El pliegue

Experiencia con: Extracto x11 de Salvia divinorum

 
 

Metodo de ingestisn: Cantidad indeterminada (aprox. 0,15-0,2 gramos) de extracto de hojas de Salvia divinorum (x11) fumada en un bong. Vacmo a fondo mis pulmones mientras un amigo sujeta el bong y aplica el mechero de antorcha a la cazoleta medio llena de extracto. Comienzo a inhalar y lleno mis pulmones casi a tope. No los fuerzo para no toser. Aguanto el humo unos veinte segundos y lo expulso. Aspiro otra calada directamente y.

No se donde estoy, pero estoy en dos sitios a la vez. Una parte de mi mente ve el mundo real completamente distorsionado. Las rectas se quiebran incomprensiblemente, una luz azul me ciega desde lo alto, el mundo entero vibra de forma descontrolada. Las tres dimensiones habituales se han multiplicado de forma vertiginosa y el espacio parece extenderse en direcciones imposibles. Oigo voces y creo entenderlas pero enseguida olvido lo que me dicen. Parece haber mucho jaleo a mi alrededor.

La otra mitad de mi mente observa un universo completamente distinto. Un ociano de negrura de infinita profundidad y transparencia. Una negrura llena, plena de significado. Es un lugar extraqo y familiar al mismo tiempo, acogedor e inquietante.

A lo largo de una lmnea que atraviesa mi campo de visisn y, en parte tambiin mi cuerpo, se unen los dos mundos. Se enrollan en un pliegue que se abre con una larga cremallera repleta de luces de colores y muqecos como de dibujos animados. La cremallera esta a medio abrir y parece haber un gran interis en que algo o alguien (quizas yo mismo) entre o salga de uno de los mundos, aunque no consigo entender bien las voces que oigo a lo lejos.

La abertura que une ambos lugares palpita y oscila, como una tela movida por el viento. Ahora, mi cuerpo es parte de la frontera, del pliegue. Soy esa tela que se agita, veo ante mi un mundo y a la espalda, el otro. Estoy entre dos mundos. Siento y percibo los dos a la vez. En realidad, soy los dos a la vez. Me empiezo a reir a carcajadas.

Sigo riendo durante un rato mientras los efectos terminan y vuelvo a mi estado habitual de consciencia. Mis acompaqantes me cuentan que he pasado casi todo el viaje, que no ha llegado a diez minutos, completamente ido, partiindome de risa y con cara de disfrutar mucho.

Me siento satisfecho, he visitado un lugar intermedio, fronterizo entre el mundo consciente y el inconsciente. No me imagini que pudiera visualizarlo tan claramente como algo con forma, aunque sea en un universo inmaterial. Al escribir este relato y recordar la experiencia me he dado cuenta de que en algunas de las visiones el pliegue abierto tenma una forma similar a una vagina. ?Ideas?

________________________Diciembre 2000

 
     

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