Diccionario ínsuloamaziq

AMAWAL ESEKENAMAZIGH

En memoria de José Antonio García de Ara

Autor: Ignacio Reyes García  |  Editor: SHAC (Islas Canarias, 2006)

Administrador: Jorge Videgain Márquez  |  Actualización: 1.II.2011


Índice  ·  Presentación  ·  Fuentes  ·  Notación  ·  Símbolos y abreviaturas  ·  Diccionario  ·  Antroponimia  ·  Números  ·  Taucho


 

Presentación

Este diccionario pretende reunir todo el léxico amaziq, voces (awalen) y frases (tiwinas), que ha formado parte de la cultura canaria en cualquier momento de su historia. Por consiguiente, incluye tanto el caudal insular como las aportaciones moriscas y romances que presentan este origen. No obstante, sólo serán consignadas las formas atestiguadas, es decir, aquellas acreditadas por el análisis filológico. Pese a todo, conviene tener presente que sólo un porcentaje muy reducido del material lingüístico ínsuloamaziq ha llegado hasta la actualidad con traducción o contextos detallados, lo cual obliga a considerar con cierta cautela algunos de los resultados obtenidos (aunque en muchas ocasiones el examen exclusivamente formal suministra lecturas suficientes).

La entrada o lema de cada asiento reproduce la expresión catalogada por la lexicografía que más se aproxima al étimo correspondiente, el cual se hace constar en una segunda línea de registro. Para esa definición etimológica, se anota el lexema, raíz o base de significación conceptual, con mención de las acepciones continentales que prueban la pertenencia del vocablo isleño a ese campo semántico. Y, en caso de contemplarse cambios fonéticos para desarrollar las hipótesis explicativas, éstos pertenecerán al repertorio documentado en las hablas insulares y continentales.

No debe extrañar que algunos nombres presenten un género morfológico distinto del reconocido a los sujetos u objetos concretos. Esto, que sucede en casi todas las lenguas, puede obedecer a varias causas. Muchas veces, aunque no siempre, se busca introducir un matiz expresivo. Por ejemplo, el género masculino se asocia a lo que es grande y/o fuerte, mientras el femenino ofrece a menudo un valor diminutivo (admitiendo en ambos casos sentidos figurados).

Esta obra se concibe con un formato enciclopédico, motivo por el cual desde ahora aparecerán compendiados aquí los glosarios que se habían particularizado con anterioridad (nombres de personas, lugares, plantas, etc.). Su búsqueda selectiva se podrá efectuar con mayor comodidad a través de las abreviaturas categoriales respectivas: Antr. (Antroponimia), Bot. (Botánica), Etno. (Etnonimia), Rel. (Religión), Top. (Toponimia), Zool. (Zoología), etc.

Si desea realizar alguna consulta lingüística, por favor entre aquí.

Por último, quizá no resulte ocioso aclarar que ni el autor ni este proyecto guardan la menor relación con ninguna institución pública u organización política de cualquier signo. El único objetivo de esta obra consiste en divulgar conocimientos científicos acerca de la lengua y cultura amazighes de las Islas Canarias. Para ello, inscribe sus procedimientos y resultados en el ámbito de la Lingüística histórica y se sitúa expresamente al margen de cualquier propósito de recreación dialectal.

 

 

LA LENGUA AMAZIGHE

El texto expuesto a continuación reproduce el primer capítulo del libro Cosmogonía y lengua en Canarias (S/C de Tenerife: Foro de Investigaciones Sociales, 2004), edición de la tesis doctoral del autor (1999-2000).

 

    Los imaziɣen, o bereberes (como se les conoce corrientemente), una plétora de grupos diseminados por todo el cuarto noroccidental africano, pertenecen a la comunidad étnica más antigua de las que pueblan hoy el África septentrional. Su verdadero origen permanece todavía incierto y abstruso. Sin conciencia de su unidad étnica o lingüística y fraccionados en no pocas hablas y dialectos, han conservado por encima de los avatares de la historia una lengua común, la tamaziɣt, como el mejor testimonio de su identidad cultural:

Il y a, en premier lieu, la langue à laquelle se rattachent leurs différents parlers. L'unité de vocabulaire est incontestable; des îles Canaries à l'Oasis de Siouah en Egypte, de la Méditerranée au Niger. Les principes fondamentaux de la langue, la grammaire comme la simple phonétique, ont résisté remarquablement à une très ancienne séparation et à la différenciation des genres de vie. Or l'unité linguistique fondamentale correspond nécessairement à des systèmes de pensée très proches, même si le comportement extérieur diffère (Camps 1987: 11).

    Un acervo cultural que, pese a la erosión sufrida a través del contacto con el púnico, el griego, el latín, el árabe o el francés, la tamaziɣt ha perpetuado en líneas generales con el casi único sustento de la comunicación oral, pues las manifestaciones escritas, aunque antiguas, no llegaron a cubrir un dominio espacial y social significativo. Y todo ello a través de un abigarrado mosaico dialectal, que se desarrolla en torno a una profunda unidad estructural.

El presente capítulo contiene una caracterización sumaria de los elementos lingüísticos continentales aplicados en el análisis comparativo que nuclea esta investigación.

1. Naturaleza

    Acerca del origen de esta lengua se han presentado diversas teorías. Hoy en día, la opinión más ampliamente aceptada sigue el criterio expuesto por Marcel Cohen en 1924, que integra la tamaziɣt en la gran familia de lenguas camito-semíticas o afroasiáticas. Más allá de eventuales semejanzas léxicas, las lenguas adscritas a este grupo presentan una comunidad estructural que recorre numerosas instancias gramaticales, circunstancia difícilmente atribuible al mero cruce de influencias acaecido entre lenguas en contacto (por lo demás, real y muy antiguo):

La grande preuve de la parenté des groupes chamito-sémitiques entre eux réside dans l'identité d'ensemble des systèmes morphologiques, tant pour la structure générale que pour l'aspect même des éléments formatifs: beaucoup sont pareils à première vue, d'autres se ramènent facilement à la similitude (Cohen 1947: 43).

    Al margen de la mayor o menor fortuna en la denominación elegida, bajo el rótulo de lenguas camito-semíticas se acuerda congregar dos vastos grupos1:

a) un heterogéneo surtido no semítico, convencionalmente llamado camítico, compuesto por el egipcio antiguo, el líbico-amazighe y el cusita;

b) el semítico, integrado por el cananeo y el arameo al Norte, el acadio al Este y el árabe, sabeo y etiópico al Sur.

    Entre las concordancias gramaticales que se aducen para sostener esa relación de parentesco, ocupa lugar preferente una organización léxica a partir de raíces consonánticas (generalmente trilíteras), donde se deposita el sentido fundamental de los enunciados nominales y verbales:

Le modèle sémitique classique (Cantineau 1950) de formation du mot (nom/verbe) sur la base de l'association d'une racine (exclusivement consonantique) et d'un schème (verbal ou nominal), défini par une séquence vocalique discontinue (amalgamée à la racine) et d'éventuels morphèmes préfixés et/ou suffixés, s'applique tel quel au berbère (Chaker 1990: 35).

    Que cierta usura fonética haya favorecido la proliferación de raíces amazighes compuestas por una o dos consonantes, no alcanza a poner en cuestión su base verdaderamente trilítera. Como tampoco representan una divergencia esencial, todavía, los fenómenos de deterioro que se producen en sus estructuras morfosemánticas originales (Chaker 1990: 36-37). Por supuesto, ello obliga a compensar esas tendencias erosivas mediante estudios diacrónicos y una comparación interdialectal amplia y rigurosa, fundamento necesario para cualquier ejercicio de confrontación léxica e, inclusive, gramatical.

    Con todo, una estrecha analogía atraviesa, por ejemplo, las marcas personales del verbo. Junto a la conjugación por prefijos del tema imperfectivo, ambos dominios conocen otra conjugación por sufijos para el tema perfectivo, aunque en la tamaziɣt ha quedado reducida a ciertas realizaciones dialectales de los verbos de estado (Chaker 1984: 237). Porque el paralelismo entre los sistemas verbales camito-semíticos recubre tanto su morfología como su estructura general. Esa oposición fundamental entre un aspecto procesal (imperfecto o aoristo) y otro estático (perfecto o pretérito), a la que se asocia además una oposición vocálica (intrarradical) diversa pero estable, atestigua esa comunidad básica. Igual que ocurre con el aoristo intensivo o, también, con las formas derivadas: un valor factitivo iniciado por un prefijo silbante, el pasivo por un dental sordo y el recíproco / reflexivo por un prefijo nasal.

    Quizá, el mayor retraso se sufre en el terreno fonológico, «car la pénurie signalée de concordances lexicales n'a pas permis jusqu'ici d'établir un système de phonèmes protochamito-sémitique basé sur des correspondances régulières» (Prasse 1972: 105). Una situación que se vuelve aún más onerosa por las contradicciones e insuficiencias que padecen los estudios fonéticos amazighes. Esto se observa, por ejemplo, en la valoración que se asigna al estatuto fonémico de ciertas consonantes posteriores, descartadas en su mayor parte como préstamos del árabe (Chaker 1990: 46) o admitidas como recurso fonológico propio (Ouakrim 1995: 30-31). No obstante, a pesar de los obstáculos que debe salvar aún la investigación, las comparaciones morfológicas rinden hoy un ámbito de convergencias formales y funcionales lo suficientemente sólido como para perserverar en esta línea de análisis.

2. Área lingüística

    Fragmentada y dispersa, la lengua amazighe ocupa desde hace tres mil años una extensión territorial sumamente amplia, dilatada por gran parte de la mitad septentrional del continente africano. De Marruecos a Egipto, o de Argelia a Níger, sus hablantes sobrepasan los veinticinco millones de personas (Ouakrim 1995: 16). Pero en casi todos los países sufren una posición subalterna. Al abrigo de influencias exógenas, se ha conservado mejor allí donde las condiciones climáticas y orográficas adquieren mayor rigor (zonas rurales y montañosas, Sahara y Sahel). Además, se trata de una lengua que ha confiado su existencia básicamente a la tradición oral, aunque posee medios y manifestaciones escritas. Estos hechos y la movilidad espacial de algunas de sus comunidades (nomadismo) han favorecido una abundante diversidad dialectal.

    Hasta ahora, se ha recurrido a parámetros básicamente fonéticos o gramaticales a la hora de practicar la clasificación de esos dialectos, aunque también se ha sugerido la combinación de criterios sociolingüísticos (zonas de intercomprensión) con los puramente lingüísticos (fonología, sintaxis...), haciendo hincapié en las afinidades léxicas (Ameur 1990: 23-26). El problema, sumamente complejo, excede los límites de nuestro estudio. De ahí que, por simple comodidad expositiva, resumimos a continuación la tipología más convencional:

a) En Marruecos:

* Rifeño (tarifit), en la cornisa nororiental y septentrional del Rif.

* Senhaya (tasenhajit), en el Rif central.

* Tamazight (tamaziɣt), en el norte y centro del Atlas (centro del país).

* Susí (tasusit o tašelḥit), en las regiones del Sus, Alto Atlas y Anti Atlas (al sur del país).

b) En Argelia:

* Cabilio (tazwawit o taqbaylit), en la región de Cabilia (al norte del país, entre Argel y Constantina).

* Tasnusit, habla zanata de los Benî Snus (cerca de la frontera septentrional con Marruecos, muy cerca de otro grupo zanata, los Benî Iznassen, ubicados entre Nador y Ujda, en Marruecos).

* Mozabita (tumẓabt), en la región del Lmzab (hacia el centro de la mitad septentrional del país).

* Chawi (tašawit), en la región del Aurés, al noreste del país.

* Teggargrent, de Wargla (al nordeste, cerca de la frontera meridional de Túnez).

* Tăhăggart, en el Ahăggar (al sur).

* Tamašeɣt, en el Sahara central.

c) En Túnez:

* Tasendit, en Sened.

d) En Libia:

* Ghadamés (taɣdamsit), en la frontera con Argelia y Túnez.
* Nefusí (tanfusit), en el Adrar Nefusa (en Tripolitania).

e) En Egipto:

* Siwí (tasiwit), oasis de Siwa (cerca de la frontera noroccidental).

f) En Níger:

* Tayǝrt, en el macizo de Ayǝr (en el centro del país).

* Tămǝsgǝrǝst (al sur).

g) En Malí:

* Tănǝslǝmt, al sur de Timbuctu.

* Tadɣaq (al norte).

h) En Mauritania:

* Zenaga (taẓnagit), en la zona suroccidental del país.

    Esta especie de deriva dialectal, con recesos tan pronunciados como el que se está produciendo en Túnez, continúa en la actualidad. Pero ni mucho menos representa una amenaza semejante a la que tiene su origen en la política de arabización lingüística, practicada en mayor o menor medida por los gobiernos del área. Desde los comienzos de la colonización islámica, los grupos dominantes han utilizado esta lengua como vehículo de integración ideológica y de cohesión estatal.

3. Fonética y fonología

    Teniendo en cuenta la escasa producción científica llevada a cabo hasta ahora en el terreno de la fonética experimental de la lengua amazighe, trazamos a continuación una descripción muy general de los aspectos fonéticos más relevantes y de su tratamiento fonológico global. Muchas características dialectales, como el consonantismo del rifeño o la espirantización del cabilio, quedan al margen. Ni la calidad de los materiales canarios estudiados aquí ni el estado actual de las investigación recomiendan otra práctica que una depuración, clasificación y evaluación provisionales de los recursos disponibles. Antes de sancionar la identidad de ciertos fonetismos o de aceptar un determinado inventario fonológico, aspectos de los dialectos continentales sometidos todavía a estudio, estamos persuadidos de la necesidad inaplazable de reclutar, por los mismos procedimientos, otras tantas constataciones en el resto de las manifestaciones lingüísticas insulares.

3.1 Sistema gráfico

    Adoptamos un principio de transcripción fonológica para la representación gráfica de los fonemas, conforme al uso y las convenciones vigentes en los estudios amazighes continentales. Por tanto, se excluyen de este inventario las variaciones individuales y contextuales, así como la aspiración y otras particularidades fonéticas propias de ciertas hablas.

    El alfabeto que manejamos recurre a los caracteres latinos, como se viene haciendo desde hace más de un siglo por numerosos investigadores e intelectuales nativos. Sin embargo, este alfabeto no reproduce por sí solo todos los fonemas de la tamaziɣt. Requiere la incorporación de algunos signos diacríticos en ciertos grafemas, así como la adición de la gamma (Γ, ɣ) y de la épsilon (Ɛ, ɛ) griegas, de manera que tengan cabida los sonidos compuestos por más de una letra o los desconocidos en las lenguas romances. Pero las convenciones gráficas se encuentran todavía en trance de unificación. La diversidad dialectal de la tamaziɣt implica algunas dificultades para la realización de una coiné eficaz.

    El conjunto de referencias gráficas más ampliamente aceptado registra los siguientes valores:

 

A a

B b

Č č

D d

Ḍ ḍ

E e

F f

G g

Ğ ğ

Γ ɣ

H h

Ḥ ḥ

I i

J j

K k

L l

M m

N n

Ñ ñ

Q q

R r

Ṛ ṛ

S s

Ṣ ṣ

Š š

T t

Ṭ ṭ

Ţ ţ

U u

W w

X x

Y y

Z z

Ẓẓ

Z̦

Ɛ ɛ

 

    No obstante, existe un amplio acuerdo, por ejemplo, para indicar un fenómeno fonético tan característico como la faringalización mediante un punto subscrito (que aquí substituimos por una tilde), salvo en el caso de la faringal sorda /ħ/ (donde esta articulación es primaria). También, hasta ahora, se había consignado la articulación bilabiovelar por medio de una w colocada a continuación de la consonante afectada (gw, kw, γw, xw o qw) o bien en posición alzada (gw, kw...)2. En los últimos años, el Centre de Recherche Berbère (INALCO) de París ha propuesto substituir esta w por un pequeño círculo (º), que también se sitúa en posición exponencial o, incluso, encima de la consonante. Pero más dificultades atraviesa la diferenciación entre las consonantes geminadas y las consonantes tensas.

3.2 Sistema vocálico

    Es sabido que en el ámbito amazighe dominan el sistema vocálico tres fonemas básicos: /a, i, u/. Pero la realización práctica enriquece este triángulo con numerosos alófonos, fruto de la influencia que pueden ejercer las consonantes del entorno. Además, en el habla cotidiana menudean las uniones de vocablos contiguos, que provocan elisiones y alargamientos selectivos de las vocales.

    En consecuencia, la siguiente clasificación debe tomarse como una simple aproximación:

 

A a

[a]

central no-redondeada abierta

(Kb) axxam casa, (fr) natte estera', (esp) padre

I i

[i]

anterior no-redondeada cerrada

(Mb) ixf cabeza, (fr) mil mil, (esp) minuto

U u

[u]

posterior redondeada cerrada

(D) uksatemer, (fr) route ruta, (esp) escudo

Ǝ ǝ

[ǝ]

central no-redondeada cerrada

(Kb) allǝn ojos, (fr) le el, (al) bitte ruego

E e

[e]

anterior no-redondeada semiabierta

(H) ekahi gallo, (fr) clé llave, (esp) perro

Ä ä

[ɛ]

anterior no-redondeada abierta

(Taš) zäid aumentar, (fr) père padre, (ing) bat murciélago

O o

[o]

posterior redondeada semicerrada (como en esp. boda)

(H) foy norte, (fr) or oro, (esp) hoja

 

Se cuenta, entonces, con la oposición entre un grado pleno (a, i, u) y un grado cero, absoluto [ø] o relativo [ǝ], en la alternancia vocálica, reservando valor morfológico (y nunca semántico) para los timbres básicos (a, i, u).

3.3 Sistema consonántico

    El estado actual de las investigaciones fonéticas y fonológicas en el dominio amazighe no permite establecer una caracterización definitiva de su inventario consonántico. Los estudios reparten su interés de forma desigual por los diferentes dialectos, además de resultar en muchas ocasiones insuficientes o estar sometidos aún a discusión.

    A pesar de esa ausencia de un catálogo fonológico preciso y ampliamente aceptado, se puede hablar de un sistema consonántico básico (Ouakrim 1995: 28), cuyos rasgos generales enunciamos a continuación:

B b

[b]

bilabial oclusiva sonora

(Kb) ibawen haba, (fr) beau bello, (esp) barco

D d

[d]

ápico-dental oclusiva sonora

(Mb) da aquí, (fr) dalle losa, (esp) falda

D d

[ð]

ápico-dental espirada sonora

(R, Kb, Senh) d ‘y’, (ing) this ‘este’, (esp) adivinar

F f

[f]

labiodental fricativa sorda

(Sw) fǝll sobre, (fr) fort fuerte, (esp) feo

G g

[g]

velar oclusiva sonora

(H) agǝguardar, (fr) gant guante, (esp) gato

Γ ɣ

[ʁ]

uvular fricativa sonora

(Mb) ɣay salvo, fr. parler, (ár) gáfa adormecer

H h

[ɦ]

laringal fricativa sonora

(Kb) ih si, (al) hast prisa, (ing) house casa

Ḥ ḥ

[ħ]

faringal fricativa sorda

(Snus) aḥel fatigar, (ár) waqáḥatun insolencia

J j

[ʒ]

postalveolar fricativa sonora

(Snus) ijen uno, (fr) je yo, (al) genie genio

K k

[k]

velar oclusiva sorda

(Sw) kǝnǝf asar, (fr) camp campo, (esp) casa

L l

[l]

alveolar lateral sonora

(D) ilal seguir, (fr) fouler comprimir, (esp) lodo

M m

[m]

bilabial nasal sonora

(Mb) dima siempre, (fr) me me, (esp) amar

N n

[n]

alveolar nasal sonora

(R) ini decir, (fr) ni ni, (esp) mano

Q q

[q]

uvular oclusiva sorda

(Sw) qim quedar, (fr) qui que, (esp) cuna

R r

[r]

alveolar vibrante sonora

(Taš) amzwaru primero, (fr) ronger roer, (esp) caro

S s

[s]

alveolar fricativa sorda

(H) sǝhǝḍ ‘soplar’, (fr) sentir ‘sentir’, (esp) paso

Š š

[ʃ]

postalveolar fricativa sorda

(H) tayšše hierba, (fr) chat gato, (ing) ship barco

T t

[t]

ápico-dental oclusiva sorda

(Sw) talti mujer, (fr) table mesa, (esp) tomar

T t

[θ]

ápico-dental espirada sorda

(R) tefuixt ‘Sol’, (ing) thing ‘cosa’, (esp) hacer

W w

[w]

velar semiconsonante sonora

(Mb) awǝḍ lograr, (fr) oui , (esp) hueso

X x

[χ]

uvular fricativa sorda

(Taš) abexxân negro, (al) nacht noche, (esp) lejos

Y y

[j]

palatal semiconsonante sonora

(Zen) yun uno, (fr) yacht yate, (esp) yugo

Z z

[z]

alveolar fricativa sonora

(Sw) anzar lluvia, (fr) maison casa, (esp) rasgar

Ɛ ɛ

[ʕ]

faringal fricativa sonora

(Kb) ɛiwen ayudar, (ár) abada adorar

 

    Además, la realización de los fonemas consonánticos puede verse afectada por otros rasgos fonológicos adicionales (faringalización, tensión o labialización) o bien por otros cambios fonéticos, como, por ejemplo, el que sufre la nasal alveolar n ante las velares k, g o las uvulares q, ɣ /ʁ/, que da lugar a una variante combinatoria velarizada:

 

[ŋ]

velar nasal sonora

(H) än̊ estar maduro, (ing) ring 'círculo', (esp) tango

 

    También, como en el árabe moderno, ciertas consonantes poseen una articulación secundaria que se produce en la faringe. No obstante, estas consonantes faringalizadas o «enfáticas» forman parte del inventario fonológico amazighe con entidad propia, sin que se las pueda considerar necesariamente como préstamos del árabe. Esto no excluye que algunas procedan de préstamos y asimilaciones, puesto que todo sonido de su entorno prosódico es susceptible de caer bajo la influencia del énfasis (Boukous 1990), pero, en realidad, se trata de un trazo distintivo característico de las lenguas afroasiáticas.

 

Ḍ ḍ

[đ]

ápico-dental oclusiva faringalizada sonora

(Zen) eksutemer, (ár) qáriun mordaz

[ʒ]

postalveolar fricativa faringalizada sonora

Ṛ ṛ

[r]

alveolar vibrante faringalizada sonora

(Mb) šallenar, (fr) Paris

Ṣ ṣ

[s]

alveolar fricativa faringalizada sorda

(Izn) ennéṣ mitad, (ár) ṣáfin neto

Ṭ ṭ

[ŧ]

dental oclusiva faringalizada sorda

(H) tiojo, (ár) áfa recorrer

Ẓ ẓ

[z]

alveolar fricativa faringalizada sonora

(H) ärromper, (esp) desde, (ár) allama obscurecer

 

    Otras, más restringidas a ciertos dialectos, asumen una articulación palatalizada:

 

Č č

[]

palatal africada sorda

(Mb) ččǝr levantarse, (ing) chance suerte

Ğ ğ

[]

palatal africada sonora

(H) ğir entre, (fr) gibet horca, esp. cónyuge, (it) raggio rayo

Ġ ġ

[gʲ]

velar oclusiva palatalizada sonora (alófono, tăhăggart)

(H) eġġeġ tronar

Ñ ñ

[ɲ]

palatal nasal sonora (predorsal)

(H) añhârǝn narices, (fr) peigner peinar, (esp) baño

 

    Más extraños aún resultan ciertos fonemas muy poco extendidos:

 

Ţ ţ

[ts]

alveolar africada sorda

(Kb) tideţ verdad, (al) kratzen rascar, (it) scherzo broma

[dz]

alveolar africada sonora (muy rara)

(Kb) Lez̦z̦ayer Argel, (it) scorza corteza

 

    Así mismo, hay que constatar la infección por labialización de algunas consonantes, generalmente velares y uvulares: /kʷ, , χʷ, ʁʷ, qʷ/.

    Por último, destaca también la tensión, un rasgo fonético y fonológico de especial importancia en la lengua amazighe, tanto por su función propiamente fonológica como gramatical:

Las consonantes tensas en bereber son aquéllas en cuya producción, por imperativos o requerimientos del mensaje, interviene una fuerza fisiológica adicional y de manera deliberada y consciente por parte del hablante con tal de producir el rasgo fonológico de la tensión consonántica (Ouakrim 1995: 25-26).

    Plantea, pues, una oposición consonántica (tensa / no-tensa) con implicaciones léxicas (radicales) y morfológicas (formación del plural, intensivo, etc.) muy relevantes (Louali y Puech 1994: 218). Pero no debe confundirse con la presencia o ausencia de sonoridad, ya que puede actuar por igual sobre ambos miembros de la unidad correlativa, ni tampoco con la geminación o repetición de cualquier consonante, pronunciada «con dos momentos sucesivos de tensión, entre los cuales hay una distensión que sirve de límite silábico» (Lázaro 1990: 206), es decir, /c.c/. Sin embargo, todavía se carece de un símbolo diacrítico específico para representar la tensión, que bien pudiera indicarse mediante una geminación ligada de la consonante afectada (tusut tos / tuss͡ut asiento).

3.4 Cambios fonéticos

    En un territorio tan amplio, y ante la ausencia de una tradición literaria común o de unidades políticas propias y estables, donde coexisten el aislamiento y la dispersión de los grupos humanos, es normal hallar abundantes variedades locales de pronunciación junto a pares afínes en zonas geográficamente distanciadas. Unidad y diversidad conviven en una totalidad plural, como en cualquier otra lengua de sus características, que trasciende la mera suma dialectal sin llegar por ello a concretarse en una realización históricamente pura, homogénea y real. Tal estado de lengua sólo debió existir en tiempos remotos, bajo condiciones espaciales y humanas menos vastas y complejas que las actuales.

    La tamaziɣt en su conjunto se caracteriza por una enorme riqueza fonética. Tanto las consonantes como las vocales se ven afectadas por numerosas alteraciones cuantitativas y cualitativas, bien condicionadas por la propia estructura fonética o bien producidas de forma espontánea.

    Como se ha mencionado, muchos de estos cambios comportan una finalidad expresiva e incluso gramatical, en especial las modificaciones directas de la raíz (por geminación, tensión o énfasis). El hecho tiene particular trascendencia por cuanto que en la raíz reside la significación fundamental de los vocablos.

    La creación, por ejemplo, de temas iterativos o intensivos a través de la geminación de un radical o las distinciones semánticas en función de la tensión aplicada a una de las consonantes, hablan con claridad de la importancia que revisten esas transformaciones. Si a esto añadimos los casos que resultan de la proximidad y el contacto inmediato de las consonantes, por medio de asimilaciones, metátesis, etc., el registro resulta extraordinariamente copioso, aportando un valioso factor de discriminación entre las diferentes hablas (en razón de las diversas realizaciones). Pero los estudios diacrónicos de fonética dialectal no recubren por igual todas las áreas lingüísticas ni comparten siempre idéntica base conceptual y metodológica. Por ello, nos limitaremos a exponer un breve resumen comparativo de los cambios más frecuentes y significativos en algunos de los dialectos principales:

 

Cambios

Mc

Kb

H

Mb

R

Taš

CC > nC

 

 

+

 

 

 

a) labiales

fw > ff

 

+

 

 

 

 

b > b

 

+

 

 

+

 

b, bb > p, pp

 

+

 

 

 

 

b > z

 

+

 

 

 

 

b, u > f

 

 

 

 

+

 

bʷ, bbʷ > pʷ, ppʷ

 

+

 

 

 

 

b) nasales

m > n - [dental]

 

 

+

 

 

+

md > nd > nn

+

 

 

 

 

 

mḍ > nb

 

 

+

 

 

 

mm > nm > m

 

 

+

 

 

 

mm > nm > nn

 

 

+

 

 

 

mm > ny

 

 

+

 

 

 

mm > my

 

+

 

 

 

 

mw > mm

 

+

 

 

 

 

n > - [g/ğ/ɣ/k/x]

 

 

+

+

 

 

n > ñ - [h (< z ) / y]

 

 

+

 

+

 

nb > mb

 

 

+

 

 

 

nf > ff

 

+

 

 

 

 

nl > ll

+

+

 

 

+

+

nm > mm

 

+

 

 

 

+

nr > rr

+

+

 

 

+

 

nt > nn

+

 

 

 

+

 

nt > tt

 

+

 

 

 

 

nt > nd

 

 

 

 

+

 

nw > ww

+

 

 

 

 

+

nw > bbʷ, ggʷ

 

+

 

 

 

 

ny > yy

+

 

 

 

 

+

ny > gg

 

+

 

 

 

 

c) dentales

d > d

+

+

 

 

+

 

d, > l, r

 

+

+

 

 

 

d > ḍḍ

 

 

 

+

+

+

dn > nn, n

+

 

 

 

+

+

>

 

 

+

 

 

 

> ɣɣ

 

 

 

 

 

+

dt > tt > t

+

+

+

+

+

+

dd + t > dd

 

+

 

 

 

 

ḍ >

+

+

 

 

 

 

ḍ > ṭ - [f/k/s]

 

 

+

 

 

+

ḍḍ > ṭt > ṭṭ > ṭ

+

+

+

+

 

+

ḍt > ṭt > ṭ

+

 

+

 

+

+

t > t

+

+

 

 

+

 

t > z

 

+

 

 

+

 

[l/n] - t > t

 

+

 

 

+

 

td > dd > d

+

 

+

 

+

+

tt > t

 

 

+

 

 

 

tḍ > ḍḍ > ḍ

 

 

+

 

+

 

d) velares

k > k

+

+

 

 

 

 

k > š

+

 

 

 

+

 

k >

 

 

 

+

 

 

k > x

 

 

 

 

+

 

k > y

+

 

 

 

 

 

kt > kk > k

 

 

+

 

 

 

g > g

+

+

 

 

 

 

g > ğ

 

 

 

+

 

 

g > j

 

 

 

 

+

 

g > y

+

 

 

 

+

 

gi > gg

+

 

 

 

 

 

gt > kt > kk > k

 

 

+

 

 

 

gw, gu > ggʷ

+

+

 

 

 

 

gy > gg

+

 

 

 

 

 

e) uvulares

ɣt > qq > q

 

 

+

 

 

 

ɣt > xt

 

 

 

+

+

+

ɣɣ > qq

+

+

+

+

 

 

ɣx > qq

+

 

 

 

 

 

> qq

+

 

 

 

 

 

f) sibilantes

s > h

 

 

+

 

 

 

s > z - [z/h/š]

 

+

+

 

 

+

s > ẓ - [ẓ/z/h + ḍ]

 

 

+

 

 

 

[ḍ] - s > ẓ

 

 

+

 

 

 

s > š - [š + labial]

 

 

+

 

 

 

s > j - [j]

 

 

+

 

+

 

, > jj

 

 

+

 

 

 

sd, zd > zd > zz

 

 

+

+

+

+

sḍ, zḍ > zḍ > ẓẓ

 

 

+

 

 

 

z > j > š > h

 

 

+

 

 

+

zk, ẓk > sk

 

 

+

 

 

 

g) alveolares

l > r

 

 

 

 

+

 

ld > ll

+

 

 

 

 

 

lḍ > ḍḍ

 

 

+

 

 

 

ll > ğ

 

 

 

 

+

 

ln > ll

+

 

 

 

 

 

lt > ll

+

 

 

 

+

 

r > l

+

+

 

 

+

 

rn > nn

+

 

 

 

 

 

h) semiconsonantes

w > b

 

+

 

 

 

 

w > y

 

+

+

 

 

 

ww > ggʷ > gʷ

+

 

+

+

 

 

y > w

 

+

+

 

 

 

i/yy > igg

 

+

 

 

 

 

yy > ğğ > ğ

 

+

+

 

 

 

 

    Se observará que aparecen cambios en los modos y en los puntos de articulación, pero las evoluciones no describen un trayecto homogéneo. Aun contando con cierto déficit registral, que sin duda oculta todavía algunas afinidades interdialectales, salta a la vista que las transformaciones no responden a normas sistemáticas ni generales, con la relativa excepción de algunos fenómenos particulares que protagonizan las dentales.

4. Morfosintaxis

    A pesar de la diversidad fonética y léxica que exhiben las hablas y dialectos continentales, la lengua amazighe conserva en su estructura profunda una organización morfosintáctica muy constante. Es más, en no pocas ocasiones los datos gramaticales permiten superar las fronteras dialectales y llegar a definir amplias zonas geolingüísticas (Taïfi 1994: 120). Esto, sin embargo, no debe conducirnos a soslayar una diversificación morfológica realmente notable, consecuencia de evoluciones desiguales y de distintas influencias externas, que van quebrando una intercomprensión muy amplia.

    La armadura semántica del vocablo reside en la raíz. Este elemento mínimo y, a menudo, compartido por una familia de palabras está compuesto por una o varias consonantes, dispuestas en un orden fijo para cada noción. Se trata de un esqueleto generalmente trilítero, aunque determinados procesos fonéticos (alteraciones, metátesis, reduplicaciones, etc.) han propiciado la creación de raíces que poseen de una a cuatro consonantes.

    Este semantema puede presentar diversos aspectos o esquemas. Para ello incorpora ciertas unidades expresivas denominadas «morfemas de derivación», afijos vocálicos y consonánticos que confieren a ese esquema la capacidad de indicar la categoría sintáctica a la que pertenece el vocablo así formado. La secuencia vocálica asume solamente un valor morfológico y, originalmente, se ampara en las realizaciones de grado pleno (a, i, u). Por el contrario, las consonantes no sólo acaparan el plano radical sino que también incursionan en los dominios morfológicos.

    En suma, como ocurre en semítico, esta articulación por medio de raíces y esquemas caracteriza la formulación léxica amazighe. Echemos ahora un rápido vistazo a los modos de formación de sus nombres, verbos y elementos de relación, como sucinto recordatorio de los ingredientes más básicos utilizados en nuestro análisis comparativo.

4.1 Sistema nominal

    Tres categorías gramaticales afectan al nombre amazighe: el género, el número y la función sintáctica (o estado). Su definición general moviliza los siguientes contenidos.

    La distinción de géneros reproduce los dos valores naturales, masculino y femenino. Un nombre masculino comienza siempre por vocal plena (a-, i-, u-) o relativa (ǝ > ø-), si ha sufrido algún cambio fonético. P. ej.: afus, ǝfus, ‘mano’. El femenino, salvo en algunos nombres de parentesco, presenta una dental sorda, t- (> /θ/ > h > ø), prefijada con frecuencia al tema de masculino. En singular, además se suele añadir otra -t como sufijo, relativamente constante si el vocablo termina en consonante y más inestable cuando lo hace en vocal, aunque son numerosas las excepciones en una y otra situación, bien por la concurrencia de accidentes fonéticos secundarios o, incluso, por la aparición de una desinencia propiamente femenina, -a y -e, en lugar de esa -t. P. ej.: m. aqjun, f. taqjunt, ‘perro/a’; m. abaraḍ, f. tabaraṭ, ‘muchacho/a’; m. âkasa, f. takessa, ‘pasturaje’; tenere < *-nihr-ay, ‘llano’.

    En ocasiones, también se expresa la cantidad (singulativo, colectivo) o el tamaño (diminutivo, aumentativo) por medio de las marcas de género. P. ej.: f. taɣaṭṭ, ‘cabra’, col. aɣaḍ, ‘ganado caprino’; m. akuṛay, ‘bola’, dim. takuṛayt, ‘bolita’.

    Por lo que respecta al número de los nombres, la lengua amazighe distingue un singular, que identificamos al tratar de los géneros, y un plural, formado sobre el singular, pero dotado de muy diversas formas.

    En la factura del plural, es preciso considerar el comportamiento de la vocal inicial, que puede ser constante (idéntica al singular) o alternante. P. ej.: imi, pl. imawen, boca; ass, pl. ussan, día. Lo más frecuente resulta ser el cambio del prefijo a- (m.) o ta- (f.) del singular por i- (m.) o ti- (f.) en plural, sufijando al mismo tiempo las desinencias -(a)n, -ǝn (m.) e -in (f.). Pero ni mucho menos se agotan aquí las posibles opciones, que incluyen también entre las múltiples combinaciones cambios en la vocalización y otra serie más de sufijos: -ăwan, -iwăn o ø (m.) y -en, -awen, -iwen, -a o ø (f.). P. ej.: afus, pl. ifassǝn, mano(s); ul, pl. ulawǝn, corazón; ânu, pl. ûnân, pozo(s); tamɣart, pl. timɣârîn, anciana(s); tanut, pl. tiuna, tienda(s).

    El nombre admite además dos estados, libre y de anexión, que se expresan por medio de los afijos siguientes:

 

Estado

m. sing.

f. sing.

m. pl.

f. pl.

Libre

a

e

ă, ǝ

ta

te

, tǝ

i, e

ti, te

Anexión

u, wǝ,

, tǝ

yi, yǝ, ă, ø

, t,

 

    El estado libre (o absoluto) corresponde al nombre aislado, ajeno a las influencias del entorno sintáctico. Desempeña también la función del sujeto que precede al verbo, así como miembro principal en propisiciones nominales y verbales, y la de complemento aposicional o adverbial (Prasse 1974: 11).

    El estado de anexión (o subordinado) es el régimen que adopta el nombre cuando se liga a la mayoría de las preposiciones o a un nombre de número cardinal, y también cuando actúa como complemento posesivo o complemento explicativo (sujeto pospuesto al verbo). El fenómeno afecta a la vocal inicial, que suele abreviarse (llegando incluso a desaparecer).

4.2 Sistema verbal

    Como es sabido, el sistema verbal amazighe se caracteriza por un desenvolvimiento muy limitado en cuanto a sus recursos gramaticales, es decir, por una «spécialisation fonctionnelle peu avancée des thèmes verbaux et des thèmes de particules encore soumis, pour une assez large part, au traitement grammatical des noms dont les différencie à peine leur morphologie extérieure» (Marcy 1931: 179). La forma verbal se configura en torno a una raíz consonántica, provista en su caso de índices personales o de participio. Este lexema, una secuencia teórica irreducible, suministra las unidades mínimas de significación, que diferentes vocalizaciones y, en algún caso, modificaciones consonánticas, van convirtiendo en matices no temporales o aspectos. Porque «les formes verbales berbères exprimant la situation d'un acte par rapport à un sujet et non par rapport au temps» (Cortade 1969: 28). Un conjunto de esquemas, en suma, que la gramática continental enumera en el siguiente orden: aoristo (o neutro), perfecto positivo, perfecto negativo, imperfecto positivo e imperfecto negativo, tanto en sus modalidades simple como intensiva.

    El aoristo, la forma más simple del verbo, es el tema de imperativo y adopta el valor que le confiere el contexto (presente, futuro, condicional, subjuntivo, etc.); p. ej.: yatǝf, él entra, entre él. Asume un sentido futuro por medio de las partículas ad / a y ara; p. ej.: ad atfǝɣ, entraré.

    El perfecto positivo (o pretérito) muestra una acción concluida (en el pasado o en el futuro) y un estado presente o pasado; p. ej.: yutǝf, entró, entrará.

    El imperfecto positivo (o aoristo intensivo) proporciona una noción de continuidad, iteración o frecuencia para una acción en curso, tanto en el presente como en el pasado o en el futuro; p. ej.: yǝttatǝf yǝttǝffǝɣ, él entra y sale.

    Las modalidades negativas requieren la partícula adverbial correspondiente: ur, wǝr.

    Por lo general, los verbos se clasifican según la presencia o ausencia de vocales en el aoristo y en el perfecto, o bien por las características de su vocalismo (con vocal constante o alternante entre ambos aspectos).

    El verbo comprende una forma primaria o simple y diversas formas derivadas, obtenidas mediante la adición al tema de ciertos prefijos:

a) El sentido causativo o factitivo se gana a través de un afijo silbante s (š ó z); p. ej.: ssitǝf ‘hacer entrar’.
b) El valor recíproco, reflexivo y, para ciertos verbos, también pasivo lo marca un prefijo nasal m (n); p. ej.: nǝmǝlku ‘despreciarse recíprocamente’; mmegraz ‘arrepentirse’; yǝmmǝḍrǝn ‘él ha vuelto’.

c) La forma pasiva comporta un prefijo dental t (tu, tw, twa); p. ej.: tuyǝllǝl ‘ser seguido’.

    Diversos esquemas derivados pueden combinarse entre sí. Su conjugación participa de los mismos aspectos que la de los verbos primarios.

    En efecto, la conjugación amazighe no puede ser más simple. Distingue solamente entre la del imperativo (o aoristo simple) y la del resto de aspectos. He aquí los índices personales necesarios en cada caso:

 

Imperativo (= Aoristo)

Otros aspectos

Singular

Plural

Singular

Plural

1ª

 

ax / anx

ɣ / x

n

2ª m

ø

t / (w)at

t ḍ / d / t

t am / ǝm

2ª f

ø

m(a)t / nt / nn

t ḍ / d / t

t m(a)t / nt / nn

3ª m

 

 

i / y / ø

an / ǝn

3ª f

 

 

t

n / n(a)t / nn

 

    Para el participio, o forma impersonal del verbo en una proposición relativa, la secuencia de afijos es la siguiente:

 

Participio (positivo)

Género

Singular

Plural

común

 

nen

masculino

i / y / ø an / ǝn

 

femenino

t at / ǝt

 

 

    El participio se emplea con cualquiera de los cinco aspectos verbales, aunque pueden presentarse diferencias dialectales en función del género y el número.

    De otro lado, la estrecha relación entre las formas verbales y nominales queda en evidencia a través de los nombres verbales. Se distinguen nombres de acción o de estado y nombres de agente o paciente.

    En realidad, el nombre de acción rinde una simple substantivación del tema verbal, mediante la adición de los preceptivos afijos de género y algunas modificaciones en su vocalismo. Por lo demás, se comporta como cualquier otro nombre y recibe también sus mismos esquemas, aunque puede desempeñar una función similar al infinitivo de las lenguas romances.

    El nombre de agente, de uso menos habitual, se obtiene por la prefijación de los índices a-, am-, an- y anǝs-.

4.3 Elementos de relación

    La lengua amazighe posee un catálogo relativamente amplio de elementos relacionales (pronombres, demostrativos, preposiciones, etc.), algunos de los cuales actúan de forma independiente mientras otros admiten, y en muchos casos precisan, combinarse entre ellos o con más recursos gramaticales.

    Entre los independientes, figura un pronombre personal aislado o autónomo que reemplaza al nombre en la mayor parte de sus funciones. Su forma, variable en género y número, presenta algunas diferencias dialectales, pero sigue una estructura general bastante coherente:

 

Persona

Singular

Plural

 

m.

f.

m.

f.

1ª

nkk

nkkni

nkknti

2ª

kayy

kmm

knwi

knmmti

3ª

ntta

nttah

ntni

ntnti

 

    Sin embargo, no actúa como sujeto. El pronombre autónomo sirve para llamar la atención acerca de la persona que designa, pero más en condición de vocativo o intensivo enclítico.

    El resto de los pronombres constituyen afijos de los nombres (incluidos los de parentesco), de las preposiciones y de los verbos, tanto en régimen directo como indirecto, construidos sobre una base muy similar entre ellos. He aquí sus rasgos comunes:

 

Persona

Singular

Plural

 

m.

f.

m.

f.

1ª

w / y

(n)ɣ

2ª

k

m

kn / wn

knt

3ª

s / t

t(t) / s

sn / tn

tnt / snt

 

    Además, intervienen otros complementos en los sintagmas nominales (demostrativos, presentativos, determinativos, relativos, adverbios).

    Los demostrativos pueden ser afijos o autónomos variables e invariables, que operan como adjetivos y pronombres, participando incluso en la composición de los adverbios de lugar y de tiempo. Su referencia básica se resume en el cuadro siguiente:

 

 

Definido

Indefinido

 

sing.

pl.

sing.

pl.

 

m.

f.

m.

f.

m.

f.

m.

f.

singulativo

wa

ta

wi

ti

i, er(e)

ti

i, e

ti, e

colectivo

awa, a

 

 

 

a

 

 

 

local

(d/s)iha(d/s)

 

 

 

e(d/s)

 

 

 

 

    La serie de los afijos está integrada por partículas invariables sufijadas, que se diferencian solamente en base a la posición del objeto; p. ej.: -a, -u (proximidad), -ahin, -nnat (alejamiento) y -nni (ausencia).

    Los autónomos variables, en cambio, discriminan en razón del género, el número y la localización (para lo que se combinan con los deícticos citados y con los adverbios de lugar correspondientes); p. ej.: (m.) wa, pl. wi; (f.) ta, pl. ti (proximidad); (m.) wahin, pl. wihiden; (f.) tahin, pl. tihiden (alejamiento); (m.) win, pl. wid; (f.) tin, pl. tid (ausencia).

    Los autónomos invariables ofrecen también mayor o menor diversificación según los dialectos, por lo que destacaremos sólo algunos muy útiles en el ejercicio comparativo que practicamos: i, ay, a, aw, wi, aya, ašu. Además, pueden actuar como antecedentes de una proposición relativa.

    Los complejos presentativos, prefijados a los elementos demostrativos, de nuevo se acomodan a la ubicación del objeto en cuestión; p. ej.: (h)at(a), donde la marca h indica lejanía pero conservando el contacto visual.

    Por supuesto, para los enunciados interrogativos se dispone de una colección de términos, partículas y pronombres invariables (que aceptan la función de sujetos y complementos de régimen directo e indirecto de verbo).

    Los complementos determinativos de los nombres, pronombres afijos y proposiciones relativas, se construyen con la colaboración de los demostrativos y la eventual mediación de alguna preposición. Se carece de ésta, por ejemplo, en los grupos de filiación y de pertenencia o después de los nombres de número. Por el contrario, la llevan los nombres de parentesco. No obstante, la preposición que suele introducir una determinación es la posesiva n; p. ej.: zaw n tmǝṭṭut.

    En realidad, el juego de preposiciones amazighes ocupa un registro verdaderamente amplio, por sus formas y funciones, y resultan muy importantes en la creación de los adverbios. Se enlazan a los nombres y pronombres, aunque conocen también un empleo absoluto. En la mayoría de los casos, demandan el estado de anexión en el nombre al que anteceden y participan en innumerables complejos preposicionales.

4.4 La oración

    Como advirtió el profesor A. Basset, la coordinación asindética domina la construcción proposicional en la lengua amazighe:

La syntaxe propositionnelle du berbère est éminemment paratactique. Les propositions se suivent sans indication de rapport entre elles, qu'il y ait effectivement dans la pensée du sujet parlant simple succession, subordination perçue mais non exprimée, ou, plus vraisemblablement encore, un état d'indifférence ou de trouble la perception de la subordination n'a pas encore réussi à se dégager et à s'exprimer (Basset 1952: 40).

    Aun disponiendo de conjunciones y locuciones conjuntivas, la mayoría de los dialectos conoce una gran proporción de yuxtaposiciones, tanto entre proposiciones coordinadas como subordinadas. Naturalmente, esto no excluye otras distribuciones formales y menos aún las de carácter preposicional, como anuncia, por ejemplo, la frecuencia con la que se emplea la determinación nominal (determinado + n + determinante).

    La frase simple comprende un predicado, provisto o no de sujeto expreso y de los complementos directo y preposicionales correspondientes, es decir, sigue como estructura común el modelo VSO (Cadi 1989: 43-46).

    Si el sujeto es un substantivo, puede situarse antes del verbo en estado libre o después, en cuyo caso asume el estado de anexión. En cambio, si se trata de un pronombre se coloca antes del verbo, que adopta la condición de participio.

    Cuando los complementos son substantivos, suelen figurar después del verbo; cuando se trata de los pronombres afijos de régimen, anteceden al verbo en las proposiciones relativas y cuando intervienen las partículas de futuro o de negación, igual que sucede cuando los complementos están constituidos por demostrativos empleados como pronombres o por verdaderos pronombres indefinidos e interrogativos.

    Pero el orden canónico cede a veces ante los recursos expresivos, colocando al comienzo de la frase los elementos que se quiere destacar y cubriendo ese vacío con un pronombre afijo. A este fenómeno de anticipación, calificado por A. Basset como elemental, se añade otro que conceptúa como «anticipación reforzada», por el cual el término anticipado forma una aposición con el pronombre indefinido a, sin que un pronombre afijo cubra su antigua posición (Cortade 1969: 177-178).

    Por el contrario, también ocurre el fenómeno inverso. Ciertos complementos son trasladados al final de la frase mientras el correspondiente pronombre afijo se sitúa en el lugar que debían ocupar (Cortade 1969: 179).

    En otros casos, la proposición carece de verbo, aunque puede presentar la partícula predicativa d u otras preposiciones y complejos presentativos.

5. Escritura

    La cultura amazighe se sostiene sobre una densa tradición oral, que ha ido sorteando diversas y poderosas influencias a lo largo de la historia, no sin dejar de recibir adherencias extrañas. Pese a esto, «la langue berbère est, avec la langue éthiopienne qui comme elle appartient au groupe chamito-sémitique, la seule langue africaine à posséder une écriture autonome» (Camps 1987: 200).

    Por toda el África septentrional menudean las inscripciones líbicas, primer antecedente conocido de la lengua amazighe posterior, entre las que cabe destacar unos grabados bilingües líbico-púnicos y líbico-latinos que se conservan en Túnez y en la Constantina argelina, testimonio claro de la antigüedad de esas iniciales manifestaciones escritas. Porque, lamentablemente, gran parte de las inscripciones estrictamente líbicas permanecen todavía indescifradas. Pero aunque casi todos los dialectos guardan algún concepto relacionado con la noción de escribir, sólo entre los tuareg se ha mantenido vivo el uso del alfabeto, cuyos signos conocen con el nombre de tifinaɣ, una forma moderna de la variante sahariana de aquellos viejos caracteres líbicos.

    Grabada en líneas horizontales y verticales, la moderna escritura amazighe, como la antigua, registra exclusivamente valores consonánticos, dedicando alguna vez un punto para representar la vocal plena en final absoluto de palabra. Sólo la orientación de algunos signos permite percibir de inmediato la dirección de la escritura.

    Con todo, no puede decirse de ninguna manera que exista una tradición literaria, pues apenas se ha empleado como recurso simbólico y en ámbitos funerarios o lúdicos. Esto comporta necesariamente un gran obstáculo para los estudios diacrónicos de la lengua, más allá del valioso caudal que aportan los textos redactados en caracteres árabes durante el medievo.

NOTAS

1. La inclusión del chádico (haussa), aun proponiendo un grado de parentesco más lejano, permanece todavía muy incierta.

2. En cabilio aparece también una labiovelarizada bw como variante regional de ww.