![[Figura: Copa larga de cerveza]](jz_beercup.jpg)
...Y, ya que estamos aquí, vamos a hablar un poco de la cerveza. Os contaré algo de su
historia, os explicaré los distintos tipos de cervezas que podeis saborear en distintas partes del mundo, cómo apreciar mejor sus cualidades, propiedades y características... y, por supuesto, ya que esto es una página Web, también encontrareis un montón de enlaces a otras páginas dedicadas a la cerveza y, por supuesto, lugares de toda España donde tomarla con conocimiento de causa. En fin, lo único que no os voy a explicar es cómo fabricar vuestra propia cerveza; eso lo dejaré en manos de Steve, que fundó el antiguo BBC (Barcelona Beer Center, que estaba en la calle San Agustín número 14 de Barcelona), o bien de los señores
de la Asociación Americana de Fabricantes de Cerveza Casera
(American Homebrewers Association), que
agrupa a un montón de pequeños fabricantes de los Estados Unidos y Canadá.
Gracias a unas tablillas de arcilla halladas en la tumba de Ti, en
Súmer, Mesopotamia, sabemos que ya unos 4000 años antes de Cristo se
Un poco de historia
Su nacimiento: La gourmet neolítica
Mientras el hombre se dedica a la caza, la mujer explora las
posibilidades de un nuevo descubrimiento llamado agricultura. Cuida las
plantas que sabe útiles, recoge, desentierra, descorteza y conserva todo
lo que sus manos encuentran. Empieza a cocinar el producto de sus
recolecciones obteniendo unas sopas claras, fermentadas, de gusto fuerte,
ácidas, amargas o ásperas. Las almacena para el invierno
mientras espera la cosecha de cereales. Así, esta gourmet neolítica
aplica fermentaciones alcohólicas a sus sopas. Unos ejemplos que nos
han llegado a través de los siglos son el kvas ruso, de centeno o
alforfón, de trigo o cebada, o el braga eslavo, a
base de mijo.
preparaba una bebida a base de moler y cocer unos panes planos de cebada que,
posteriormente, se braceaban en agua azucarada y se dejaban reposar. Así
obtenían una cerveza que recibía el nombre de sikaru y que
es considerada la primera de la Historia.
Para entonces ya se conocían tres clases de cerveza:
![[Ilustración núm.2: Fábrica de saké]](jz_fig02mini.jpg)
"...en aquel banquete todo parecía servirse solo: alimento, bebida y
cuanto accesorio fuera necesario. Fue cuando los Ases descubrieron que
Ran tenía una red que apresaba a todos los seres humanos que se
aproximaban por el mar..."
Skaldska Parmà
Un detalle misterioso de la cerveza de los vikingos es que, entre los distintos tipos que se fabricaban, existía uno basado en un tipo de cereal que actualmente ya no se cultiva, llamado corsedela. Tanto este cereal como las recetas para fabricar cerveza a partir de él se han perdido en la noche de los tiempos sin dejar rastro. (Gracias a Alejandro Vesco, escritor argentino, por este curioso dato).
Por cierto que en los vikingos tiene su origen la costumbre, aún mantenida hoy en muchos lugares, de marcar los recipientes de bebida con tres signos "X": en realidad no se trata de tres letras equis, sino de tres runas gebo, que tenían la mágica virtud de mejorar la calidad y el sabor de los alimentos y bebidas al mismo tiempo que los protegía de envenenamientos. El hecho de ponerlas tres veces potenciaba su efecto al máximo.
Los colores que puede tomar una cerveza alcanzan una gama infinita:
desde el blanco casi marfileño de una Hoegaarden hasta el negro
regaliz de una Guiness, los matices pueden pasar una gama
infinita de amarillos, rojos y naranjas. Incluso las más oscuras
presentan sombras de tonos desde el rubí al ébano.
La espuma, como decíamos, puede describirse por su textura y por su duración.
La textura de una espuma puede definirse como:
La duración puede considerarse:
Una espuma tupida y media (o persistente) se adhiere a la cara interior del vaso, dejando una huella a cada sorbo. A partir de esta característica se han hecho famosos los concursos de bebedores de cerveza llamados "del Ganchillo de Bruselas", en los que se puntúa la cantidad de huellas que se dejan en un vaso al beber un volumen determinado de cerveza.
Otro detalle importante a observar cuando trabamos conocimiento con una nueva cerveza es que la espuma tiene que formar un solo cuerpo con el líquido: si la espuma "flota" por encima de la cerveza, como un elemento aparte, existen muchas posibilidades de que haya sido estabilizada artificialmente.
En cuanto a la transparencia del líquido, podemos establecer seis categorías principales:
Sin embargo, hay que saber distinguir las turbiedades. Una cerveza sometida a
segunda fermentación y escanciada correctamente se verá
turbia a causa de sus propias levaduras. Esta turbulencia le conferirá
cierta acritud, pero no afectará en absoluto su calidad. De hecho, en
muchos tipos de cerveza éste es un efecto que se busca expresamente;
en cambio, la turbiedad de una cerveza oxidada delatará los defectos
del producto. Además hay que tener en cuenta que la cerveza debe
enfriarse gradualmente y con tiempo. Si se mete directamente en el
congelador o nevera fuerte, se velará debido a la cristalización
de algunos de los coloides que la componen, con lo que la defectuosa
conservación o manipulación resultará evidente.
Las principales sensaciones que percibiremos serán, básicamente, las siguientes:
En resumen, la combinación de estos factores, junto con otros debidos a elementos o procesos que han intervenido en su elaboración, nos darán un retrato olfativo muy preciso:
Hemos de huír, sin embargo, de las cervezas con un olor excesivamente
ácido o con matices de madera o lácticos,
que denotan una defectuosa elaboración o conservación.
Sabido esto, no nos extrañará que la descripción de las sensaciones
gustativas tenga muchos puntos en común con el capítulo anterior. Sin
embargo, los cimientos para este edificio de sensaciones siguen estando
en las papilas gustativas de la lengua, así que vamos a analizar las
cuatro sensaciones básicas.
En primer lugar tomaremos un breve sorbo que servirá únicamente para
humedecer y sensibilizar las papilas gustativas de la lengua. A
continuación, un segundo sorbo algo más abundante, que
paladearemos cuidadosamente, es decir, frotaremos el paladar con
la lengua para que la cerveza se extienda por todas las zonas de ésta.
Cada zona de la lengua es especialmente rica en un tipo determinado de
papilas, preparadas para captar uno concreto de los cuatro gustos
básicos:
Estos cuatro gustos (de hecho tres, ya que el último tiende a
evitarse en la elaboración de cerveza), sumados a las infinitas
sensaciones que el olfato es capaz de percibir, dan como resultado toda
la extensísima gama de sabores que la cerveza puede tener. El
paladar experimentado puede llegar hasta los sabores básicos de los
ingredientes principales: alcohol, lúpulo y levaduras. Pero no es esta
analítica el alma de la degustación de cerveza, sino la percepción de
"ilusiones" de otros sabores conocidos. Veamos unos pocos a modo de
ejemplo:
Otra sensación táctil es el ligero escozor producido por el gas
carbónico, más o menos intenso según el grado de
presencia del mismo.
aLa cerveza no sólo es sabor
El contacto con la cerveza no empieza en el primer sorbo, sino mucho
antes: el gesto experto con que se escancia en el vaso ya es, de por
sí, un regalo para la vista. Pero además, este gesto
tiene una finalidad: controlar la forma como la cerveza llega al vaso,
jarra o copa donde tendrá su último reposo antes de ser
bebida. Suavemente o de manera que forme una pequeña turbulencia
espumosa, la cerveza servida correctamente nos ofrece un abanico de
sensaciones visuales y olfativas antes de que la bebamos: el color, la
espuma, el aroma... Y, una vez toma contacto con nuestra boca, su
densidad y sus gases carbónicos nos producirán
sensaciones táctiles que complementarán su sabor.
Primera impresión: la vista
Vertida adecuadamente, la cerveza nos ofrece a la vista varias
características:
El nivel de oscuridad de una cerveza nos indica el grado de tueste del
grano utilizado para su elaboración: las más tostadas
suelen presentar un tono más oscuro, aunque no debemos tomar
esta regla como general puesto que en algunos procesos de
elaboración interviene un ingrediente que oscurece el color final: el
"caramelo". También debemos pensar que la
adición de aromas frutales que se hace en algunas cervezas (St.
Louis, por ejemplo) puede enrojecerlas y, por tanto, hacerles perder
luminosidad.
A continuación, el olfato
Al oler suavemente una cerveza, apreciaremos la fuerza y la intensidad de su
aroma. Además, observaremos si la personalidad de la cerveza es muy
fina, elegante, ordinaria o bien grosera.
Llegamos a lo principal: el gusto
Como ya sabemos, el sentido del gusto en el ser humano es bastante pobre y
poco preciso. Las papilas gustativas de la lengua solamente son capaces de
distinguir cuatro tipos de sensaciones básicas: ácido, amargo, dulce y
salado. En realidad, el papel principal en la percepción del gusto lo
juega el olfato, a través de los gases que suben desde el paladar hasta
las fosas nasales, "engañando" así al sistema nervioso para que
tomemos por matices del gusto unas sensaciones que, en realidad, son
olfativas (de hecho, ése es el motivo por el que creemos perder sentido
del gusto cuando estamos resfriados: en realidad es el olfato el que se
ve afectado por la congestión nasal).
Sensaciones complementarias: el tacto
Muchas veces encontramos una cerveza que, sin ser en exceso fuerte,
tiene un "algo" indefinible que nos hace decir de ella que "tiene
cuerpo". Esta sensación nos la provoca el "notar" la cerveza como algo
denso, casi sólido, que se desliza entre nuestra lengua y nuestro
paladar cuando la saboreamos.
Sigo escribiendo todo lo que aprendo sobre la cerveza,
buscando información y haciéndola llegar a los gourmets. Si
sabes algo interesante, cuéntamelo para que pueda ponerlo aquí; escríbeme a: