo no soy adivino, no soy Rappel, pero pensé: "Va a ocurrir algo trágico".

-El mal estado del ruedo no influyó en la cogida.

-Efectivamente.

-Pero ese intervalo de hora y cuarto debió descentrarles...

-No creo. Estábamos tranquilos y animados. Aunque en mi caso sí que tuve ese pensamiento extraño, esa especie de premonición.

-¿Cuáles son las previsiones de los doctores?

-En principio están muy contentos por los resultados de las dos operaciones. Y en cuanto a la evolución, que es buena, también se muestran satisfechos. Yo estoy fuerte y eso también servirá para poder reponerme más o menos pronto. Pero ya me han advertido que me lo tome con calma.

-¿Y le han indicado fecha para poder abandonar el hospital?

-Me han dicho que hasta podría estar metido aquí quince días; vamos, para mí serán como quince años. Quiero abandonar el hospital cuanto antes.

-Parece que se están cebando con usted los toros ahora que es más veterano.

-Sí. Es curioso. En mis comienzos a mí no me cogían los toros. De hecho, hasta el cuarto año de alternativa no me dieron la primera cornada, que recuerdo que fue en El Puerto. De novillero y en esas primeras temporadas en el escalafón superior me decía: "¿Podré superar las cornadas?, ¿seré capaz de hacerlo cuando lleguen". Y vaya que si las he ido superando... Tengo como una docena más o menos gordas. Pero ésta ha sido tremenda. Aquí, en la enfermería de Jaén, hay un equipo médico que tiene fama. Y luego, con medios. Este tipo de percances no quiere nadie que ocurran, pero si suceden que sea en una plaza importante para que te puedan salvar la vida.

-¿Tenía planteada campaña americana?

-Curiosamente este año es uno de los pocos que no pensaba ir ni a Venezuela ni a Colombia, donde sabe que cuento con cartel. Pero si hubiera previsto hacer temporada en ferias americanas, a estas horas habría que anularlo porque me han dicho los doctores que serán varios meses hasta que me recupere totalmente. Incluso me apuntan que hasta marzo no estaré en condiciones.

-¿Cómo ha sido la temporada?

-Muy bonita. Incluso con las circunstancias más adversas que nunca. Me he ganado el respeto en las plazas donde he contado con oportunidades. En total he toreado veinte corridas y he cortado veintidós orejas.

-¿Qué faenas recuerda con más cariño?

-Las de Valladolid, Guadalajara, Antequera, Lorca y Marbella.


Diario de Sevilla. Miércoles, 27 de febrero´2002. LUIS NIETO. Juan Mora: "Ahora me sentiré en el ruedo más torero que nunca"


        Cuatro meses después de una cornada que rondó la tragedia, el diestro Juan Mora ha comenzado sus entrenamientos a duras penas, con una media especial, porque "noto que la pierna derecha se me carga y siento una quemazón y frío a la vez". En marzo, volverá a ponerse delante de las reses en el campo.

        Los toreros están hechos de una pasta especial. De lo contrario, nadie con sentido común apostaría tan sólo un euro por una reaparición a medio plazo, tras la cornada que sufrió Juan Mora en la pasada Feria de San Lucas de Jaén. Una cornada que le seccionó la vena femoral y precisó de dos operaciones, la primera, en la enfermería de la plaza y la segunda, en el Hospital Ciudad de Jaén; y cuatro transfusiones de sangre. Dos días después volvió a temerse por su vida. El torero relata sus esfuerzos en pos del retorno.

-Juan, ¿cómo se encuentra?

-Bastante bien. El proceso de recuperación está siendo lento, como esperaba. Pero, a la vez, la evolución ha llevado un curso favorable. De hecho, he comenzado a entrenar y también a emplearme fuerte en ejercicios de recuperación.

-¿Cómo ha vivido estos cuatro meses?

-Ha sido duro. A finales de enero llegué a tener problemas con las colaterales. Pero me han controlado bien los problemas de circulación de la sangre en la pierna y hasta me retiraron un tratamiento de inyecciones. Lo importante es la palabra que usted ha dicho: vivido. Al fin y al cabo pude salir de aquella cornada y lo he superado bien, con el cariño de la familia y de la gente. He disfrutado mucho el día a día.

-Después de una experiencia tan dura, ¿ha pensado en algún momento en arrojar la toalla?

-No. Lo tuve claro desde el principio. Fue un accidente. Estaba rematando una temporada con triunfos importantes para mí -Valladolid, Guadalajara, Antequera, Lorca y Marbella-. Todavía me quedan capítulos por escribir. A partir de ahora, el triunfo no estará sólo en la oreja o en la salida a hombros, sino en saborear el toreo con la capa y la muleta. Porque detrás hay una persona que lo realiza.

-En ese sentido, ¿teme que se imponga el instinto de conservación?

-No. Me refiero a sentirme en el ruedo más torero que nunca. Con cosas conseguidas, pero al que le quedan otras muchas por realizar.

-¿Le quedan secuelas?

-Noto que la pierna derecha se me carga y me entra, a la vez, una quemazón y frío. Son secuelas mínimas. Para mejorar la circulación llevo una media especial, prieta.

-A partir de la cornada, ¿ha cambiado su vida, su mentalidad?

-Sí. Te da por pensar cosas.

-¿Como qué?

-En ser mejor persona. Merece la pena seguir aquí. Mi filosofía ahora es ser feliz y hacer feliz.

-¿Cuándo volverá a ver la cara a una res brava?

-A partir del mes de marzo. No hay fecha. Ahora tengo que coger fondo y fuerza. Me encuentro nervioso ante ello. Como si fuese la primera vez.

-¿Cuál ha sido el momento más amargo tras la cogida?

-A los dos días de la cornada. Aquella recaída en la que la sangre no circulaba apenas y los doctores se asustaron. Hubo un desconcierto y muchas pruebas. La sangre de las transfusiones la rechazaba el organismo y para más inri rechazaba los alimentos y cogí una gran anemia.

-Miremos al futuro. ¿Cuántas veces ha soñado con la reaparición?

-Muchas. De momento, no hay fecha. Cuando me vea en el campo decidiré. Me gustaría estar preparado para mayo y a partir de ahí volver a todas las ferias importantes.

-¿En San Isidro?

-Ahora todo es un sueño.

-¿Qué espera para esta temporada?

-Disfrutar mucho a la hora de torear. Y torear mejor que nunca.

 

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