PALESTINA CONTRA LAS CUERDAS Los diecinueve meses de intifada han desembocado en la absoluta ocupación de Palestina por parte del ejército israelí. El carácter salvaje y vengativo de esta maniobra militar, unido a las ya de por sí precarias y miserables condiciones de los palestinos, han convertido los territorios de Gaza y Cisjordania en un campo de concentración gigante donde los asesinatos se cometen de manera aleatoria, los arrestos no requieren justificación y la asistencia médica está prohibida. Suponer que los activistas palestinos guardan sus bombas en el armario y los fusiles debajo de la cama suena bastante absurdo. Por eso la eficacia de la operación "Muro Defensivo" como medida para evitar los ataques palestinos es bastante dudosa. La finalidad real de esta invasión israelí es la humillación del pueblo palestino al nivel más alto posible. Se trata de dejar clara la idea de: "Yo soy más fuerte que tu y hago contigo lo que quiero". A partir de esta directriz se toman medidas vejatorias como la destrucción de edificios públicos palestinos, demolición de viviendas sin previo aviso o secuestro de su líder político. Así como cortar el suministro de agua corriente y electricidad a las poblaciones o dañar infraestructuras básicas: carreteras, red telefónica, etc. Probablemente, los palestinos no necesitan a ningún líder para cometer actos violentos contra los israelíes, es el instinto de supervivencia lo que les empuja a hacer locuras contra aquellos que les están eliminando. Son ataques en legítima defensa que algunos confunden con terrorismo debido a los escasos medios de que disponen para actuar. El único reproche admisible que merecen las agresiones palestinas es haber fijado como objetivo a los ciudadanos en lugar de combatir exclusivamente contra el ejército y los colonos, aunque también hay que tener en cuenta su falta de recursos y su desesperación al ver que su pueblo está siendo devorado por un monstruo llamado Israel. El objetivo final que los sionistas persiguen en esta larga cruzada con los palestinos es la anexión definitiva de los territorios de Gaza y Cisjordania. Ellos siguen disfrazándose de víctimas al mismo tiempo que desplazan a los palestinos de sus tierras, colocan colonias judías y construyen carreteras privadas. Saben que si consiguen mantener esta dinámica durante unos años más quedarán pocas razones para que se reclame un estado palestino en la zona.
En un mundo como el actual, donde cada palmo de tierra del planeta tiene un dueño, la posibilidad de hacer más grande un país es nula. No obstante, Israel ha visto la oportunidad de aumentar sus territorios gracias al vacío legal que la ONU y la comunidad internacional han dejado en Palestina. La construcción de colonias judías en Palestina fue una de las grandes armas electorales que la ultraderecha esgrimió en las elecciones del 2001 y que le facilitaron una aplastante victoria. El número de asentamientos se ha triplicado desde los acuerdos de Paz de Oslo (1993), y ahora, los diputados del Likud se atreven a hablar de territorios "disputados" en lugar de territorios "ocupados". Quedarse con los territorios palestinos es muy tentador, por este motivo, Israel no abandonará su política colonizadora a pesar de los demagógicos discursos en los que el gobierno israelí afirma estar dispuesto a la creación de un estado palestino. Por su parte, los palestinos han dejado claro que están dispuestos a morir antes que dejar las tierras que les pertenecen. De modo que la solución al conflicto debe llegar, necesariamente, desde el exterior. Dentro del panorama internacional, hay dos entidades que están altamente implicadas en este conflicto y sobre las cuales recae la responsabilidad de forzar una salida justa: la ONU y los Estados Unidos. La ONU fue el organismo que dio vida a los estados de Israel y Palestina en 1948 sobre un territorio que anteriormente era colonia inglesa, podríamos decir que es "la madre" de ambos países. Por eso sorprende su pasividad, uno de sus hijos es un consentido al que se le permite todo, que incumple desde 1967 las decisiones de sus "creadores" y que está machacando a su vecino. Por otro lado, la ONU parece haber olvidado que dieron luz al estado palestino tras la segunda guerra mundial, y ahora la ocupación ilegal israelí parece razón suficiente para que tenga que volverse a discutir si se debe o no establecer dicho estado. La ONU no necesita permiso para destinar un ejército internacional u observadores neutrales, como creadores de Palestina deberían sentirse autorizados para realizar un despliegue que pueda forzar una situación de paz. En todo caso, no es Israel quien tiene potestad para decidir quien entra o no en los territorios. Cada vez es más dudosa la validez de la ONU como organismo de mediación internacional, huele a parcialidad y todas sus decisiones requieren el visto bueno de la Casa Blanca. Su renuncia a investigar la masacre del campo de refugiados de Yenin demuestra su favoritismo. Estados Unidos es en la actualidad el país que tiene el control político y militar en el mundo, el drama palestino no ocurriría si no lo consintieran. Sin embargo, la economía americana está principalmente controlada por judíos, especialmente la bolsa de Nueva York. De manera que EE.UU. está claramente del lado de Israel, no es un mediador válido, por eso Israel sólo acepta planes de paz salidos del Gobierno Bush. Israel es el país que más ayuda económica ha recibido por parte de USA desde la Segunda Guerra Mundial, lo tratan como si fuera uno más de sus estados, y recientemente George Bush ha dicho que Ariel Sharon es un hombre de paz. Si los que tienen la varita mágica para poner fin a este conflicto están tan claramente a favor de una de las partes, nada bueno puede ocurrir. Bienvenidos al primer genocidio retransmitido por televisión. |