EL BEBE PANDA

Los pandas pequeños son una excepción, para sobrevivir deben aprender cosas sobre el mundo, deben jugar.
Una madre panda salvaje se entrega en cuerpo y alma a su recién nacido. Sujeta y acaricia al bebe continuamente sin abandonar la madriguera ni alimentarse durante veinticinco días.
Ciegos e indefensos los recién nacidos parecen enanos junto a su madre, con unos cien gramos pesa novecientas veces menos que ella, y quizás para evitar que lo aplasten el pequeño panda tiene una voz desproporcionada con su cuerpo. A las siete semanas el bebe pesa alrededor de un kilo y medio y sus ojos ya se han abierto al mundo, cuando el cachorro tiene varias semanas la madre le deja durante horas para alimentarse. Antiguamente esta conducta natural se confundía con un abandono y muchos bebes fueron separados de sus madres para morir después bajo el cuidado de seres humanos.
El bebe panda está mamando hasta los trece meses que ya empieza a comer bambú.


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