Notas del Status Presente del Ololiuhqui y los Otros Alucinógenos de México

R. GORDON WASSON

De los Boletines del Museo Botánico, Universidad de Harvard, Vol 20 No. 6, Nov 22 1963, pp. 161-212.


Picietl | Peyotl | Teonanacatl
Pipiltzintzintli | Ololiuhqui | Tlitliltzen

 

Picietl, peyotl, teonanacatl, y ololiuhqui- fueron las cuatro grandes plantas adivinatorias de México en tiempos de la Conquista. Dimos los nombres en nahuatl, la lingua franca de aquel tiempo, hablada como lengua madre por los Aztecas y muchos otros pueblos. Con 'adivinatorias' queremos decir plantas que sirvieron en las culturas de Centro América como llaves para el conocimiento oculto a los hombres en sus mentes normales, las llaves a la Percepción Extra-Sensorial, las mediadoras (como los indios creían) entre los hombres y sus dioses. Estas plantas eran alucinógenos, agentes psicotrópicos, psicotomiméticos, si debemos usar las palabras de que dispone la ciencia contemporánea.

Entre los remotos pueblos monolingües de México, estas plantas continúan hasta hoy jugando su papel divino. Cada vez que la familia india se preocupa por un grave problema, es probable que se vuelva a una u otra de estas plantas y la consulte de acuerdo al uso prevaleciente en la región. Había otras drogas, por supuesto, que pertenecen a la misma clase, y de ellas se hablará más tarde. Pero si debemos confiar en el número y la calidad de los testimonios, la importancia que ellos atribuyen a estas plantas, y los extraños episodios que nos contaron sobre la total confianza que los indios tienen en ellas y cómo las defienden-entonces estas cuatro fueron preeminentes.

La civilización de Europa no había conocido nada como estas nuevas drogas de México, al menos en la historia escrita. Similares poderes milagrosos eran atribuidos, en cierto sentido, al Sacramento en la Misa; y la Iglesia Católica en México percibió rápidamente este, para ella, alarmante paralelismo. Pero la creencia en la divinidad del Sacramento católico exigía un acto de fe, mientras que las plantas mexicanas hablaban por sí mismas.

En cierto número de situaciones el archivo habla claro: Los frailes aceptaban los milagros producidos por estos agentes, pero los atribuían al Diablo. La Iglesia intentó extirpar esa idolatría de las plantas milagrosas. No lo consiguió; basta con ver cómo, en nuestros días, esas plantas son tomadas, a lo largo de todas las tierras indias, en ceremoniales en los que se invoca el mismísimo nombre de la Virgen María, de los santos (especialmente de San Pedro y San Pablo) y de Nuestro Señor.

Los accesorios para el rito se venden en cualquier mercado, en un puesto especial, a menudo a la sombra de la iglesia parroquial. Las plantas milagrosas pasan de mano en mano por un acuerdo privado. Nunca son expuestas como ordinarios productos agrícolas. El rito tiene lugar en vigilias de medianoche, a veces acompañado por antiguos cantos en lengua vernácula. Entre los indios que acuden a estos ritos puede haber miembros de la iglesia; hay rumores de que en ciertos lugares el párroco es el guía-curandero.

No se debe olvidar que el uso primario de las plantas sagradas era y continúa siendo religioso -y por la misma razón se toma medicinalmente. Religión y medicina todavía no han sido separadas en muchas comunidades indias.

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Picietl -- Nicotiana rustica L.

El polvo verde brillante de las hojas de picietl es familiar en toda la tierra india de México. El curandero lo frota sobre la piel, en los antebrazos, sienes, estómago, piernas. Esto constituye una "limpia" o ritual de limpieza. Previamente, mezclando una parte de lima con el picietl, se ha hecho un fajo que el indio inserta entre los dientes y las encías y así lo chupa como los Quechua chupan coca, para darse fuerzas. Los frailes cargaron contra el picietl con una vehemencia que es prueba de su importancia en la cultura nativa.

Todavía hoy es indispensable en la vida religiosa de los indios. ¿Es posible que el picietl tenga propiedades farmacológicas todavía no descubiertas por la ciencia? ¿Puede depararnos sorpresas esta planta?

La Picietl es Nicotiana rustica L., una especie hermana de nuestro tabaco ordinario, Nicotiana tabacum. Ambas crecen en México. En nahuatl, las dos juntas son "yetl", sólo la primera es picietl (ahora en Vernacular pisiete), la segunda es llamada quauhyeyl. El tabaco ya estaba muy difundido a lo largo de las Américas en el tiempo de la Conquista. Los españoles lo encontraron en las Antillas, los portugueses en Brasil, los ingleses en Virginia. Junto con la planta, los españoles tomaron el nombre "tabaco" del pueblo Taíno de la Española y Cuba. Mucho antes de desaparecer, esta tribu Arawakan dejó al mundo un legado de importantes palabras que nos dan la encantadora imagen de un pueblo inocente: "canoa", "hamaca", "tabaco", "maíz" y "patata", por no hablar de una sexta, "barbacoa", que está en boga hoy en día.

Y así los Taínos, cultivando su maíz y patatas dulces, fumando tabaco en sus hamacas, yendo en sus canoas a una barbacoa en el vecindario, estaban destinados a ser exterminados por los feroces caribes y los europeos.

El uso del tabaco se extendió a lo largo del mundo con una velocidad epidémica. Los exploradores europeos que penetraban en tierras lejanas en Africa y Asia, a veces se encontraban con que el tabaco había llegado antes que ellos. Incluso la Iglesia no hizo nada por combatirlo -es decir, fuera de México. El abad francés con su caja de rapé es una figura familiar en la historia cultural de Europa.

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Peyotl -- Lophophora Williamsii (Lem.) Coult.

La historia del peyote, conocido por la ciencia como Lophophora Williamsii (Lem.) Coulter, ha sido totalmente diferente pero igualmente espectacular. Por tratarse de un cactus,(3) es una planta exclusivamente del Nuevo Mundo, nativa de las áridas regiones del norte de México hacia Coahuila, Zacatecas, San Luis Potosí, y QuerCtaro. Presumiblemente, en tiempos coloniales la planta crecía sólo en el norte, pero su uso se extendió hacia el sur tan lejos como el estado de Oaxaca.(4) Hoy en día, parece que los indios de México Central y del Sur ya no la conocen. Pero los indios del norte todavía la consumen en sus ceremonias religiosas, y está extendiendo su rango de distribución, avanzando por las llanuras hacia el norte, de tribu en tribu, hasta que finalmente ha llegado a Canadá. Con el mismo espíritu de ciega ignorancia con que actuó la Iglesia en el México colonial, hay elementos en la comunidad norteamericana capaces de invocar a la policía y los juzgados para detener una práctica que da solaz espiritual a nuestra población india superviviente.

En un plano cultural diferente, el peyote se presentó al mundo en 1888, cuando el toxicólogo Louis Lewin de Berlín publicó el primer trabajo intentando clasificarlo botánicamente y describiendo sus sensacionales cualidades. Fue seguido por el Dr. S. Weir Mitchell (1896) y Havelock Ellis (1891), hombres que disfrutaban de amplia atención en el mundo angloparlante.(5) Estas publicaciones sirvieron para alertar al mundo culto y científico de un nuevo orden de productos vegetales, y abrieron las puertas a un impresionante flujo de discusión y experimentación. Aunque una dosis de estímulo era muy necesaria, Aldous Huxley dio al tema una nueva dimensión cuando publicó sus Puertas de la Percepción en 1954 y Cielo e Infierno en 1955.(6)

La bibliografía sobre peyotl es enorme: Un antropólogo norteamericano, Weston La Barre, ha dedicado una importante parte de su vida profesional a ponerla al día e ir registrando los nuevos avances.(7) Se presenta seriamente la cuestión, de si el flujo de artículos puede atribuirse sólo al interés científico en una extraña droga, o si, adicionalmente, hay un efecto subjetivo que impulsa a aquellos que han comido la planta a embarcarse en una misión para dar a conocer lo que han experimentado.

Peyotl (que ha sido comúnmente reducido a 'peyote') es una palabra nahuatl. Alonso de Molina en su Vocabulario (1571) da su significado como capullo de seda, o de gusano, lo que encaja bien con el pequeño cactus lanoso que es su fuente. Esta es probablemente la explicación. Otros (8) citan un número de palabras similares en nahuatl que invocan esplendor o iluminación. ¿Pueden estas palabras no ser secundarias, haber nacido del esplendor que dan las visiones del peyotl? Por razones que parecen haber surgido de la confusión popular, la población angloparlante del sudoeste llegaron a llamar al peyotl seco 'mescal buttons' (botones de mezcal). Lewin, Mitchell, y Ellis, por su uso del término, fijaron este penoso error en la lengua inglesa. Más tarde, cuando el agente activo llegó a ser aislado, los químicos llamaron al alcaloide 'mescalina', componiendo así el error. 'Mescal' viene del español del mezcal mexicano, derivado a su vez del nahuatl mexcalli, el nombre del agave, maguey, o planta centenaria a partir de la cual es hecho el pulque, el cual, cuando se destila, da lugar al mezcal. El mezcal no tiene nada que ver con los "botones de mescal" o la mescalina. Esta confusión es la pesadilla de los lexicógrafos, como se puede ver en muchos diccionarios de inglés, donde se dan citaciones erróneas bajo los respectivos significados de la palabra.

Por otra parte, hay un importante mexicanismo que ha escapado en su mayor parte a los lexicógrafos: Piule, un nombre genérico en México para los alucinógenos. J. J. Santamaria lo vincula al zapoteco, en mi opinión con insuficiente fundamento. Lo he oído aplicado a los hongos alucinógenos entre los hablantes de zapoteco de la Sierra Costera, en San Agustín Loxicha: piucle de barda, piule de cheris, siendo éstos distintas especies de esos hongos, o simplemente piule.(9) Podría tener su raíz en el peyotl, así: peyotl/peyutl --> peyule ---> piule. Como el Dr. Aguirre Beltrán nos ha mostrado, en los primeros tiempos coloniales el peyotl se usaba en Oaxaca. La presente vigencia de esa palabra entre algunos zapotecas monolingües debe venir de ese periodo.

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Teonanacatl -- 'God's flesh'

Al menos 25 de nuestras fuentes más antiguas, muchas de ellas entre las más importantes, hablan del teonanacatl, 'Carne de Dios'(10), los hongos sagrados de Centroamérica. Bernardino de Sahagún hace referencia a ellos repetidamente y con cierta extensión. Da en nahuatl el texto de sus informantes nativos. De los poemas nahuatl preservados para nosotros, uno los menciona, y probablemente otros hacen referencia a ellos metafóricamente.

Hay miniaturas de ellos en dos de los primeros códices. Desde la perspectiva del siglo 20, hubiéramos esperado que los europeos en el México colonial los hubieran probado para satisfacer su curiosidad, así como para conocer sus propiedades. No hay registro de ningún experimento en ese sentido. Los españoles (si los podemos juzgar por sus palabras) al principio los rechazaron con horror y aversión como una abominación, y en los siguientes siglos simplemente los ignoraron.

Fue tal esta negligencia, que en 1915 William E. Safford, un botánico norteamericano de establecida reputación, fue capaz de leer un artículo de gran peso, ante una sociedad culta, posteriormente publicado en una respetable y culta revista, negando que alguna vez hubiera habido hongos sagrados en México. (11) Prácticamente nadie le llevó la contraria. En un mundo indiferente a esos asuntos, desgarrado por la guerra, sus argumentos ganaron por ausencia de adversarios. Sólo una débil voz se alzó en persistente protesta, la voz del Dr. Blas Pablo Reko, un ciudadano mexicano nacido en Austria de ascendencia eslava, un inagotable y entusiasta trabajador de campo pero dado a fantásticas teorías y por ello no tomado en serio. (12) Él siguió sosteniendo, no sólo que los hongos habían existido, sino que el culto sobrevivía en Oaxaca en lugares casi desconocidos.

Veinte años pasaron hasta que, un día en 1936, El Ing. Roberto J. Weitlaner dio con algunos de los hongos sagrados en Huautla de Jiménez. Se los envió a Reko, quien los remitió a Harvard, donde llegaron en tal estado que no pudieron ser identificados. Que se sepa, el Ing. Weitlaner fue el primer hombre blanco en los tiempos modernos en haber visto el teonanacatl. Dos años después, el 16 de Julio de 1938, su hija Irmgard, con el joven antropólogo que estaba destinado a ser su marido, Jean Bassett Johnson, junto con otros dos, Bernard Bevan y Louise Lacaud, asistieron a un rito fúngico en Huautla, en casa de José Dorantes. Johnson dio mas tarde una descripción completa del acontecimiento. (13) Por lo que sabemos, fueron las primeras personas de raza blanca en asistir a ese tipo de ceremonia.

Un mes después, a mediados de agosto, el botánico de Harvard, Richard Evans Schultes, también en Huautla, recibió de los informantes nativos especímenes de tres especies que según ellos eran de la clase sagrada. Él se los llevó de vuelta a Cambridge. Sus notas de campo describen con infalible precisión las especies que serían definidas en 1956 por Roger Heim como Psilocybe caerulescens Murr. var. mazatecorum Heim. (14)

El Dr. David Linder, micólogo de Harvard, confirmó otro como Panaeolus campanulatus L. var. sphinctinus (Fr.) Bresad. Algún tiempo después, la tercera especie fue identificada en Harvard por el Dr. Rolf Singer como Stropharia cubensis Earle,(15) pero no reveló su descubrimiento, ni siquiera a Schultes, hasta muchos años después cuando era demasiado tarde para serle útil.

Entonces sobrevino la Segunda Guerra Mundial. Johnson cayó en el Norte de Africa en 1942. Reko murió en 1953. Las actividades de Schultes se desviaron hacia otras regiones geográficas. El mundo exterior había estado a punto de descubrir los hongos mexicanos, pero la guerra lo cubrió todo y los hongos se deslizaron de vuelta al pozo del olvido.

Mientras tanto, el asunto estaba siendo abordado desde un ángulo enteramente diferente en Nueva York, por los Wasson, marido y mujer, quienes habían pasado más de dos décadas recogiendo datos del papel de los hongos en sociedades primitivas en Eurasia. Este tema en antropología, que nosotros llamamos etnomicología, nunca había sido explorado en Occidente. Eurasia abrazaba tantas culturas, y tanta Historia y Literatura, que pronto resolvimos detenernos en nuestras investigaciones en Eurasia y dejar a otros Africa y las Américas.

Nuestros estudios eurásicos nos habían llevado a formular una audaz conjetura: que los hongos habían jugado un papel religioso en las vidas de nuestros remotos ancestros, un papel mucho más importante del que el mundo había supuesto.

Estábamos todavía preocupados con esta idea cuando en Septiembre de 1952, repentinamente, supimos que un culto de hongos había sido documentado en el siglo XVI en México. Al recibir estas, para nosotros, noticias sensacionalistas, resolvimos embarcarnos en una búsqueda de las huellas supervivientes de ese culto.

En ese tiempo no sabíamos nada, absolutamente nada, sobre las culturas de Centroamérica. Lo que nos estaba esperando en México, resultó exceder nuestras más optimistas expectativas, en la aventura intelectual de descubrir por nosotros mismos las ricas culturas indias de Centroamérica, y en nuestro redescubrimiento del rito de los hongos sagrados.

Al principio descubrimos al Ing. Roberto J. Weitlaner. Sin minimizar lo que debemos a otros, me alegro que se presente esta ocasión en que pueda definir adecuadamente mi deuda con él.* Él nos llevó de la mano en nuestra primera excursión a lomos de una mula en la tierra india, a Huautla de Jiménez; en mi segundo viaje a Mazatlan de los Mixes; después en mis visitas a San Agustín Loxicha en Sierra Costera, y al país Mazahua. Durante diez años, he recurrido repetidamente a él para beber de su inmenso conocimiento de los indios, sus maneras, sus lenguajes, su historia. Él ha guiado mis pasos en las bibliotecas, desenterrando atinadas citas que tenían que ver con nuestro tema, me presentó a otros que trabajaban en el campo, quienes podían además precisarnos hechos. Su paciencia, buen humor, y joie de vivre, en la Sierra y en Ciudad de México, son infalibles. Pero por encima de todo lo demás, he intentado aprender de él su secreto de tratar con los indios.

Los indios están sencillamente viviendo por las convenciones de una cultura de transmisión oral, igual que nuestros propios antepasados vivían no hace mucho. Cuando visitas sus pueblos haces concesiones a este retraso temporal. No les tratas bondadosamente como a inferiores o niños. No les tratas "como si" fueran iguales. Los indios ven rápidamente a través de esas fachadas. El Ing. Weitlaner nos enseñó a tratar a los indios como iguales--un secreto sencillo aunque elusivo. Como dijo el poeta, en verdad 'esta es la famosa piedra que lo transforma todo en oro.'

Las noticias de los hongos sagrados mexicanos irrumpieron sobre el mundo en la primavera de 1957 con la publicación de nuestro libro, Mushrooms, Russia & History, y nuestros artículos en revistas populares.(16)

Roger Heim, Miembro de l'Institut, Director del Museum National d'Histoire Naturelle, visitó el país indio de México tres veces en respuesta a nuestra invitación, buscando los hongos sagrados. Identificó 14 especies de tres géneros--Psilocybe, Stropharia, y Conocybe-junto a cierto número de subespecies. La mayoría eran nuevos para la ciencia, aunque han sido conocidos por los indios durante siglos, probablemente milenios. El Dr. Albert Hofmann en los laboratorios Sandoz de Basilea, llevó a cabo la delicada tarea de aislar los agentes activos, definiendo su estructura molecular, y finalmente sintetizándolos. Hacia 1958, en un tiempo sorprendentemente breve, había coronado su trabajo. Muchos investigadores empezaron a estudiar las propiedades de la psilocibina y la psilocina, como el Dr. Hofmann llamó a los agentes activos, y su posible uso. En una reciente bibliografía he listado unos 200 artículos con trabajos sobre estos hongos que ya han aparecido en los últimos cinco años, en revistas cultas y científicas;(17) por no hablar de los cientos de artículos que han salido en una veintena de países en la prensa no especializada. Aquí, otra vez parece haber signos de que aquellos que han experimentado los hongos, sienten una compulsión por enseñar a otros los asombrosos efectos del teonanacatl.

> *Este artículo fue escrito en honor a Robert J. Weitlaner en ocasión de su 80 cumpleaños, y será publicado en español en el Homenaje editado bajo los auspicios de un comité encabezado por el Dr. Alfonso Caso en Ciudad de México.

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>N.del T.: No hemos hallado ni rastro de esa publicación en castellano. (Por eso lo hemos traducido nosotros :-))

 

Pipiltzintzintli -- Salvia divinorum Epling & Javito

Aunque el teonanacatl ha sido redescubierto e identificado, quedan todavía otras plantas clasificadas con él en las fuentes coloniales como poseedoras de atributos divinos (o satánicos) que rechazan nuestros esfuerzos de interpretación. Tanto Sahagún como Juan de Cárdenas se refieren a una planta que ellos llaman respectivamente poyomatli o poyomate, agrupándola con otros alucinógenos. Su identidad es desconocida. En su Medicina y Magia, el Doctor Aguirre Beltrán cita otras referencias a esta planta en archivos inéditos de la Inquisición. Del mismo modo, proporcionó numerosas referencias a una segunda planta en el grupo adivinatorio, una planta cuyo nombre es mencionado varias veces en sus fuentes, pero que él piensa que podría ser el pipiltzinzintli en el nahuatl original.

También su identidad es desconocida. La planta creció en el área en el que el ololiuhqui florecía. Pero mientras el ololiuhqui es la semilla de una morning glory, la semilla del pipiltzinzintli nunca se menciona. Se la llama hierba, nunca hiedra o bejuco como la morning glory,. Había un macho y una hembra, o variedades masculina y femenina. Era cultivado.

Todos estos atributos encajan con las hojas de la Pastora que los mazatecos generalmente usan como planta adivinatoria. En Septiembre de 1962 recogimos especímenes de hojas de la Pastora, y se encontró que eran especies nuevas para la ciencia. Epling & Játiva la nombraron Salvia divinorum. Entre los mazatecas sólo he visto las hojas machacadas en el metate, filtradas y preparadas en una infusión. Los archivos coloniales hablan de una infusión hecha de las raíces, el tallo y las flores.

Pero esto no es incompatible con nuestra información sobre la Salvia divinorum: Los mazatecos se limitan a usar las hojas de una planta que tiene la virtud divina en todas sus partes. Sugiero que tentativamente consideremos el pipiltzintzintli, la planta divina del México de la pre-conquista, idéntica a la Salvia divinorum ahora invocada por los mazatecos en sus súplicas religiosas.

De las plantas adivinatorias hoy en uso que pudieron ser usadas en mesoamérica antes de la Conquista, hemos tenido experiencia con dos; el toloache, presumiblemente las semillas de Datura meteloides Dun., y colorines, las semillas de Rhynchosia pyramidalis (Lam.) Urb. Aunque no conozco referencia a los colorines en las fuentes coloniales, pienso que están presentes en el famoso Fresco de Tepantitla donde ristras de semillas y hongos caen de la mano de Tlaloc (Nota del editor: reproducido arriba), y donde algunas semillas son rojas y negras, con el hilum distintivamente colocado en el rojo.(*)(21)

En las laderas de Popacatepetl los hongos sagrados todavía son tomados con colorines. Es vital que el hilum esté en el rojo; si está en la parte negra, es la semilla tóxica de Abrus precatorius L., también llamada colorin y muy usada por los Veracruzanos para hacer rosarios.

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>(*) N. del T.: Rhynchosia pyramidalis y Abrus precatorius son dos plantas diferentes con semillas muy parecidas, ambas presentan una combinación de rojo y negro, pero R. pyramidalis tiene el hilium (el punto por donde la semilla estaba originalmente unida a la planta) en la parte roja de la semilla, mientras que A .precatorius lo tiene en la parte negra.

 

Ololiuhqui -- Rivea corymbosa (L.) Hall. fil.*

Nota de R. E. Schultes:

Aunque la ortografía ololiuqui ha alcanzado una amplia aceptación y es actualmente la más común,hay evidencias lingüísticas de que la palabra nahuatl se escribe correctamente ololiuhqui.

*Ha habido recientemente indicios de que el nombre correcto del ololiuhqui es Turbina corymbosa (L.) Raf.

Estos indicios surgen de dos artículos que han aparecido en los últimos años: Roberty, G.-"Genera Convolvulacearum" en Candollea 14 (1952) 11-60; Wilson, K. A.-"The genera of Convolvulaceae in the southeastern United States" in Journ. Am. Arb. 41 (1960) 298-317.

Roberty separa Ipomoea, Rivea y Turbina, poniendo las tres en diferentes subfamilias. Mantiene en Rivea sólo una especie de India y Ceilán. En Turbina, tiene 3 especies: T. corymbosa (que él afirma que está presente en América tropical, las Islas Canarias y las Filipinas) y otras 2 especies de México.

Wilson, en una clave del género de Convolvulaceae en los estados del sudeste, separa a Turbina como un género distinto de Ipomoea. Mientras que Turbina es clasificada como un género distinto, no hay ninguna consideración técnica al respecto en el cuerpo del texto que sigue a la clave. Uno debe asumir, consecuentemente, que Turbina (tal como la concibió Wilson) no existe en el sudeste de Estados Unidos. Además, no hay referencia a la Turbina corymbosa binomial como tal. Wilson señaló que: "Las líneas genéricas son difíciles de trazar en esta familia, y los tratamientos varían con los diferentes autores dependiendo del énfasis puesto en los caracteres taxonómicos usados ..."

La cuestión de si usar la Rivea corymbosa binomial, o asignar el concepto a Ipomoea por un lado o a Turbina por otro es, en efecto, una cuestión de evaluación personal por parte de los botánicos, de la importancia de caracteres.

La primera vez que traté del ololiuhqui en 1941 (Schultes, R. E.: "A contribution to our knowledge of Rivea corymbosa, the narcotic ololiuqui of the Aztecs"), examiné el problema de la posición genérica del concepto. Decidí que, si de hecho uno estaba justificado en separar este concepto de la Ipomoea, debía ser acomodado en Rivea. El destacado especialista argentino en las Convolvulaceae, el difunto Dr. Carlos O'Donell, quién estaba pasando un año en la Universidad de Harvard en ese tiempo, trabajó conmigo mano a mano en este estudio y estaba completamente de acuerdo. He estudiado este problema otra vez en conexión con el trabajo reciente de Wasson y no veo razón para cambiar mi opinión. Además, está claro que una autoridad como el difunto Profesor E. D. Merrill refirió este concepto a Rivea, situando a Turbina en sinonimia con Rivea y T. corymbosa en sinonimia con R. corymbosa.

En vista del hecho de que autoridades como O'Donell y Merrill eligieron usar Rivea corymbosa; que Wilson reconoce que "la familia entera necesita un estudio intensivo y todos los caracteres deben ser completamente reevaluados"; que el artículo de Roberty es apenas conservador y realmente añade poco a nuestro conocimiento básico de la familia; y que la literatura etnobotánica y química ha aceptado Rivea corymbosa-en vista de todas estas circunstancias, bien podríamos continuar usando el nombre más conocido hasta que un estudio realmente comprensivo, por un reconocido especialista, indique que es erróneo.

El menos conocido en el mundo exterior de nuestro cuarteto de principales agentes adivinatorios mexicanos es el ololiuhqui, aunque es quizás el más conocido y el más ampliamente usado entre los indios de ese país. En la carrera por la atención mundial, el ololiuhqui ha arrancado despacio. Más allá de los confines de Sierra Madre, pocos, exceptuando especialistas, han oído de él, y la bibliografía es escasa. Pero sus propiedades son tan sensacionales como las del teonanacatl y el peyotl. Su identidad fue asentada en 1941. El enigma de su química fue resuelto en 1960 cuando, el 18 de Agosto de ese año, el Dr. Albert Hofmann leyó su artículo en Australia ante una audiencia de científicos, muchos de los cuales estaban sencillamente incrédulos, pues tan asombrosos eran sus hallazgos.'(22)

Ololiuhqui en nahuatl es el nombre de las semillas, no de la planta que da las semillas. La palabra significa 'cosa redonda', y las semillas son pequeñas, marrones, y ovaladas. La planta misma es una trepadora, llamada apropiadamente coaxihuitl, 'planta serpiente', en nahuatl, y hiedra o bejicco por los escritores españoles. Es una morning glory, y crece fácil y abundantemente en las montañas del Sur de México. Al contrario que el teonanacatl, tiene semilla durante meses, y la semilla puede guardarse indefinidamente y llevarse lejos a regiones donde la planta no crece.

En español es comúnmente conocida como semilla de la Virgen, y en los varios lenguajes indios hay nombres para ella que deberían ser cuidadosamente ensamblados por equipos de lingüistas, y entonces estudiada por sus significados y asociaciones. En Oaxaca, sólo entre los Trique de Copala no he encontrado familiaridad con ella.

La experiencia pasada ha demostrado que, para que una planta adivinatoria consiga la atención del mundo exterior, normalmente son necesarios dos pasos. Primero, debe ser correcta y firmemente identificada. Segundo, su química debe ser convincentemente resuelta. Richard Evans Schultes sentó la identidad del ololiuhqui en el artículo definitivo publicado en 1941. (23) Es la semilla de una especie de Convolvulacea: Rivea corymbosa (L.) Hall. hi.

Schultes no fue el primero en enlazar el ololiuhqui con su familia, pero durante décadas ha habido disputas sobre su identidad, y desde que Schultes publicó su trabajo no ha habido ninguna más. El punto de partida de cualquier estudiante de la materia es el artículo de Schultes.

No es mi intención aquí contar otra vez la historia contada por Schultes. Sólo complementaré lo que él tenía que decir con esta observación. En los escritores del periodo colonial el ololiuhqui recibe frecuente mención, especialmente en el Tratado de Hernando Ruiz de Alarcón. A lo largo de estas referencias corre una nota de sombría tristeza a la vista de dos culturas en un duelo a muerte -Por una parte, el fanatismo de sinceros hombres de iglesia, persiguiendo ardorosamente, con el apoyo del severo brazo secular, lo que ellos consideraban una superstición e idolatría; por la otra parte, la tenacidad y artimañas de los indios defendiendo su querido ololiuhqui. Los indios parecen haber vencido.

Hoy en día, en casi todos los pueblos de Oaxaca uno encuentra las semillas sirviendo aún a los nativos como una ayuda siempre presente en tiempos difíciles.

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Tlitliltzen -- Ipomoea violacea L.+

Desde la aparición del artículo de Schultes en 1941, y aparte de los hallazgos químicos del Dr. Hofmann, sólo ha habido una contribución importante a nuestro conocimiento de las semillas de morning glory. En 1960 Don Totnis MacDougall publicó su descubrimiento de que en varias partes de Oaxaca, especialmente el el área zapoteca, otra semilla es usada exactamente como el ololiuhqui.(24) Esta es la semilla de una segunda morning glory, Ipomoea violacea L. En zapoteco, el ololiuhqui es conocido corrientemente como badoh; la segunda semilla es badoh negro o badungas, el equivalente zapoteco de badoh negro. Las semillas negras son alargadas y un poco angulosas. En nahuatl difícilmente podrían ser llamadas ololuihqui, ya que este término significa las 'cosas redondas' o 'bolitas'.

Los Nahua deben haberlas conocido: ¿Entonces cómo las llamaron? Creemos que la respuesta se encuentra en el libro de Pedro Pence "Breve Relación de los Dioses y Ritos de la Gentilidad", Par. 46, donde habla de ololiuhqui, peyote, y tlitliltzin, todas con las mismas propiedades mágicas. La tercera, posiblemente un hapax en el corpus de la documentación nahuatl clásica superviviente, claramente no es ololiuhqui, pues ambas son mencionadas en la misma frase como productos distintos. La palabra viene de la raíz nahuatl que significa 'negro', con un sufijo reverencial. ¿No podríamos asumir que éste era el nombre común en nahuatl clásico para las semillas negras que Don Tomas encontró usadas ampliamente entre los zapotecas en los años 50? Aparentemente hay otra referencia al badoh negro en los archivos de la Inquisición: un esclavo negro que también era curandero usaba el término ololiuhqui del moreno, del cual el Dr. Aguirre Beltrán piensa que era su manera de decir 'ololiuhqui negro'. Pero como este negro era obviamente un extraño tanto al nahuatl como al español, poco se puede deducir de su terminología.(25)

Nota de R. E. Schultes:
*Taxonómicamente, el género Ipomoea es extremedamente difícil. La binomial Ipomoea tricolor ya se ha introducido en la limitada literatura que ha crecido en conexión con este segundo tipo de ololiuqui. Puesto que el uso de dos nombres --Ipomoea tricolor y I. violacea- puede crear confusión, deberíamos señalar que, tras un estudio del material de la planta y la historia taxónomica de estas binomiales, estoy de acuerdo con el especialista americano en las Convolvulaceae, H. D. House (House, H. D.: "The North American species of the genera Ipomoea" in Ann. N.Y. Acad. Sci. 18 C19083 259), en que ambos nombres realmente se refieren a una especie polimórfica. En este caso, entonces, el nombre más viejo es Ipomoea Violacea L. Sp. P1. (1753) 161, que debería ser usado con preferencia a su sinónimo I. tricolor Cav. Ic. P1. Rar. 3 (1794) 5, t. 208.

Según Don Tomas, en San Bartolo Yautepec, un pueblo de la Sierra Costera, sólo la semilla negra es usada, pero en muchos pueblos ambos tipos son conocidos. La negra está ampliamente considerada como la más potente. En algunos lugares la semilla negra es llamada 'macho', y la toman los hombres; la semilla de Rivea, conocida como 'hembra', es para las mujeres. La dosis es a menudo o un múltiplo-- siete, o 14, o 21; o las semillas son medidas en el hueco de la mano; o, como un informante en la Sierra Mazateca me contó, uno toma un tapón de cerveza lleno de semillas de Rivea.

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Cápsula y semillas de Ipomoea violacea,
aumentadas dos veces y media

En años recientes varios experimentadores han tomado semillas de Rivea con efectos nulos, y esto ha llevado a uno de ellos a sugerir que la reputación del ololiuhqui es debida enteramente a la autosugestión.(26)

Estos resultados negativos pueden ser explicados por una elaboración inadecuada. Los indios muelen las semillas en el metate (muela de piedra) hasta que las reducen a harina. Entonces la harina es puesta en remojo en agua fría, y tras un breve lapso de tiempo, se hace pasar el licor a través de un filtro de tela y se bebe.

Si se toman enteras, las semillas no dan ningún resultado, ni siquiera si se parten. Deben ser molidas a harina y a continuación la harina remojada brevemente en agua. Tal vez aquellos que tomaron las semillas sin resultados no las molieron, o no las molieron suficientemente fino, y no remojaron la harina resultante.

La química de las semillas no parece variar de región a región, y las semillas provenientes de las Antillas y Europa son tan potentes como las de Oaxaca. He tomado dos veces las semillas negras en mi casa en Nueva York, y su potencia es innegable.

Don Tomis MacDougall y su colega Francisco Ortega de Tehuantepec, ambos viejos y excelentes amigos del Ing. Weitlaner, nos han dado permiso para usar sus notas y fotografías para este artículo.

Publicamos por primera vez un mapa que muestra los pueblos de Oaxaca donde se ha encontrado uso de las semillas de Ipomoea, un grupo de siete pueblos zapotecas visitados por Don Tomas, y además seis pueblos en la tierra Chatina, visitada a petición mía por 'Chico' Ortega en 1962, pues teníamos sospechas de que la semilla negra era usada en esa área lingüística.(27) El área de difusión es ciertamente mucho más amplia que estos pueblos, pero esto es un buen comienzo.

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Las semillas negras son llamadas de varias maneras en la tierra zapoteca: badoh negro parece ser el nombre más común. Pero en el dialecto zapoteco hablado en San Bartolo Yautepec son llamadas la'aja shnash, 'semilla de la Virgen'. En esta ciudad Francisco Jiménez ('Chico Bartolo') tomó una serie de fotografías en el curso de una vigilia rutinaria. Un pariente suyo, Paula Jiménez, es una curandera, y ella ofició, y también dictó un relato de los pasos seguidos en el rito. Damos una paráfrasis de lo que ella dijo:

Las fotografías ilustran el testimonio de la curandera de una ceremonia invocando el poder divino de las semillas de morning glory. Un rasgo distintivo de esta narración es el niño que sirve la bebida. El (o ella) es lavado ritualmente, un símbolo de pureza. Encontré esta práctica por primera vez en 1960, en el Mixteca, en el Valle de Juxtlahuaca, cuando Robert Ravicz y yo estábamos buscando supervivientes del culto del hongo.

Los hongos tenían que ser recogidos por una virgen, y eran molidos en el metate por una virgen.(28) En 1968, en Ayautla y también en San José Tenango, en la Sierra Mazateca, de nuevo una doncella molía las hojas de la Salvia divinorum. Aquí tenemos un patrón general, ya sea en Sierra Mazateca, o entre los Mixtecs del Valle de Juxtlahuaca, o entre los zapotecas de San Bartolo Yautepec, para la preparación del agente adivinatorio, ya sean las semillas de la morning glory, los hongos o las hojas de la Pastora.

(Si hubiéramos sabido esto de antemano, tal vez hubiéramos descubierto la misma costumbre en otras regiones visitadas en los años previos a 1960.) Repentinamente, caímos en la cuenta de que existe una armonía profundamente asentada entre el papel del niño preparando el agente divino, y los nombres que circulan a lo largo del área nahuatl para los hongos: Los hemos encontrado nombrados como: "los niños", "los hombrecitos" ,"las mujercitas", y "los señoritos". Marina Rosas, curandera de San Pedro Nexapa, en las laderas de Popocatepetl, nombra a los hongos sagrados en nahuatl apipiltzin, 'la noble princesa de las aguas', un nombre singularmente apropiado, en el cual el prefijo 'a' expresa el sentido de 'agua'.

Y aquí volvemos a la milagrosa planta que pensamos que es la Salvia divinorum, llamada (como nosotros creemos) en nahuatl pipiltzintzintli, en los archivos de la Inquisición que se remontan a 1700. Esto está obviamente relacionado con el nombre de los hongos sagrados usado por Marina Rosas. El Dr. Aguirre Beltran lo traduce como 'El más noble príncipe' y lo relaciona con Piltzintli, el joven dios del maíz tierno. En los relatos de las visiones que los indios ven tras consumir la comida sagrada -ya sean semillas u hongos o plantas-- frecuentemente figuran "hombrecitos", "mujercitas", "duendes".

Comenzando por nuestra doncella con su metate, tenemos aquí un fascinante complejo de asociaciones que precisa de más estudio y elaboración. Por ejemplo, ¿Están estos Nobles Niños relacionados por acaso con el Santo Niño de Atocha, el cual ganó un lugar sorprendente en los corazones de los indios de Centroamérica? ¿Tomaron ellos esta imagen católica y la convirtieron en un icono carismático porque expresaba para ellos, en la nueva religión cristiana, un tema que ya les era familiar en sus propias creencias sobrenaturales?

La tradición de la doncella en el metate es de edad venerable. Jacinto de la Serna, escribiendo su Manual para Ministros hacia la mitad del siglo XVII, dijo en su Capítulo XV:3 sobre el ololiuhqui y el peyotl:

No es la única citación. Un indio afligido en sus miembros inferiores fue invitado a tomar pipiltzintintli :(29)


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(Arriba) Muchacha moliendo hongos sagrados (P. mexicana Heim)
en juxtlahuaca, Oaxaca, en Mixteca). 1960.
(Abajo) Muchacha moliendo hojas de Salvia divinorum,
Ayautla, Sierra Mazateca. Sept. 1962.
Fotos de Wasson

¡Qué extraordinaria recapitulación de las principales características del ritual adivinatorio tal como es practicado en Centroamérica! Está el entretejido de elementos cristianos y paganos. Está la doncella moliendo el elemento divino, y la preparación del suplicante, confesando y comulgando antes de consultar al Mediador. Está el lugar abrigado--protegido del sonido y la luz. Está la consulta con el estómago vacío. Está el claro indicio en cuanto a lo que uno ve: un pequeño hombre anciano vestido de blanco y pequeños niños con el mismo atuendo. Finalmente está el pronunciamiento augusto de si la aflicción del suplicante puede o no ser remediada. Todas estas características están siempre presentes, independientemente de la planta adivinatoria que es consultada.

Quizás hay un testimonio mucho más antiguo que los archivos coloniales de la Inquisición. En la colección de Hans Namuth de Nueva York hay un "hongo de piedra" de extraordinarias características.(30) El sombrero del hongo lleva el anillo estriado que, según Stephan F. det Borhegyi, es el sello distintivo del periodo pre-clásico, quizás de 3000 a.C. La piedra viene de las altiplanicies de Guatemala. Hacia fuera del pie del hongo se inclina un fuerte y sensible rostro, curvándose sobre un plano inclinado. La explicación del artefacto de Namuth no nos llegó hasta que vimos la doncella reclinándose sobre un metate y moliendo los hongos sagrados en Juxtlahuaca en 1960. El plano inclinado en frente de la figura humana inclinada debe ser un metate. De esto se sigue que la cara debe ser la de una mujer. El Dr. Borhegyi y yo fuimos a ver el artefacto una vez más: ¡Era una mujer!

Artefacto de Hans Namuth

Una mujer joven, pues sus pechos son aún incipientes, una doncella. Qué excitante es hacer un descubrimiento como éste: Un tema que encontramos en la contemporánea Mixteca, y en la Sierra Mazateca, y en la tierra zapoteca, es precisamente el mismo que encontramos registrado en Jacinto de la Serna y en los archivos del Santo Oficio. ¡Otra vez, es precisamente el mismo (si nuestra interpretación del testigo silencioso en el estudio de Nueva York de Mr. Namuth es correcta) que en una piedra tallada, que data tal vez de hace 2500 años!

______________________________Hongo de piedra del Museo Rietberg _ ____________________________ (tomado de http://www.ecologia.edu.mx/alm/esfuerzo.htm

_______________________________Diferentes ejemplos de piedras-hongo,_ ___________________________ (tomadas de http://mushroom.dk/svampe/imagesider/Statue.htm)

 

 

NOTAS


Abbreviations :

AGN: Archivo General de la Nacion, ramo Inquisicion.
AB:  Gonzalo Aguirre Beltran: Medicina y Magia, 1955, Mexico.
     Última edición, Instituto Nacional Indigenista, 1963.1
     (Un buen monográfico con numerosas citas del
    AGN, indispensable para cualquier estudiante en esta materia.)

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(Traducido por Jakob y utopia)

(Tomado de http://www.erowid.org/entheogens/writings/wasson_notes.shtml)

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