SANTOS CARMELITAS......................................................................SANTOS CARMELITAS

 

 
 

San Elías

Profeta y Padre Nuestro.

Celebración: 20 de Julio.

  
Se oyó una voz que le decía: ¿Qué haces aquí, Elías? Respondió: Me consume el celo por el Señor, Dios de los Ejércitos, porque los israelitas te han abandonado, derribando tus altares y dando muerte a tus profetas. Sólo quedo yo, y quieren matarme 1 Re 13b-14.

Aparece el profeta Elías en las Sagradas Escrituras como el hombre de Dios "un profeta como fuego, cuyas palabras eran horno encendido" que camina sin descanso en la presencia del Señor "para reconciliar a padres con hijos, y restablecer las tribus de Israel y que, abrasado de celo, lucha en defensa del culto del único Dios verdadero. El vindicó los derechos de Yahvé en público desafío celebrado en el Carmelo. Poco después recibía en el monte Horeb la gracia de la íntima experiencia del Dios vivo. Los primeros ermitaños que iniciaron la vida cenobítica en honor de la Virgen María en el Monte Carmelo, allá por el siglo XII, pusieron los ojos en Elías conforme a la tradición monástica, tomando al Profeta junto con la Madre de Dios como modelo de su vida".
 

Profeta de la llama y de la altura,
testigo del Dios vivo y transparente,
que hace brotar una agua de ternura
y un huracán de fuego incandescente.

Sobre la cima del Carmelo, ilesa
sube en brisa y cristal la nubecilla.
se abre una lluvia fértil de promesa
y se esboza una Rosa sin mancilla.


Y adora Elías el azul vestigio
de una Virgen y Madre. De la bruma
del poderoso mar subió el prodigio
hecho maternidad desde la espuma.

Por el rostro de fuego del Profeta
cruzó un viento de sueño y profecía.
La llanura del mar, amarga y quieta,
alumbró el limpio gozo de María. Amén.


      (De los Oficios del Carmelo Teresiano)

Oremos: Señor, Dios de nuestros padres en la fe, que concediste al profeta Elías vivir siempre en tu presencia, inflamado por el celo de tu gloria; concédenos buscar siempre tu rostro y ser en el mundo testigos de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

 
 
 
La Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo.

SOLEMNIDAD. Celebración: 16 de Julio.

Celebra el Carmelo la solemnidad de la Virgen María, Madre amantísima, a quien la Orden debe todo cuanto es. La Liturgia se hace acción de gracias al Padre por este don inmenso de su amor, y alabanza a María en la contemplación de su misterio y de su misión como Madre universal de todos los hombres y como Reina del Carmelo. Dos realidades constituyen especialmente la profundización del misterio de María a través de la experiencia espiritual del Carmelo. María es la Virgen orante, modelo de todo carmelita en la meditación, vivencia y predicación de la Palabra. María es la Madre espiritual que acompaña el desarrollo de nuestra vida cristiana hacia la plenitud de Cristo, desde las aguas bautismales hasta la entrada en la gloria. El don del Escapulario como signo de protección, estímulo de imitación, promesa de las realidades escatológicas de nuestra vida cristiana, viene a ser una síntesis de nuestra devoción a la Virgen, Madre y Reina del Carmelo. La Liturgia canta el misterio de María, y el Carmelo alaba a Dios por las maravillas que en ella ha obrado y por los beneficios que de ella ha recibido De los Oficios Propios del Carmelo Teresiano.

  
El Escapulario, signo mariano:
El Escapulario ahonda sus raíces en la larga historia de la Orden, donde representa el compromiso de seguir a Cristo como María, modelo perfecto de todos los discípulos de Cristo. Este compromiso tiene su origen lógico en el bautismo que nos transforma en hijos de Dios.

La Virgen nos enseña:
* a vivir abiertos a Dios y a su voluntad, manifestada en los acontecimientos de la vida;
* a escuchar la voz (palabra) de Dios en la Biblia y en la vida, poniendo después en práctica las exigencias de esta voz;
* a orar fielmente sintiendo a Dios presente en todos los acontecimientos;
* a vivir cerca de nuestros hermanos y a ser solidarios con ellos en sus necesidades.

El Escapulario introduce en la fraternidad del Carmelo, es decir en una gran comunidad de religiosos y religiosas que, nacidos en Tierra Santa, están presentes en la Iglesia desde hace más de ocho siglos.

Compromete a vivir el ideal de esta familia religiosa, que es la amistad íntima con Dios a través de la oraciòn.

Pone delante el ejemplo de los santos y santas del Carmelo con quienes se establece una relación familiar de hermanos y hermanas.

Expresa la fe en el encuentro con Dios en la vida eterna por la intercesión de María y su protección.

Origen del Escapulario:

En el Medioevo muchos cristianos querían unirse a las Ordenes religiosas fundadas entonces: Franciscanos, Dominicos, Agustinos, Carmelitas. Surgió un laicado asociado a ellas mediante las Confraternidades.
Las Ordenes religiosas trataron de dar a los laicos un signo de afiliación y de participación en su espíritu y apostolado. Este signo estaba constituido por una parte significativa del hábito: capa, cordón, escapulario.
Entre los Carmelitas se estableció el Escapulario, en forma reducida, como expresión de pertenencia a la Orden y de compartir su devoción mariana.
Actualmente el Escapulario de la Virgen del Carmen es un signo aprobado por la Iglesia y propuesto por la Orden Carmelitana como manifestación del amor de María por nosotros y como expresión de confianza filial por parte nuestra en Ella, cuya vida queremos imitar.
El "Escapulario" en su origen era un delantal que los monjes vestían sobre el hábito religioso durante el trabajo manual. Con el tiempo asumió el significado simbólico de querer llevar la cruz de cada día, comlos verdaderos seguidores de Jesús. En algunas Ordenes religiosas, como el Carmelo se convirtió en el signo de la decisión de vivir la vida como siervos de Cristo y de Maria.
El Escapulario simbolizó el vínculo especial de los Carmelitas a María, Madre del Señor, expresando la confianza en su materna protección y el deseo de seguir su ejemplo de donación a Cristo y a los demás. Así se ha transformado en un signo Mariano por excelencia.

Oremos: Señor Dios nuestro, que has honrado a la Orden del Carmen con la advocación especial de la bienaventurada y siempre Virgen María, Madre de tu Hijo; concede a cuantos hoy celebramos su solemnidad que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección, que es Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos Amén.
 
 
 
Beata Ana de San Bartolomé
Virgen de Nuestra Orden.
Celebración: 7 de Junio.

Al siglo: Ana García. Nació en la villa castellana de Almendral (Toledo) el 11 de Octubre de 1549.

Fue la primera hermana de velo blanco que Santa Teresa recibió en Avila en el convento de San José a la profesión religiosa entre sus descalzas primitivas en 1572. Con el tiempo, Santa Teresa, la escogería por compañera, secretaria y enfermera.

Comenzó a leer y a escribir inesperadamente de la letra de Santa Teresa y en sus brazos murió la Santa de Avila en 1582.

A partir de 1604 la Beata Ana fue Priora de varios Monasterios y el alma de la difusión del espíritu y obra teresianos por tierras de Francia y Flandes.

Sufrió mucho por mantener inalterable el verdadero espíritu de la Orden de las Carmelitas Descalzas, según Santa Teresa, y por ser auténtica hija de la Iglesia con un celo por la salvación de las almas.

Fundó los Carmelos de Pontoise y de Tours. En 1611, fue a Flandes y funda el de Amberes donde orando contra la incursión de los herejes en la ciudad, se le conoce por la libertadora de Amberes; allí muere entregando su alma a Dios, el 7 de junio de 1626, a los 76 años.

Su caridad y su don de contemplación fueron extraordinarios. Escribió Su Vida, Instrucción de Novicias, Cánticos Espirituales, Ejercicios para cada día del año, De la Pasión de Cristo, Del Nacimiento de Cristo y muchas cartas.

Fue beatificada por Benedicto XV el 6 de mayo de 1917.


Oremos: Señor, tú que revelas tu grandeza en la humildad de tus siervos, nos has dado en la Beata Ana un ejemplo de caridad y de paciencia; concédenos, por sus méritos, que imitando la vida de Cristo y amando a nuestros hermanos, vivamos según tu beneplácito. Por nuestro Señor Jesucristo que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
 
 
 
 
 
 
 
SAN SIMÓN STOCK
Celebración: 16 de mayo
 († 1265)

Dos títulos tiene San Simón Stock que le hacen acreedor a nuestra especial atención. El fue, a mediados del siglo XIII, el principal artífice de la presente estructura de la Orden del Carmen, antes puramente eremítica y después asociada a las religiones mendicantes consagradas al apostolado. El es, sobre todo, quien recibíó de la Santísima Virgen el santo escapulario.

 Nació en Inglaterra.

 Desde mediados del siglo XIV las fuentes le aplican el sobrenombre "Stock", con el cual relacionan el singular género de vida que habría observado antes de entrar en el Carmelo. Dice así la redacción larga del Santoral: "Antes de la llegada de los carmelitas a Inglaterra los esperó con espíritu profético, llevando vida solitaria en el tronco de un árbol: de ahí el nombre de Simón Stock con que es llamado". Esta sobria noticia supone todo un poema de ascetismo, que los biógrafos posteriores intentaron poner de relieve con piadosas amplificaciones.

 Pero hay un documento que nos invita más bien a contar a San Simón entre los cruzados y peregrinos que por aquellos tiempos tomaron el hábito en el mismo Carmelo, atraídos por la vida de oración que llevaban los solitarios del santo monte, "como abejas del Señor en las colmenas de sus celdas fabricando miel de dulzura espiritual", según hermosa frase de Jaime de Vitry († 1240). En efecto, el dominico Gerardo de Fracheto, contemporáneo de nuestro Santo, después de contar una aparición del Beato Jordano de Sajonia a un religioso carmelita, acaecida en 1237, nota: "Esto lo contaron a nuestros religiosos el mismo que tuvo la visión y el prior de la misma Orden, el hermano Simón, varón pío y veraz". Con esta noticia concordaría el Viridarium de Juan Grossi, que extiende el generalato de San Simón del 1200 al 1250. Por ahora no estamos en grado ni de escoger entre las dos versiones ni de concordarlas razonablemente.

 Con el agravarse de la situación de los cristianos en Palestina después de la tregua pactada por Federico II con el sultán de Egipto (1229), los ermitaños carmelitas se encontraron frente al urgente dilema de, o bien exponerse a la extinción en una tierra que iba quedando a merced de los mahometanos, o bien probar la aventura de un traslado a Europa. Algunos, los más perfectos" (dice Grossi), tenían miedo a tal aventura por el peligro que encerraba de una alteración del propio espíritu; pero graves razones aducidas hicieron prevalecer la opinión contraria, que fue reforzada con una aparición de la Santísima Virgen (Guillermo de Sanvico). Así en 1238 empezó con carácter sistemático la emigración de numerosos carmelitas a los diversos países de Europa.

 A Inglaterra se dirigieron dos expediciones, patrocinadas, respectivamente, por los barones Guillermo Vescy y Ricardo Grey y presididas por los venerables religiosos Radulfo Fresburri, e Ivo el Bretón, dando como primer resultado el establecimiento de dos conventos eremíticos, el primero en Hulne, cerca de Alnwic, y el segundo en Aylesford, en el condado de Kent. Esto sucedía entre 1241 y 1242. Fue entonces (según la primera versión antes mencionada) cuando Simón Stock, aureolado ya con la fama de eximia santidad, "dejó la vida solitaria y entró con gran devoción en la Orden de los carmelitas, que desde hacía mucho tiempo esperaba ilustrado por divina inspiración".

 Ahora iba a ofrecerse a nuestro Santo un campo muy vasto en donde manifestar los dones recibidos de Dios. En 1245 se celebraba, precisamente en Aylesford, un Capítulo general, el primero reunido en Europa, y en él Simón Stock era llamado "milagrosamente" al oficio de prior general, oficio que sólo entonces adquiría pleno sentido, pues antes el prior del monte Carmelo era la suprema autoridad.

 La Orden sufría en toda su gravedad las consecuencias del traslado a Europa. En el nuevo ambiente no encontraba la amorosa acogida que seguramente habían esperado y que tan necesaria era para empezar a echar raíces. Por otra parte, la experiencia demostraba que no era fácil conservar el tenor de vida contemplado en la Regla de San Alberto y con ardiente amor abrazado por los venerables moradores del Carmelo. Simón Stock afrontó heroicamente ambas dificultades. Respecto a la primera, se esforzó por acrecentar la estima hacia la Orden con repetidos recursos al papa Inocencio IV y también a los próceres seculares. De hecho desde 1247,a 1252 consiguió del papa Inocencio IV tres preciosas cartas de recomendación que debieron contribuir no poco a la consolidación de la Orden, y en diciembre de 1252 otra del rey de Inglaterra Enrique III. En orden a la segunda dificultad impetró del mismo Inocencio IV una audaz reforma de la Regla que permitiera vivir a los carmelitas en las ciudades y participar en el servicio de las almas. Pero esta reforma suscitó en el seno de la Orden un hondo descontento que venía a agravar todavía más la situación tan comprometida por la hostilidad exterior. De este descontento tenemos la prueba en una amarga requisitoria que compuso el sucesor de nuestro Santo, Nicolás el Francés, y en las frecuentes deserciones de religiosos, que buscaban en otras Ordenes mayor garantía de salvación. En este momento histórico tuvo lugar el episodio culminante de la vida de San Simón Stock, la visión del santo escapulario, testificada por el antiguo Santoral y parcialmente corroborada por la Crónica de Guillermo de Sanvico. La relación más antigua está concebida en estos términos: .

 "San Simón... suplicaba constantemente a la gloriosísima Madre de Dios que diera alguna muestra de su protección a la Orden de los carmelitas, pues goza en grado singular del titulo de la misma Virgen, diciendo con toda devoción: Flor del Carmelo, vid florida, esplendor del cielo, Virgen fecunda y singular; oh Madre dulce, de varón no conocida, a los carmelitas da privilegios, estrella del mar. Se le apareció la bienaventurada Virgen, acompañada de una multitud de ángeles, llevando en sus benditas manos el escapulario de la Orden y diciendo estas palabras: "Este será el privilegio para ti y para todos los carmelitas, que quien muriere con él no padecerá el fuego eterno, es decir, el que con él muriere se salvará".

 Tal fue la gran promesa, que originariamente era una exhortación a la perseverancia dirigida a los descorazonados carmelitas, pero pronto fue acogida en toda la Iglesia como una de las manifestaciones supremas de la maternidad universal de María.

 Lo restante de la vida de San Simón se confunde con la historia de la Orden del Carmen, historia de fundaciones y de gracias pontificias, índice de la casi definitiva consolidación en Europa, la grande obra que Dios le reservara.

 Después de veinte años de gobierno (según un códice de Bamberga muy autorizado), por tanto, en 1265, murió en el convento de Burdeos el día 16 de mayo (o de marzo según algunos códices).

 La fama de santidad que le había acompañado en vida se acrecentó después de la muerte. En los documentos su nombre nunca aparece sin el dictado de santo, y repetidamente se recuerda el don de hacer milagros. Su culto desde antiguo fue muy ferviente en Burdeos, donde se veneraban y se veneran aún sus reliquias. Una circunstancia providencial impidió que fuesen profanadas en tiempo de la Revolución Francesa. Su veneranda cabeza fue solemnemente trasladada el año 1951 al convento de Aylesford, recientemente recuperado, y allí es hoy meta de frecuentes peregrinaciones.

 BARTOLOMÉ  M. XIBERTA, O. C.

 
San José

Celebración: 19 de marzo.

PADRE DE JESÚS, ESPOSO DE MARÍA, SANTO PATRIARCA , FUNDADOR Y PADRE DEL CARMELO TERESIANO, PROTECTOR, PATRONO Y SEÑOR SAN JOSÉ.

Dios escogió a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María (Lc 1,26-27) María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo (Mt 1,18) para que Jesús llamado Cristo naciera de la esposa de José en la descendencia mesiánica de David (Mt 1,16) Y el ángel anuncia a José: Tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados (Mt 1,21).

José, como padre del recién nacido, le circuncida al octavo día y le impone el nombre de Jesús, que era un derecho inherente a la misión del padre. José es quien transmite a Cristo su ascendencia y genealogía y con ello la descendencia de Abraham y la de David junto a las promesas del reino mesiánico y eterno (cf Rm 1,3; 2 Tm 2,8; Ap 22,16).

La presencia de San José en la Iglesia de Dios, destacada por San Mateo, como varón justo, Esposo verdadero de María y Padre singular y virginal de Jesús, ha sido celebrada por los Carmelitas, quienes fueron los primeros que en la Iglesia latina compusieron un oficio propio en honor de San José (Breviario, Bruselas, 1580) Pío IX lo declaró Patrono de la Iglesia Universal el 8 de diciembre de 1870; aunque la fiesta fue suprimida más tarde. Actualmente le recordamos y celebramos el 19 de marzo.

La devoción a San José en el Carmelo Teresiano va esencialmente unida a Santa Teresa de Jesús (de Ávila - España) Es ella, quien le asocia como Fundador de la Reforma carmelitana. Por esta causa, puso sobre la portería de todos los monasterios que fundó, a la virgen María y al glorioso San José; y en sus fundaciones llevaba consigo una imagen de bulto del Patriarca San José.

Nos dice Santa Teresa de Ávila:
Tomé por abogado y señor al glorioso San José, y encomendéme mucho a él. Vi claro, que así de esta necesidad (por las falsas devociones que se tienen), como de otras mayores de honra y pérdida de alma, este padre y señor mío me sacó con más bien que yo le sabía pedir. No me acuerdo, hasta ahora, de haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer.

Es cosa que espanta (que maravilla) las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado santo, de los peligros que me ha librado, así de cuerpo como de alma; que a otros santos parece les dio el Señor gracia para socorrer en una necesidad; a este glorioso santo tengo experiencia que socorre en todas, y que quiere el Señor darnos a entender que así como le fue sujeto en la tierra, que como tenía nombre de padre - siendo ayo - le podía mandar, así en el cielo hace cuanto le pide. Esto han visto otras algunas personas, a quien yo decía se encomendasen a él, también por experiencia; y aun hay muchas que le son devotas de nuevo, experimentando esta verdad...

Querría yo persuadir a todos fuesen devotos de este glorioso santo, por la gran experiencia que tengo de los bienes, que alcanza de Dios. No he conocido persona que de veras le sea devota y haga particulares servicios, que no la vea más aprovechada en la virtud; porque aprovecha en gran manera a las almas que a él se encomiendan. Paréceme ha algunos años que cada año en su día le pido una cosa, y siempre la veo cumplida. Si va algo torcida la petición, él la endereza para más bien mío.

Si fuera persona que tuviera autoridad de escribir, de buena gana me alargara en decir muy por menudo las mercedes que ha hecho este glorioso santo a mí y a otras personas... Sólo pido, por amor de Dios, que lo pruebe quien no me creyere y verá por experiencia el gran bien que es el encomendarse a este glorioso Patriarca y tenerle devoción.

En especial personas de oración siempre le habían de ser aficionadas; que no sé como se puede pensar en la Reina de los Ángeles, en el tiempo que tanto pasó con el Niño Jesús, que no le den gracias a San José por lo bien que les ayudó en ellos. Quien no hallare maestro que le enseñe oración, tome este glorioso santo por maestro y no errará en el camino (Vida 6,6-8).


Si San José mandaba a Jesús como a hijo en la tierra y éste le obedecía, como a hijo sigue mandándole en el cielo: San José no pide, manda; no ruega, ordena Juan Gersón.

 Novena al Glorioso Patriarca San José:

Adaptada por el P. Iván Mora Pernía, ocd.
 
Todos los días se inicia la Novena con estas oraciones:
 
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Glorioso Padre, San José: confiados en el valioso poder que tienes ante el Trono de la Santísima Trinidad y de María, tu Esposa y nuestra cariñosa Madre, te suplicamos intercedas por nosotros y nos alcances las gracias y dones que estamos necesitando:

SAN JOSÉ, con Jesús y María, protege siempre nuestras almas.
SAN JOSÉ, con Jesús y María, asístenos en nuestra última agonía.
SAN JOSÉ, con Jesús y María, lleva al Cielo nuestras almas.
SAN JOSÉ, con Jesús y María, danos salud de alma y cuerpo.
SAN JOSÉ, como el lirio tu pureza... Ruega por nosotros.
SAN JOSÉ, violeta de humildad... Ruega por nosotros.
SAN JOSÉ, rosa mística de amor... Ruega por nosotros.
SAN JOSÉ, Patrono del Carmelo... Ruega por nosotros.


San José, casto Esposo de María, cuida nuestras familias, concédenos salud mental y de alma y cuerpo, ayúdanos en el trabajo, en el descanso y en el estudio diario, protégenos de las enfermedades y peligros, defiéndenos de los enemigos y custodia nuestra Iglesia. Santo Padre San José protege nuestro país y a nuestras familias.

Oración personal (Del P. Jaime Llano):
Bendita sea tu humildad
Oh! José del alma mía,
Pues todo un Dios se gloría
Asombro de santidad.
A ti clamo, en ti confío
Séme favorable y pío
En la vida y en la muerte
En trance tan duro y fuerte
No me dejes Padre mío. Amén.

 Se hace la oración que corresponda a cada día. Después las peticiones..., Padrenuestro, Avemaría, rezar la Petición General y Gloria.
 

 PETICIÓN GENERAL:
Acuérdate, santo Patriarca San José, Esposo de María, Padre de Jesús, protector de la Iglesia y del Carmelo, que jamás se ha oído decir, que alguno haya invocado tu protección e implorado tu auxilio, sin que haya sido atendido y favorecido por Ti. Con esta confianza venimos a Ti y a tu santidad nos acogemos con todo el fervor de nuestras almas. No deseches nuestras súplicas y ruegos, antes bien dígnate recibirlas benignamente. Amén.

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San Juan de la Cruz

Presbítero y Doctor de la Iglesia, Padre Nuestro.
Celebración: 14 de Diciembre.

Nació en Fontiveros (Avila-España) (24 de junio.... Bautista / 27 de diciembre... S. Juan Evangelista) de 1542.
Hijo de Gonzalo de Yepes y de Catalina Álvarez. Después de la muerte de su padre, la familia se traslada a Medina del Campo (Valladolid) en busca de sustentos y allí reside durante 13 años.
Ingresa en el Colegio de la Doctrina (para niños huérfanos); también atenderá enfermos en el Hospital de las bubas y pide limosnas para ambos centros.
De los 17 a los 21 años, estudia en el Colegio de los Jesuitas, sin dejar el servicio en el hospital. Hizo su profesión religiosa el 1564 en Santa Ana de Medina del Campo, tomando el nombre de Fray Juan de Santo Matía.
A partir de 1564 hace sus estudios filosófico-teológicos en Salamanca. A los 25 años el 1567, es ordenado sacerdote y se traslada a Medina para cantar su primera misa; allí se encuentra casualmente con Santa Teresa que tenía entonces 52 años y ya fundadora.
Instrumento providencial en manos de Teresa de Jesús, le ayudó en su renovación de la Orden desde la primera fundación de frailes contemplativos en Duruelo el 28 de noviembre de 1568, tomando el nombre de Juan de la Cruz.

Organiza el noviciado de Pastrana, es Rector de Alcalá de Henares, el primer colegio de la Reforma;
el 1572 va de confesor a Ávila al monasterio de la Encarnación, llamado expresamente por Santa Teresa.
El 2 de diciembre de 1577 llega secuestrado a Toledo, para ser encerrado en la cárcel conventual. Allí permanece hasta agosto del año siguiente. Estos nueve meses tuvieron influjo enorme en su maduración mística y en su tarea de escritor puesto que en la prisión, redacta los Romances, el poema del Cántico y la Fonte. Finalmente el 17 de agosto de 1578, huye de la cárcel; se traslada a Andalucía y le nombran superior del convento de El Calvario (Jaén).
Funda y es Rector del Colegio de Baeza en 1579 y un año más tarde muere su mamá, Da. Catalina. En 1582 pasa a Granada como Prior de Los Mártires, aquí escribirá abundantemente. Pasa a ser Vicario Provincial de Andalucía en 1585, con residencia en Granada. Después, en 1587 es reelegido Prior de Los Mártires. Pasa en agosto del año siguiente a Segovia donde es nombrado primer Definidor, después Vicario y más tarde, Superior.
1591 será un año difícil para San Juan de la Cruz. En junio, el Capítulo General de Madrid le deja sin cargos. Es destinado a México para tenerle lejos. Cambia la situación, y le dejan en España. A primeros de agosto llega al desierto de La Peñuela (Jaén). El 28 de septiembre, se traslada a Ubeda, por necesitar médico, ya que el 10 del mismo mes le habían comenzado a dar unas calenturillas. Pasa una enfermedad dolorosa a causa de una erisipela en la pierna derecha, además de sufrimientos morales por la infame persecución desencadenada contra él por Diego Evangelista. En la madrugada del 14 de diciembre de 1591, se fue a cantar maitines al cielo diciendo: ¡Gloria a Dios, que al cielo los iré a decir!. Muere cuando tenía 49 años. Es guía indiscutible de los caminos del espíritu. Célebres son sus tratados: Subida del Monte Carmelo, Noche Oscura, Cántico Espiritual y Llama de amor viva, además de sus Poesías y Romances, los Escritos Breves de Avisos, Cautelas, el Monte de la perfección y su Epistolario.
En 1593 trasladan su cuerpo a Segovia, donde hoy se encuentra. En 1618 sale a la luz la Primera edición de sus escritos (edición príncipe). El 25 de enero de 1675 fue beatificado por Clemente X y el 27 de diciembre de 1726 era canonizado por Benedicto XIII.. Pío XI le confirió el título de doctor de la Iglesia universal el 24 de agosto de 1926. El 21 de marzo de 1952 fue declarado Patrono de los Poetas españoles. San Juan de la Cruz es el padre y maestro espiritual del Carmelo Teresiano, doctor de la hermosura de Dios y de la belleza de la creación. Su doctrina fue una exégesis viva del Evangelio; por eso la palabra de Dios ilumina su experiencia, y sus enseñanzas tienen alcances insospechados en la meditación de esa palabra. La primera edición de sus obras fue en Alcalá de Henares el 1618.
 
Pensamientos y doctrina sanjuanista:

* Un texto realmente fabuloso por su pedagogía, doctrina y contenido, que empalma con aquel otro de Llama 3,28, a saber, "si el alma busca a Dios mucho más la busca su Amado a ella", es el que encontramos en la canción primera, números ocho y nueve de Cántico (aunque el texto es extenso lo citamos tal cual por su importancia):

"Grande contento es para el alma entender que nunca Dios falta del alma, aunque esté en pecado mortal ¡cuánto menos de la que está en gracia! ¿Qué más quieres, ¡oh alma!, y qué más buscas fuera de ti, pues dentro de ti tienes tus riquezas, tus deleites, tu satisfacción, tu hartura y tu reino, que es tu Amado, a quien desea y busca tu alma? ¡Gózate y alégrate en tu interior recogimiento con él, pues le tienes tan cerca; ahí te desea, ahí le adora y no le vayas a buscar fuera de ti, porque te distraerás y cansarás y no le hallarás ni gozarás más cierto, ni más presto, ni más cerca que dentro de ti! Sólo hay una cosa, es a saber, que, aunque está dentro de ti, está escondido. Pero gran cosa es saber el lugar donde está escondido para buscarle allí a lo cierto; y esto es [lo] que tú también..., alma, pides, cuando con afecto de amor dices: ¿Adónde te escondiste?


Pero todavía dices; "puesto está en mí el que ama mi alma, ¿cómo no le hallo ni le siento?". La causa es porque está escondido, y tú no te escondes también para hallarle y sentirle; porque el que ha de hallar una cosa escondida, tan a lo escondido y hasta lo escondido donde ella está ha de entrar, y, cuando la halla él también está escondido como ella. Como quiera, pues, que tu Esposo amado es el tesoro escondido en el campo de tu alma, por el cual el sabio mercader dio todas sus cosas (Mt 13,44), con vendrá que para que tú le halles, olvidadas todas las tuyas y alejándote de todas las criaturas, te escondas en tu retrete interior del espíritu, y, cerrando la puerta sobre ti, es a saber, tu voluntad a todas las cosas, ores a tu Padre en escondido (Mt 6,6), y así quedando escondida con él, entonces le sentirás en escondido y le amarás y gozarás en escondido y te deleitarás en escondido con él, es a saber, sobre todo lo que alcanza lengua y sentido".


* Negación para San Juan de la Cruz no es negarse negativamente, sino afirmarse en algo divino dirigiéndose hacia Alguien (Dios) que es mejor que aquello a lo que tu te apegas. 1Subida 14,2, es un texto clave en el tema de la negación: "Porque para vencer todos los apetitos y negar los gustos de todas las cosas, con cuyo amor y afición se suele inflamar la voluntad para gozar de ellos, era menester otra inflamación mayor de otro amor mejor, que es el de su Esposo, para que, teniendo su gusto y fuerza en éste, tuviese valor y constancia para fácilmente negar todos los otros".