INCONSCIENTE AL VOLANTE
Debido a mi trabajo soy uno de tantos que han de levantarse al alba para ir al tajo y me incorporo con mi coche a la circulación de una ciudad aun soñolienta y con sus farolas aún encendidas. Una mañana del año pasado, me aconteció una anécdota de lo mas impresiónate. Estaba llegando a un semáforo que se encontraba cerrado y otro vehículo se encontraba ya allí detenido; transcurrió bastante tiempo hasta que me percaté de que algo extraño estaba pasando. El semáforo ya estaba verde y el vehículo que me precedía, creo recordar que era una furgoneta, comenzó a hacer sonar su claxon insistentemente. Intenté vislumbrar, porqué el coche que estaba detenido delante del mío no avanzaba, pero no podía ver al conductor, así que procedí contagiado por el (conductor) de la furgoneta a insistir con pitadas intermitentes durante largo rato. Hacía una mañana demasiado fría, pero a pesar de esto me atreví a salir al asfalto a increparle algo al tardo conductor. No podía imaginar cual iba a ser mi asombro cuando vi a un hombre de mediana edad medio recostado en el asiento del conductor y su cabeza en el respaldo contiguo. Se me helo la sangre, me precipité a abrir la puerta del coche. (A aquel hombre tal vez le ha dado un infarto, una embolia, o cualquier otra cosa repentina, pensé) cogí aquel cuerpo inconsciente y lo incorpore en el asiento. Lo zarandeé, y confieso que también lo abofeteé, con la esperanza de que se recuperase, y con el aliento entrecortado busque su muñeca derecha dispuesto a tomarle el pulso, intentando en vano recordar, por la precipitación las, medidas básicas de reanimación. En aquel momento de forma súbita el hombre se ergio y con los ojos fuera de las órbitas y medio dormido aun, vocifero: "¡¡Que ya me levanto!!" lo volví a zarandear para despertarlo por completo y después de salir de su asombro me dio las gracias.
Sin duda esta ha sido la persona con el sueño mas pesado que he conocido, tremendamente sensible a la llamada de Morfeo, incapaz de no sucumbir a sus tentativas. Es por supuesto "un inconsciente al volante", o al memos aquella mañana lo fue.
Jose Ortega Bravo
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