EL LADO OSCURO La mirada de Sebastiao Salgado, uno de los más grandes fotógrafos de nuestro tiempo, acaba de pasar por nuestro país. "Ixodos", la exposición que muestra el trabajo del brasileño, es una visión de la emigración, el exilio y la huida de los tantos cientos de millones de personas que abandonan masivamente sus lugares de origen para buscar una nueva vida de futuro incierto en lugares aparentemente mejores. Los motivos que empujan a cada uno de ellos a emprender el viaje son diversos: la guerra, el hambre, la miseria,... pero siempre hay un poso de tristeza y desarraigo que les sigue como infatigable compañero de viaje en el camino hacia el nuevo mundo. Personas asustadas, inadaptadas, humilladas, desfilan ante los ojos de todo aquel que ha podido curiosear en sus vidas a través de los ojos del fotógrafo en cualquiera de las 300 imágenes en blanco y negro que componen la exposición. Salgado ha recorrido los caminos de más de 40 países del planeta a lo largo de casi 7 años para llevar a cabo este trabajo. El resultado no es otro que las fotografías de "Ixodos", imágenes duras pero dotadas a la vez de la conmovedora belleza de toda fotografía bien hecha. Cada uno de los retratos te enfrenta a la realidad de un modo brusco, desgarrador. Son como bofetadas. Los parajes que aparecen al otro lado de la fotografía no dejan de interrogarte acerca del rumbo que está tomando este mundo, que tanto avanza tecnológicamente al tiempo que retrocede en su vertiente humana a pasos agigantados. Un mundo ombliguista en el que el fenómeno de los desplazamientos humanos de un lugar a otro está redibujando el paisaje humano, concentrando a la población mundial en las ciudades, a menudo de un modo precario, y debilitando cada vez más el concepto de frontera. Un mundo aún marcado por las guerras, los conflictos y la injusticia de la explotación de unos pocos sobre la mayoría. A ese mundo ha dirigido Salgado el objetivo de su cámara, dispuesto a mostrar el reflejo de la más cruda de las realidades, queriendo mostrar a bocajarro aquello que subyace bajo las falsas apariencias de opulencia y felicidad que enmascaran la realidad sobre la que vive el planeta. Eso sí, el mundo rico mira las fotos de Salgado y se siente triste. Quizás culpable. En el actual escenario mundial, un grupo considerable de personas se alza contra el poder establecido y grita por la libertad. Pero los más desfavorecidos, los verdaderos perdedores del monstruo de la globalización, no tienen voz ni voto. Por eso, imágenes como las de "Ixodos" luchan por rescatar del olvido aquello que nunca debería abandonar nuestras conciencias, las de todos y cada uno de los habitantes de este planeta cada vez más inhumano: que el modelo de organización actual es insostenible. Ahora que es momento de construir el nuevo siglo y sentar las bases del tiempo venidero, las miradas de estos fugitivos nos recuerdan que aún queda mucho por hacer y que la tarea no puede posponerse por más tiempo.
La exposición se organiza en 5 apartados: "Emigrantes y refugiados: el instinto de supervivencia", "La tragedia africana: un continente a la deriva", "Latinoamérica: éxodo rural, caos urbano", "Asia: el nuevo rostro urbano del mundo" y "Niños de hoy, hombres y mujeres del nuevo siglo". En esta última parte se muestran retratos de niños de procedencia diversa pero mirada igualmente punzante, cuya expresión se apodera de la cámara con fuerza. Sus miradas son indescriptibles; en ellas cabe el mundo. Cada apartado de la muestra se acompaña de un texto que explica la situación que el fotógrafo ha retratado, sin obviar el pasotismo de Europa y EEUU con respecto a Africa ni la dureza de los estados occidentales con los inmigrantes que llegan a sus tierras. Lo triste del asunto es que sea una gran empresa financiera como "La Caixa" la que albergue una exposición de estas características, haciendo ver que realmente le preocupan estas situaciones cuando lo cierto es que su actividad especulativa ocupa al cien por cien sus intereses. El cinismo no conoce fronteras. Todas las fotos de Salgado contienen algo más que un fiel documento de la realidad: son fotos con dedos y ojos. Dedos que agarran y ojos que miran, presionando al espectador con su verdad. Nosotros miramos, pero también nos sentimos mirados. Mirados y cuestionados, inquiridos. El primer efecto es el de corresponder con un instinto de apego. El segundo, el más absoluto desasosiego. Son imágenes que reclaman una parte nosotros. No obstante, a pesar de la tristeza y el dolor de algo tan real como las vidas que retrata Salgado en "Ixodos", en el fondo se entrevé una cierta esperanza. Los zapatistas en México, el movimiento de los campesinos Sin Tierra en Brasil, que ocupan grandes latifundios y los cultivan reclamando una justa distribución de la tierra, o las sonrisas alegres de los indios de la Amazonia brasileña, son un brillo esperanzador. Nos recuerdan que la lucha continua y que tarde o temprano tendremos que acabar viendo el amanecer de un nuevo mundo de justicia.
Para todos aquellos que no hayáis podido ver las fotos de Salgado o que queráis recordarlas, aquí tenéis 3 direcciones de Internet en las que encontrareis parte del trabajo fotográfico de Sebastiao Salgado: http://www.nytimes.com/specials/salgado/home/ http://www.pdn-pix.com/legends/legends10/ |