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LITERATURA
FRANCISCO DE ASÍS VAHÍ

 
Como un sarcófago de jade deslustrado, roído por el paso del tiempo que desfigura las filigranas de su talla; y conserva en su interior restos de lo que fue esplendor: oro y joyas que negaste a los vivos para adorno de tu cuerpo comido.


¿De qué sirve tu vida pasada si mostraste sólo el decorado de una farsa con la que distrajiste la atención de muchos, mientras te ganabas la vida ejerciendo de cómico en tu propio drama?.Poco hubo de cierto en tu obra, y nada de sincero: mejor que todo hubiere sido cuento, donde no encontrar atisbo de verdad que confundiera a quien quería vivir siendo diáfano como fino cristal que no se arregla cuando alguien lo raya.


Verde jade que rechina con el roce de una mano limpia, acallando la voz que perturba el ruido de tu descomposición. Cogiste tu herencia en vida de tus padres, robaste a tus hermanos cuanta unidad y verdad pudiste. A todos nos prendiste en las telas de araña que revisten tu lóbrego interior y succionaste el etéreo zumo de nuestras vidas, para dejar sólo cuerpos secos y espíritus desolados. Carcasas de lo que fuimos; unos aún prendidos y otros llevados por el viento, nos queda al menos la existencia para remediar nuestras vidas.


¿Y quieres tú ser parte y juez en litigio conmigo?. No tienes más autoridad que la que tu mismo te atribuyes pues tus obras hablan por ti a tus espaldas y son la parte de mi demanda.
De verde se dice que es el rostro de la envidia, y negro el corazón que cobija. La falta de méritos la suple con la maledicencia de los demás y el deseo de lo que no puedes poseer lo acallas con el desprecio. ¿Quién siendo libre querría tu dirección?.¿Quién despierto permitiría que tu mano se alzara con sus bienes más preciados?.

 

miércoles, 17 de septiembre de 2003

 
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