Alameda

DATOS GEOGRÁFICOS:

 Alameda está situada al norte de la provincia de Málaga (España), en el centro de Andalucía. Su término municipal comprende 64 Km2 de extensión, localizado entre las coordenadas Lat. 37: 114 1444 N y 37: 154 1144 N y Long. 4: 354 4344 W y 4: 444 1544 W. Su altitud media con respecto al nivel del mar es de 425 m., siendo el pico de la Camorra su altura más considerable (686 m.) y la más baja el lecho del río Genil (245 m.) al norte del término.

 Limita con las provincias de Córdoba y Sevilla. La distancia con respecto a la ciudad de Málaga, capital de la
provincia es de 73 km.

 Posee un clima de tipo mediterráneo, de inviernos suaves y veranos calurosos. Sus precipitaciones se hallan en
torno a los 450 l/m2 anuales, que se producen a lo largo del otoño, invierno y primavera.

Su población ronda los cinco mil habitantes (4.961 en el censo de 1999).

 

UN POCO DE HISTORIA:

La presencia humana en el territorio de Alameda es muy antigua. Ya desde el período Calcolítico -unos
2.500 - 2.000 años antes de Cristo- tenemos vestigios de asentamientos humanos, aunque recientes hallazgos de
útiles nos hacen pensar que este pasado debe remontarse más atrás en el tiempo, hasta fases neolíticas.

Pero el período de máximo esplendor del pueblo en la antig|edad se produjo durante la dominación
romana. Conocemos muchos datos de esta época gracias a historiadores antiguos y a las excavaciones realizadas
por la Diputación Provincial de Málaga en un recinto termal y en una villa romana. Según Aguilar y Cano
Alameda fue uno de los pueblos que mayor cantidad de restos arqueológicos aportaron de entre los que
formaron el antiguo marquesado de Estepa.

Desde los siglos V y VI, y durante toda la Edad Media, se abre un período de gran desconocimiento. Sólo
algunos escasísimos hallazgos aportan alguna luz a estos siglos oscuros de la historia de Alameda.

En 1.240 Fernando III el Santo conquista a los musulmanes el castillo de Estepa y su tierra, incluidos los
actuales términos municipales de Alameda, Pedrera, Herrera, Sierra de Yeguas, La Roda, Lora de Estepa,
Gilena, Marinaleda, Matarredonda, Corcoya, Casariche, Aguadulce, Badolatosa y Miragenil. Inmediatamente
después este vasto territorio será entregado a la Orden Militar de Santiago, estando en su poder hasta 1.559.

Pensamos que el primer núcleo de población que se estableció en Alameda debió hacerlo después de la
toma de Antequera por el Infante don Fernando en 1.410. No creemos que antes de esa fecha se asentasen
repobladores, por ser esta zona línea de frontera en la Guerra de Granada. De 1.555 es el primer padrón de
habitantes del cortijo del Alameda, compuesto de siete vecinos, seis de ellos pecheros y un hidalgo. Esto nos da
un total de población de aproximadamente treinta y cinco o cuarenta personas.

A mediados del siglo XVI la Encomienda Santiaguista de Estepa tiene sus días contados. El emperador
Carlos V acuciado por las deudas económicas y morales de la Real Hacienda, ofreció a un comerciante
italiano -Adam Centurión- afincado en la república de Génova, la venta de la Encomienda, ya que le debía
dinero y favores. A pesar de las pretensiones del conde de Ureña, señor de Osuna, la venta se confirmó en
favor del italiano en 1.559, convirtiéndose su hijo, Marcos Centurión, en primer marqués del Estado de
Estepa y su tierra.

En los primeros años del siglo XVII se produce en Alameda un importante movimiento demográfico que
obligará a la vicaría estepeña a eregir parroquia, hecho que se produjo en 1.633. Ya por estos tiempos a
nuestro pueblo puede considerársele de los denominados camineros, lugar de paso de viajeros, corsarios,
diligencias, galeras y ganados, que hacían noche en el viaje de Sevilla a Granada o viceversa. El hospedaje, la
ganadería y sobre todo la agricultura, serán las principales fuentes de riqueza de sus habitantes. Los cereales, la
vid y el olivo, y en menor medida otros productos, fueron los cultivos que se implantaron en las
tierras que progresivamente se fueron rompiendo, sustituyendo al campo baldío, al monte bajo y al chaparral.

Política y eclesiásticamente Alameda dependerá de forma casi absoluta de Estepa, al igual que el resto de
los pueblos del marquesado a excepción de Pedrera, que conseguirá pronto su independencia. Será la
administración del marqués la encargada de nombrar administradores, además de las Justicias, que se
componían de alcaldes, alguaciles y regidores. Desde el punto de vista eclesiástico el caso de Estepa es muy
peculiar. La vicaría, que surge desde la época de la Encomienda, no se agregó al Arzobispado de Sevilla
hasta 1874. Hasta esa fecha ostentó el orgulloso lema de vicaría vere nullius, nec intra limites alicuius,
sujeta inmediatamente al Papa, llegando a decirse que algunos vicarios tenían media mitra.

El siglo XIX es una centuria de cambios, rupturas y penurias. La nueva administración de provincias creada
en 1.833, sustituyendo a los antiguos Reinos, coloca a Alameda en la de Málaga, dependiendo judicialmente de
Archidona. Sin embargo, tal como se ha querido explicar con anterioridad, eclesiásticamente se sigue
subordinado a Estepa hasta el ano 1874, en que pasó a depender del Arzobispado de Sevilla. Por fin, en
1.959 el Obispado de Málaga se hace cargo de la parroquia de Alameda.

No deja de ser singular este deambular por distintas administraciones, este cambio brusco en las
relaciones administrativas y comerciales con Estepa, sustituida ahora por Antequera como cabecera de comarca.

Es el siglo XIX en Alameda un siglo agitado, marcado por las calamidades naturales (sequías, tormentas,
langosta, filoxera, epidemias, etc.), las actividades bandoleras y de contrabando, y la penuria e indigencia de las
clases menesterosas, algunas de cuyas situaciones se mantuvieron hasta mediados del siglo XX. Ante la
impasividad o el mal gobierno de las autoridades superiores, estas gentes fueron socorridas asistencialmente
por el Ayuntamiento -que poco podía hacer con su escaso presupuesto- o por las clases más acomodadas,
mediante la fundación de obras pías como la Conferencia de San Vicente de Paul o la creación en 1882 del
Asilo-Hospital de Nuestra Señora de las Mercedes.

Como queda dicho, esta situación va a perdurar durante la primera mitad del siglo XX, agravándose aún
más por la decadencia de la realenga, la des-capitalización y desindustrialización del pueblo, siendo la agricultura
la única fuente de riqueza. La Guerra Civil de 1936, como en la mayoría de los pueblos de España y en todas
las guerras fratricidas, supuso una enorme tragedia difícil de superar.

Si duras fueron las condiciones de vida durante los años anteriores a la guerra, peor -si cabe- fueron los
de la postguerra, que conocemos como los años de las hambres. El paro, las enfermedades, el hacinamiento, el
hambre, fueron el denominador común de gran parte de la población, cuando ésta -curiosamente- se situó
en su máximo nivel, llegándose a contar con más de seis mil habitantes.

Esta falta de perspectivas y de futuro obligó a casi dos mil alamedanos a abandonar su tierra, trasladándose
unos a varias regiones españolas (Valencia, País Vasco y Cataluña) y otros al extranjero (Suiza, Países Bajos,
Francia y Alemania).

La década de 1.960 y los primeros años de los setenta suponen una serie de cambios que modificaron
radicalmente las viejas estructuras y sentaron las bases de la actual Alameda. Se introdujo de pleno la
mecanización del campo, con la llegada masiva de maquinaria agrícola y la progresiva desaparición del
ganado de tiro. Por estas fechas se crea la primera cooperativa, se construyó la Plaza de Abastos, el grupo
escolar, se pavimentaron las calles, se embovedó el arroyo de los Álamos y se realizaron las obras de
acometida de agua potable y saneamiento.

 

MONUMENTOS Y LUGARES DE INTERÉS:

1- Laguna de La Ratosa:

Se halla situada al margen izquierdo de la carretera que desde Alameda se dirige hacia La Roda de Andalucía.
Está declarada reserva natural por la diversidad de especies de fauna y flora que allí habitan.

Tiene una superficie de 26,6 Ha. y sus aguas contienen una
cantidad de sal entorno a 50 g/l. Las especies
vegetales más características son el junco (juncus maritimus),
el carrizo (phragmites australis) y la suaeda splendens. Más
interesante, por su alto riesgo de extinción, es la althenia
orientalis.

En cuanto a la fauna, allí se pueden ver somormujos,
zampullines, ánades reales, chorlitos, andarríos, flamencos,
garzas, fochas, cig|eñelas, avocetas, etc.

 

2- Necrópolis Calcolítica:

Se trata de un conjunto de cavidades excavadas en la roca datable
unos 2.000 años a. C. En la fase del bronce final o calcolítico.
Se hallaron de forma casual mientras se excavaban las Termas.
Sin duda se trata de una necrópolis (cementerio) en estrecha
relación temporal con las halladas en Alcaide (Villanueva de
Algaidas) y las monumentales Cuevas de Menga, Viera y Romeral
en la cercana Antequera.

 

3- Termas romanas:

Se hallan en pleno casco urbano de la población, en la calle Enmedio. Es un recinto de más de tres mil metros
que fue excavado en varias campañas arqueológicas en la década de 1980. Los trabajos pusieron de
manifiesto un complejo edificio termal con habitaciones destinadas a vestuarios, hornos, leñeras, salas de baño,
piscinas, etc. Se hallaron también varios centenares de monedas y restos cerámicos. Su actividad se centró
entre los siglos I al IV de nuestra era.

Están declaradas monumento nacional.

 
 
 
 
 

4- Iglesia Parroquial:

Templo de arquitectura barroca, de tres naves, en forma de cruz latina, edificado entre 1.696 y 1.700. Alberga en su interior obras de gran interés histórico artístico. Caben destacar, por ejemplo, los camarines de Jesús Nazareno, el de la Virgen de los Dolores y el de la Virgen del Rosario, obras maestras del rococó de claros tintes ecijanos.

Muy valiosa es también la talla de un Cristo Crucificado anónimo, en madera repolicromada fechable en torno a finales del siglo XIV. Una interesante colección de óleos completa el entorno interior del templo.
 

5- Fuente de la Placeta:

A mediados del siglo XVIII se colocó en la Placeta (Plaza de España) una fuente en fábrica de piedra
antequerana, que abasteció de agua potable durante más de dos siglos a la población. La altura a la que
salía el agua obligaba a usar una caña ahuecada para trasvasar el agua hasta los cántaros.

Con el paso del tiempo se ha convertido en un símbolo de la población.

 

6- Mirador de la Camorra:

La Camorra es la mayor elevación del término con una altura
de 686 m.s.n.m. En 2.000 se construyó en su cima este mirador
desde el cual se domina un amplio horizonte poblado de olivos,
las tierras que bajan al Genil, el Torcal de Antequera, la Laguna
de la Ratosa, y la localidad, que a su pie se extiende en un
constante crecimiento urbano.

 

7- Tumba de José María el Tempranillo:

El más famoso de los bandoleros, una vez indultado por el Rey
Fernando VII, fue herido de muerte en el cortijo de Buenavista
por unos ladrones a los que perseguía. Desde allí fue
trasladado a Alameda, al Parador de San Antonio, en la calle
Granada, en donde recibió los sacramentos e hizo testamento a
favor de su único hijo.

Murió el día 22 de septiembre de 1.833 y dos días más
tarde fue enterrado en el antiguo cementerio, tras el altar
mayor de la iglesia parroquial.

 
 

PERSONAJES ILUSTRES:

-José B. Orellana Soriano, escritor y literato, autor de varias obras entre las que cabe destacar los
Pasos de la Pasión
.

-Jacobo Orellana Espejo, poeta, autor del Romancero Bíblico de la Infancia.

-José Ortiz Rodríguez, poeta autodidacta, autor de la célebre composición La barquera del Genil.

-Manuel Ortiz Rodríguez, poeta autodidacta, autor del Romance de Parrito, el mártir de la Sierra.

-Cristóbal de la Fuente Ruiz, presbítero exclaustrado, autor de varios libros inéditos de contenido profético.

-Manuel Prieto Delgado, eminente jurista, que llegó a ser miembro del Tribunal Supremo de Justicia.

 

 

 
ASP 2.001