página principal

CINE EUGENIO TAPIA
 
 
LAS HORAS

Las Horas. The Hours. U.S.A. 2002. Dirección: Stephen Daldry. Intérpretes: Nicole Kidman, Meryl Streep, Julianne Moore, Ed Harris, Miranda Richardson, Jeff Daniels. Guión: adaptación de una obra teatral de David Hare basada a su vez en la novela The Hours de Michael Cunningham.


Las Horas enfrenta el difícil reto de desarrollar tres episodios argumentales en paralelo, tres haces de luz turbia que atraviesan un prisma e iluminan tres lugares y momentos diferentes. Se requiere pulso firme en la dirección y dominio de los recursos de montaje y narración para que el resultado no quede descompensado ni sea de algún modo redundante.
Stephen Daldry resuelve de manera sobresaliente las transiciones entre los distintos episodios si bien las tres historias no tienen el mismo grado de interés. Los tres hilos argumentales comparten elementos comunes de fondo y de forma: Tres mujeres encerradas en una "jaula de oro", un laberinto familiar -el "jardín cerrado" de la casa de Richmond de 1925, las calles del suburbio californiano de los cincuenta o el desvencijado edificio industrial del New York del nuevo siglo- que ellas mismas han consentido pero que las ahoga y en el que, pese a su esfuerzo, no consiguen estar a la altura del papel que se han autoimpuesto.
Mrs. Dalloway, la obra de Virginia Woolf escrita y publicada en la década de los veinte, sirve de inspiración y "leit motif" recurrente a la novela de Michael Cunningham en la que se basa la película: el eterno sacrificio femenino de no caber en el molde preparado para ellas por la sociedad. Las tres heroínas de Las Horas encaran de manera contradictoria, y en algún caso patológica, su role de amante- esposa y madre.
Es mérito del director teñir cada historia con una luz y colores diferentes: el verde uniforme de la campiña inglesa le da un tono demasiado romántico y enfermizo al retrato desvaído, excéntrico, de una Virginia Woolf en pugna entre el folio en blanco de una novela que no levanta el vuelo, sus contradictorios vínculos afectivos y el escrutinio del servicio doméstico. Es el episodio más novelesco y queda subrayado de manera ambigua por la imagen final en las aguas del río.
El personaje interpretado por Julianne Moore se asoma a su propio abismo en la soleada y superficialmente colorista California de los cincuenta. Es el episodio más cinematográfico y el más desgarrado, en gran parte gracias a la mirada intensa, fija, de la actriz. La fotografía color miel y el uso de pinceladas de color fuerte - vestuario, pastel de cumpleaños...- resaltan de manera arquetípica las contradicciones del American way of life.
El escenario del tercer episodio es un New York convulso y abigarrado, castigado por una enfermedad bíblica. El personaje interpretado por Meryl Streep es una mujer madura que a duras penas soporta el peso de sus opciones. Representa a una generación desengañada que, entre la libertad y la responsabilidad, no quiere perder la alegría de vivir. Es el episodio más teatral - conserva el carácter de guión escrito para el escenario -, con mayor carga de personajes y diálogos, más efectista, y argumentalmente menos diáfano.

Ya queda dicho que Daldry consigue unas transiciones fluidas entre los episodios. Para ello respeta la unidad de tiempo y lugar - cada historia tiene lugar durante una jornada particular en un sitio concreto - y se sirve de recursos narrativos y de montaje: motivos reincidentes como la llegada del cónyuge por la mañana, la visita, la elevación sincronizada de la tensión dramática, o simplemente echando mano de referentes objetuales como el reloj, las flores, la elaboración de la comida o la alusión a Mrs. Dalloway.

La lista de estrellas en la película es impresionante y el resultado está a la altura de las expectativas. Da vértigo leer en los ojos de Julianne Moore su determinación. La aparente vulnerabilidad y desmadejamiento de Meryl Streep da la réplica a un conmovedor Ed Harris en unos diálogos que son lo mejor de esta historia. Nicole Kidman está nominada al Oscar a la mejor actriz protagonista por su retrato de Virginia Woolf, algo melancólico pero lleno de reconcentrada rebeldía.

Las Horas es un film interesante y ambicioso formalmente y de contenido. Su feminismo evidente, aunque algo victimista, invita a vivir la vida con radicalidad, sin disfraz. En términos musicales desarrolla contrapuntísticamente tres melodías con motivos comunes pero iluminados por diferentes luces. No siempre se oyen las tres voces con igual intensidad, no obstante esa diferencia de tono no llega a desmadejar la película. Recomendable.

 
Correo Pintura Escultura Grabado Literatura Pág. principal