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Almenas de las Murallas de Mansilla

 

Vista desde el interior de la Villa.

Resto de un cubo, en la parte de la muralla que mira al río.

Angulo noreste de la muralla.

Torres albarranas o "cubos"

Vista de dos de las torres albarranas o cubos mejor conservados.

Vista de las murallas desde el cubo (de la foto de abajo), al que se puede subir.

Torre albarrana o "cubo"

El Puerto.

 

Básicamente romana, se puede circunscribir a las fechas de la aforación y repoblación de la ciudad, a finales del siglo XII.

                Levantada con cantos rodados, de los depositados por el río en sus orillas, los cortes verticales permiten observar perfectamente la forma suavemente trapezoidal de su alzado, necesaria para su mayor estabilidad ante la falta de cimentación suficientemente robusta. Se aprecia también su gran grosor que llega en algunas zonas a 3,30 metros.

                En primer término nos encontramos con el "Canal del Molino de los Curas" que ha nacido al otro lado del puente, y que llega hasta aquí a través del ojo del puente más cercano a la ciudad.

                Aunque toda la parte del río, fue lisa, sin cubos, aquí apreciamos restos de uno de ellos, quizás el primero de todos. Así, mirando al río, en una y otra esquina de la muralla se destacaría un cubo con el que se iniciaría la serie de ellos que rodean a la ciudad en su recinto curvo, ese recinto que mas que semicircular tiene forma de campana cuyo badajo sería el puente sobre el Esla.

                Al pié de este ángulo de la muralla se encontraba la conjunción ente el canal y la cárcava, probablemente cerrada con una compuerta. Desde esta esquina hasta el puente hay 282 metros.  

                En algunos lienzos, es posible contemplar las almenas, atendiendo a que el encargo de almenas a los pueblos del alfóz era siempre tres o múltiplo de tres entendemos que podría haber entre nueve y doce almenas entre cubo y cubo.

               

                Los cubos son como imponentes torres albarranas. La pieza que las une a la muralla tiene 6,50 metros de larga lo que da idea del imponente aspecto de estas fortificaciones.

                El paso de ronda, al que se accede por una escalera interior tiene 1,80 metros de ancho. Desde él se divisa un impresionante panorama de gran parte del alfóz.

                Se aprecia muy bien el basamento de piedra, traída de Villasabariego, al pie de la antigua Lancia; y su separación de la muralla (torre albarrana). La altura, incluyendo las almenas, llega a los 13,50 metros. Su perímetro es de 21,50 metros.

                 La muralla, desde el puente al ángulo noreste, repite la estructura del otro lado del puente, Su longitud será aproximadamente la misma: casi 300 m (280). En ella pueden apreciarse claramente las partes reconstruidas y restauradas en la misma época medieval. Hay al pie restos de piedras caídas, muy bien labradas, sin duda procedentes de la muralla, como las que se localizan hoy en el lecho del río.

 

                Desde el puente, y llegando casi hasta el final se conserva aún un muelle de piedra, de gran anchura, aunque no la misma en todas sus partes. En la mas ancha llega a medir 3,40 metros. Esta zona de la muralla se llama hoy "el puerto", antiguo nombre de la presa que puede apreciarse frente a ella y de la que arranca el "Canal del Molino de los Curas".  

Arriba

Descripción de las murallas según Gómez Moreno:

Corre la muralla derechamente, sin torres, formando una serie de curvas o sinuosidades, como otras obras medievales de su género, y en talud por ambas haces, sobre 2,90 metros que alcanza de grosor abajo. Dicho frente es el mayor, cerrándose en perímetro alargada, pero con redondeces, en vez de ángulos hacia oriente y su, y puerta en cada lado. El aparejo es de tapias de cal y canto, de 1,25 metros de alto cada una, llegando a contarse, por lo menos, ocho hasta el andén, que son unos 10 metros y remata en almenas de albardilla sin saeteras, excepto en algunos tramos rehechos de sillería. Las puertas son un largo pasadizo avanzado hacia afuera, con bóveda apuntada, y hecha de sillería basta su base en la de hacia nordeste, que se conserva bien. Lo demás va protegido a largas distancias, como de 40 metros, término medio, por torres albarranas, en forma de semicilindro prolongado, cuyo ancho es de 9 metros; la saliente, unos 7, y otro tanto se apartan del muro hacia afuera, constituyendo reductos aislados, en comunicación con un antemuro, ya desaparecido, y huecas, viéndoseles tan sólo una escalera por el andén, ceñida a su muro por dentro. Con posterioridad hubieron de macizarse y ligarse al muro, con obra floja de cantos y tierra, degenerando así su carácter primitivo. Se conservan seis de estas torres, y una, además, cuadrangular, adherida al muro en su ángulo poniente.

 

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