SOPLOS DE
ESPERANZA (Extracto)

Aquel que se doblega y mira
abajo, hallará ratoncillos y culebras y el torpe revolar de escarabajos.. (La autora.- 1.989)
La tarea más importante de la literatura quizá sea la
de recordar a cada uno de los hombres –poeta o narrador-, que, adentrados en
ella la han hecho vivir a través de los siglos.
.
La literatura pues, encadena insensiblemente,
atrayendo hacia sí a todo el que, aventurándose en la selva del pensamiento y
la palabra, se lanza en su busca. El reflujo de esa tarea será devolver nombres
por presencias; ofrecer pedazos de sí misma con el sentimiento extraño que haya
querido salirle al encuentro: agradecer en fin que un pedazo del corazón humano
armonice con su materia.
Esta conjunción se da, por supuesto, en el libro
<SOPLOS DE ESPERANZA>, de Rosario Pascual Lira.
Cuando se me pidió que pusiera prólogo a esta obra, me
asaltó el miedo a no saber reflejar nítida y profundamente el valor de cada uno
de sus versos, lo que ha querido decir en este puñado de frases magistralmente
diseminadas a lo largo de cincuenta y cuatro páginas. Después vino una
repentina tranquilidad. Mi contacto periódico con la escritora y con su estilo,
me podían dar la confianza del entendimiento y la seguridad de la
interpretación.
Rosario Pascual Lira es una creadora nata. Una
verdadera creadora de poesía con un mundo singular y una visión de las
flaquezas humanas tan altruista como conciliadora.
Si fue cantora costumbrista en su <SAETERO
SEVILLANO> y apasionada espectadora en <HORIZONTES DE LUZ Y SOMBRAS>,
se transforma en <SOPLOS DE
ESPERANZA> presentándonos una obra salida de los más profundos confines de la lírica, donde, con
una madurez en la rima y el pensamiento-siempre presentes en ella-, se van sucediendo
imágenes dispares enlazadas entre sí, llevadas de la mano sabiamente para
entregarlas al lector, que, estoy segura, desde las primeras estrofas caerá en
la tentación de seguir.
Cuando Rosario Pascual dice <Mis poemas son
sencillos... > versos que aparecen en las primeras hojas del libro, lo dice
como un testimonio antes que como una creación. Lo dice segura, sin que su
humildad le deje ver que dentro de esa sencillez su valor como poeta está
latente y es lo que imprime a la obra su categoría literaria.
Si en un libro de poemas pudiera haber un narrador, en
SOPLOS DE ESPERANZA el narrador sería la vida. Y con una elegancia trágica nos
describiría el triste fin de la novia sacrificada, o la espeluznante súplica de
un toro pidiendo clemencia en el ruedo; y nos llevaría a la semblanza del amigo
muerto, al enfrentamiento con la injusticia, a la delicia del recuerdo, a la
conmiseración por el emigrante; a todos esos mil gritos del alma que la autora
ha sabido transfigurar llevando la realidad a la poesía.
SOPLOS DE ESPERANZA es un libro hermoso que encierra
las tres máximas con las que Rosario nos lo ha querido presentar; pero también
descubre realidades y flaquezas y oscuras porque no son conocidas.
María Luisa Cerdá.
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Yo me llamo Rosario
Pascual Lira; nací en la Ducal Villa de
Osuna; donde un gran
<Bachiller> tuvo su cuna y el halo de sus huellas
se respira. No me trae hoy aquí la
vana mira de alcanzar, con mis
versos, sol o luna; estar entre vosotros ya es
fortuna: ilusión que, alentándome,
me inspira. Medio siglo en el pueblo
de Paradas ejercí de matrona y
practicante, reñida con la pluma y la
almohada: Siete hijos, viuda, y al
pueblo dada, de quietud no gocé un solo
instante y clamé por ser vieja y
jubilada. En Sevilla hoy vivo
liberada, y, aunque tengo a Morfeo
por amante... ¡con la pluma flirteo de
madrugada!. |
¡Un soplo de esperanzas e
ilusiones aliente nuestro espíritu
caído; y un solo pensamiento, al
bien asido, quebrante nuestras bajas
ambiciones!. ¡Que se ahilen de amor los
corazones sean de pechos triunfantes
o vencidos!. De gracias, ¡todos somos
merecidos por vivir y morir en
aflicciones...!. ¡El rico y poderoso, en
paz no vive; no vive en paz quien fue
desheredado; ni aquel que nada
ansía..., feliz vive ¡. ¡De una señal el
bienaventurado que diga ser feliz, y no
percibe, de la piedra y la sangre,
el grito ahogado!. Si del dolor se siente
enajenado, y, sordo y ciego, entre
nos convive..., ¡sin remedio, ha de ser un
desgraciado ¡. |
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A LA MEMORIA DE MIGUEL EL
LEBRIJANO Paradas tiene un <
calvario> en la cruz de dos caminos, donde, un hombre
extraordinario, rindió tributo al destino y a la cruz de su rosario ¡Ansiosa ante el deber y
la faena, arisca para el mal, y al
bien asida, sobre el tiesto inseguro
de esta vida irguiese como flor un alma
buena!. ¡Lleve el viento la
canción del deber y del trabajo; pues se eleva el corazón y se agiganta el más bajo al besar el azadón!. ¡Llamáronle campanas
misteriosas y otra fuentes le dieron
su frescura...!. ¡Celosas con mil aires de
locura..., claváronle un puñal de
rojas rosas!. ¡Un sol joven desmayó al ver la rosa escarlata que en el asfalto brotó!. ¡Tirabuzones de plata con sus pétalos trenzó!. ¡Dios se ofrenda y nos
llama cada hora en los rayos del sol, en
los trigales, en un canto de amor, en
nuestros males y en el niño que nace y ,
sabio llora!. . . . |
. . . ¡Ojos que al mundo se
abrieron y tan presto se cerraron, lirios son que aquí
lucieron, a dos mundos perfumaron y un solo Amor eligieron!. ¡Si es destino feliz o
adversa suerte lo sabremos cual él y por
ventura; pues, no hay ciencia,
riqueza o hermosura, que exima del tributo de
la muerte!. Sobre un carrito de
<estrellas> fue sembrador de buen
trigo. ¡Seguid, amigos, sus huellas, que son mensajes de amigo para hallar otras más
bellas!. Hoy se aúna este pueblo en
oración y prende un gran laurel en
su alba frente, mientras cruza hacia el
cenit, refulgente, un águila cantando tal
canción: ¡No me llores, madre mía; no llorad, que no estoy
muerto; el fanal de un nuevo día me ha traído a mejor
puerto...!. ¡Rezadme un Ave-María!. |
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AL PROFESOR D. JOSE CENIZO
JIMÉNEZ Me dice un buen amigo,
que, en mis versos, encuentra un no sé qué que
le atosiga... no extraña que tal cosa
hoy me diga un amigo sincero hasta los
huesos... Me duelo en mis poemas, y,
por eso, de mi dolor se duele y a
él se liga; y juro que, cual sol que
dora espigas, mis rimas doraré de luz y
besos. Atosigar no quiero a este
amigo que ha captado la voz de
mi tristeza y el halo de mi espíritu
caído... ¡He de luchar por risas
que se han ido; por ilusión que muere y
vive presa de muros que abatir ya no
consigo!. |
QUEJAS DE UN ALMA POETA ¡Ya no se canta a la luna,
a las flores; la mirada no se eleva a
las estrellas; de virtudes no se adornan
las doncellas ni las rejas se embriagan
ya de amores!. ¡El poeta ha enmudecido en
sus dolores porque el sol de su
canción ya no destella!. ¡Deidad enfebrecida, cual
centella, hoy deslumbra y va
tejiendo desamores!. Hoy su lira languidece
entristecida y la voz en su garganta se
hace llanto pregonero de su angustia e
impotencia. Y, anhelando un florecer
de áureos cantos, ¡sueña y espera una nueva
amanecida que aúne sentimientos y
conciencias!. |
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¡OH MUNDO! ¡Oh mundo, que en continuo
movimiento, sembraste males en tus
horas lentas: traiciones, sed de odio,
luchas cruentas que de sangre recalan tu
cimiento!. ¿Dónde escondes conciencia
y sentimientos si de crimen y vicio te
alimentas?. ¿Será posible que entre sí
no sientas, por tu mucha maldad,
remordimiento?. ¿No ves tras ese cielo
soberano que riega con su llanto
nuestro suelo, una potente y misteriosa
mano?. ¿No tiemblas ante la Faz
de ese cielo que juzgará un día no
lejano?. ¡Ay, llorarás mustio y sin
consuelo!. |
SUEÑOS Me vi ayer, suspendida en
las alturas; entre gasas de nubes,
fluctuando; las estrellas besaban,
porfiando, mis cabellos y sienes con
ternura. Si fue tan sólo un sueño o
fue locura, hoy prefiero estar loca o
soñando; y a las puertas del cielo
estoy llamando por si puede brindarme
otra aventura... Y, aunque llama y más
llamo con empeño, vislumbrar no consigo una
rejilla, y, apenada, regreso a mi
camino. ¡Y vago sin color, sin voz
ni tino, añorando de ayer la
maravilla que me hizo vivir tan hado
sueño!. |
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A MI BUEN AMIGO, ESCRITOR
Y POETA RICARDO BENJUMEA CANSINO Tus poemas me inspiran
casto aliento y un rocío-vital, tan
chispeante..., que me hace asir, en este
instante, el <boli> portador
de pensamientos... Tus consejos percibo y
sustento en la faz de mi luna declinante; y, de tu sol prolijo y
destellante, fulgor alcanzaré y
conocimientos..., ¡para escalar peldaños de
alboradas hasta besar las huellas
redimidas de piedras por dios Tiempo
maltratadas!. ¡De esa tierra, por mí,
sentida y amada; por Dios-Rey, orientada y
bendecida; y, por ti, bellamente y
fiel cantada!. ¡De logros y esperanzas
revestida es la rosa andaluza de
Paradas!. ¡-Flor y abrojos del surco
de mi vida-¡. |
HOY Hoy, mecida por brisa
misteriosa que halaga y adormece los sentidos, obstruyo el ventanal de
mis oídos ante voces sin brillo y
poca cosa.. Converso con mi musa, y
soy dichosa porque alienta mi vuelo
alicaído; y temo al jardinero
conocido como letal amante de las
rosas... La mirada de un niño me
extasía; me extasía la flor de una
canción que brote de una voz que
se haga niño. Y, en el alma abierta a la
alegría de ramales de amores e
ilusión, ¡yo prendo mis rosales de
cariño!. ¡Yo prendo una olvidada
melodía a todos, -sea cual sea su
condición-, arropada de amor y blanco
armiño!. |
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LA NOVIA SACRIFICADA En las páginas de un libro que el dios Tiempo escribe y vela, en sangre están grabadas las nupcias de esta doncella: María, -rosa encendida de ilusión y ofrenda casta- soñando un nido de amores, su ajuar cosía y bordaba: Sábanas de doble orilla y su doble de almohadas; sostenes para sus pechos duros de virgen intacta; encaje hecho a bolillo por sus manitas de hada, para adornar cuello y bajos del opal de sus enaguas... Con la niña de sus ojos y sus dedos –miel y nata- su blanco traje de novia María confeccionaba. ...Qué gozo en su carita de novia enamorada, cuando alguien le decía: -María, ¿cuándo te casas?. -Me caso en Navidad. ¡Sólo falta una semana!. . . . En su velo de albo-armiño y traje de desposada, prende ramos de azahares entre ilusiones bordadas... ¡En su corazón tejía coralitos de esperanzas, y un laúd de extrañas notas le embargaba cuerpo y alma. Amigos y amistades le ofrenden peines de nácar, perfumes, violeteros y un relicario de plata; un Cristo de cabecera para presidir la cama; . . . |
. . . mil figuritas de adorno y la imprescindible plancha... ...¡Ha de planchar para dos cuándo sea mujer casada!. Faltan veinticuatro horas para hora tan soñada, y, en los pechos de los novios, ¡repican nuevas campanas!. A las cuatro de la tarde vísperas de aquellas Pascuas, un extraño coche frena junto al portal de la casa, y, a María, tres verdugos invitan a ronda extraña. María, adivinando el trance que le esperaba..., ruega le concedan tiempo para arreglarse en la sala: ¡Toda vestida de blanco y el blanco velo a la cara, apareció ante todos Cómo diosa inmaculada!. ¡Con tres verdugos a un tiempo, María se desposaba!... ..¡No hubo boca que se abriera cuando al coche la llevaban; ni de la altura bajaron estrellas para ampararla; ni huracanes que, a los robles, raíz y tronco arrancaran; ni cipreses –sus testigos- que a los cielos clamaran...!. ¡Mudo silencio de muerte en los vientos y en las almas!. ¡Dueño y señor un silencio de pavor en las entrañas!. Su blanco traje de novia..., fue su tálamo y mortaja!. En cada aniversario vísperas de aquellas Pascuas, hay quien oye, a media noche, ¡doblar solas las campanas!. |
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A UN JOVEN POETA Primavera anegada de
colores soñadora de lunas y
azucenas; arado de ilusión, que
surcos llena de altos pensamientos y de
flores, del olivo y la piedra, los
clamores acoge en su morral tu voz
serena, buscando la verdad y
gracia plena en un mundo confuso en sus
errores. A ti, Atis de ilusión
temprana, coronada de soles y
quimera, mi afecto y amistad te
brindo hoy. Soy otoño bruñido por las
canas; vacío cofre que sueña
primaveras, porque yo, como tú, ¡poeta
soy!. |
MUJER VALIENTE ¡Débil luz aureoló tu
nacimiento, tu juventud fue brisa
pasajera; sempiternas las horas de
tu esfera sentenciada a un rotar de
sufrimientos!. ¡El engaño mordió tus
sentimientos estrangulando tu ilusión
primera; mas no pudo segar tu
primavera cantora de muy altos
pensamientos!. Envuelta en oleadas de un
destino que te ofrenda falacias y
agravios..., ¡te contemplo ingrávida y
serena!. ¡Maravilla tu canto de
sirena, que se eleva y ensancha su
camino buscando nueva luz en los
espacios!. |
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OH TIERRA ¡Oh tierra, cómo siento
que me llamas en la noche callada que
estremece; cuando un mundo de orates
enmudece dejando oír tu voz que me
reclama!. Como halcón suspendido en
débil rama me veo a mi pesar, y me
entristece porque veo ese sol que
resplandece y, al abrir mi balcón,
besa mi cama... ¡Y gozo la presencia de
los míos, que espíritu y vaso
oxigenan de un viejo corazón que
apenas vive!. ¡Un gozo esperanzado, que
convive entre espumas a orilla de
ese río que a todos llevará a mar
serena...!. |
LA MUJER La mujer es una rosa de los cielos desprendida, que, sin dejar de ser
rosa, es fiel rosal de la vida, santa madre y amante esposa. Sus derechos: Ser, por todos, respetada; por sus hijos, muy
querida; por las leyes, amparada; por su esposo, comprendida y, sobre todo, muy amada. Sus deberes: Ser, como rosa, fragante; como madre, educadora; como esposa, fiel y
amante; como mujer creadora y, en su virtud, muy
constante. ¡Es tan alta la misión que ejerce en la sociedad, que, su torcida
instrucción, conduce, a la humanidad, a un pozo de perdición!. |
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MIS POEMAS SON SENCILLOS Mis poemas son sencillos como corriente de agua que deja, en cada orilla, huella presente y pasada. ¡Como mar que, de ola en
ola, prende al cielo una
mirada!. Mis poemas son sencillos como mariposas blancas; presa fácil para quienes gozan en coleccionarlas. ¡Sencillos como el
labriego cuando canta en la
besana!. Mis poemas son sencillos como campos de esmeraldas bordados de amapolas entre espigas doradas. ¡Sencillos como las flores que brotan ¡ay! Sin
regarlas!. . . . . |
. . . Mis poemas son sencillos como cal y friso en casas, hermoseando paredes de cemento y yesadas. ¡Mis poemas hermosean estructuras de mi alma!. Mis poemas son sencillos: oración entrelazada entre notas de un pasado, un presente y un mañana. ¡Un quejido enlazado en guirnaldas de
esperanzas!. ¡Sencillos como ese sol que, escalando mi terraza, orea mi dormitorio y acaricia mi almohada!. ¡Besos y ofrendas de vida que para sí un mundo
clama!. Mis poemas son sencillos leedlos si bien os
cuadra... |