¿De qué sirve tu vida pasada si mostraste sólo
el decorado de una farsa con la que distrajiste la atención
de muchos, mientras te ganabas la vida ejerciendo de cómico
en tu propio drama?.Poco hubo de cierto en tu obra, y nada de sincero:
mejor que todo hubiere sido cuento, donde no encontrar atisbo de verdad
que confundiera a quien quería vivir siendo diáfano
como fino cristal que no se arregla cuando alguien lo raya.
Verde jade que rechina con el roce de una mano limpia, acallando la
voz que perturba el ruido de tu descomposición. Cogiste tu
herencia en vida de tus padres, robaste a tus hermanos cuanta unidad
y verdad pudiste. A todos nos prendiste en las telas de araña
que revisten tu lóbrego interior y succionaste el etéreo
zumo de nuestras vidas, para dejar sólo cuerpos secos y espíritus
desolados. Carcasas de lo que fuimos; unos aún prendidos y
otros llevados por el viento, nos queda al menos la existencia para
remediar nuestras vidas.
¿Y quieres tú ser parte y juez en litigio conmigo?.
No tienes más autoridad que la que tu mismo te atribuyes pues
tus obras hablan por ti a tus espaldas y son la parte de mi demanda.
De verde se dice que es el rostro de la envidia, y negro el corazón
que cobija. La falta de méritos la suple con la maledicencia
de los demás y el deseo de lo que no puedes poseer lo acallas
con el desprecio. ¿Quién siendo libre querría
tu dirección?.¿Quién despierto permitiría
que tu mano se alzara con sus bienes más preciados?.
miércoles,
17 de septiembre de 2003