Pérdidas
en el sector turístico. La playa del Pozuelo desaparece sin recibir actuaciones
El
mar golpea contra el muro del paseo marítimo y amenaza con llegar a las
viviendas. Los vecinos de este anejo de Albuñol exigen una solución ante la
llegada del verano.
R.G. ALBUÑOL
Al parecer Costas no se muestra partidaria de
construir un espigón y aboga por un corredor ecológico entre La Rábita y El
Pozuelo. Entre los desperfectos ocasionados por el empuje del mar figura la
destrucción de las escaleras de bajada a la playa y la pérdida de una pista de
tierra que comunica los invernaderos cercanos. La progresiva desaparición de la
playa está afectando a los negocios turísticos de la zona, en especial a un par
de establecimientos hoteleros que dependen en gran medida del resultado que
consigan en los meses de verano. Según informa Juana Guillén, propietaria del
hotel Beatriz, algunos clientes de toda la vida ya han anulado sus reservas para
el mes de julio y otros aguardan a que la playa presente un mejor aspecto para
decidirse a venir. “Aquí suelen venir familias con niños que buscan la
tranquilidad de una playa no masificada y claro, si no hay playa, no vienen”.
Intranquila, insiste en la necesidad de restituir la arena perdida y enseña
fotos de la misma playa hace algunos años en las que se puede constatar la
regresión que ha sufrido.
La playa de EL Pozuelo, anejo costero de
Albuñol, desaparece bajo el agua. Los 400 metros de arena han quedado reducidos
a unos escasos 100 ante el continuo empuje de las olas y la indiferencia de las
Administraciones que no hacen nada para evitarlo. Los habitantes, que exigen
soluciones urgentes, asisten resignados al continuo avance del mar. Los fuertes
temporales de poniente han destruido en los últimos días las escaleras de
bajada a la playa, han cortado una pista de tierra que comunica los
invernaderos cercanos y el agua choca ya contra los muros del paseo marítimo.
La situación es grave y afecta además a varios establecimientos turísticos de
la localidad.
Los 400 vecinos de El Pozuelo están indignados
por la situación, reincidente y repetitiva, y señalan el estado de abandono en
que se encuentra su núcleo urbano. “Parece que no existimos. No es de recibo
que mientras en otros sitios como Melicena o ahora en Carchuna se echen grandes
piedras para parar al mar y aquí no se haga nada”, denuncia Rosendo Galdeano,
vecino de El Pozuelo cuya casa se encuentra a escasos metros de la playa y teme
por su integridad.
Los habitantes del anejo albuñolenses ya no
saben qué hacer para que sean oídas sus reivindicaciones y en un último intento
desesperado han enviado una carta a la dirección general de Costas para
informar de la situación actual y solicitar la declaración de urgencia para la
zona. Dicha misiva, en la que solicitan la restitución de la arena perdida, ha
sido firmada por la práctica totalidad de los vecinos.
Asimismo han informado al Ayuntamiento que en el
último pleno debatió este tema, José Sánchez, alcalde de Albuñol, ha mantenido
ya varias reuniones con los responsables de Costas, tanto en Granada como en
Madrid, para darles cuenta del problema y buscar una solución que iría desde la
provisional de añadir arena a la playa hasta la definitiva construcción de un
espigón en “y” griega que frene las acometidas del mar.
También otros organismos como la Junta de
Andalucía o la Diputación están informados sobre la problemática pero por el
momento ninguna administración ha tomado cartas en el asunto. A juicio de José
Sánchez, Costas parece descartar el proyecto del espigón por su alto coste e
insiste en la realización de un corredor ecológico entre La Rábita y El Pozuelo
para lo cual habría que expropiar numerosos invernaderos de la zona. Los
agricultores se oponen claramente y demandan la construcción de un espigón.
El alcalde, que esta misma semana volverá a tratar
el tema con los responsables de Costas, insiste en la necesidad de una solución
provisional ante el inicio de la temporada turística. La progresiva desaparición
de la playa de El Pozuelo se remonta ya a varios años y su deterioro es manifiesto.
Algunos comentan que la existencia de muros de piedras de los invernaderos
próximos actúan como una especie de frontón en el que las olas rebotan para
entrar en la playa. De esta manera, poco a poco, el fuerte oleaje que se da
a menudo en la zona está robando arena al litoral y socavando el terreno.
Hace un par de años se procedió al relleno con camiones de arena pero esta
actuación parece insuficiente. Si nadie hace nada por evitarlo, la playa de
El Pozuelo –la más oriental de litoral granadino- desaparecerá en poco tiempo.
Valga el amplio
artículo aparecido en el periódico IDEAL en su edición Costa de Granada del
28 de junio de 2001 para ilustrar el grave problema que se sufre en El Pozuelo,
aunque quizás fuera necesario realizar algunas puntualizaciones:
· Cuando el corresponsal habla de 400 y 100 metros de arena se está refiriendo a la longitud de playa donde la arena no había desaparecido totalmente. De los 1.250 metros que, según el Ministerio de Medio Ambiente, tiene la playa de El Pozuelo hay que diferenciar entre los tramos siguientes:
· A la derecha de la desembocadura del Barranco de la Fuente no existe playa. En esta zona se sitúa la escollera que defiende los invernaderos del empuje del mar.
·
Entre la desembocadura del barranco y el Badén de Rosendo, zona por la que
discurre el muro del paseo marítimo, hay unos 25 o 30 metros de playa.
·
Desde el Badén de Rosendo hasta la altura de La Placeta tampoco hay playa.
·
Desde La Placeta hasta la desembocadura de la Rambla de Huarea hay unos 100
metros de playa de una anchura de no más de 10 metros. En el resto del litoral
las aguas llegan hasta el camino que da servicio de acceso a los invernaderos.
·
De la lectura del artículo podría deducirse que el problema sólo afecta al
turismo y que los pozoleros sólo reivindican la construcción de un espigón:
·
El proyecto de construcción del espigón es perfectamente compatible con el
trazado del corredor verde.
·
La pérdida de la playa afecta:
·
Al turismo: Si no hay playa no hay veraneantes.
·
A la agricultura: Los invernaderos próximos al mar están amenazados por las
aguas
y
no habría que olvidar que la agricultura
es la base de la economía de El Pozuelo.
· Al propio pueblo: Si no se frena el avance de las aguas El Pozuelo podría desaparecer en pocos años.
El proceso de
degeneración de la playa de El Pozuelo se remonta a varios años. Hasta el momento
las únicas intervenciones de la Administración han sido aportar áridos los años
1997 y 1999, solución que sólo ha servido para retrasar el proceso. Mientras
tanto las autoridades municipales han mantenido diversos contactos con la
Dirección General de Costas sin que se llegase a ningún acuerdo viable. Existen
dos proyectos de solución, ambos desaprobados en Madrid, que producen el
rechazo, uno por parte de los vecinos, el otro por parte de los grupos
ecologistas.
Ante esta situación,
los vecinos de El Pozuelo acordaron emprender medidas de presión para que
las autoridades los reciban y los escuchen. El 1de agosto de 2001 se vota en asamblea efectuar cortes en la
carretera nacional 340 todos los fines de semana de 11 a 13 horas mientras
no reciban una respuesta adecuada.
· 4 de agosto de 2001. A las 10.30 los vecinos se concentran
en La Placeta y desde allí emprenden la marcha hasta el punto kilométrico
377 de la
N.340.
En la explanada que hay delante del Restaurante Iguazú la Guardia Civil los
informa de que
el
corte de carreteras es un acto ilegal grave que puede ser sancionado con multa
de 250.000 pesetas la primera vez y 500.000 en caso de reincidencia. A pesar
de esto los pozoleros proceden al corte de la carretera levantando dos barricadas
con neumáticos y sobre ellos colocan sus pancartas reivindicativas “EL POZUELO
POR SU PLAYA. ESPIGONES YA.”, “SOCORRO, NOS AHOGAMOS”. En los primeros momentos
del corte uno de los automovilistas afectados solicita que se le permita el
paso ya que tiene que llegar urgentemente a Castell de Ferro para atender
a su hija enferma. Los vecinos de El Pozuelo acuerdan rápidamente aceptar
la petición y el viajero cruza la barrera escoltado por un motorista de la
Guardia Civil.
La anécdota del
día la protagonizaron unos viajeros magrebíes que llegaron a la barricada en el
momento en que se arrojaban los primeros neumáticos a la carretera. Los
magrebíes descendieron del coche y ayudaron a los manifestantes en su tarea.
El corte de la
carretera se inició a las 11.25 y finalizó a las 12.30.
·
5 de agosto de 2001. El segundo día de manifestación transcurrió
de forma similar al primero aunque hubo mayor concentración de gente y, al
ser domingo, la cola de coches que se formó a ambos lados de la barricada
fue ostensiblemente mayor.
Mientras la
mayoría de los vecinos se situaba ocupando la carretera entre las dos
barricadas, los ancianos permanecieron sentados sobre el “quitamiedos” o en
sillas de playa que habían subido en automóvil.
En un
determinado momento un grupo de automovilistas hizo un intento de quitar los
neumáticos pero la Guardia Civil los convenció para que desistieran.
Se permitió el
paso de una ambulancia.
El corte se
inició a las 11.05 y se prolongó hasta las 12.20.
· 10 de agosto de 2001. Llegan las primeras multas. Hasta un total
de 16 personas recibieron su correspondiente denuncia, entre ellos los alcaldes
de Albuñol y El Pozuelo y algún vecino de La Rábita o Albuñol que se había
unido a los pozoleros en sus reivindicaciones.
La asamblea que,
a tal efecto, se convocó esa misma noche, acuerda continuar con las acciones de
protesta.
· 11 de agosto de 2001. Por tercera vez se procede al corte de
la N.340. Antes de que se inicien las acciones de protesta la Guardia Civil
advierte
por megafonía que la Subdelegación del Gobierno
en Granada está dispuesta a dialogar con una comisión de vecinos de El Pozuelo.
Los
pozoleros
piden que la oferta de diálogo se haga por escrito y que se indique lugar
y hora de la reunión. A las 11.45 el alcalde Albuñol lee a los manifestantes
el fax que momentos antes le ha remitido la Subdelegación del Gobierno en
el que ratifica su oferta de diálogo. Los vecinos consideran que la oferta
es demasiado vaga y deciden continuar con sus protestas.
Las colas de
coches retenidos son más largas que otros días y, por la parte de Almería,
llegan hasta el inicio de la autovía a casi 14 kilómetros de distancia.
La concentración
de personas es mayor que nunca pues este mismo día se celebra una comida en la
que se reúnen nativos de El Pozuelo que en su día emigraron y que, como aperitivo,
han decidido apoyar a sus paisanos en las acciones de protesta.
Hoy la anécdota
corre a cargo de un grupo de mujeres de mediana edad que viajaban a una playa
cercana a pasar el día y que se han visto atrapadas en el corte. Cansadas de
esperar se sitúan delante de las pancartas reivindicativas y se marcan unos
bailes regionales.
El corte se
inició pocos minutos después de las 11 y finalizó a las 13 en punto.
· 12 de agosto de 2001.
Es
día festivo. En Albondón se celebra el Festival de la Alpujarra y muchas de
las personas que van a disfrutar de un día de trovo y bailes tradicionales
se ven atrapados en el corte. En los días anteriores tanto el alcalde de Abuñol
como los vecinos de El Pozuelo han sido presionados para que desistan en sus
acciones para que no entorpezcan el desarrollo del festival. Las protestas,
sin embargo, continúan.
La manifestación
se desarrolla sin incidentes. Entre los afectados por el corte figura una banda
de música que, a petición de los manifestantes, desembala sus instrumentos y da
un concierto, en plena carretera, a base de pasodobles y pasacalles. El acto se
convierte en una verdadera fiesta.
Como el día
anterior la manifestación cumplió estrictamente el horario previsto: de 11 a
13.
Cada uno de los
días en los que se produjo el corte de la N.340, al finalizar los actos, los
manifestantes aplaudieron largamente a los automovilistas afectados que, en su
mayoría, saludaban con el signo de la victoria o devolvían los aplausos. A
destacar que gran parte de las manifestaciones de adhesión correspondían a
coches con matrícula de las provincias catalanas y vascas y extranjeras, en
especial holandeses.
También hubo
cortes de manga y algunos insultos. Es curioso anotar que las placas de
matrícula de estos vehículos correspondían, en general, a las provincias de
Granada, Almería, Málaga y Jaén.
Este mismo día se concreta una reunión en
Granada entre representantes de El Pozuelo, el Subdelegado del Gobierno en
funciones y técnicos del Servicio de Costas. Por la noche los vecinos eligen a
los miembros que los han de representar en Granada.
· 13 de agosto de 2001.
Reunión en la
sede de la Delegación del Gobierno en Granada. Por parte de la Administración
asisten el Sr. José Fernández Prados, subdelegado del gobierno en funciones,
y los Srs. Severiano Benavides Rodríguez y Miguel Calleja García.
La comisión de vecinos de El Pozuelo está formada por los Srs. José Sánchez
Rivas y Arturo Fernández Fernández, alcaldes de Albuñol y El Pozuelo
respectivamente, y los Srs. José Antonio Berenguer Galdeano, José Galdeano
Montoya, Antonio Linares Romero, Francisco Pozo Mellado, Juan Antonio Ruiz
Galdeano y Francisco Javier Vargas Benavides.
Los representantes
de El Pozuelo exponen las circunstancias en que se formó y desarrolló el pueblo
y las tierras limítrofes, cómo se iniciaron los cultivos en arena y cómo se
extendieron por toda la zona litoral próxima mediante la emigración de agricultores
de El Pozuelo, Huarea y La Rábita. Señalan el punto de inflexión que suponen
las inundaciones de 1973 y cómo, a partir de entonces, se invierte el proceso
y lo que hasta la fecha fueron ganancias de tierras al mar se convierte en
una continua erosión que ya ha acabado con la playa y que amenaza con irrumpir
en las viviendas. José Antonio Berenguer hace referencia a las actuaciones
por parte de la Administración que se han limitado a la regeneración de la
playa mediante áridos y a la poca efectividad de estas actuaciones que han
derivado en una desaparición del turismo de verano. Hace hincapié en la progresiva
disminución de la población que tiene que emigrar a otros lugares en busca
de tierras de cultivo y, dado que en El Pozuelo no quedan espacios cultivables,
la única salida de las nuevas generaciones es la explotación del turismo,
actividad que ha sido truncada por la degeneración de la playa. José Galdeano
hace la argumentación legal sobre los derechos de los vecinos, los continuos
movimientos que han sufrido la línea de costas y la línea de viviendas y la
resolución de las denuncias impuestas durante las manifestaciones.
Después de casi
tres horas de diálogo (de 12 a 14,45) pueden extraerse las siguientes
conclusiones:
· Ante el avance del mar sólo caben dos posturas (Miguel Calleja): combatirlo o retirarse. Para cada postura se ha diseñado un proyecto, ambos rechazados en Madrid aunque con tendencia a la retirada.
·
De las casas situadas al sur de la N.340 sólo cuentan el Hotel Beatriz, dos
viviendas y cuatro almacenes, todos ellos situados al oeste del Badén de
Rosendo.
·
Los invernaderos al oeste de El Pozuelo y al este de la Rambla de Huarea por
debajo de la línea de costa son de dominio público y no se renovarán las
concesiones actuales de ocupación.
·
El subdelegado del gobierno en funciones asegura que está por la labor de
defender un proyecto no lesivo para los intereses de la población (referido
siempre a viviendas).
·
El subdelegado se compromete a concertar una reunión de la comisión de El Pozuelo
con el Director General de Costas en Madrid a celebrar en la primera semana de
septiembre. En la misma reunión se redacta y envía un fax a Madrid a tales
efectos. Del resultado se informará a los vecinos de El Pozuelo el día 14 como
máximo.
·
La única medida de urgencia posible es aportar áridos nuevamente. Los trabajos
podrían iniciarse en 48 horas siempre que El Pozuelo esté de acuerdo.
·
Las multas a los manifestantes seguirán su curso si bien se podría negociar su
cuantía. Los jubilados, insolventes y los que cobren el PER no tendrán que
pagar multa.
·
La comisión informará a los habitantes de El Pozuelo de los resultados de la
entrevista y comunicará a la Subdelegación del Gobierno de los acuerdos que se
tomen.
La misma noche
del día 13 se convoca al pueblo en asamblea y la comisión da cuenta de sus
gestiones. Momentos antes de su inicio a las 21,30 horas, el alcalde de Albuñol
da lectura al fax recibido la misma tarde en el que se comunica a los pozoleros
que se acepta su petición y que una comisión de vecinos será recibida por el
Director General de Costas el día 5 de septiembre en Madrid.
En la as
amblea se toman los siguientes acuerdos:
·
Mientras tanto no se lleve a cabo la reunión de Madrid se suspende el corte de
la carretera aunque los vecinos seguirán concentrándose los fines semana y días
festivos en la explanada frente al Restaurante Iguazú para hacer constar que la
lucha continúa.
·
No se permitirá el vertido de áridos en la playa hasta que no se compruebe que
las conversaciones con la administración van en serio y avanzan hacia una
solución definitiva y aceptable. A partir de este momento los vecinos aceptarán
que se regenere la playa a base de áridos cuantas veces sea necesario hasta la
culminación de las obras y siempre con un plan establecido de modo que no
vuelva a llegarse a la situación actual.
· 15 de agosto de 2001. Los pozoleros se concentran junto al kilómetro
377 de la nacional 340 sin
invadir en ningún momento ni la calzada
ni el arcén. En la explanada montan sus sombrillas de playa y toman el sol,
algunos en bañador, mientras los automovilistas reducen la velocidad de sus
coches para contemplar el extraño suceso. Por primera vez desde que comenzaron
los hechos, hay que atender a los medios de comunicación que, salvo IDEAL
Costa de Granada y, en algún momento, la Agencia EFE, no habían hecho acto
de presencia.
· 18 de agosto de 2001. A las nueve de la noche se inicia una
fiesta de trovo alpujarreño con un único tema de discusión: los espigones.
La Placeta se llena a rebosar con casi la totalidad de los vecinos de El Pozuelo
y una buena parte de los de Huarea, grandes aficionados al trovo. La noche
se pasa a ritmo de violines, guitarras y palillos. Los asistentes vitorean
cuando los trovaores dan con el verso justo.
Sin necesidad de
votación los pozoleros acuerdan celebrar cada año esta fiesta alpujarreña que
pasará a denominarse “ La Fiesta del Espigón”.
· Noviembre de 2001. Los temporales de noviembre han deteriorado,
aún más si cabe, la playa y su entorno. La última víctima ha sido el puesto
de la Cruz Roja que ha cedido ante el empuje
del agua y la falta de medidas para defenderla. El muro continua resistiendo
aunque cada vez más resquebrajado.