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Los pendones pusieron la nota de color en una emotiva jornada. /
J.M. LÓPEZ
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MARÍA
PEÑA
LEÓN.— Aún no son las ocho de la mañana
y ya comienzan a reunirse, en torno a la iglesia de Nuestra Señora de León,
gran parte de los peregrinos que se dirigirán hacia la ermita de la
Virgen de Gracia de Mansilla. Esta romería, en honor a la patrona de la
villa mansillesa, lleva más de veinte años celebrándose, aunque
oficialmente esta es su decimosexta edición. Son muchos los que, año
tras año, repiten este recorrido, por el arcén de la N-601, para
realizar una ofrenda en honor a la patrona.
Cuando comienza la marcha, ya son centenares las personas que
conforman esta peregrinación, y todos, de alguna u otra manera, tienen su
vinculación con Mansilla de las Mulas. Algunos han vivido allí toda su
vida, otros partieron de allí hace años, hay quien acaba de instalarse
en la villa, pero todos fueron ayer cómplices del emotivo evento que cada
año les congrega en torno a su patrona.
A su paso por la localidad de Villamoros, los casi 40 pendones que
pasarán a encabezar la marcha, se unen a la peregrinación. Se trata de
pendones representativos de varias poblaciones de la comarca y de otros
puntos de la provincia leonesa.
Siguiendo el horario previsto, en torno a las 11.30 horas, esta
comitiva, festiva y multicolor, llega al puente situado a la entrada de
Mansilla, donde son recibidos por las autoridades y la banda municipal
para, posteriormente, dirigirse hasta la ermita, donde se oficiará una
misa cantada por el coro parroquial con ofrenda de flores y frutos de la
huerta de Mansilla a la Virgen.
Tras la misa, tuvo lugar una comida de hermandad, a la que
asistieron unos cuatrocientos comensales, en el merendero instalado junto
al camping municipal de la Fuente de los Prados.
En esta edición, las placas conmemorativas para los romeros de
mayor y menor edad fueron entregadas a María Luisa Rodríguez Laiz, de 76
años de edad, a Germán Rodríguez, de 75 años, y a los niños Raúl
Barredo Mateo, de 8 años y la pequeña Maialen Gorordo Blanco, de tan sólo
7 años.
La ermita, ya decorada, espera
ahora al próximo fin de semana, cuando será testigo de las grandes
fiestas que se celebrarán en Mansilla de las Mulas.
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