HISTORIA DE LA HERMANDAD DE LA VERA CRUZ
La fecha exacta de la constitución de la Hermandad de la Vera Cruz en Mira no se conoce con precisión. Se cree fue en el siglo XVI. Fecha en la que la mayoría de las hermandades de este tipo empiezan a aparecer.
El primer testimonio data de 1633, primer Septenario de la Virgen de Tejeda, en la que la Hermandad de la Vera Cruz participa con la imagen de la Soledad.
Otro testimonio escrito aparece en la bóveda de la Iglesia, descubierto en el año 1984 cuando los pintores se disponían a limpiar la parte de la bóveda en la que se encontraba un órgano de trompetería, en un sobrecoro, destruido en la época de nuestra guerra civil. Allí apareció un letrero que decía: "Aquí murió un hermano de la Vera Cruz, el día 17 de agosto de 1742, que se llamaba Juan..." el apellido no se puede leer.
La Semana Santa en Mira, según tradición oral, es algo que sus gentes, y muy especial la Hermandad, vivían y viven con fuertes raíces religiosas.
Es ya a finales del siglo XVIII, cuando los "piostres" y "Munidores", apoyados por toda la Hermandad se afanan en dar el máximo esplendor religioso a su Semana Santa con imágenes de talla de madera, a destacar un Cristo articulado, con una mirada serena, que invitaba al perdón y al arrepentimiento. Este mismo Cristo se utilizaba después para hacer la procesión del Viernes Santo o del entierro, en el sepulcro. Y que después de la procesión se dejaba en la ermita de la Piedad.
La Hermandad celebraba dos cabildos: uno el 14 de septiembre y otro el Domingo de Lázaro. Allí después de las preces rituales y de anunciar los acuerdos de la Junta, se cantaba un responso por los hermanos fallecidos.
Era en las reuniones que celebraba la Junta donde se elegía al munidor, que siempre era elegido entre los jóvenes que pertenecían a la Hermandad y donde se elegía a uno de los piostres, quien también era elegido entre los matrimonios más jóvenes; quienes junto a los del año anterior, serían los encargados de hacer el Monumento, poner las imágenes en andas, dirigir las reuniones y muy especialmente el de ordenar las procesiones. Las órdenes de un "piostre" en una procesión o en un Cabildo, eran órdenes que había que cumplir.
Cuando en las Juntas se elegía a alguien munidor o piostre y éste no quería ser, se le expulsaba de la Hermandad.
El monumento se empezaba a hacer el Martes Santo. Se ponían tres lienzos: uno colgaba sobre el coro y los otros dos más interiores. En ellos aparecían las figuras de soldados romanos y en la parte alta había pintado un balcón en el que aparecía Cristo con dos soldados con ademán de arrojarlo. Se le conocía vulgarmente como el balcón de Pilatos.
Se conocen algunos nombres de los piostres de los años 20 al 40: Honorio Hurriaga, Eloy García, Felipe Sáiz, Vicente Moya, Pedro José Nieto, Mariano Lava... Es precisamente en el año 1936, cuando las autoridades por motivos políticos se inhiben de toda responsabilidad de celebrar la Semana Santa y dejan bajo responsabilidad de los piostres y munidores su celebración. Celebración que se lleva a cabo.
Por estas fechas, pagaban los hermanos como cuota de entrada 14 reales, cuota anual una peseta y por incumplimiento de las normas de la Hermandad 14 reales.
La imagen de la Virgen de los Dolores se traía de la Ermita de la Piedad el domingo de Lázaro para hacer la novena y después se volvía a llevar el domingo de Ramos.
Los hermanos eran convocados por los Munidores antes de la procesión del Jueves Santo, con una campanilla, y antes de la del Viernes Santo con una carraca, al Santo Hospital. Allí vivía a cargo de dichos edificios, que actualmente se encuentra reformado en la calle del Medio y se utiliza para otras funciones. Parece ser que este Hospital puede tener relación con Antón Martín, quien siendo colaborador de San Juan de Dios y fundador de un Hospital en Granada, otro en Madrid y fundador de la primera Escuela de Enfermería en Madrid, bien pudo, por ser de Mira, fundar este pequeño Hospital.
En estas reuniones, se pagaban las cuotas y se subastaban las andas que después llevarían en las procesiones portando las imágenes. Una vez llegada la hora de los Oficios del Jueves y Viernes Santo, los hermanos acudían a la parroquia para participar en su celebración y después en las procesiones. Tanto en los oficios como en las procesiones el respeto era máximo. comulgaban todos los Hermanos y en las procesiones llevaba cada uno un farol encendido como símbolo de su fe.
En los años 1937 y 38, desaparece todo. No sólo las imágenes, que son quemadas sino todos los bienes materiales que la Hermandad tenía. La semana santa no se celebra.
En el año 1939, cuando ante la convocatoria del señor cura párroco, se reúnen en la parroquia un grupo de hombres que intentan reorganizar la Hermandad. Son unos treinta hombres; al finalizar el año ya eran sesenta y cuatro. Exactamente el 14 de septiembre de 1939.
Pero... ¿como celebrar la Semana Santa si no hay ninguna imagen?. Deciden poner en una silla, clavado, el lienzo de la Verónica. Para ocultar la silla la cubren con un manto y la ponen sobre unas andas. Con esto y un crucifijo prestado celebran la primera Semana Santa, después de la guerra civil.
Los componentes de esta primera junta fueron: Leonardo Fuentes, Amadeo Sánchez, Felipe Sáez y Evencio Tortajada. en esta Junta se acuerda poner como cuota de entrada cinco pesetas, cuota anual tres y multa una. Deciden también comprar una imagen de Jesús Nazareno a la casa: Hijos de P. Sánchez de Valencia el coste es de 260 Ptas. Para adquirirla se sube la cuota a 15 Ptas.
En el 1943 se acuerda admitir como miembros de la Hermandad a las viuda de los Hermanos fallecidos. A las familias en las que fallecía algún hermano de la Vera Cruz, se les ayudaba económicamente con los fondos de la Hermandad, para los gastos del sepelio.
A partir de este año se empiezan a comprar las imágenes que actualmente tenemos.
Los piostres que han dirigido la Hermandad a partir del año 1940 y hasta nuestros días son:
Leonardo Fuentes, quien recibe, después de la guerra civil de su antecesor de fondos 120 Ptas. César Sánchez, Pedro Minguez, Santiago Fernández, Porfirio Castellanos, Antolín Cuenca, Cancio Valero, José Celso Sáiz, Agustín Pérez, Otilio Lorente, José Sáiz, Andrés Sánchez, José Mª Ruiz, Julián Fernández, Fernando Nieto, Eduardo López, César García, Julián Castelblanque, Jesús Sáez, Atanasio sierra, Fernando Ruiz, Alfredo Sánchez, Arturo Gabaldón, Julio García, Ángel Terrádez, Ignacio García, Marcial Esteban, Marcelino Sáiz, Manuel Ruiz, José Ibáñez, Rafael González, Jesús Alcalá, Carlos Moya, José Navarro, José Lorente, Ángel Illán, Manuel Gabaldón, Ángel Palomares, Luciano Castellanos, José Pérez, Francisco Luján, Vicente Melgoso, Ángel Moya, Salvador Ruiz, José Luis Sánchez, Francisco Valero, Luis Moya, Ernesto Díaz, José Miguel Ruiz, José Luis Terradez Moya, José Mª Luján Esteve, Ángel Hernández Ramos, Manuel Expósito Ribes, Juan Carlos Palomares Ruiz, Manuel Ruiz Sánchez, José Andrés García Lava, José A. Turégano Pérez, Ángel Moya Jiménez, César Javier Turégano Pérez, José Fernando Lorente Nieto, Javier Melgoso Sánchez, Jesús Turégano Pérez, José Luis Ibañez Pérez, Moisés Palomares Nieto, Juan Carlos Sáiz, Fernando Melgoso , Juan Carlos Melgoso, Rafael Expósito y para este año José Vicente Terradez.
Desde aquí no podemos dejar de agradecer a todos ellos la preocupación y las ganas de que cada año se mejore la esta celebración, además de a las "piostras", mujeres de los piostres cuyo trabajo es encomiable y digno de todo elogio.
Son convocados a los entierros por los Munidores, cuando muere algún miembro de la Hermandad. Y si éste muere en la Semana Santa, van vestidos con capuz negro, túnica morada y cordón amarillo del que cuelga un rosario.
A fecha de hoy somos 380 hermanos.
Esta es una síntesis histórica de lo que ha sido y es la Hermandad de la Vera Cruz, que sigue manteniendo su espíritu religioso y sus tradiciones. Y que para un hijo del pueblo es un orgullo pertenecer.
Semana Santa de Mira (Cuenca)
Hermandad de la Vera Cruz