"El Mundo" (suplemento Magazine)
martes, 21 de enero 2001
-pág 10-
JAVIER BARDEM
El
año 2001 le ha covetido en la estrella española más
internacional. Él, sin embargo, se resiste a la llamada de Hollywood.
¿Será Javier Bardem el sucesor de Antonio Banderas
en el puesto de galán morenazo de Hollywood o logrará encontrar
su propio camino para triunfar?, se preguntaba el diario inglés
The independent en febrero de 1999. Tan evidente es desde hace tiempo para
la prensa extranjera la carrera imparable del actor, a flamante ganador
de la Copa Volpi en el último Festival de Venecia con Antes que
anochezca y favorito a los Globo de Oro, que se concedieron el domingo
(26 de enero del 2001) en los Ángeles.
Este premio supondría el espandarazo internacional a su carrera.
No porque tenga más peso artístico -que no lo tiene-, que
la Copa Volti, que recibe un español por primera vez en su historia,
o el galardón de la prodigiosa Asociación Nacional de Críticos
de EE.UU que obtuvo el 7 de enero. Si no porque el Globo de Oro que conceden
un puñado de periodistas extranjeros acreditados en Hollywood tiene
una repercusión promocional enorme y aproxima a Bardem a la candidatura
al Oscar.
Un sueño que se está haciendo realidad gracias a Antes
que anochezca, una cinta independiente, la segunda que dirige el pintor
Julián Schnabel sobre la vida del escritor Reinaldo Arenas
fallecido de sida en Nueva York tras sufrir el acoso del régimen
castrista en su Cuba natal por ser homosexual. La paradoja del destino
es que Bardem estuvo a punto de no participar en el filme, porque era el
último de la lista de Schnabel, que sólo lo llamó
cuando le fallaron los otros.
A los que no ha pillado por sorpresa el triunfo americano ha sido a
los que ya han trabajado con él. "Es absolutamente merecido y podría
haber ocurrido antes", opina Aléx de la Iglesia, que le dirigió
en Perdita Durango (1997), la primera película que rodó en
inglés y EE.UU. "Lo que pasa es que a Javi le gusta mucho elegir
los papeles y hasta que no ha encontrado cosas de las que sentirse orgulloso
no ha querido trabajar fuera. Ahora le espera un gran éxito".
No menos obvio le resulta a Gonzalo Suárez que le dirigió
en El detective y la muerte (1994): "Es uno de nuestros actores. Lo más
parecido al Marlon Brandon en los buenos tiempos. Con este físico
excepcional que la cámara agradece tanto y la manera de interpretar
del Actor´s Studio, en las antípodas de los ingleses, sin
ser el prototipo del Latino. Muy atormentado y autocrítico con lo
que hace aunque no lo refleje. Otra cualidad del gran actor". Y el interesado,
¿qué opina de convertirse en el próximo ídolo
hispano de Hollywood, protagonizando superproducciones, codeándose
con las grandes estrellas y cobrando sueldos increíbles a lo Antonio
Banderas? La aventura americana es muy excitante en cuestiones de guiones,
personajes, películas, proyectos y cine independiente, pero en ningún
momento me volvería loco por ir a América, un lugar que me
quita más que me da", ha asegurado cuando se le ha preguntado al
respecto.
"Conociendo a Javier un poco, me parece que se lo va a pensar
mucho antes de dar el salto al cine de Hollywood", corrobora Joaquin Oristrell,
vicepresidente de la Academia de Cine y guionista de sus películas
Boca a boca (1995), Éxtasis (1995) y Entre las piernas (1999). "Es
aún joven pero muy sabio y muy cauto y tiene mucha prevención
hacia el star system, los grandes estudios y el peligro de perder
su libertad para elegir proyectos. Mi opinión es que tras este gran
éxito se va a desmarcar con una película española".
No será por falta de ofertas que harían perder la cabeza
a otros. Ahora mismo se han quedado obnubilados porque le han ofrecido
participar Instinto Básico 2, con Sharon Stone, y ha dicho que no",
revela su tío, el director Juan Antonio Bardem. " Javier es un hombre
muy sentado, con los pies en el suelo, que se toma muy enserio su oficio
y no va a hacer cualquier cosa, porque el talento acaba diluyéndose
si no se elige bien. Esa es su gran diferencia con otros actores".
Javier Bardem se toma su carrera con la serenidad que da pertenecer
a la cuarta generación de una estirpe de cómicos que han
forjado buena parte de la historia del espectáculo español
(ver árbol genealógico). Una tradición que inició,
en el siglo XIX, su tía bisabuela Mercedes Sampedro, fallecida en
los años 20 y a la que "no quisieron enterrar en sagrado", rememora
Pilar Bardem, madre de Javier, porque a entonces se le consideraba aún
a los actores gente de mal vivir.
La sucedieron sus sobrinas Guadalupe (la popular "Guadita"), Mercedes
y Matilde Munóz Sampedro, personajes entrañables de una vis
cómica inolvidable, madres, respectivamente, de las actrices Luchi
Soto, Carmen Lozano y Pilar Bardem, y del hermano de ésta última
el cineasta Juan Antonio Bardem. Esta tercera generación emparentó,
a su vez, con familias de tanto renombre artístico como los Peña,
los Burmann y los Fraile e incluso con la estirpe taurina de los Bienvenida.
De tal palo... Buena cuna para Javier Encinas Bardem nacido el 1 de
marzo de 1969 en las Palmas de Gran Canaria. Sus padres se separaron cuando
tenía dos años y se crió con su madre y sus hermanos.
"Un día Javier me dijo: tú has hecho de todo para salir a
delante yo voy a tratar de elegir", explica Pilar. Debutó con cuatro
años en la serie El Pícaro de Fernan Gómez, con una
aparición mínima similar a las ya hechas por Guillermo Bardem,
nieto de Juan Antonio y último fichaje de la dinastía, en
El día de la bestia y Resultado final.
Estudió hasta COU, ("eso sí que fue una hazaña",
ha reconocido) y su afición al dibujo le orientó hacia las
Bellas Artes. Lo dejó pronto para vivir la noche y ejercer labores
tan pintorescas como portero de discotecas y bailarín de striptease.
Hasta que, tras alguna aparición en TV, Bigas Luna lo descubrió
a los 20 años con un papel, en este caso de bisexual, en Las edades
de Lulú (1990) y lo lanzó al estrellato con Jamón,
jamón (1992) y Huevos de oro (1993).
El público cree, desde entonces, que es el típico actor
espontáneo. "Parece intuitivo pero no lo es", corrige Gonzalo Suárez.
"A mí se me presentó en el plató de El detective y
la muerte con un libro de notas sobre su personaje más grueso que
el guión". Una minuciosidad que resalta Javier Aguirre Sarobe, director
de fotografía de Días Contados (1994). "Tenía un papel
pequeño, pero lo preparó como si fuera el protagonista. Es
tan profesional que sabes que cuentas con él para todo".
Los que han trabajado con él le admiran, como Ernesto Alterio,
coprotagonista de Los lobos de Washington (1998). "Es muy generoso y se
esfuerza mucho. Su virtuosismo consiste en hacer parecer que esa elaboración
le sale de modo natural". Juan Amorós, director de fotografía
de Boca a boca y Entre las piernas, matiza: "es todo lo generoso que le
permite su gran intensidad, porque, como decimos nosotros, la cámara
le quiere, y el quiere a la cámara, está muy pendiente de
ella".
Descarado ante la cámara, pero tímido en privado,
como tantos actores, soltero, aunque novio desde hace casi una década
de la catalana Cristina Pallés, mantiene el teatro como asignatura
pendiente. En la gran pantalla le queda muy poco que demostrar. En sólo
diez años de carrera a ganado dos premios Goya (por Días
contados y Boca a boca), el premio al mejor actor del Festival de San Sebastián
(por Días contados y El detective y la muerte), y ahora la Copa
Volpi en Venecia.
Por si sirve de pista, Antonio Banderas ha optado tres veces la
Goya (por Matador, Átame y Two Much) sin ganarlo ninguna; Compitió
sin éxito con Crazy in Alahabama, su ópera prima como director,
en la selección oficial del Festival de Venecia sin llevarse ningún
premio, y ha sido candidato dos veces al Glogo de Oro (por Evita y la Máscara
del Zorro), después de llevar años trabajando en el mercado
americano sin ganarlo nunca. "¿Será Javier Bardem su sucesor
como amante latino oficial de Hollywood o sabrá encontrar hacia
la cima?".
    
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CULTURA
"El Mundo". Martes, 23 de enero de 2001
TOM HANKS HACE NAUFRAGAR A JAVIER BARDEM
El
actor norteamericano consigue el Globo de Oro, pero Spielberg le ofrece
trabajo al español
Los Ángeles.- Tom Hanks hizo naufragar las aspiraciones
del español Javier Bardem. El actor pródigo de Hollywood
se ha quedado este año con el Globo de Oro al mejor intérprete
dramático robinsoniano papel en Cast Away (Naúfrago), una
superproducción en la que un famélico Hanks se bate en una
isla contra la naturaleza y su propia soledad.
En Antes del anochecer, Bardem interpretaba también a un individuo
-el escritor cubano Reinaldo Arenas- amenazado por el hambre y confinado
en una isla, aunque en su caso por razones puramente políticas.
<<No me siento decepcionado en absoluto, me parece cojonuda la experiencia>>,
señalaba ayer (22 de enero 2001) Bardem, que se daba por contento
por haber compartido momentos con Al Pacino.
La derrota frente a la estrella del Naúfrago no ahoga en absoluto
el futuro de Bardem en Hollywood. Después de una excelente racha
de premios internacionales, la nominación para la estatuilla dorada
es aún probable su interpretación en la película bilingüe
de Julián Schnabel ha llamado la atención de importantes
jefes de la industria, entre ellos Steven Spielberg,con el que Bardem mantuvo
un encuentro durante el fin de semana. Spielberg le ha ofrecido un pequeño
papel de tres días de rodaje en su próxima producción,
Minority Report.
La 58 edición de los premios de la Asociación de la Prensa
Extranjera de Hollywood -compuesta por menos de un centenar de socios de
cuestionada reputación e imparcialidad- repartió para todos
los gustos. El Gladiador, de Ridley Scott triunfó como mejor película
dramática, pero el aguerrido luchador protagonizado por el australiano
Russell Crowe sólo cortó otra oreja más en la arena
del hotel Beverly Hilton, el premio a la mejor banda sonora.
Traffic, la otra gran favorita, tampoco cumplió las expectativas.
El pesimista y real retrato de la imposible lucha contra el narcotráfico
en EE.UU recibió el galardón por el guión y al mejor
actor secundario para Benicio del Toro. Entre los grandes méritos
del trabajo del actor de orígen puertoriqueño está
el haber pulido el español a la altura de la gente de fronteras
mexicano al que da vida.
Sin duda, el 2000 es el año en el que Hollywood se abre a las
lenguas foráneas. Si el español brilla en Traffic y en Antes
del anochecer y el mandarín de la taiwanesa Crounching Tiger, Hidden
Dragon está arrasando. Su director, Ang Lee no sólo se llevó
el Globo de Oro por mejor película extranjera sino que en un rápido
golpe de arte marcial le arrancó el premio al mejor director Ridley
Scott (Gladiador) y Steven Soderbergh. La derrota de Soderbergh es doble
porque estaba nominado por Traffic y Erin Brockovich.
Como todos apostaban, Julia Roberts, la actriz mejor remunerada del
mundo fue galardonada por encarnar a la secretaria Brockovich. <<¡Dios
mío!.He ganado y no siento ningún pudor en decir que me alegro>>,
manifestó una Roberts tan Pretty Woman como siempre. Una de las
sorpresas fue la recuperación para la cartelera de los Oscar de
Almost Famous, la escasamente exitosa película autobiográfica
de Cameron Crowe sobre su pasado como reportero de Rolling Stones.
Además de premiada como mejor película musical, Almos
Famous entroniza a Kate Hudson, Goldie Hawn y Kurt Russell como nueva actriz
revelación. La ceremonia demostró cumplir con los cánones
de informalidad que, según los actores, la hacen más divertida
que los Oscar.
Aunque la procesión iba por dentro. Faye Dunaway estuvo vomitando
hasta el último momento presa del nervios. Renee Zellweger casi
no llega no llega para recoger el Globo como mejor actriz de comedia por
la enfermera Betty. <<Este es un momento que nunca olvidaré
porque casi me lo pierdo>>.
El mayor tropiezo fue el de Elizabeth Taylor. Para amargura de sus fans,
la vieja emperatriz del celuloide se empeña en exhibirse en público.
Estuvo a punto de provocar un percance cuando se lanzó a leer el
ganador de la mejor película sin recitar primero la lista de nominados.
Un rápido asistente salvó a la decadente Cleopatra - Taylor
del resbalón.
Los momentos emotivos fueron dos. El primero, la subida al escenario
de Bob Dylan, alguien poco frecuente por estas tierras del celuloide, que
recibió el premio por “Los tiempos están cambiando”, el viejo
himno sesentero que acompaña el filme Wonder Boys. El segundo, el
homenaje por toda la carrera ofrecido a Al Pacino. El principal hilo conductor
del evento fue, por supuesto, la reciente contienda electoral. Con presidente
republicano en el poder, y escasamente estimado por Hollywood, los actores
declararon veladas hostilidades.
    
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