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LOS SERES IMPOSIBLES
Otros con liras o con arpas narran,
yo, con mi pensamiento.
Pessoa
LOS PREMIOS PERDIDOS
Un olor a cerrado,
a premio perdido,
poca ventilación aquí dentro,
las musas no se lavan.
Encerrado en mis pobres recursos,
tengo que volver a escribir.
Estas metáforas caducaron hace tiempo.
Pronto comenzarán a pudrirse.
No puedo escribir otros versos
que los ya escritos por aquellos
que me precedieron en este blanco desierto.
No puedo otras palabras,
y los lugares son endiabladamente comunes.
Como el hada buena, alterar
tan sólo un poco el encantamiento.
Para ganarme la vida
escribo versos.
Arte menor para hombres apresurados,
sonetos para amantes del orden,
verso libre para amantes.
Ironías, hipérboles, encabalgamientos
para gente sin recursos
o de triste figura.
Cuando llega la noche,
las imágenes sueltas
no me dejan dormir.
Cuando llegue la última noche,
mi muerte sucederá tan sólo
en la literatura.
Quiero una vida sin sentido,
atrapada en los significantes,
y una poesía libre,
llena de significados,
donde den igual las palabras.
Decir lo imposible
qué más da con qué.
Vivir lo posible
qué más da sin qué.
Vivo dos vidas.
En una no vivo y escribo
sobre la otra, donde no vivo tampoco,
aunque lo quisiera.
No necesitaría escribirla
de tan literaria.
Per speculum et in aenigmate
1 Corintios 13, 12
Como una magia blanca
o vudú al revés,
nos lleno de alfileres en los versos,
exagero las distancias, insinúo la ruptura.
Por si la vida
fuese lo contrario de la literatura,
su invertido espejo.
Vivo y escribo
como Dr. Jekyll y Mr. Hyde,
como vizconde demediado
por las circunstancias.
Sólo espero
que lo bueno y lo malo
alternen su morada.
- A una rosa con r mayúscula -
No sé cuántas rosas me quedan.
Leo que nuestra vida es limitada,
continuas exhortaciones a morder su fruto.
Yo mismo las escribo;
pero luego una rosa es una rosa,
incluso aquella que lleva para mí
la r mayúscula.
Caen los frutos. Siempre es al final del verano
en esta historia,
y yo soy -Propp- una culta cigarra,
mas no puedo dejar de serla.
- A Verlaine -
Sigue lloviendo sobre el corazón
de quien escribe.
Sólo anega el sentimiento,
no emborrona la lluvia el papel.
Tus labios parecían de papel
L.E. Aute
Tus labios de papel,
tu piel,
tu pensamiento.
Te he hecho de literatura.
Triste demiurgo, he fabricado
con la idea de mujer, una musa.
Cuando quiero atraparla,
las palabras
me esquivan desde su tinta.
Cuando la muerte,
ese lado tenebroso
que apenas se esconde,
libere su fuerza,
yo espero pagar con mis versos
al barquero.
Tú serás una vez más
la niña bonita.
EL MOMENTO
Y LA POSICIÓN
¿De qué me sirve el amor
si cuando conocemos el momento de la ternura
ignoramos la posición de los cuerpos?
A.J.A. Versión libre de la teoría
de la incertidumbre de Heisenberg.
¿Encontraría a la Maga?
Julio Cortázar. Rayuela.
Se encontraban siempre en un beso,
ardiente y húmedo,
cerrado a la luz, sin aire.
O en un abrazo erizado de huesos,
carne a través.
Nunca la vida un lugar ameno
les ofreció para el encuentro.
Amaneces sobre el Hudson.
Tus piernas son más interesantes
que el puente de Brooklyn.
Por un momento los coches obedecen
códigos poéticos, atraviesan las ventanas,
siguen esa curva pronunciada
buscando otro Central Park.
Allí toda Nueva York
abandona sus cuidados
bajo la brisa de aquellos cedros.
No importa la oscuridad.
Para tu braille
tengo ojos en las yemas,
brazos en los labios.
Y un faro pertinaz
para tu vientre en la niebla.
La carne es débil.
Durante mucho tiempo
se retorcieron los miembros,
lucharon los cuerpos
en el frente del abrazo,
jadeó la brisa,
tembló la casa toda.
Pero al final la débil carne
se rinde al cerebro,
que la entrega al sueño
por treinta monedas.
No me importa la muerte
si viajo contigo,
aunque rema Caronte
y nunca veré la otra ribera.
SR. KAPLAN
No, todavía no canta la alondra.
Extiéndete debajo.
Llevo en mi interior
con qué fumigar la plaga del día.
Te amaré en continuas pasadas
hasta acabar con ese falso y sonriente Cary Grant.
ALHAMBRA INTERIOR
Salí del harén
buscándote.
Habías robado los leones
para huir de mí.
Me dicen que te han visto,
rayo de luna,
cegando surtidores aquí y allá,
soplando desierto sobre los arrayanes,
predicando la separación.
Secretos a voces
pregona la sala de los secretos.
Amanece un Albaicín solitario.
Me duele Granada sin ti.
Frente a las murallas de tu Valencia,
a lomos de galope tendido,
gano la última batalla
después de muerto.
Señor de tu cuerpo,
campeador entre tus reinos,
el de la barba naciente,
que en buena hora ciñó
dentro de ti su espada.
Nueva York es grande.
El Gran Apagón está a punto
de encenderse
y aún no te he encontrado.
Ven.
He elevado para ti
un rascacielos.
Protegidos por el denso anonimato
de esta noche,
llegaremos lejos,
abiertos los cielos, Dios caedizo.
He preguntado
por el locus amoenus.
En este bosque de normandos edificios,
nadie me da razón, sino locura.
Las calles enmarañadas, sin talar,
de la ciudad que nos separa.
Los trabajos que acaban con el día
y siento, más que nunca, rayo de luna,
clavada en la noche, la luna.
El bosque es grande,
diminuto el encuentro.
Espero ser tan buen arquero como dicen.
Lo terrible no es perderte,
ni lo arduo, un encuentro
en una ciudad que es a París
lo que yo a Cortázar.
Lo terrible es que nadie busca
lo que tiene delante
hasta que se hace tarde.
Sólo sé metafísica.
Con que tú, desnuda, me enseñaras
alguna praxis,
la teoría, te la enseñaba yo toda.
Hombre de vasta cultura
necesita
mujer ligera
para, libre del peso de este mundo,
aprender a levitar.
Echo de menos
lo simios que fuimos.
A este amor nuestro,
tan evolucionado,
sólo le resta desaparecer.
PADRENUESTRO
Los dorados pomos de las Hespérides,
dátelos hoy,
la terrible manzana del mal,
las brevas de su pecho,
el fruto de su vientre,
no importa qué, pero cógelo.
Atrapa el día de esta alegre primavera,
áselo bien
y no te dejes caer en la noche
con la que tú hecho tiempo te tentarás,
más líbrate.
Es una manifiesta perversión
preferir tenerte entre líneas
a entre brazos.
Entre líneas, detenida,
eres tú de papel.
Entre los brazos, arena que no cesa,
arena de los besos de Catulo.
Quién fuera piel para las hojas de ese libro,
fuera viento para la arena de tu piel.
Entregado al solipsismo
- todo existe porque yo lo pienso -,
no te amo realmente
- sólo yo poseo realidad -,
sino que amo mi amor por ti.
Abrázame fuerte.
Hazme dudar
de que sólo yo existo.
MÉNAGE A TROIS
La idea de ti me acompaña
cuando estás, pero no estás;
es insomne cuando te duermes,
te anuncia cuando llegas,
te sostiene cuando caes ante mí,
tapa las grietas del presente
con gratos recuerdos de ti pasados;
te multiplica cuando soy muchos a comer,
te divide cuando otros te distraen.
La idea de ti, tú y yo
somos los tres puntos necesarios
para formar un plano en el vacío.
He aquí por qué
mi amor es platónico.
¿Atraparon sus días
quienes atrapa el día
habían escrito?
Porque estoy contigo ahora
no eres tú.
Mi presencia te deforma,
te simplifica, te desvía.
No sé.
Más aún.
¿Quién eres si no eres tú?
Siempre hemos estado juntos,
como dos espejos enfrentando
su vacío.
Dos Alicias juegan su juego
tras los espejos.
Un azar nos produjo.
Llenabas la tarde con fragancias
de tierras lejanas, tu sonrisa
enigmática como escritura ibérica.
Ajena a los años que vendrían,
las jaurías, la ciudad erizada de alambradas,
el pan y la cebolla.
Pero no,
déjame, musa, este recuerdo incólume.
No le hables de mí, no la adviertas.
¡Es tan hermosa su rosa sin cortar!
Creo que te quiero
fuera del tiempo y del espacio,
en un lugar que no existe
porque no puedo llamarlo así.
Coincide a veces
con los momentos que dedico
a la literatura.
Aquí te poseo por entero,
te reescribo, te detengo.
Tu cuerpo, tu sangre
habitan estos versos.
Tinta y papel.
Para el encuentro
sólo dos se necesitan.
Dos y casi un lugar
al borde del poema,
en la cuneta de los días que se escurren
entre los dedos cuando carpe diem.
Sopla el aire fuerte
del lado de la literatura.
Sobre sus últimas páginas
olvidamos el cuidado
de no tronchar las azucenas.
Sé que es absurdo,
pero circulas por un carril de hierro,
una vía imaginaria
que día y noche discurre
sin cruzarse con la mía.
Qué olvidada administración colonial
tendió las vías en nuestras vidas
equivocándolas.
Prefiero pensar que hay un azar
ahí fuera responsable
del tiempo, el lugar,
la oportunidad, la conveniencia,
el camino, la fórmula
para el encuentro.
A quien culpar de esta separación,
necesito un orden insondable.
SINETESINE
Contigo es una extraña palabra.
Siempre la había creído redundante.
Ahora entiendo esa insistencia
en la preposición,
su cerco al pronombre.
LO FÁCIL.
LO DIFÍCIL
Qué difícil la carne.
Encontrar la entrada,
el momento, la posición,
el sésamo para el ábrete.
No doblegarla
como a cuerpo rebelde, el vencedor
de ejército vencido.
Enemiga buscada
por mi razón
desde que entró en desuso.
Los monstruos producidos
nunca devorara Saturno.
Qué fácil si los cuerpos
fuesen en verdad de hierro.
Metálico, el brillo de tu mirada
contempla cómo se desarma
con método tu carne
frente a mi ejército de llaves.
Te fijo a la cama con pernos
y, antes de que el óxido de los sueños
el movimiento impida,
te devuelva suplicas
las tuercas de tu pecho.
- A John Everett Millais -
Only I know that I leaned low and drank
a long draught from the water where she sank
Dante Gabriel Rossetti
Qué fácil es abandonar
a su suerte ya echada a Ofelia.
Fácil culpar
a Hamlet de aquella locura,
mientras la soledad
del bosque o del museo
silencia la verdad.
Su ramo se deshoja,
nada lo evitará.
Adónde dirigen sus ojos
la mirada mortal.
Más de un siglo lleva, en la Nacional
Galería, ahogándose Ofelia.
Todas las mujeres con ella.
Qué difícil no volver la mirada
atrás y no ver la senda que lleva
a la ciudad
de los placeres prohibidos hoy
por Dios. Comenzar el desierto,
que un día llamé inútil,
el sol sin pasión, la sed sin destino.
La complicada arquitectura
que logramos elevar contra el cielo
para merecer nuestro nombre
cae ahora por abandono.
Se borra la felicidad
que la habitó,
como estos pasos en la arena
que el viento, cómplice de Dios,
mueve, esparce y... quiero evitar la rima.
Una mujer huye a mi lado.
Yo soy un cobarde.
Ella, un bloque de sal.
LA FUGA DE LOGAN
DIOS CAEDIZO
Mañana no cantarán ya los pájaros
en la jaula del cielo.
Su eco cristalizado
en las plazas muertas,
sobre los campanarios sin crepúsculo,
entre pubis de ceniza.
No son metáforas.
Han liberado las bombas.
Junto a tu cuerpo
veo las horas desfilar,
los minutos en formación compacta
hacia el frente de un nuevo día.
Aquí, en la retaguardia,
hemos dicho adiós a las armas.
En esta larga noche de piedra
la ciudad afila sus alambradas
no para nosotros.
- Vete al infierno.
- Ya he estado allí.
Diálogo entre Crisagón y Draco en El
señor de la guerra de W. Schaffner.
El infierno no tiene importancia.
El infierno es mi segunda casa.
El infierno es cielo caído
como ángel caído era Lucifer.
Todos los días cae el cielo
a grandes trozos
y sepulta una parte del que fue
nuestro edén.
Pronto habitaré de nuevo el infierno.
Yo seré por una vez Eurídice
y tú volverás la vista atrás.
Me ha crecido dentro una Antártida
con silencio de tumor.
Continente por el contenido,
vacío porque sólo alberga
la vida que no vivo,
no vivo sin ti.
Adivino duradero su hielo,
niebla, su sólida urna, el frío.
Debo explorar la nada.
Los trineos esperan.
Nunca tuve un amigo como Horacio.
Estoy a solas,
en pie de inútil venganza.
Ofelia se ahoga en el cieno
de su locura, frente a un Elsinore
al que las sombras sitian.
Adelante, William,
la tragedia sólo espera por ti.
En cualquier momento
podría volverme otro, no ser yo.
Un extraño azar sin embargo me encadena
a seguir aquí, sin cambio,
sin huida, sin plenitud.
Prepara el arca, las fieras.
Partir es necesario.
El Diluvio anegará el tedio conocido
y quiero despertar sobre las aguas
junto a ti.
Más allá de estas cúpulas,
un mundo salvaje y radiactivo.
Bajo ellas he sido Logan.
Enterrarme en vida, la ciudad,
o un horizonte ardiente de valor.
Onde existo que ñao existo em mim?
Mario de Sá-Carneiro
Debo de estar viviendo en otro lugar.
Estas manos ya no tocan tu cuerpo,
es un espejismo al tacto.
Los besos que fueron arena
encerrados ahora en un reloj,
que marca las horas
a pesar del bolero.
No puedo ser yo.
Alguien me escribe desde ahí fuera.
Me condena a una juventud
bajo las cúpulas,
a una muerte atroz en vida.
No soy yo. He huido
dejando un títere
perfecto para el juego
macabro de su infelicidad.
El infierno está aquí.
Cada instante que vivimos
uno al lado del otro
sin tocarnos, acaso con los ojos,
ignorando nuestras alas,
la fuerza de este paraíso;
que somos los primeros hombre y mujer,
los únicos que, al fin y al cabo,
importan.
Paraíso perdido
es una redundancia.
Permanezco contigo
porque tu figura me recuerda a la serpiente,
tu pecho es manzana bífida.
Sólo en tu esbelta copa
quiero apurar el bien y el mal.
Te soy infiel
con tu recuerdo.
Sigo enamorado de la mujer que fuiste.
Debo aprender a verte ahora
a pesar de aquélla,
delante.
Y pronto.
Como todos saben, el tiempo
se empeña en correr hacia el futuro.
No es un viaje en el tiempo
el que yo propongo en estas páginas,
en el sentimiento tal vez,
hacia aquellos que fuimos,
pero que podemos ser todavía,
que de alguna forma aún somos.
Hay un mundo al otro lado del papel.
Tras su espejo crecen las verdaderas imágenes,
aquéllas que escribo con tu reflejo.
LOS SERES IMPOSIBLES
LÍRICA IMAGINARIA
- A la manera de Borges en Tlön -
Juguemos con Borges a los espejos.
Y si estos nosotros de verso
fuesen por mi voluntad más reales
que los otros, que los vivos.
Hasta ahora la vida ha escrito la literatura,
pero ésta se rebela,
invierte los términos.
Una ciudad que habiten las musas,
lo imposible del sentimiento.
La vida, sin embargo, olvidada
en una mala edición.
Entre el sentimiento y el pensamiento
he construido para nosotros
una ciudad ciega.
En ella no te pienso,
ni me dueles.
Tu presencia es como el cielo nunca visto,
pero seguro sin columnas
sobre mí.
Ven.
Todo el mundo se va a amar
esta noche.
No se trabaja al día siguiente
de una noche interminable,
vivida dentro del otro,
fuera de sí.
Mañana todos seremos parte
de un mismo sentimiento;
el mundo todo cabrá en un lecho.
Ven.
Tu pubis es dulce como cabello
de ángel caído.
Pero aquí no hay humillación
ni alturas,
eres el ángel que se precipita
eternamente hacia mí.
La ciudad del sentimiento.
Desnuda.
Calles sin sentido, edificios sin objeto.
Recién construida,
nadie la habita.
Ella no vive aquí.
Una dirección vacía me devuelve los versos.
Mis pasos perdidos retornan con el eco.
¿Por qué ese empeño
en vivir de aquel lado?
No nos cabe el sentimiento
en el mundo que nos dieron.
Cabe el hastío tan sólo,
cabe la nada.
En cambio aquí
su recuerdo inunda las avenidas,
se detiene en los parques.
Para el que mira
al otro lado con amargura,
se convierte en estatua de sal.
Ciudad del sentimiento.
Sus casas son de carne.
Muelle la vida en ellas,
si se mudara donde yo la siento.
Todas las cosas llevan en sí
su contrario.
La cercanía, el distanciamiento.
Los seres imposibles caminan
mutuamente sin alejarse.
En el punto de difícil malabarismo
entre la vida que nos lleva y el imposible,
te espero.
Las oscuras golondrinas van y vienen.
Traen en su pico
con qué colgar sus nidos
de estas ruinas.
Los seres imposibles no tienen pasado.
No lo necesitan.
Su presente es áureo
como manzana de paraíso.
Ningún Dios les recuerda el mundo.
Ningún compromiso o áspid, el futuro.
Los dioses no existen.
Los fantasmas no existen.
No existen los seres que llamo imposibles.
Y tú,
¿dónde existes que no te alcanzo?
Existe tú al menos aquí
como yo te existo.
Encajé la pértiga del sentimiento
en el cajetín del imposible,
elevándome hasta la otra vida
contigo.
Renunciando a la caída,
me quedé a vivir en esa altura.
Cada día intento
una vez al menos asomarme
al imposible, sus dorados seres.
El viento que precede
al fin del mundo conocido
me borra los rasgos,
me olvido de mí, del cuidado.
Cuando siento por fin sin límites,
ya no soy yo.
No quiero ser imposible,
que nadie se confunda.
No quiero vivir sólo
para el dardo
del caprichoso Cupido.
Ellos son el mundo de mis ideas
sobre el amor,
- cómo estride esta palabra en sus goznes -
son el arquetipo.
Quiero acaso que seas mi demiurgo,
serlo tuyo, acariciar este barro,
deformar aquella idea
hasta llegar a nosotros.
Sobre todo llegar hasta aquí
acariciando tu barro.
Acércate al cristal
y obsérvalos.
Se bañan cuanto quieren
en el mismo río.
Sólo cometen errores
en lo periférico, tiempo, trabajo,
que llevan como adorno
de cultura primitiva.
Estas canciones he escrito
de su inocencia.
ÍNDICE
- Los premios perdidos.........................................................
3
- El momento y la posición...................................................
5
- Lo fácil. Lo difícil..............................................................43
- La fuga de Logan...............................................................48
- Los seres imposibles.........................................................
62
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