AFGANISTÁN: CAUSAS Y CONSECUENCIAS DEL BOMBARDEO

Este conflicto, perfectamente controlado desde los despachos de la Casa Blanca, persigue una serie de objetivos determinados. No se trata solamente de mantener la hegemonía estadounidense, de levantar su moral patriótica, de reactivar la maquinaria bélica para evitar que se atrofie y obtener los beneficios económicos que todo ello conlleva. No es sólo eso. La querra que estos días parece tocar a su fin está encargada de imponer y sentenciar un nuevo orden mundial. Es la punta de flecha que hacía falta para coronar la nueva fase que vive el sistema socio-económico capitalista. La guinda. Luego, claro está, engalanar todas sus acciones de un aire protector y liberador es la mejor de las maniobras. Pero no se puede omitir la evidencia: países como España, Inglaterra, Suecia,... además de EEUU, habían estado vendiendo armas a los talibán a través de Pakistán y Arabia Saudí desde años atrás. Cuando Afganistán no era más que una pieza dentro del juego de la Guerra Fría, diversos países occidentales fomentaron a los grupos integristas para oponerse a los rusos. El régimen talibán fue apoyado y en parte financiado por los mismos países que hoy se ponen el casco de guerra y juegan a indignarse con las barbaries del régimen afgano y a bombardear el país para salvaguardar la "civilización democrática".

Los beneficios que obtiene Estados Unidos de la ofensiva sobre Afganistán son abundantes y muy suculentos para los intereses del conjunto del sistema occidental. A continuación, trataremos de dilucidar los principales motivos y consecuencias de este ataque así como de los acontecimientos del 11 de septiembre, aunque sin voluntad alguna de que nuestro análisis resulte exhaustivo sino más bien aproximativo.

1. El árabe como amenaza
2. Giro al sentimiento antiglobalizador
3. Apertura de mercados en oriente
4. Fortalecer el control social

Así pues, conforme se desarrolla la invasión norteamericana, se vislumbran las verdaderas razones de la guerra. Y, ciertamente, son mucho menos románticas que la supuesta batalla del mundo "democrático" contra el "terrorismo" internacional. Esa falsa cruzada contra el terror no existe. Por otra parte, ¿cuál es su definición de terrorismo? Estados Unidos, haciendo terrorismo desde el estado de una manera tan evidente, no parece el más indicado para darnos la respuesta. Argumentan, entre otras cosas, que invaden Afganistán por el trato inhumano que se le da a la mujer en ese país. Pues bien, la burka se impuso en territorio afgano en 1998 sin provocar indignación alguna por la excesiva ortodoxia en la aplicación de la ley islámica.

Mientras tanto ahí siguen, destruyendo las ruinas y salpicando la tierra con su pelea sangrienta. Todo vale cuando el interés es grande. Al final, cómo no, tendrá que quedar diáfanamente claro que Estados Unidos es el país más fuerte, que siempre tiene razón y que actúa por el bien de la ciudadanía mundial y por salvaguardar la paz y la justicia. Oriente, y en concreto el Islam, serán el demonio que acecha tras la esquina de nuestra tranquilidad. Pero nunca pasará nada si vivimos eternamente postrados a los pies de EEUU. Y, en medio de todo esto, un Bush triunfal al que agradecer que este mundo sea cada día más impúdico, más injusto y más sangriento. Qué prometedor porvenir. Después de presumir durante tanto tiempo de haber hecho de la bestia un hombre, hemos acabado por hacer del hombre una bestia. ¿Otro mundo es posible? Corren malos tiempos para la esperanza.

sirocco
VOLVER