
Población situada al
suroeste de la provincia de Badajoz, en el borde del señorío de Feria 
del que era su enclave más occidental. El marco natural presenta relieve
quebrado, cubier-
to de dehesa, y otra vegetación frondosa y algo húmeda. En la zona se pueden
encontrar un
numeroso conjunto de cuevas de diferentes magnitudes. El asentamiento ocupa un
"hondón"
( como dirían sus habitantes), rodeado de colinas y riscos al pie del monte Porrino
en pleno
dominio de la sierra de Monsalud, sobre un paraje de muy particular
belleza paisajística.
Su complicada situación orográfica, y la consiguiente
escasez de oxígeno que esta ubica-
ción conlleva, provoca en algunos de sus habitantes efectos difíciles de
describir y aún más de
catalogar. Solo basta conocer un poco a los personajes que pueblan Salvaleón
para darse uno
cuenta de este problema de, se me antoja, imposible solución.
Sus 2.291
habitantes ( según fuentes oficiales) ostentan el gentilicio de Porrineros,
nombre
heredado del, ya antes nombrado, monte Porrino, elevación que preside la
zona y que es de
propiedad comunal e indivisible. En él podemos encontrar algunos restos de la
edad del bron
ce, así como ruinas de origen romano. También tienen aquí cierto interés dos
cortijos llamados
de "La caballería" que pueden ser utilizados como albergues rurales.
En Salvaleón se habla el Porrinés, que es una
mezcla de castellano salpicado con "palabros"
autóctonos y de difícil interpretación. Aquí hemos publicado
una "Lista
de palabros" a modo de
ejemplo.
También es necesario aludir a esa secular e incomprensible
costumbrita que tienen
los porrineros. Nos referimos a la tradición de repetir
generacionalmente los nombres de pila
dentro de los núcleos familiares, lo cual les obliga a distinguir a individuos
que portan los mismos
nombres y apellidos por medio de "motes",
algunos de ellos cuando menos curiosos.
La antigüedad del asentamiento
queda patente en los restos prehistóricos y romanos que
proliferan en la zona. Durante la época árabe la población consta como
enclave activo. En la
escabrosidad de sus tierras tuvo refugio el fundador de Badajoz, Ibn-Marwan
"el chiquilli",
durante sus luchas contra el califa de Córdoba.
Con la revolución que debió
suponer la presencia del rey Alfonso IX en el año 1229 la pe-
queña villa pasó a manos cristianas y a la jurisdicción de Badajoz. Salvada
de la propiedad
árabe por el rey de León acogieron con agradecimiento su hazaña dándole el
nombre a la vi-
lla: Salvado por León, Salvaleón. Luego pasó a formar parte de la orden de
Santiago a fina-
les del siglo XIII. Según las crónicas del rey Juan II de Castilla estuvo en
manos del pode-
roso don Juan de Pacheco, duque de Escalona y marqués de Villena, en 1445.
Debido a su situación fronteriza ,en 1644, el pueblo fue
incendiado por los portugueses, en
el transcurso de la guerra de separación de España. Volvió a ser arrasado de
nuevo en la gue-
rra de Sucesión, en 1705. Ello hizo que en el siglo XVIII, Felipe V, le
otorgara ayudas especia-
les a fin de impulsar su recuperación.

Como elementos etnográficos de interés, aún se
conservan los pilares del castillo, Valdeje-
rez y Las Cogutas, El Gato y La morala.
La fisonomía tradicional de la población se encuentra
en fase de transformación a causa de
las numerosas construcciones de nueva planta que proliferan en los últimos
tiempos, sobretodo
en áreas periféricas.
Son básicos en Salvaleón los todos
los productos derivados del cerdo como los asados de so-
lomillo y otras carnes magras, costillas, pestorejos, etc. También los jamones,
lomos y chacinas
que dan renombre a esta villa. En otro orden de productos señalaremos la
caldereta de cordero,
peladilla, cocido extremeño, así como sus postres tradicionales: Perrunillas,
mantecados, flores,
pestiños, etc. Todos ellos elaborados de forma casera.
En el ámbito económico tienen cabida en Salvaleón los siguientes sectores económicos:
