Castillo de cote

 

 

 

 

 

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Situación         Datos históricos          Descripción tipológica           Trazado geométrico

 

 


Situación

Situado en el extremo sudeste de la sierra de Montellano a una altura de 526 metros sobre el nivel del mar, consta de dos recintos concéntricos amurallados. El exterior, a 300 metros aproximadamente de altitud, delimitaba presumiblemente la villa medieval que alojaba en las cotas superiores el castillo protegido por la muralla interior.

Del recinto exterior puede deducirse su geometría por la existencia de restos de la muralla que lo cerraba. Construida con muros de mampostería de piedra caliza del lugar, sólo quedan diversos fragmentos, encontrándose en la propia ladera mampuestos diversos hoy fuera de su posición original.

La meseta superior, sensiblemente horizontal aunque con pendiente que permite la aproximación y acceso a la torre que la ocupa, está delimitada por una muralla irregular de mayor potencia que la exterior, pudiendo conocerse su geometría y construcción por los restos que aún perduran aunque en estado avanzado de deterioro. Construida con dos hojas de mampostería, la práctica totalidad de la exterior está derruida sirviendo la interior como contención del terreno de la meseta.

En esta plataforma superior se sitúa el elemento de mayor singularidad del conjunto: la torre-capilla de planta cuadrilobulada, catalogada como Donjon tetrabsidal por los profesores D. Francisco Collantes de Terán y, posteriormente, D. Luis de Mora-Figueroa quien resalta su excepcionalidad, por única, en la arquitectura de la Península.

 

Datos históricos.

La datación de los elementos que constituyen el conjunto y una breve reseña histórica la extraemos de la Memoria de la “Intervención arqueológica de urgencia en el Bien de Interés Cultural Castillo de Cote —Montellano-”, dirigida por la profesora Dra. Dña. Magdalena Valor Piechotta:

 

«Tanto en el recinto del castillo, como de la villa se detectan vestigios de hábitat, de viviendas y abundante material arqueológico, especialmente cerámica. En cuanto a la cronología de estas estructuras, parece que no cabe duda de la datación de la torre-capilla en la década de los 70 del siglo XIII. En 1297 Cote, ¡unto con Morón, fueron entregadas a la Orden de Alcántara, lo que supuso la creación de una encomienda en la zona. Probablemente la cerca superior o castillo ya existía antes, aunque debió ser reforzada y recrecida después de la revuelta mudéjar de los años 1264-66. Finalmente, el recinto que protegía al poblado también parece tener una cronología anterior, remontándose a la época islámica, aunque por el momento no podamos determinar más. Los materiales arqueológicos de superficie en el área del poblado son mayoritariamente islámicos, y cronológicamente abarcan desde el siglo Xl —época taifa-, hasta la primera mitad del siglo XIII -época almohade.»

Nos remitimos a la memoria de la primera campaña realizada durante los meses de septiembre y octubre de 1988 y que aporta los resultados de la investigación histórica y arqueológica de Cote y su entorno, trabajo que será fundamental tener en cuenta para la intervención arquitectónica sobre el conjunto.

 

Descripción tipológica.

Se trata de una torre de planta central y doble simetría formada por cuatro ábsides adosados en torno a un cuadrado que constituye el espacio central cubierto por una bóveda de crucería de aristas ocultas por arcos cruceros. Los ábsides quedan igualmente cubiertos por medias bóvedas de características similares en las que las dovelas de los arcos cruceros se han labrado con nervaduras. Se nivela el terreno con un zócalo con acabado de mampostería en el lado sur sobre el que se eleva el trazado de la torre.

Se accede por el extremo nordeste en el encuentro de los ábsides norte y este, acodando la entrada para proteger el interior que sólo es perceptible en su totalidad una vez se ha avanzado prácticamente hasta el interior del edificio. El ábside oriental se distingue de los otros tres tanto por la presencia de la entrada que cubre una bóveda de medio punto de sillares labrados, como por desdoblarse para esconder entre sus hojas la escalera que permite ascender a la cubierta de la torre.

Destaca la sobriedad del espacio interior, sólo iluminado por cuatro ventanucos, uno en cada ábside, e indirectamente por el propio hueco de la entrada, contrastando su ornamentación de impostas y nervaduras con la potencia constructiva de su volumen percibido exteriormente.

El edificio ocupa en planta de zócalo una superficie de 221 ,54 m2, siendo la superficie construida sobre éste de 159,09 m2 y la superficie útil o superficie interior de la torre de 68, 25 m2, es decir, sólo un 42,9% de la superficie que lo envuelve.

Por último, es necesario destacar la posición dominante que ocupa el castillo al poder divisarse desde su coronación los lugares de Morón de la Frontera, Arahal, Paradas, Carmona, Sevilla, El Coronil, Los Molares, Utrera, Pancorvo, Puerto Serrano, Zahara de la Sierra, Olvera... explicando la importancia geo-estratégica de su implantación, además de encontrarse en las inmediaciones de la Vía Verde de creciente interés para los municipios que atraviesa y que hacen de éste un lugar excepcional para el conocimiento e interpretación del territorio a través de lecturas superpuestas.

 

Trazado geométrico.

Si bien la complejidad de la planta y el de la cubrición abovedada llevaría a un meticuloso replanteo para su perfecto acuerdo, se aprecian diferencias que han de ser necesariamente absorbidas durante el proceso de su ejecución.

Podría establecerse que la planta se traza sobre la base de un cuadrado de 3,60 metros de lado al que se adosan cuatro nuevos cuadrados de la misma dimensión en los que se trazan, tangentes, los semicírculos de los ábsides con radio de 1 ,80 metros cada uno. Sin embargo, al no contemplar el espesor de elementos constructivos como los arcos fajones y cruceros, la geometría sufre pequeñas deformaciones que restan nitidez a su modulación geométrica. También se aprecia la repetición de la dimensión de 40 centímetros de la que el lado de cada cuadrado es múltiplo- en alguno de los elementos constructivos.

La altura interior de la edificación se acerca también a esta modulación. En sección pueden trazarse tres cuadrados en la parte inferior de 3,60 metros de lado que se corresponden con cada una de las naves seccionadas: la central y las dos laterales, a los que se superponen otros tres nuevos cuadrados. A la altura de la primera serie de cuadrados se dispondría la imposta de la que arrancan arcos y bóvedas, la altura de la segunda serie fijaría la altura total del edificio coincidiendo con las claves de las bóvedas.

No obstante, existen ligeras variaciones que no permiten asegurar que haya sido este el criterio de su composición al encontrarse la imposta ligeramente elevada (del orden de 30 centímetros) con relación a la cota supuesta, a pesar de que la altura total sí se corresponde con lo descrito. La desviación puede obedecer a la propia imprecisión de la construcción o a correcciones decididas durante la ejecución por motivos que hoy no podemos adivinar.

Ya se ha señalado este edificio como de excepcional relevancia en el conjunto no sólo por sus características tipológicas que lo hacen extraño a otras construcciones militares o religiosas de la Península, sino también por sus cualidades arquitectónicas entre las que destaca el tratamiento del espacio interior en el que se conjugan, a pesar de sus pequeñas dimensiones, el control de la iluminación -con un ventanuco abierto a cada uno de los puntos cardinales-, la sobriedad de los tratamientos interiores y ornamentales, la transposición de un volumen “masivo” exterior frente a las nuevas proporciones que el espacio central adquiere al destacarse de los ábsides que lo arropan o la sugerente entrada desde el punto más abrupto del cerro.