Casi coincidiendo en las carteleras con el trepidante thriller futurista
Minority Report, y en un cambio total de registro,Steven Spielberg
presenta ahora su lado menos espectacular con "Atrápame
si puedes". Se trata de una película home made, casi hecha
a mano, sin grandes efectos especiales, vertiginosas escenas de acción
ni el gigantesco merchandising que suelen acompañar a sus superproducciones.
Según sus créditos está basada en una historia
real ambientada en los primeros años sesenta y cuenta la vida
de un joven pícaro y embaucador, de una generación ajena
ya a la dolorosa experiencia de la guerra. Frank Abagnale se dedicó
durante años a estafar a compañías aéreas,
grandes bancos y a la Hacienda Pública. Este "buen forajido",
altruista y fantasioso se coloca fuera del sistema por motivos personales
y familiares más que ideológicos (el cine de Spielberg
nunca ha sido de denuncia ).
En cualquier caso la peripecia personal de este Tom Jones contemporáneo
recuerda bastante a la de otros héroes infantiles o adolescentes
de Spielberg: los protagonistas de Hook, El Imperio del Sol o Inteligencia
Artificial. Por estas cintas y otras llenas de "bichos"
e "Indianas", se le ha achacado, y no sin razón,
un complejo de Peter Pan, de no querer abandonar el universo de la
infancia. En esa línea, Frank Abagnale abandona el hogar familiar
y deposita su fascinación en los aviones comerciales y los
uniformes de los pilotos (como el chico de El Imperio del Sol). La
suplantación y la mentira son al principio sus escudos protectores:
se da cuenta de la inmunidad que conceden un uniforme, cualquiera
de ellos, una credencial o un título colgado en la pared. Huye
en definitiva de la responsabilidad y la rutina de la realidad a ras
de suelo que representa el agente federal encarnado por Tom Hanks.
Spielberg ha cuidado los más pequeños detalles de ambientación
histórica: vestuario, mobiliario, decoración de interiores
y exteriores, objetos, vehículos y hasta las etiquetas de las
botellas recrean una época optimista e ingenua de una América
en crecimiento, una generación que, como el propio Spielberg,
crece con la televisión y aprende comportamientos de los personajes
televisivos.
La estupenda banda sonora de John Williams, apoyada en unas partituras
con retazos jazzísticos y del pop colorista de la época,
subrayan magistralmente el espíritu de esos años.
El guión sostiene el ritmo saltarín y desenfadado de
una historia con episodios divertidos y algunos otros quizás
demasiado obvios (la fantasía sobre el agente 007).
El trabajo de los actores principales es excepcional. Leonardo DiCaprio
hace uno de los mejores papeles de su carrera desde aquel deslumbrante
debut en 1993 con ¿A quién ama Gilbert Grape? Tom Hanks,
como siempre, está impecable como agente federal obsesionado
y seducido a la vez por la personalidad del estafador. Christoper
Walken, merecida nominación a los Oscars, aporta el elemento
dramático a una historia de fracaso personal y familiar. Sus
primeros planos son un prodigio de matices.
Aun sin participar de las pretensiones taquilleras ni de la espectacularidad
de sus otras obras, Atrápame si puedes es una película
más que notable, divertida y ácida a la vez, ligera,
emotiva y con un ritmo y agilidad secuencial admirables. Su tono se
mueve en los difusos límites entre la comedia y el drama iniciático
de adolescencia. Su personaje principal derrocha seducción,
seguridad en sí mismo y un optimismo que, no obstante, no logran
disfrazar del todo su desamparo y sentimiento de orfandad.