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CRÍTICAS

Historias que acaban (mal)

"La banda sonora de mi funeral" bien podría ser la banda sonora de nuestra historia de amor imperfecta. Esa que no quisimos o no supimos mantener. Esa que empieza así: "El día que te encontré era un día como hoy, como tantos otros. Nada me hacía pensar que tú, precisamente tú, ibas a cambiar mi vida", y que nos cambia la vida, sí, para quebrarla de nuevo cuando nos abandona. "Y a partir de ahí me sentí arruinado por la simple razón de que ya no tenía nada". Y luego queda el corazón, un corazón que no puede olvidar, que le echa de menos: "Sólo llevo tres días así, despejando las habitaciones de recuerdos, no puedo competir con todo lo que hay en mí", y que en ocasiones, se enfada: "Sólo te estoy esperando... ¿a qué tú no eres capaz de hacer algo así por mí?". Un corazón, que como un puzzle al que le falta su última pieza, se siente incompleto: "Comienza un nuevo día que no sé cómo terminar. Termino una etapa de mi vida que no sé cómo reanudar. Todo, todo vuelve a ser lo que no era".

"La banda sonora de mi funeral" es también el disco debut de Ursula, ese grupo que junto a Balago estrenó el catálogo de Foehn Records, y que al igual que los catalanes ha cosechado críticas excelentes en los últimos meses. Ursula son gaditanos pero, obviamente, no poseen esa típica gracia andaluza, o por lo menos, no la manifiestan en su música. Admiran a Migala, aunque ellos cantan en castellano, y evocan ese sentimentalismo amoroso del que hacen gala los grandes Arab Strap. El grupo está formado por David Cordero, Cristo Ramírez, Raúl Raja y Ben Montoya. Desde 1998, Ursula, recubre la tristeza de una belleza insospechada para ese estado. No son dramáticos ni víctimas, tan sólo demuestran que cuando el corazón y el cerebro se encuentran enfermos la creatividad puede convertirse en la mejor medicina para aliviar su dolor. Sin receta médica.

 


Ursula "La Banda Sonora de mi Funeral "

Derrotado, esa es la sensación que te deja el álbum de debut de Ursula, "La Banda Sonora de mi Funeral". Derrotado y totalmente exhausto tras la escucha de éste manual de invitación al suicidio que supone un viaje a ninguna parte a través de un paisaje yermo y desolador.
Un disco que crea una adicción malsana, con esos recitados arrastrados y crudos a lo Arab Strap, los acordeones que ponen la piel de gallina tanto como la primera vez que escuché "To Corner Wounds" de Drunk. Spoken word, slow core, folk terminal, todo y nada vale para este disco. Un trabajo que se escapa a etiquetas, surge de un paisaje ocupado casi exclusivamente por Migala, y te lleva hacia los rincones más retorcidos de tus sentimientos, esos que sólo afloran cuando estás realmente jodido, cuando parece que nada puede ir peor, esos momentos en los que realmente lo que menos te apetece es que alguien te ayude. Siempre es bueno sumergirte en el fango de vez en cuando, y con éste maravilloso disco, Ursula nos enseñan que de vez en cuando algo de dolor no es malo, sobre todo si viene envuelto en un formato tan exquisito como el de éste "La Banda Sonora de mi Funeral". Recitados absolutamente desgarradores, desarrollos instrumentales a media luz, en una banda que con un sólo trabajo se ha convertido en una baza firme para acompañarnos con sus lamentos el resto de nuestros días.
Con este disco, a "Philophobia" le ha salido un hijo bastardo, que encima está muy cerca de superar los logros de su propio padre. Esperaremos pacientemente la próxima dosis de Ursula intercalando las escuchas de éste "La Banda Sonora de mi Funeral", por ejemplo con los trabajos de The Zephyrs, Bright Eyes o Low, y es que en el fondo todos somos un poco masoquistas.
Juanra. Moon Palace.

URSULA
"La banda sonora de mi funeral".
FOEHN RECORDSSADCORE.

La escena alternativa de este país tiene en Ursula algo más que una banda a recibir con los brazos abiertos. Lo que hasta ahora era una gran promesa del circuito de maquetas -"Los peores momentos" (99), segunda entrega, ya esquivaba cualquier clase de recelo- se revela hoy como una verdad rutilante, y como el grupo más brutalmente honesto del rock "difícil" hecho por aquí. Escrito en crudo castellano, su primer disco extiende sus brazos hacia Codeine, Drunk, Bedhead, Migala y todos esos nombres que, poéticamente, consiguen haceer de la depresión un estado emocional deseable.
Ursula abren la puerta a los amantes recién separados, a la nostalgia, al temor a despertarse con la ausencia de quien antes siempre estaba. "La banda sonora de mi funeral" es una sucesión sin error de dolorosas melodías y ritmos perezosos, enigmas de sonido y sentencias como puñales.
Desde la preciosa intro "Algunos acordes" hasta la melancólica agonía de "la despedida", pasando por la epifanía redentora de "Triste pero cierto", el crescendo letal de que "Que el caos se apiade de mi" o ese homenaje evidente a Arab Strab llamado "5000", este debut del genialoide David Cordero -canta, programa, se emplea a guitarra, melódica o acordeón;samplea a Coltrane- y sus aliados -el bajista Cristo Ramirez encoge el corazón en su spoken word para "Arañas"- supone un disco brillante y sincero, modelo a seguir para quienes, aún basándose en tradiciones foráneas, no quieran quedarse en la estética ni inhibirse en ese cripticismo plúmbeo que es coraza del que nada tiene que contar. La voz de Ursula sobrecoge:"Aún me pregunto/ porqué me siento más seguro/ cuando apago la luz...".
(Juan Manuel Freire. RDL, nov 2001).

 
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