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BILLY ELLIOT
 viernes, 16 de febrero del 2001
JAMIE BELL GANA EL PREMIO DE LA ACADEMIA BRITÁNICA POR SU PAPEL EN "BILLY ELLIOT"
GANADORES martes 27 de marzo de 2001 EL VULGAR TRIUNFO DEL GLADIATOR VIRTUAL
JOSÉ LUIS GARCI
viernes 16 de febrero del 2001
"GARCI AFIRMA QUE ESTE AÑO ERA MUY DIFÍCIL ASPIRAR A UN OSCAR"
HUELGA lunes 23 de marzo de 2001  LA EUFORIA DE LOS 'OSCAR' NO LOGRA BORRAR EL TEMOR A LA HUELGA DE ACTORES DE HOLLYWOOD
NÁUFRAGO  sábado 13 de enero de 2001  ROBERT ZEMECKIS Y TOM HANKS RESCATAN EL MITO DEL NAÚFRAGO ROBINSON CRUSOE
NOCHE DE LOS OSCAR
martes 27 de marzo de 2001
LA APOTEOSIS DEL NEGRO

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BILLY ELLIOT

 Viernes, 16 de febrero del 2001 

 JAMIE BELL GANA EL PREMIO DE LA ACADEMIA BRITÁNICA POR SU 
    PAPEL EN "BILLY ELLIOT"

 Jamie Bell, el actor británico de catorce años que encarna al aspirante a bailarín de ballet en la película Billy Elliot, obtuvo ayer el premio de la Academia Británica de Cine (BAFTA) a la mejor interpretación masculina. El drama Gladiator, ha recuperado las epopeyas de romanos, venció en la categoría de mejor filme mientras que la actriz estadounidense Julia Roberts fue considerada mejor actriz en Erin Brockovich. Es la primera vez que los galardones, entregados en el cine Odeón de Londres, se adelantan a los Oscars de Hollywood, previstos para el 25 de marzo.
 Confuso, azorado y entre un salva de aplausos, Jaime Bell agradeció el trofeo y el apoyo que le había prestado el actor australiano Russell Crowe, protagonista de Gladiador, para escribir un pequeño parlamento en caso de alzarse co el BAFTA. La británica Julie Walters, que encarna a la profesora de danza en Billy Elliot fue elegida mejor actriz secundaria. Y Benicio del Toro aclamado por su papel de policía fronterizo en Traffic se hizo con el premio al mejor secundario. 
  Jamie Bell no pensaba que fuera posible derrotar a Crowe, al que todo el mundo daba como ganador y que es también firme candidato al Oscar por Gladiador. Esta última dirigida por el británico Ridley Scott, fue considerada mejor película y ganó además el premio a la cinematografía, producción y montaje así como el trofeo Orange, decidido por el público. Su principal rival en las carteleras, Tigre &Dragón, el romance chino del siglo XIX firmado por Ang Lee como si fuera una cinta de acción llena de efectos especiales, no se fue de vacío. Sobre ella recayeron los premios al mejor director, filme extranjero, música y vestuario. Los críticos han comparado el carácter épico de ambas historias, si bien Gladiator lleva ventaja entre la audencia por modernizar las películas de romanos sin despojarlas de su magia. 
 Al artista británico Albert Finney, que encarna al abogado que ayuda a Erin Brockovich a desenmascarar el fraude criminal de una compañía de aguas, le fue concedido un premio a toda su carrera cinematográfica. 
 

 


 


 
 

GANADORES

martes 27 de marzo de 2001

EL VULGAR TRIUNFO DEL GLADIATOR VIRTUAL
 
 

 La cosecha era mediocre, tibia, ligeramente salvable, no había un pura sangre entre los caballos de carreras, sólo algunos notables, o esforzados, o epidérmicamente espectaculares. Los más vistosos se repartieron los premios y el más suculento se lo llevó uno tan exhibicionista como vacío, modélico de los nuevos e hipertecnificados tiempos, llamado Gladiator. El jockey Ridley Scott siempre fue un maestro de la imagen, un refinado esteta, pero antes también poseía alma, adrenalina, lírica, complejidad (Los duelistas, Alien, Blade runner, La sombra del testigo, Thelma y Louise) y ahora fabrica brillantez computerizada e inmediatamente olvidable, juguetes de alto diseño, fórmulas de éxito inmediato y arrollador en el gran mercado. 
 El pastel se lo ha repartido Gladiator, Tigre y dragón y Traffic. La segunda es un desconcertante cuento chino con enorme poder de enamoramiento para el público occidental. No sé si lo que les fascina es la muy exótica y bonita historia de amor, o el kung-fu de lujo, o el derroche de pirotecnia o la mezcla de fantasía y épica. La dirige primorosamente Ang Lee, autor de la deliciosa Comer, beber, amar y de la feroz disección Tormenta de hielo. Después de haber conquistado América ha vuelto a sus raíces para demostrar que sus productos raciales tienen poder universal de sugestión. A mí me gusta a ratos y en otras acabo harto de tantos saltos mágicos, de tanta coreografía deslumbrante. Ignoro si pretenden apabullarme en plan circense o tocarme el corazón con una historia romántica en la que el director cree. 
 Traffic era mi favorita. Tres historias paralelas magníficamente rodadas y desarrolladas, en las que Steven Soderbergh penetra con el bisturí más implacable en el sólido y tenebroso universo del narcotráfico. Me sobra el final increíblemente feliz, complaciente, mirando desvergonzadamente a la taquilla. El resto es impecable. 
 Es más que justo el premio a la siempre comible y bebile Julia Roberts que en Erin Brockovich se quita el eterno disfraz de muñeca vistosa, de comedianta sofisticada y amable, y nos demuestra que puede ser una temible leona herida y reivindicativa, que su potencial dramático es de primera clase, que la dulce princesa es todo un peligro cuando decide colocarse sus pinturas de guerra. También es absolutamente coherente el reconocimiento al inmenso talento del turbio, camaleónico y enérgico Benicio del Toro y la fuerza trágica, la sutileza, el sobrio histrionismo, la clase de magnífica Marcia Gay Harden interpretando a la sufrida y tenaz esposa del borracho, atormentado, problemático y genial pintor Jackson Pollock. Creo que el malhumorado guaperas Russell Crowe, incuestionable sex-symbol, macho arrogante y tierno, magnífico actor en L.A. Confidencial y El dilema, le ha robado intolerablemente el trono al intenso conmovedor y escalofriante Ed Harris de Pollock e incluso al tamizado, emocionante y admirable trabajo de Javier Bardem en la banal pretenciosidad de Antes que anochezca. 
 Han desdeñado la ternura, la poesía, la gracia, la sensualidad, los buenos sentimientos de esa fábula de hadas generosas titulada Chocolat. También la violenta, impactante, desgarrada y febril obra maestra Amores perros, lo mejor que ha parido el cine latino americano en muchos años. El diablo le exigirá cuentas al miope jurado. La ceremonia ha sido agradeciblemente austera, fluida, rápida, sin concesiones a los numeritos horteras. Steve Martin no es el insustituible maestro de ceremonias, gracioso, imaginativo y magnífico Billy Cristal, pero ha estado más que digno. Echo de menos el homenaje a los artistas legendarios, mitos con causa, ancianos y retirados. Han preferido aumentar el ego del hombre de negocios Dino de Laurentiis. Y como Ed Harris y Frances McDormand yo también he rendido gozosa y agradecida pleitesía a Su Majestad Bob Dylan cuando ha interpretado la preciosa Things have changed, perteneciente a la impresionante banda sonora de Jóvenes Prodigiosos, una de mis películas favoritas del año, incomprensiblemente olvidada por un Hollywood que no vive en estado de gracia. 


 

 


 


 
 
 

JOSÉ LUIS GARCI

Viernes 16 de febrero de 2001    (Berlín)

 "GARCI AFIRMA QUE ESTE AÑO ERA MUY DIFÍCIL ASPIRAR A UN OSCAR"

 José Luis Garci llegó ayer a Berlín con el cigarrillo pegado en la mano y ningún signo de tristeza por su ausencia en la carrera de los Oscar. El director presentó ayer a concurso You're the one (Una historia de entonces) en la Berlinale en una jornada en la que muchos tiraron de kleenex, ante la avalancha de sentimentalismo en blanco y negro. Garci, en cambio, no se mostró lloroso por la decepción de no haber resultado candidato a una estatuilla de Hollywood por quinta vez. "No estoy triste en absoluto. Sabía que no la iban a seleccionar, esta vez era muy difícil, con cuarenta y nueve películas y en el año del tigre", dijo en referencia al filme Tigre y dragón de Ang Lee. 
 Berlín es la ciudad que le ha curado las penas. "Me gusta venir a los festivales y estar aquí es un premio, colma mi ego. Esta es una película de posguerra y aquí entienden mucho de eso", dijo. También de tabaco. Ayer, en la rueda de prensa se le preguntó por qué fuman tanto los personajes desde la protagonista, Lidya Bosch (que no viajó a Alemania), a los secundarios Juan Diego, Iñaki Miramón o Ana Álvarez, que sí acompañaron ayer al director. "La película es puro humo, que diría Cabrera Infante. Nosotros aprendimos a fumar en las películas norteamericanas y ahora resulta que allí está prohibido. Nos han traído el vicio y ahora nos lo quieren quitar", comentó Garci.
 Aunque despotrique contra ciertas cosas, este director necesita el cine americano como inspiración. Otro de sus vicios. "Con el cine americano, que era el único que se veía entonces y también ahora, aprendimos todo. Es muy difícil esplicarle a un niño lo que era aquello. Entrar en un cine era un acto de fé y nos marcó decisivamente".
 Pese a estar contento con el resultado de You´re the one, Garci no cree que esta sea su mejor película. "No, no es esta, tampoco sé si llegaré algún día a hacer una obra maestra, soy un aficionado al cine más que un director, con suerte haré quince o dieciseis películas en mi vida y ver, he visto veintemil".

 


 
 
 
 

HUELGA

lunes 23 de marzo de 2001         ESPECTÁCULOS (Los Ángeles) 
LA EUFORIA DE LOS 'OSCAR' NO LOGRA BORRAR EL TEMOR A LA HUELGA DE ACTORES DE HOLLYWOOD
Cinco heridos al desplomarse uno de los andamios situados en la entrada del Shire.

 La inyección de euforia de los oscars no ha  logrado borrar lo que podría ser uno de los episodios más negros de la historia de Hollywood: la huelga con la que amenazan actores y escritores. Ayer un nuevo título de la revista Variety hacía temblar los estudio. La huelga no afectará sólo a los rodajes, sino también a la promoción de las películas ya terminadas. Ni ruedas de prensa, ni entrevistas, ni fotos, ni portadas. "Esto sería el colmo", señala un publicista, "dañaría el trabajo de todo el año, la repercusión en taquilla sería enorme, afectaría al porcentaje de los actores, nadie se lo puede permitir".

 A la posible catástrofe económica de la huelga se sumó ayer un fatal accidente. Un andamio construido para la prensa frente a la alfombra roja por donde desfilarán el domingo las estrellas se precipitó al suelo hiriendo a cinco obreros, uno de ellos de gravedad. Ayer se desconocían las causas que provocaron el sucesos. 
 La 73ª edición estará presentada por primera vez por el actor Steve Martin que sustituye al pizpireto Billy Cristal. Martin será el encargado de la última gala que se celebrará en el Shrine Auditorium ya que las obras de la nueva sede, el Kodak Theater, están casi concluidas. Los nombres de los presentadores también empiezan a filtrarse, y entre ellos estará la española Penélope Cruz, que, según confirma ella misma, presentará el Oscar al mejor vesturario. Sting y Bob Dylan actuarán en directo, pero nada será comparable a ver a Björk y Thom Yorke líder de Radio Head, interpretando juntos el tema principal de Dancer in the dark. La cantante islandesa aspira al Oscar a la mejor canción, escrita por ella, y el director de la película, Lars von Trier. Pero la principal preocupación de los realizadores son los premiados y sus incontrolables discursos de agradecimiento. 
 Entre Gwenyth Paltrow, que hace dos años, agarrada a su Oscar por Shakespeare in love y llorando a moco tendido, agradeció su premio no sólo a sus padres sino a todos sus familiares -incluidos sus primos lejanos de la Coste Este-, y el rosario de santos recitado por Pedro Almodóvar, la paciencia de los organizadores ha tocado fondo. "No hace falta nombrar a toda la familia", ha señalado Gilbert Cates, productor desde hace diez años de la gala. Cates ha recordado a los posibles ganadores que deben ceñirse a los cuarenta y cinco segundos que exige la organización. "Hay que ser sucintos" ha dicho el productor ante el temor de que la emisión supere otra vez este año las cuatro horas. 
 La advertencia de Cates no se ha limitado a las buenas palabras, y el poderoso productor, para ilustrar a que se refiere exactamente con la palabra "suscinto", proyectó en la tradicional comida de los candidatos, celebrada hace una semana, lo que se podría llamar un vídeo explicativo. En él, un imponente William Holden recogía el Oscar que recibió 1953 por Traidor en el infierno. El actor, con la estatuilla en la mano, se limitaba a inclinar la cabeza sobre el micrófono para pronunciar una palabra: "Gracias". "Ellos también tenían familia, y mujeres, y niños, y colegas, y colaboradores, y publicistas, y agentes, y ninguno tenía la necesidad de expresarles uno a uno su gratitud", dijo Cates. "Si en los 45 segundos alguien tiene el talento de pronunciar un emocionante monólogo que trasmita lo que siente en ese instante, pues mejor para todos, y si no, pues nada".
 Pero la cosa no queda ahí, y para persuadir a los candidatos la Academia de Hollywood ha ideado dos sistemas de compesación. Uno es un premio al más puro estilo concurso de la tele: el ganador que pronuncie el discurso más breve ganará un equipo de TV, si hay empates regalarán varios equipos. El segundo invento es una página web (oscar.com) en la que los candidatos podrán escribir si ganan, la lista de personas a las que quieren agradecer su premio. 
 Las medidas han despertado cierta sorpresa aunque, como ha dicho Ang Lee, director de Tigre y dragón y candidato, entre otros, al Oscar al mejor director y a la mejor película en habla no inglesa, "¿quién puede controlar lo que uno va a decir? Por una vez, todos te miran, el mundo entero te mira".

 


 
 
 
 

NÁUFRAGO

sábado 13 de enero de 2001 ESPECTÁCULOS (Madrid) 

ROBERT ZEMECKIS Y TOM HANKS RESCATAN EL MITO DEL NÁUFRAGO ROBINSON CRUSOE
            El director de 'Forrest Gump' afirma que le interesan los dilemas del hombre común.
 

 "¿Se imaginan no vover a sentir frío en la boca?", pregunta Robert Zemeckis. Chuck Noland -el personaje que interpreta Tom Hanks en Naúfrago- mira con avidez, a su regreso desde una isla perdida a la civilización, los insignificantes cubos de hielo. La historia de un hombre que, como Robinson Crusoe, sobrevive durante cuatro años aislado en una minúscula isla del pacífico es, para Zemeckis, "una metáfora universal" sobre como tenemos que aprender a sobrevivir en solitario en nuestras pequeñas islas de dolor. "Tom Hanks es el mejor actor del mundo", afirma zemeckis. "Debería ganar el Oscar". 

 Náufrago se estrenará en españa el próximo 19 de enero. En EE.UU (donde se estrenó hace cuatro semanas) lleva recaudados casi 150 millones de dólares (es decir, 27 mil millones de pesetas) lo que convierte a este nuevo Crusoe en el último espectáculo comercial de Hollywood y a su protagonista, Tom Hanks, en un sagrado becerro de oro. 
 "Jamás hubiera hecho esta película sin él", afirmó el 12 de enero en Madrid Robert Zemeckis (Illinois, Chicago, 1952). "No sólo garantizaba la financiación de la película sino que me garantizaba a mí un rodaje relativamente tranquilo", añade el cineasta. "No quiero ni pensar lo que hubiera sido esta película, con un actor, digamos, difícil: sencillamente, una pesadilla. Las condiciones en una isla, y sobre todo una isla tan pequeña en la que rodamos no son las ideales. Pero Hanks es terriblemente profesional, participa y se implica en todo". "Él", continúa Zemeckis, "es tan autor de esta película como yo y William Broyles  (guionista del filme), y, aunque sabe lo importante que es, respeta que la palabra final sea del director. Un actor como él sólo facilita el trabajo".
 Un hombre común.
 En Naúfrago, Hanks interpreta a un empleado de la Federal Express que, tras un accidente de avión, cae en el Pacífico en medio de una aparatosa tormenta. Agarrado a un bote salvavidas (y como mandan los cánones del mito), se despierta en la orilla de una mínima y solitaria isla del Pacífico. Allí, con la única ayuda de algunos paquetes que han caído también del avión, este "hombre común" sobrevive más de cuatro años "Siempre", dice Zemeckis, "me han interesado las películas sobre tipos corrientes envueltos en situaciones extraordinarias. Para mí, eso es el cine, la frontera entre realidad y ficción". 
 Durante 75 minutos el actor permanece sólo en la pantalla. La isla, de arena blanca pero sin demasiado vegetación ("no queríamos ni una flor", afirma Zemeckis), es su único paisaje. Ni música ni diálogos acompañan al espectador. Hasta que aparece Wilson, un balón que se convirte en amigo y confidente del accidentado superviviente Hanks, por fin habla. 
 "Sabíamos que no era fácil mantener la ateción del espectador durante tantos minutos", dice Zemeckis. "Pero el espectador debía sufrir la misma desolación que el protagonista. Sólo un actor como él podía sostener tantos minutos de silencio. Hicimos una versión reducida y la proyectamos con público, pero no gustó, la gente quería ver más al hombre retando sus dificultades".
 Zemeckis, que desvela sin pudor los trucos (sonidos aislados de animales y movimientos inesperados de la cámara) que utiliza para mantener la atención del espectador, asegura que muchos días llegba al rodaje sin tener muy claro qué hacer. "Aprendí muy pronto que en esta profesión, cuando alguien te pregunta algo y no lo sabes, hay que fingir siempre que si lo sabes y decir algo, lo que sea. Eso funciona". 
 El director de Quién engañó a Roger Rabbit afirma, que de momento no tiene ningún proyecto nuevo -"sólo descansar"- y niega el rumor de que se esté preparando la segunda parte de Forrest Gump. "Sólo haría esta película si tuviera un guión fabuloso entre manos y, de momento no lo tengo". Las vacaciones librarán a Zemeckis (guionista, productor y director) de la huelga de actores y guionistas de Hollywood convocada para la próxima primavera. "Ojalá no dure mucho", afirma el cineasta, "a mí no me afectará porque estaré sin trabajar, pero la cosecha del próximo año no será buena porque muchos proyectos se han puesto en marcha muy deprisa para que no les afecte la huelga". No conozco las reivindicaciones de los actores, si la de los guionistas, y creo que algunas de sus exigencias, como la de poder ir al set de rodaje cuando le dé la gana, son ridículas"
 "No, no me iré de vacaciones a una isla desierta", añade el director. "Y si tuviera que hacerlo, tengo claro lo que me llevaría: una caja de antibióticos, un teléfono celular y un generador solar".
 

"UN EFECTO ESPECIAL DE CARNE Y HUESO"

 Tom Hanks engordó priemero y adelgazó después. El actor de 44 años, tardó un año en transfigurarse y pasar de ser el gordito feliz de Memphis que se pierde en medio del Pacífico al fibroso hombre salvaje que sobrevive. 
 El año que necesitó Tom Hanks para reconvertir su cuerpo, Robert Zemeckis lo aprovechó para hacer otra película: Lo que la verdad esconde, iterpretada por Harrison Ford y Michelle Pfeiffer. Ambos filmes coincidirán en las carteleras españolas. 
 Para la primera parte del Naúfrago rodada en 1999, Tom Hanks engordó hasta llegar a pesar casi 100 kilos. Cuando rodó la segunda en Abril de 2000, había pasado por un largo proceso de entrenamiento físico para adelagazar, poco a poco, más de 23 kilos. Moreno, con barba y pelo largo, el actor -en la isla ya han pasado cuatro años- se pasea por la playa en taparrabos y con un atlético cuerpo. Un efecto espcial de carne y hueso. 
 "Tom", dice Robert Zemeckis, "contó con un médico especializado en nutrición y un entrenador personal. Él, dice que era todo muy matemático, sumar y restar calorías y tomar mucha fibra". Naúfrago se rodó en una isla desértica de las Fiyi llamada Monu-Riki. Es una isla, volcánica y de una extensión de 99 acres, pertenece a un Masengali. Con marea baja se puede recorrer caminando en dos horas. Un paraíso tropical que se convierte en la cárcel de un hombre que añora su discos de Elvis y la compañía de su novia.
 El director de Regreso al futuro y de Forrest Gump cuenta que prescindió de la luz artificial durante el rodaje para evitar dar énfasis al aspecto paradisíaco de la isla. "Quería mostrar la crudeza del paraíso", dice Zemeckis. "Trasladamos todos los equipos en barcos. Les puedo asegurar que la producción de una película cuando hay arena y agua por medio se complica terriblemente".

 


 
 
 
 

LA NOCHE DE LOS OSCAR

martes 27 de marzo de 2001

LA APOTEOSIS DEL NEGRO

Catherine Z-Jones no sólo abrió la gala para proclamara al vencedor en el apartado de la dirección artística, sino que se consagró urbi et orbi como lo que quiere ser: la nueva zarina de Hollywood. Embutida en un estilizador Versace negro y del brazo de uno de los productores más poderosos del lugar, su recién adquirido marido Michael Douglas, la galesa palmeó, jaleó y chupó cámara para adueñarse del triunfo de una de las vencerdoras de la noche, Traffic, de cuyo amplio reparto forma parte.
 De forma radicalmente opuesta se comportó el productor de la película, el enmostachado actor Danny DeVito, que no se desprendió de sus gafas de sol y comió encadenadamente las zanahorias que le pasaba su esposa de tres décadas, la actriz Rhea Perlman. Steve Martin decidió ofrecerle un vasito de zumo natural para ayudarle en su ratonil tarea. 
 Penélope Cruz se erigió en un doble objeto del deseo:  el de la audiencia mundial que contuvo la respiración al verla aparecer en su vestido negro de pedrería de Ralph Lauren y el del maestro de ceremonias Martin, que la presentó como si se trata de una actriz de cine porno al aludir a la segunda y muy caliente lectura de los títulos ingleses de sus películas -Live Flesh, Woman On Top y Vlow-, de subterráneas connotaciones sexuales. 
 La cantante islandesa Björk, quiso su subrayar el contenido de su canción nominada -lo he visto todo- para demostrar al mundo que una diva puede vestirse con un cisne muerto y no ser apedreada por los policías de la moda ni por los defensores de la fauna palmípeda. 
 En el extremo opuesto, la actriz francesa Juliette Binoche decidió que las perlas son las mejores amigas de una mujer encorsetas y nominada por una película empalagosa. Y se paseó sobre la alfombra roja con un modelo que recordaba a los felices años 20, peinado y maquillaje incluidos. 
 Marcia Gay Harden luce ojeras en Pollock y Benicio del Toro en la vida real. Eso, y el hecho de teñir sus melenas de caoba oscuro y sendos Oscar unieron a los mejores actores secundarios del año. El rebelde puertorriqueño dedicó su Oscar a las buenas gentes de Nogales (México), lugar del rodaje de Traffic. La atriz recordó sus tiempos de camarera en New York e incluyó en los agradecimientos incluso a su abogado. Aunque sus discursos duraron sólo 37 segundos, no ganaron el TV. 
 Y si Kevin Spacey rebautizó al Oscar como el <<doradito>>, la chica de oro de la noche fue la espléndida Jennifer López, adornada por su novio bailarín y un revelador top semitransparente de Chanel que dejó a las claras que su legendario trasero es tan sólo una parte más de su perfecta anatomía. Con el permiso de Julia Roberts, la reina de la fiesta, que lución un impresionante modelo de Valentino negro y blanco que relzaba su figura. 
 El pabellón español quedó muy alto. Mientras la canaria, Goya Toledo eligió un original modelo de Javier Larrainzar, Javier Bardem vistió un elegante traje de Armani con corbata (el acierto de la noche, no hay nada más ridículo que una pajarita torcida), su novia, Cristina Pales, escogió un vestido de Sybila, y la madre entre las madres, Pilar Bardem, hizo patria con un soberbio traje de Manuel Fernández.

 


 
 
 
 



 
 
 

La Vanguardia
 
 

BANDAS SONORAS
martes, 27 de marzo de 2001
UN GRAN TOQUE CLÁSICO
GANADORES
martes, 27 de marzo 2001
OSCAR GLADIATOR
JULIA ROBERTS martes, 27 de marzo de 2001 NOVIA DE AMÉRICA
PREMIOS DE HONOR
 martes, 27 de marzo de 2001
PREMIOS DE HONOR PARA LAURENTIIS, LEHMAN Y CARDIFF
RUSSELL CROWE
27 marzo de 2001
UN MODERNO ESPARTACO


 
 


 
 
 
 
 

BANDAS SONORAS

martes, 27 de marzo de 2001

UN GRAN TOQUE CLÁSICO

Uno de los momentos más distinguidos y bellos de la noche fue el de la interpretación de los temas principales de las bandas sonoras candidatas al Oscar ya que contó con dos solistas de auténticos lujo: el violinista Itzhak Perlman y el violonchelista Yo-Yo Ma, dos de los más célebres y destacados intérpretes clásicos de los últimos tiempos. El premio recayó finalmente en la banda sonora de Tigre y dragón, obra de Tan Dun, compositor chino afincado en EE.UU que, además de trabajar para el cine, es autor de obras de concierto, óperas, etcétera. 
 La tercera estrella del pop de la noche, después de Bob Dylan y Björk, Sting (tenía morbo verles competir por la dorada estatuilla) pasó por la gala de forma discreta, pero con su habitual clase: cantó estático y concentrado sobre una plataforma redonda, My funny friend and me, que ha creado para el nuevo filme de Disney, The Emperor's new groove. 
 Por otro lado la puesta en escena de la coreografías fue mucho más sosa y pobretona que antaño, cuando se ilustraban, con suntusosas coreografías. Eso sólo ocurrió con el tema de Tigre y dragón, que incluyó piruetas, subidas por paredes y magníficas cabriolas aéreas. Vamos, como en el filme. 
 

 


 
 
 

GANADORES

Martes, 27 de marzo 2001

 OSCAR GLADIADOR 
      La película de Ridley Scott, con cinco estatuillas fue la gran vencedora. 
 

 Después de una de las peleas más reñídas de los últimos años, Gladiator se llevó, el domingo por la noche en el Schrine Auditorium de los Ángeles más Oscar que nadie: cinco, incluído el del mejor película y mejor actor para Russell Crowe. Julia Roberts, once años después de haber enamorado a medio mundo en Pretty Woman, consiguió el Oscar a la mejor actriz por Erin Brockovich.
 En un certamen dominado por las aventuras épicas, el drama y la violencia física y psicológica, la historia del general Máximus, un romano que lo pierde todo, es vendido como esclava y acaba de gladiador en el circo de Roma, recordó a Hollywood uno de sus géneros más brillantes. El año de la odisea espacial ha visto el triunfo de una película de romanos -vuelven las minifaldas de metal para hombre- otra de antiguos guerreros chinos -Tigre y dragón-: cuatro Oscar -y otra sobre el narcotráfico y la frontera entre México y EE.UU: Traffic, también con cuatro Oscar.
 La 73ª edición de los premios de la Academia fue muy aburrida, a pesar del humor ácido de Steve Martin, que empezó conectando con la estación espacial internacional y acabó, tres horas y media después, dando las gracias a los estronautas por vigilarle el coche. 
 Javier Bardem, que aspiraba al Oscar a la mejor interpretación, se quedó sin premio, pero muy relajado. Salió del hotel a las dos de la tarde, cargado de cervezas y ganas de marcha. La alfombra roja, sin embargo, lo machacó. Tardó más de una hora en cruzarla. Dijo que había sido una pesadilla. Dentro del auditorio tuvo tiempo de sobra para recuperar fuerzas y dar las gracias a Wynona Rider, quien, por sorpresa, mientras estaba presentando un premio, le dijo, delante de todo el mundo, que le había gustado mucho su película, Reinaldo Arenas. Antes que ella, Penélope Cruz también había salido al escenario a presentar un Oscar, pero no dijo nada de Bardem. Cuando acabó de dar el trofeo al mejor vestuario (Gladiator), Steve Martin recordó la fogosidad que hay en la actriz española después de haber hecho Carne Trémula, Woman on Top, que puede traducierse como Mujeres encima, y Blow que en inglés coloquial significa felación. 
 Tal y como se esperaba el portorriqueño Benicio del Toro, que en Traffic interpreta a un policía mexicano, fue elegido el mejor actor de reparto. Dedicó el premio a Nogales (México) donde se rodó la película. No habló para nada en español.
 A pesar de este monolingüismo, los Oscar han tenido este año mucha variedad internacional. Además de Bardem y Del Toro, y sin contar a los anglosajones, compitieron la francesa Juliette Binoche y todo el equipo de Tigre y dragón, con Ang Lee, que ganó el premio a la mejor película extranjera. Sus protagonistas, Michelle Yeoh y Chow Yunfat, fueron de los más elegantes. 
 Russell Crowe dedicó el premio a los niños que como él nacen con muchas cosas en contra: "cuando naces en los suburbios de Sydney, Auckland o New Castle, un triunfo así parece inalcanzable, pero para cualquier persona que esté en el lado malo de la vida es posible si tiene coraje".
 Julia Roberts, vestida de Valentino, no fue tan profunda. Sin dejar de estirar su enorme sonrisa de dientes profilácticos y los ojos húmedos de emoción, dijo que la película había sido muy divertida que estaba muy contenta y que amaba al mundo entero. Dio las gracias a un montón de gente -incluido el productor Danny DeVito, quien, sentado en las primeras filas, con gafas de sol, no dejaba de tomar zanahorias con salsa-, pero se olvidó de la auténtica Erin Brockovich, la exhuberante y arrolladora madre de familia que, por azar, descubre la contaminación de una gran fábrica y consigue que pague las consecuencias. 
 El concurso tuvo tres triunfos sorpresa: el de Marcia Gay Harden (mejor actriz de reparto), por su interpretación de Lee krasner, la mujer pintora de Jackson Pollock en la película de Ed Harris Pollock; el de Cameron Crowe por el guión original de Casi Famosos, una historia casi autobiográfica sobre el mundo del rock en los años 70', y, por encima de todo, el de Steven Soderbergh como mejor director por Traffic.También había sido designado por Erin Brockovich, y Julia Roberts había reconocido antes que era su dios personal. Su victoria volvió a dejar en la cuneta a Ridley Scott, que todavía no ha conseguido un Oscar. En lugar de dar las gracias a los que se suponen que se las merecen, Soderbergh brindó su recien conseguido Oscar a "todas las personas que se pasan toda una parte del día creando: este mundo sería insoportable sin el arte". La 73ª edición de los Oscar lo fue, a pesar de las brillantes actuaciones de Björk, envuelta en un cisne blanco, Bob Dylan, por vía satélite, desde Sydney, justo antes de ganar el premio a la mejor canción, y Steve Martin a lo largo de toda la noche explicando secretos de Hollywood, como el de que "aquí los matrimonios es difícil que duren porque nos acostamos con todo el mundo". 


 

 


 
 
 
 

JULIA ROBERTS

27 de marzo de 2001
 NOVIA DE AMÉRICA
         (Julia Roberts)

 "Os quiero, quiero a todo el mundo, estoy tan feliz". La actriz, emocionada y con el Oscar en la mano fue la única que se atrevió a saltarse la recomendación, casi orden en esta edición, de hacer un parlamento corto. Pero ni le pusieron música para echarla, como Álmodovar el pasado año, ni dejaron de reírle las gracias. Por el contrario, la aplaudieron a rabiar. Porque Julia Roberts es ahora la novia de América. 
 No siempre fue así. 
 La actriz, de 33 años, ha coseguido finalmente el Oscar, por su trabajo en Erin Brockovich, esa biografía a lo Hollywood -es decir convenientemente embellecida- sobre una mujer de armas tomar, capaz de poner en jaque a la industria química norteamericana.
 Julia ya fue candidata al galardón en dos ocasiones anteriores. En el apartado de actriz secundaria, por su trabajo en Magnolias de acero (1989). Y como actriz principal, por su papel de prostituta en Pretty Woman (1990). 
 Se podría decir que desde esa película, Pretty Woman, es una estrella que, sin embargo no ha disfrutado de unas relaciones fluidas con sus compatriotas. Hasta los Simpson se han metido con ella en algún capítulo. Su complicada vida sentimental despertaba mucho morbo. La ruptura con Kiefer Sutherland, con el que estuvo a punto de casarse; sus escarceos con Jason Patrick; su boda y posterior divorcio con el cantante Lyli Lovett, su convivencia con Liam Neason, sus salidas -de tono- con Daniel DayLewis... En fin, portadas y portadas que ella despreciaba convenientemente.
 Pero a pesar de eso, o gracias a eso, su nombre no ha dejado de estar en el candelero.Y película a película, hasta completar una treintena de títulos, ha ido incrementando su caché. Ahora es la excepción femenina en el restringido club de actores masculinos, entre los que se encuentran Tom Cruise y Mel Gibson, que pueden exigir 20 millones de dólares por filme. Con Erin Brockovich, Roberts se ha convertido en la reina de la taquilla. 


 

 


 
 
 
 

PREMIOS DE HONOR

martes, 27 de marzo de 2001

PREMIOS DE HONOR PARA LAURENTIIS, LEHMAN Y CARDIFF

 La Academia de Hollywood en su fiesta anual de los Oscar, gusta de homenajear a sus mayores. Suelen ser nombres poco conocidos por el gran público, especialmente por ese público para el que el cine empieza con Quentin Tarantino. Pero son personajes, no obstante, cuya labor es reconocida por toda la industria del cine. 
 Dino de Laurentiis, por ejemplo. El productor, reconocido con el premio Irvin G. Thalberg, un galardón instaurado para recordar aquel innovador productor de la época dorada de Hollywood que cambió la manera de entender el oficio. Y de paso, el cine mismo. 
 De Laurentiis ha sido un poco el Thalberg europeo, capaz de tender puentes entre su Italia natal y Hollywood. Sólo el Oscar por La Strada jalonaba hasta ahora su carrera. Desde entonces nada. Y sin embargo su contribución al cine es impresionante. Desde Arroz Amargo (1948) hasta películas en EE.UU como Serpico, Los tres días del cóndor, Dune o Terciopelo Azul, por citar algunas de sus numerosas producciones en Hollywood, sin olvidar éxitos de taquilla como Cónan el bárbaro o el remake de King Kong. A sus 82 años, De Laurentiis sigue activo. Y ahí están las recientes U-571 y Hannibal, exitosa continuación de El Silencio de los corderos. 
 El Oscar honorífico fue en esta ocasión para un dúo de veteranos incontestables: el guionista, productor y director Ernest Lehman, y el director de fotografía y también director Jack Cardiff.
 Lehman, de 80 años, ha sido nominado en seis ocasiones anteriores para un premio de la Academia, cuatro veces en la categoría de mejor guión: por Sabrina, Con la muerte en los talones, West Side Story y Quién teme a Virginia Wolf. Con esos nombres se intuye la importancia de este guionista en la historia de Hollywood, donde empezó en 1952 a las órdenes del director Robert Wise. Desde mediados de los años 60', también ha sido productor, y en 1971 hizo su debut como director. 
 Cardiff, por su parte, es con 86 años el más veterano de los homenajeados. Cuenta en su haber con un Oscar conseguido en 1947 por Narciso negro, y su magnífico trabajo fotográfico fue reconocido con sendas nominaciones para Guerra y paz (1956) y Fanny (1961). En 1960, además, fue nominado como director por Hijos y amantes. 

 


 
 
 
 

Russell Crowe

27 marzo de 2001

UN MODERNO ESPARTACO
(Russell Crowe)
 

 "Cuando uno se cria en el suburbio de New Castle y Sydney o, de cualquier lugar, el poder conseguir un sueño como este parace incalcanzable. Si ahora alguien está en esa situación, que se fije en mí y vea que es posible". Así de tierno se mostró Russell Crowe en el escenario, cuando recogió el Oscar al mejor actor por su trabajo Gladiator de Ridley Scott.
 Fue el único síntoma de debilidad que mostró este galadiador llegado de las antípodas -nacido en Nueva Zelanda, criado en Australia- y que ahora se ha convertido en el conquistador de Hollywood. Y lo de conquistador en todos los sentidos, no solamente en el cinematográfico pues su romance con la actriz Meg Ryan, mientras rodaban la película Prueba de vida, le ha hecho acaparar las portadas del corazón de todo el mundo occidental. 
 Este émulo de Kirk Douglas, este moderno Espartaco (aunque Gladiator no le llega ni al hoyuelo al protagonista de la soberbia película de Kubrick), tiene 36 años y aunque ha demostrado su valía en trabajos anteriores como L.A. Confidencial o El Dilema, es conocido en Hollywood tanto por su fama de chuleta como de tener pocos amigos entre los actores. "Nosotros los australianos tenemos un nivel altísimo de instrucción y no sólo somos guapos: Mel Gibson antes de llegar al cine hizo mucho teatro, como yo", ha afirmado este actor que, además, canta e incluso es ranchero.
 "Yo no puedo vivir en Los Ángeles", afirmó en Madrid, cuando vino a promocionar Prueba de vida, de Taylor Hackford, aunque no dieron conferencia de prensa conjunta sino por separado, condición que exigió el actor ya convertido en estrella. "En Los Ángeles, sería como dormir en la oficina, por eso, entre película y película vuelvo a mi granja de Australia que está a siete horas de Sydney. Tengo 350 vacas, todas muy guapas y muy puras. Ellas también se vuelven locas, pero sólo cuando me voy".
 

 


 
 
 



 
 

CINEMANÍA
 
 


ANIMACIÓN
Diciembre 2000.N 63 (Pág 25)  Animación: Oscar para los dibujos

AMORES PERROS
 Marzo del 2001. Nº66 (Pág 94)   Sabuesos y frustrados en una capital que parece a punto de estallar. 
BAILANDO EN LA OSCURIDAD
 

 

Noviembre 2000. Nº62 (Pág 69)

Noviembre 2000. Nº62 (Págs 104-106)

Otros rompientes y otras olas 

Reportaje 


BILLY ELLIOT:
 

 

 Febrero 2001. Nº65 (Pág 82)
 

Noviembre 2000. Nº62 (Pág 26)
 

 Stephen Daldry y Jamie Bell, una auténtica mina 

Billy Elliot, revolución en la cartelera británica. 


CHOCOLAT

 

Marzo del 2001.    Nº66 (Pág 80)   La solución a los problemas de rigidez y estupidez está en el chocolate

GLADIATOR
Diciembre del 2000. Nº63 (Pág 124) El imperio contraataca 

JÓVENES PRODIGIOSOS
Noviembre 2000. Nº 62 (pág 71)  Joseph L. Mankiewicz resucita encarnado en Curtis Hanson 

MÁS QUE FAMOSOS
 Diciembre del 2000. Nº63 (Pág 16)  Aquellos locos setenta 
NAÚFRAGO Febrero 2001. Nº65  (Pág 76)
 

Febrero 2001. Nº65 (Pág 77)
 

 Llega lo último de Tom Hanks, objetivo: arrasar las taquillas. 

Robert Zemeckis: el manual del buen náufrago 

TIGRE Y DRAGÓN Marzo del 2001. Nº66 (Pág 78)
 Película de Kung Fu con estética de cuento de hadas.
TRAFFIC Febrero 200. Nº65 (74-75)    Apuesta humana contra el imperio de la droga


 
 


 
 
 
 
 

ANIMACIÓN

Diciembre 2000.N 63 (Pág 25)
Premiere: (Los Ángeles)

América, América
OSCAR PARA LOS DIBUJOS

 Las películas de dibujos están de enhorabuena. Desde finales de septiembre, la Academia de las Ciencias y las Artes Cinematográficas ha decidido añadir una nueva categoría para las películas de animación. 
 Es la primera vez que se añade, en veinte años, un nuevo premio, ya que los últimos añadidos fueron la categoría para el mejor maquillaje y el Gordon Sawyer Award destinado a los avances técnicos en el campo cinematográfico. 
 La animación comenzará a tener su propia estatuilla a partir de marzo del 2002. Eso sí, para que se entregue tienen que estrenarse en el calendario estipulado por la Academia al menos ocho películas de animación. Si se estrenan de ocho a quince películas se nominarán a tres, si pasa de dieciseis se puede llegar a un máximo de cinco. 
 Los animadores han estado ejerciendo presión para que este premio se incluyera durante muchos años, pero ha sido en los últimos tres cuando la Academia, debido a la insistencia de éstos, ha considerado los pros y los contras de tener una categoría nueva y ha decidido incluira. 
 Para que una película sea considerada válida para ser elegida tiene que pertenecer a las siguientes categorías: animación tradicional, fotograma a fotograma o animación por ordenador, y la duración debe ser de al menos de 70 minutos. 
 El que se haya incluido esta nueva categoría no implica que se lleve a cabo cada año, dependerá del comité de la Academia que será el que decidirá si merece la pena o no. Si ocho películas de animación se cosidera con la calidad suficiente como para presentar el premio, la cúpula directiva decidirá si el proceso de nominación sigue adelante. 
 Además de tener su propia categoría, la animación también podrá incluirse para premios en otras áreas, como Oscar a la mejor película. 

 


 
 
 
 

AMORES PERROS

Marzo del 2001. Nº66 (Pág 94)

Sabuesos y frustrados en una capital que parece a punto de estallar. 

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Estreno 16 de marzo
Drama ****
Director: Alejandro González Iñárritu. Actores: Emilio Echevarría, 
Gaël García, Goya Toledo. Guión: Guillermo Arriaga Jordán. 
Fotografía: Rodrigo Prieto. Música: Martín Hernández.
Producción: Marta Sosa, Francisco González Compeán. Distribuidora: Filmax.
MÉXICO, ESPAÑA, 2000 / 147 min

Amoresperros.com
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 Se inicia Amores Perros con una espectacular persecución que culmina en colisión. A través de una compleja estructura dramática el ingenioso debutante mexicano, Alejandro González Iñárritu, consigue un filme tan asfixiante y denso como fascinante y emocionante, cuyas numerosas piezas de apariencia inconexa encajan solamente cuando culminan sus más de dos horas de adrenalina desbordada, tres relatos componen Amores Perros y, en principio, su único vínculo es que sus protagonistas son dueños de canes.  En el primero, un adolescente (suerte de ángel exterminador interpretado por esa gran promesa, Gaël García Bernal) enamorado de su cuñada embarazada, hace esfuerzos para reunir dinero para llevársela lejos de su hermano. El segundo relata el auge y caída de una modelo (espléndida Goya Toledo), episodio que presenta una secuencia en la que su perro queda atrapado en el suelo de su piso y constituye una de las más inquietantes de este relato, cuyo tercer vértice narrativo tiene a un hombre que busca el perdón por un error del pasado. Cine urbano, comprometido y moderno, en el mejor sentido del término, Amores perros, trae aires de innovación en su modo narrativo, originalidad en su factura estética y acierto en su fotografía granulosa, pero en los aspectos de fondo tiene todo el rigor del cine universal: una acertada dirección de actores, un guión de hierro y unos intérpretes fuera de serie. Una película importante que llama la atención sobre el tipo de riesgos que está tomando el cine mexicano, una industria que parece dispuesta a recuperar su hegemonía de otros tiempos. 

 


 
 
 
 
 

BAILANDO EN LA OSCURIDAD

Noviembre 2000. Nº62 (Pág 69)
Otros rompientes y otras olas

De la combinación exclusiva entre el danés dogmático Lars von Trier y la cantante, compositora y ahora actriz, la islandesa Björk, surge este musical clásico y desgarrador que se llevó la Palma de Oro en el último Festival de Cannes. Entre el reparto destaca Catherine Deneuve.
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Estreno 27 de octubre
Tragedia musical *****
Título original: Dancer in the Dark. Director: Lars von Trier. 
Actores: Björk, Catherine Deneuve, David Morse. 
Guión: Lars Von Trier. Fotográfía: Robby Müller. Música: Björk
Producción: Vibeke Winderlov. Distribuidora: Golem
DINAMARCA, SUIZA, 2000 / 139 min.

www.dancerinthedark.com
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 Dentro o fuera del Dogma que él inventó, pero el caso es que Lars von Trier ha vuelto a poner una película a ras de cielo y a unos personajes en el regazo de lo divino, tal y como ya hizo con Rompiendo las olas.
 Ahora, su personaje, también una mujer ungida de santidad y provista de la armadura del sumo sacrificio se llama Selma y sus circunstancias las sugiere el título: adora los viejos musicales de Hollywood y parece una enfermedad hereditaria que la dejará ciega. Su otra circunstancia es la que le proporcionará coartada para el sacrificio: es madre de un hijo que también padece esa enfermedad, lo cual la lleva a ella a una obsesión: ahorrar lo suficiente para que su hijo se opere, o sea, un argumento fácil por no decir facilón. 
 ¿Qué hace Lars von Trier para convertir lo fácil en sublime? Pues, primero, Selma, alguien construido con absoluta bondad y sin mínimo atisbo de malicia o egoísmo, se queda a merced del capricho del destino: es decir, Lars von Trier la abandona a su fátum para que así tenga sentido trágico la película y el sacrificio de ella. Segundo, la sórdida historia se parapeta detrás de un musical; pero un musical completamente traído por los hilos del argumento y construido con los ensueños de ella y con la música producida no por una orquesta, sino por el trajín de lo cotidiano, como una frábica, un tren, un peine y un cepillo de dientes...
 Todo está dispuesto para que la maquinaria, además de perfecta, no se vea: la música distrae de la letra y la letra distrae de la música; la química de Björk, la protagonista, diluye cualquier arista producida por su física; Catherine Deneuve es el contraplano perfecto; las dudas de la cámara le niegan al ojo la comodidad del plano; el exceso de emotividad, de corazón, se da de bruces con el sórdido descontrol y la vil pasión. La sensación de estar ante algo demasiado grande e intenso es inevitable: huele a obra maestra, otra vez a zumo dreyeriano, a pasión y vía crucis, al hilo del que penden, medio ahorcados, nuestros sueños...

 

Noviembre 2000. Nº62 (Págs 104-106)
Reportaje

MÚSICA CONTRA EL DOLOR 
BAILAR EN LA OSCURIDAD ES EL ÚLTIMO MILAGRO DE LARS VON TRIER. 
UNA TRAGEDIA MUSICAL DE CORTE CLÁSICO E INSPIRACIÓN DIVINA, UN GENIAL PARÉNTESIS EN EL CULTO AL DOGMA NACIDO DEL CHOQUE CREATIVO Y PERSONAL ENTRE SU DIRECTOR Y LA PRODIGIOSA BJÖRK. 

 Una tarde, al volver del cine, su madre, le confesó que aquel señor tirando a lacio de la foto de la cómoda, el que el pequeño Lars había creído su padre, no era más que un sustituto eficaz, un meritorio ausente. El otro, el papá verdadero, era un artista al que su madre había engatusado. Ella buscaba descendencia, pero con los genes estéticos, ordenados musicalmente. Desde entonces, Lars von Trier sabe que la vida no es otra cosa que un melodrama. Melodrama: de molodía y drama. Así, todos estos años yendo y viniendo por la senda de la provación, buscando la esencia del cine, luchando entre dos fuegos de las lides del formalismo y la emoción, no han sido más que un largo prólogo. Resulta que el realizador danés, el director de El elemento del crimen, Europa o Rompiendo las olas, siempre quiso rodar un musical. 
 Tipo más bien seco, de tono medio depresivo, admirador de Dreyer y con pinta de haber merendado bien, Von Trier (Comenhague 1956) se descuelga ahora con un melodrama musical deudor de la mejor tradición del género y a la vez digno de su peculiar autor. Todo eso después de haberse liado la manta a la cabeza, haber convencido a los que se dejaron convencer de que el lenguaje clásico cinematográfico estaba agotado y haber propugnado un genial manifiesto de Juanpalomos de la vida - el Dogma 95 - encabezado por el él mismo y su filme Los Idiotas, según el cual hay que devolver el cine a su esencia, liberarlo de aportes sintéticos y redimirlo. Bailar en la oscuridad  (Dancer in the Dark) es un choque de trenes - una imagen muy vontrieresca - creativo, una ecuación de imposibles que, unidos muy a pesar, han dejado un resultado demoledor, subyugante nada dogmático. Por un lado, el director, un ególatra enmadrado convertido al catolocismo, asustadizo, que no puede coger el metro y teme los atascos, un tipo abrumado, raro, que no soporta viajar en avión, que tiene miedo a Dios y pánico al trato con las personas, un perfecto tiquismiquis retrato del genio maniático y perfeccionista. 
 La pesadilla más creativa. En el otro bando de la misma batalla una esquimal de 35 años. De vocación transgresora, dulce pero venenosa, hielo por fuera y fuego por dentro, islandesa de familia hippiobrera. Es Björk Gudmondsóttir. Es cantante y compositora. Es la protagonista y la autora de la banda sonora. Es el contrapunto perfecto para un director de cine cuyo alfabeto musical va de la A de a BBA a la C de Céline Dion. Por eso la eligió. Acudió a ella para que se encargase de la música del filme, y acabó convencido de que sin ella, no había película. Y Björk, a punto de hacer una película con Spike Jonze (Cómo ser John Malkovich) que dirigió su videoclip It´s Oh So Quiet!, dudó muchísimo antes de aceptar el papel que le dio el premio de interpretación de Cannes . Tuvo que ver Rompiendo las olas para convencerse, y eso que la cosa del cine siempre le trajo al fresco. Björk es todo música - no para de reptir que éste ha sido su último papel -. Pero aceptó. Y así comenzó una colaboración insoportable para ambos, una pesadilla que duró tres años, en la que trató de mediar Catherine Deneuve - quien también después de Rompiendo las olas, escribió al director expresándole su deseo de trabajar con él - , auténtica ONU - inútil pero elegante - del conflicto. Los 2.500 millones de pesetas de presupuesto (es la película escandinava más cara de la historia) no pudieron evitar el trauma: las continuas pérdidas de nervios de la actriz, el autoritarismo del danés, sus diferentes visiones del personaje - ella quería más poesía, él sigue empeñado en violentar al espectador hasta un punto sin retorno -, y la polémica por el making-off - Von Trier dejó caer que Björk quería cobrar más derechos, ella asegura que no se presta a la frivolización de su trabajo - han acabado de moldear una obra que nace de la angustia -el cine como terapia para combatir los miedos de un cineasta que sobrevive con las historias que él jamás afrontaría en vida - y de la adaptación musical de un cuento de hadas nórdico. 
 Del terrorismo psicológico que sacaba de quicio a Björk y del divismo del que se lamentaba Von Trier ha nacido Selma, una criatura maravillosa, corta de vida y larga de fantasía, madre de un chaval que no quiere ir a la escuela. El sueño americano - son los años sesenta, aún es posible - sedujo a esta inmigrante checa en busca de una última oportunidad médica para sus ojos, premiados en vida con una acechante cegera hereditaria y que arrsará también la vista de un niño. Madre e hijo viven en una caravana realquilada a un matrimonio casado con el traicionero con el American Way Of Life. Esta mujer - para el director era una estúpida, para Björk un corazón puro: hete aquí otro motivo de enfrentamiento - trabaja en una factoría cutre en la que cada vez hay menos luz y sólo tiene una amiga, el personaje de Deneuve, su ángel de la guarda. Selma sobrevive gracias a los musicales clásicos, los que apenas divisa en el cine, el que ensaya - Sonrisas y Lágrimas - en un teatro amateur, y, sobre todo, los que sueña cada vez que la vida se pone insoportable, tanto como para entregarse en sacrificio por su hijo.
 El Dogma no ha podido con Selma aunque el poso digital - hasta cien cámaras de video digitales se utilizaron para las largísimas jornadas de rodaje coreográfico; Von Trier gusta de cargar con ellas - y los destellos divinos de Rompiendo las olas - "he hecho Rompiendo las olas en versión musical - han prendido. Bailar en la oscuridad supera al melodrama para convertirse en una tragedia musical, un canto fatalista junto a un baile luminoso, un homenaje a los clásicos de Donen, Minnelli, Jacques Denny (Los paraguas de Cherburgo, ganadora de la Palma de Oro en 1964 en la que también estaba la Denueve) coronado por la palabra mística de Dreyer, por el sobrecogedor milagro del amor. Pero además de Technicolor - los números musicales van cargados de ese fulgor casi pictórico característico -, la parte musical del filme tiene la frescura de obras tan dispares como Todos dicen I Love You (Woody Allen), On Connait la chanson (Resnais) o el musical pasteloso enfrentado al documental político soñado por Nanni Moretti en Abril. Lars von Trier ha cerrado su trilogía Corazón de oro (Rompiendo las olas, Los idiotas, Bailar en la oscuridad) con un musical de colisión. Colisión en su estilo: con sus planos cerrados y su habitual huida del plano secuencia, con sus movimientos frenéticos. Y colisión en esencia, con una Palma de Oro nacida del encuentro explosivo de dos creadores enfrentados en lo humano, milagrosamente unidos en la oscuridad. 

 


 
 
 
 
 
 

BILLY ELLIOT


Febrero 2001. Nº65 (Pág 82) 

STEPHEN DALDRY Y JAMIE BELL, UNA AUTÉNTICA MINA
 

 Vienen de Inglaterra con una joya bajo el brazo y ni se inmutan. Parece que no se han dado cuenta de lo que han liado con Billy Elliot. Cada uno en su estilo: el cachal Jamie Bell, actor y bailarín, mira al periodista con cara de ¡No puede ser, debe de haber un error, no soy yo el que busca, yo sólo me lo he pasado pipa haciendo una película! El director, Stephen Daldry, resabidillo él, deja a su paso un tufillo de superioridad intelectual y pone cara de pasar un mal rato mientras piensa: 
"¡Periodistas, oh, qué horror, qué falta de buen gusto!" 
 Se pongan como se pongan, Billy Elliot es una gozada y va a tener que pagar por lo que han hecho. "Salió así y punto", comenta Daldry, a sus cuarenta años un prodigioso director teatral - si van a Londres, allí tiene una obra en cartel: Far away, en el Teatro Albery - , acerca de su ópera prima, la emocionante historia de Billy, el niño que quiere ser bailarín mientras su familia, mineros ellos, aguanta como puede la crisis derivada del Thatcherismo. Es brillante y muy cínico, temeroso de la palabra "social" aplicada a su cine. Ni siquiera acepta que exista una corriente o una especial sensibilidad en su país por los problemas sociopolíticos como un género aparte: "Todo el cine británico es de clase". Da la impresión de que hubiese preferido que su película se quedase en las salas de arte y ensayo. "Yo hice la película con mis propias sensaciones, no pensando en lo que iban a ver luego los demás, algo que, francamente, no me interesa".  Su próximo proyecto es un drama acerca del robo de niños en el Este de Europa tras la Segunda Guerra Mundial. Le encantaría poder contar con Jamie, que ha descubierto el encanto de la actuación y lo quiere hacer compatible con su vocación danzarina. O eso se le intuye en esas palabras pronunciadas en un indescifrable inglés del norte muy cerrado, demasiado para el inglés de academia barata del periodista. Cuenta Jamie, que él también tuvo que ocultar a sus compañeros del cole - "así se descubre a los verdaderos amigos" - que hacía clases de baile desde los seis años. "Además, no iba a dejarme de gustar el futbol por eso". ¿Gene Kelly o Fred Astaire? Él prefiere el alma que imprima Kelly a sus números. Majetón, entre tímido y pillo, pronto cumplirá quince años y su vozarrón puberal deja las cosas claras: además de bailar, Billy/Jamie quiere actuar. Daldry, hacer cine. El Oscar - "un problema que espero que me afecte lo mínimo", pontifica Daldry - sería un buen empujoncito.

 

Noviembre 2000. Nº62 (Pág 26)
 

Londres
LOS NIÑOS BAILAN 
Billy Elliot, revolución en la cartelera británica.
 

 El cine británico a vuelto a dar en la diana con un film de presupuestos muy modestos, recibido con entusiasmo por público y crítica. Billy Elliot, ópera prima del director Stephen Daldry, está a punto de repetir el milagro de Full Monty. La película cuenta como un chico de once años, hijo de un minero, decide tomar a escondidas clases de ballet en lugar de aprender a boxear como su padre y su hermano mayor desearían. Su empeño choca con el machismo de ambos, furiosos cuando se enteran de que el chaval les ha salido rana, eligiendo una actividad de nenitas y afeminados. Para Billy, en cambio, la danza es el único medio de expresar su rabia, de superar la muerte de su madre y de olvidarse de todas las miserias que le rodean. La historia, inspirada en hechos verídicos, transcurre en un pueblo del condado de Durham, en el norte de Inglaterra, ocupado por la policía durante las huelgas mineras de 1984-. Como en el caso de Full Monty, en el reparto de Billy Elliot no hay grandes estrellas pero sí actores sólidos y absolutamente convincentes. 
 El protagonista, un chaval desconocido llamado Jamie Bell, fue elegido entre 2.000 aspirantes y es de una inspiración y una gracia conmovedora. La cinta, sencilla, sin pretensiones, llena de humor y con personajes que llegan directamente al corazón del público, recaudó el primer fin de semana en el Reino Unido 1,5 millones de libras (más de 400 millones de pesetas). Un éxito sin grandes campañas de publicidad o de marketing, que ha pillado totamente por sorpresa al productor del filme, John Finn, quien reconoce que "nunca hubiera esperado que ocurriera algo así". Finn no tenía seguridad alguna, cuando recibió el guión, de que aquello funcionase. "No sabíamos a que tipo de audiencia podría  interesarle una hisoria así. Pero, en todos los lugares donde hemos proyectado el film la respuesta ha sido fantástica". Billy Elliot deberá superar ahora la prueba del mercado americano. 

 


 


 
 
 
 

CHOCOLAT

 Marzo del 2001. Nº66 (Pág 80)

La solución a los problemas de rigidez y estupidez está en el chocolate

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Estreno 9 de marzo
Melodrama *** ½
Director: Lasse Hallström. Actores: Billy Hopkins, Suzanne Smith, Kerry Barden.
Guión: Robert Nelson Jacobs. Fotografia: Roger Pratt. Música: Rachel Portman .
Producción: Bob Weinstein, Harvey Weinstein. Distribuidora: Lauren. 
R U, EE. UU, 2000 / 121 min

Miramax2000.com/chocolat

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El único canibalismo que se aprecia es el de esa fabulosa actriz llamada Judi Dench que se come a cuentos aparezcan con ella en escena. Y a pesar de los encantos y talentos de Juliett Binoche, auténtica protagonista del cuento filmado y firmado por Lasse Hallström. Es un cuento en el sentido literal de la palabra: desde el “Érase una vez” hasta al final, con guindas y moralejas. No es raro que esta película haga relamerse de gusto al público en general y a la Academia de Hollywood en particular,  pues es muy complicado resistir el catálogo de sus cualidades: optimismo, naturalidad, buenos sentimientos, tres o cuatro ideas del mundo sabidas, pero olvidadas o relegadas, además de unas nociones elementales y esenciales a cerca de la convivencia, de la tolerancia (mejor aprecio) al extraño y de eso que se conoce de “buen rollo”. 
 Por otra parte, como es un cuento tiene licencia Hallström para ponerse realmente tierno y sencillo con sus personjes buenos, que son casi todos, e incluso al final todos, también los que parecían más villanos. Cosas de los cuentos. La claridad de los personajes se alimenta lógicamente de unas acciones meridianas, casi todas alrededor de la chocolatería del pueblo que abre Juliette Binoche y que, mediante una receta casi mágica, consigue cambiar las rigideces y estupideces de sus habitantes. Nunca mejor dicho: el chocolate como solución. En un sentido gastronómico y no cinematográfico, podría parecerse a Como agua para chocolate; también coincidiría con ésta en su facilidad de digestión y en su propuesta de amor incendiario, como el que entra en colisión entre Binoche y Johnny Deep, en su papel ya tradicional de gitano de mirada noble y guitarra bien templada. 
 

 


 
 
 
 

GLADIATOR

Diciembre del 2000. Nº63 (Pág 124)

El imperio contraataca

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Drama épico
Calificación ***1/2
 Director: Ridley Scott
Actores: Russell Crowe, Joaquín Phoenix,
Connie Nielsen, Richard Harris.
Distribuidora: Dream Works
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 Roma languidece. El imperio se desmorona. Baldado, harto de mantener frentes abiertos, cansado de aguantar a  gobernantes con laúd, el majestuoso Imperio Romano se nos muere. Bárbaros, depreciaciones del sextercio, piratas, revueltas de esclavos, pestes y epidemias varias, intrigas en el Senado, mutis por el Foro... El circo romano soporta el peso de la crisis y distrae a los ciudadanos romanos como lo hace hoy la peor TV. Ni Césares, ni dioses de latón, lo importante se cuece en la arena. Hasta allí ha llegado, desde el pozo de los circos de provincias -algo así como la segunda división B de los gladiadores-, el hispano Máximo, un antiguo general romano, la mano derecha del ya difunto Marco Aurelio -Richard Harris- , despojado de su rango, defenestrado por el nuevo emperador; Cómodo -Joaquin Phoenix-, que ordena aniquilar a su familia, allá por los trigales de la provincia Bética, hoy, posiblemente, Extremadura, a pesar del empeño de que todo se parezca a la Toscana. Máximo no sólo encontrará una venganza  a la medida de la maldad del César y de las bondades de su intérprete -el imponente y ahora macizo- Russell Crowe; Máximo, adiestrado por el difunto Óliver Reed y con la ayuda de Ridley Scott, se vengará de la mala imágen del peplum y dignificará su género, el cine de romanos, trasnochado, bañado en caspa del Mare Nostrum. Por todo lo alto. Tras una portentosa batalla en la nieve, mandan los ocres y la oscuridad palaciega y se combinan con los más avanzados efectos digitales. Roma conoce un nuevo héroe al que encomendarse pese a que la aventura es un buen sofrito de La caída del Imperio Romano y Espartaco. El entretenimiento puro que desprende sabe a nuevo, a gloria de estreno, a nuevas conquistas allende los mares y a Cleopatra con la nariz bien operada. 
 

 


 
 
 
 

JÓVENES PRODIGIOSOS

Noviembre 2000. Nº 62 (pág 71)
Joseph L. Mankiewicz resucita encarnado en Curtis Hanson

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Estreno 20 de Octubre
Comedia ***
Título original: Wonder Boys
Director: Curtis Hanson
Actores: Michael Douglas, Frances McDormand y Tobey Maguire.
Guión: Steve Kloves. Fotografía: Dante Spinotti. Música: Carol Fenelon 
Producción: Adam Schroeder. Distribuidora: Tripictures 
EE UU, 2000 / n.f.

www.wonderboysmovie.com
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 Hasta para escribir una crítica,todos hemos sentido el miedo al folio en blaco, el terror a esa primera frase que te hace enganchar con el lector o que hace que este se escabulla irremisiblemente hacia la página siguiente, o, en este caso, la crítica de abajo. Ese terror a la sequedad mental, al páramo creativo, es el que mantiene a un maduro escritor de éxito (Michael Douglas) enfrascado en una ingente novela de miles de páginas en la que no parece tener la suficiente conciencia. Siete años sin publicar a llevado a su agente a la ruina y a él mismo a refugiarse en la enseñanza de jóvenes valores.
                Curtis Hanson , director de éxito y con pulso para el thriller con psicópata dentro (La mano que mece la cuna, fue su gran éxito) se descarcó hace tres años con una obra maestra del cine negro llamada L.A.Confidencial, que reinarán entre las grandes dentro de cincuenta años. Ahora, gracias a un excelente guión de Steve Kloves  ( escritor de La edad de la inocencia, de Scorsese, y director de Los fabulosos Baker Boys), Hanson vuelve al tranpolín del más difícil todavía con una película a contracorriente, llena de guiños literarios y cinéfilos, con humor inteligente diez palmos por encima de la mayoría de las comedias, comandado por su acidez, su mala leche, sus continuas referencias a la soledad, a la espcial personalidad de los artistas, a la envidia que corroe cada vena de esos habitantes de un mundo en el que muchos quieren llegar y alcanzar el prestigio público pero muy pocos lo consiguen. Michael Douglas (¿no es hora ya de revindicar el talento de este actor maltratado por las manías de muchos?) y Tobey Maguire (¿su cara es de no haber matado una mosca o de asesino en serie?) son dos personajes en uno, muestra de que sólo hay un paso entre la gloria y el infierno, capitanes de una película, que, si recuerda a algo, es a las sátiras de Joseph L.Mankievicz. ¿Alguien da más?

 


 
 
 
 
 

MÁS QUE FAMOSOS

 Diciembre del 2000. Nº63 (Pág 16)

AQUELLOS LOCOS SETENTA.

 Cameron Crowe - Singles (1992), Jerry Maguire (1996) - nos ofrece en Almost Famous su propia versión de la cultura del rock en los setenta y su experiencia como jovencísimo reportero de la revista Rolling Sotone durante la gira de un grupo "casi famoso", Stillwater. Una de las mejores bazas de esta película es su interesante y cuidado casting: Billy Crudup, Frances McDormand, Jason Lee, Fairuza Balk y Anna Paquin son algunos de los personajes de esta historia, una mirada ácida pero nostálgica a un pasado todavía reciente, el del sexo y las drogas, pero sobre todo el rock and roll, que ha recaudado 5.600 millones de pesetas en las ocho primeras semanas en cartel en EE UU. Crowe, que también se ha encargado del guión, se encuentra actualmente dirigiendo a Tom Cruise y a Penélope Cruz en Vanilla Sky.

 


 
 
 
 

NÁUFRAGO

 Febrero 2001. Nº65  (Pág 76)
Llega lo último de Tom Hanks, objetivo: arrasar las taquillas.

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Estreno 19 de enero 
Aventura dramática *** 1/2
Título original: Cast Away.  Director: Robert Zemeckis
Actores: Tom Hanks, Helen Hunt.  Guión: William Broyles Jr.
Fotografía: Don Burgess. Mún. f. sica: Alan Silvestri.
Producción: Robert Zemeckis, Steve Starkey. Distribuidora: UIP.
EE.UU, 2000 / N.F.

castawaymovie.com
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 Lo primero, chapeau para Rober Zemeckis por conseguir un interesante híbrido dentro de los parámetros comerciales de su país. En Naúfrago  sigue las pautas de las películas pensadas por y para el éxito comercial, pero mantiene cierto riesgo, honestidad, sensibilidad y oficio. Todo encajado al milímetro, como piezas a medida en una historia que dura más de dos horas. De las cuales, algo más de una, está dedicada íntegramente a mostrar a un hombre, superviviente de un accidente, absolutamente solo en un islote, luchando por sobrevivir física y emocionalmente durante cuatro años. Y a pelo, sin apoyarse en la música y sin incluir otras palabras que las pocas que el hombre proyecta a un objeto con el que juega a engañar a la soledad y al desánimo. 
 El buen pulso del director se mantiene en los otros dos bloques de la historia: la presentación del mundo del personaje, un ejecutivo de una empresa de envíos urgentes, entregado en cuerpo y alma al reloj y a encontrar la mejor manera de arañar segundos al tiempo, su enemigo profesional. Esta operación, a lo que luego son las prioridades del naúfrago, está resuelta sin caer en tópicos fáciles. Respecto al bloque de sus afectos, hay situaciones realistas y bien apoyadas por el corto y brillante trabajo de Helen Hunt ( y gracias a la opción del director porque ¡lo poco que sale y lo poco que se le ve! ). En cambio, el remate de la historia, con otra metáfora visual es facilón. Aunque la película, claro, es Tom Hanks, ( que no es que esté mejor que en Big o Salvar al soldado Ryan, por ir a extremos ) está como siempre: cercano, estupendo. 

 

 Febrero 2001. Nº65 (Pág 77)

ROBERT ZEMECKIS: EL MANUAL DEL BUEN NAÚFRAGO
 

 Ha venido a España en su avión privado, a vender Naúfrago y lo hizo con disciplina, al menos ante la prensa. El director, producto y guionista parece un tipo frío, acostumbrado a mandar y que no gasta saliva si no es necesario. Pero asoma la política en forma de unas declaracioes de Bush durante su campaña electoral, sobre los contenidos morales del cine. Entonces, ataca con pasión y clarísimo tono de cabreo: "Esas declaraciones de campaña política no tienen importancia. Son un recurso fácil. No se puede legislar la moralidad. Es una actitud cínica y patética. Los políticos deben pensar que la gente es estúpida. Antes iban al Sur y decían lo que la gente quería escuchar allí. Luego, en Nueva York, hacían lo mismo. No sé cómo piensan hacerlo ahora que las comunicaciones llegan simultáneamente. Sólo hablan para ganar votos". Y cambia de tercio con actitud de: vamos a hablar de algo serio. Como organizar el plan de rodaje de Naúfrago, cortar a la mitad, dirigir Lo que la verdad esconde volver a la isla ( del archipiélago de las Fidji ) con un Hanks que pesaba 22 kilos menos que el año anterior. Pero para eso están los grandes y afectivos equipos de las superproducciones. Zemeckis alaba al actor y al hombre: "Tom es una maravilla, pero puedes imaginar lo que hubiera sido trabajar en un isla desierta con un actor difícil". Yconfirma su poder: "Sin él, la película no se hubiera llegado a producir". Admite que sus personajes desde, Regreso al futuro hasta Forrest Gump, son "gente corriente en situaciones extraordinarias. Nunca he hecho películas con reyes y espías. Es más difícil que la gente se identifique con ellos". Y no teme a las nuevas técnicas: "Ya pasó con la steadycam, que al principio era muy evidente y ahora apenas se nota. Eso pasará con los efectos especiales con ordenador. Los buenos son los que el espectador no nota".

TOM HANKS: EL HIJO DE AMÉRICA
Tom-hanks-planet.hollywood-movies.com 

Su último éxito, Náufrago, ha recaudado en sólo un mes de exhibición en EE.UU casi 30.000 millones de pesetas. A sus 44 años, Tom Hanks es lo que parece: un hombre bueno, sencillo, divertido y poderosos. La personificación del sueño americano. 

Muypersonal
1- Antes de conocer a Rita Wilson (madre de sus hijos Chester y Truman) se divorció de Samantha Lewes, con quien tuvo un hijo y adoptó una niña. 
2- Cada dos años asegura tener una crisis de confianza.
3- Ha ganado dos Oscar, un Globo de Oro y un Emmy. 

Filmografía Como director:The Wonders (1996).Como actor: Sabe que estás sola (1980), de Armand Mastroianni; Despedida de soltero (1984), de Neal Israel; 1,2,3...¡Splash! (1984), de Ron Howard; El hombre con un zapato rojo (1985), de Stan Dragoti; Voluntarios (1985), de Nicholas Meyer; Mil veces adiós (1986), de Moshe Mizrani; Esta casa es una ruina (1986), de Richard Benjamín; Nada en común (1986), de Garry Marshall; Dos sabuesos despistados (1987), de Tom Mankiewicz; Big (1988), de Penny Marshall; Lo que cuenta es el final (1988, de David Seltzer; No matarás a tu vecino (1988), de Joe Dante; Socios y sabuesos (1989), de Roger Spottiswoode; La hoguera de las vanidades (1990), de Brian de Palma; Joe contra el volcán (1990) de John Patrick Shanley; Ellas dan el golpe (1992), de Penny Marshall; Algo que recordar (1993), de Nora Ephron; Philadelphia (1993), de Jonathan Deme; Forrest Gump (1994), de Robert Zemeckis; Apolo 13 (1995), de Ron Howard; The Wonders (1996), de Tom Hanks; Salvar al soldado Ryan (1998), de Steven Spielberg; Tienes un e-mail (1998), de Nora Ephron; Toy Story 2 (voz), de John Lasseter; La milla verde (1999), de Frank Darabont; Naúfrago (2000), de Robert Zemeckis; Road to Perdition (2001), de Sam Mendes
 

 


 
 
 
 

TIGRE Y DRAGÓN

 Marzo del 2001. Nº66 (Pág 78)

Película de Kung Fu con estética de cuento de hadas.

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Estreno 23 de febrero
Drama ***
Título original: Crossing Tigre Hiding Dragon. Director: Ang Lee. 
Actores: Chow Yun Fat, Michaelle Yeoh. Guión: James Schamus, 
Wang Hui Ling, Tsai Kuo Jung. Fotografía: Peter Pau. 
Música: Tan Dun. Producción: Bill Kong, Hsu Li Kong.
Distribuidora: Lauren.
CHINA, TAIWÁN, EE.UU, 2000 / 120 min

Crouchingtiger.com

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 En apariencia, sólo en apariencia, es Tigre y Dragón una película de Kung Fu que sigue los dictámentes del cine comercial serie B que se produce en masa dentro de la próspera industria de Hong Kong. Sin embargo, de Ang Lee  no podía venir simplemente un film de fórmula sobre artes marciales. Y hete aquí que construye su película desde la transgresión más absoluta, creando un producto francamente novedoso en un claro intento por reivindicar un género depauperado por el uso y el abuso, por la repetición y la carencia de ingenio. Diseñada como una fábula ambientada en una China antigua, imprecisa e idealizada, narra el conflicto que genera el robo de una espada mítica, la Green Destiny, y los intentos por esclarecer ese hurto y los crímenes que se han cometido para obtenerla. La estilización de la forma es el más noble de sus aciertos. Las peleas que, en el cine serial de Hong Kong son mera exhibición de violencia, se convierten aquí en coreografías asombrosamente resueltas, de sobria belleza y perfecto acabado. Los guerreros vuelan literalmente sobre los bosques y, más que combates, las suyas son danzas sofisticadas elaboradas con los más recientes recursos tecnológicos de truco cinematográfico. Pero, si la forma asombra, desde el fondo emerge otra novedad, la del absoluto protagonismo femenino, con trémulas doncellas guerras y féminas de mucho temer. Desde su posición privilegiada en Hollywood, Ang Lee ha podido permitirse este lujoso capricho que, a pesar de sus indiscutibles logros, acusa un exceso de metrage y cierto regodeo innecesario que, por momentos, no permite que la intriga avance. 

 


 
 
 
 
 

TRAFFIC

Febrero 200. Nº65 (74-75)
Apuesta humana contra el imperio de la droga

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Estreno 9 de febrero
Thriller ****
Director: Steven Soderbergh. Actores: Michael Douglas, Don Cheadle, 
Benicio del Toro, C. Zeta-Jones. Guión: Stephen Gaghan. Música: Cliff Martínez
Producción: E.Zwick, M.Herskovitz. Distribuidora: Sherlock Media. 
EE.UU, 2000 / 147 min

trafficmovie.com

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 El círculo se cierra, la rueda sigue girando. A su paso, más muertos y cuentas secretas en Bahamas, más juicios, condenas, secuestros, sobornos... El imperio se yergue inderrocable, con la cara lavada todas las mañanas y un teléfono móvil para cada día. Zumo de naranja y rayita: si esto es una guerra, el enemigo está muy bien camuflado. Pero lo difícil es saber cuáles son los nuestros. ¿Quedan bandos? ¿La droga en un lado y nosotros en el otro? Steven Soderbergh, director de cine, ha salido al campo de batalla con su cámara, como aquellos viejos reporteros con su Leica y nos ha traído noticias frescas del frente. Ha elegido la droga para hilar fino con su cine, con un filme muy político, no frentista, tampoco sibilino, sino político en un sentido que ha ido perdiéndose con el tiempo y el descrédito: tomando partido, no contra algo o alguien, sino en favor de las personas, las únicas que pueden tomar decisiones y cambiar el curso de esa rueda mortal. Ya que el auténtico, el único protagonista de Traffic es la droga, o mejor, las conexiones que lo han convertido en un auténtico Castillo de Kafka interminable, arraigado hasta el infinito en secretos filamentos que acaban por afectarnos a todos de una manera u otra, ya que hay que lidiar con esta oscura lacra, sólo podemos oponer respuestas particulares, decisiones, muchas de ellas equivocadas, que dejen constancia de dónde estamos. ¡Claro que la droga es mala, menuda novedad! Soderbergh propone formas de enfrentarse o plegarse a ella, todas serias, y muestra la corrupción, más que de un sistema, de una sociedad que no sabe cómo vencer sus propias debilidades, que inventa sanciones y leyes para no enfrentarse a sí misma, la única raíz del problema. 
 Con el narcotráfico como motivo la frontera de Tijuana - EE.UU México, la prepotencia frente a la ley hecha negocio - como telón de fondo, y las personas como apuesta, el director de Sexo,mentiras y cintas de vídeo y Erin Brockovich acierta pese a concesiones comerciales y firma un Mexican Connection de más de dos horas, moderno en su implicación, abierto a todas las caras del cine: acción, conflicto ético, trauma personal, intriga política, y compartimentado en tres historias. Circulan entre alijos del mejor cine - se siente el aliento en el cogote de Michael Mann y El dilema- la angustia de un juez elegido jefe de la lucha antidroga- Michael Douglas, elegante, muy serio- al desayunar con la adicción de su hija a la droga; la soledad de la esposa - Zeta, embarazada, más que bien - de un procesado por narcotráfico, vigilada por dos bienintecionados policías, -poderoso Don Cheadale-; y el vaivén de un policía- el gran Del Toro- mexicano, con un pie en los carteles y el otro en la ley. Personas atrapadas en el imperio de la droga, pruebas del que el mal no nos es ajeno. 
 
 

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"Prefiero que el Oscar lo gane Catherine"
MICHAEL DOUGLAS:  michaeldouglas.com
muypersonal 
- Tras siete años de lucha por sacar adelante Aguién voló sobre el nido del cuco, el filme obtuvo 5 Oscar y recaudó 30.000 millones de pesetas. 
- Es mensajero de la paz en Naciones Unidas, colabora con el grupo Que Cese el Fuego y con la organización ecologista GOB.
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"Traffic me ha quitado la imagen de rostro bonito"
CATHERINE ZETA-JONES:  catherine-zetajones.com
Fue nominada para los globo de oro por su papel en Traffic, Catherine Zeta-Jones demuestra estar atravesando su mejor momento. La película está coprotagonizada por su flamante marido, Michael Douglas, aunque ambos no comparten ni un solo plano.
muypersonal 
- Zeta era el segundo nombre de su abuela, que adoptó para que el mundo se quedara mejor con ella. 
- Tras estrellarse el coche en el que viajaba cuando intentaba huir de unos paparazzi británicos, decidió refugiarse en Hollywood, donde no ha pasado, precisamente, inadvertida.