Por Sus Hechos Los Conoceréis

 

 

He de confesar ante todo que no soy un ferviente practicante de ninguna religión aunque fui , he de confesarlo bautizado en la fe católica, pero determinadas cosas en este mundo me hacen reflexionar, a veces demasiado.

 

54- A Lower Circular Road . En Calcuta es la dirección del primer hogar de las hermanas de la caridad fundado en 1.952, por la singular Madre Teresa. Junto a la casa se hacinan cada día una multitud de pobres y leprosos, una simple cuerda pende de la puerta, tras ella la sonrisa y el amor son las únicas armas de un ejercito de religiosas. Tocadas con el famoso shari blanco orlado de azul, cada mañana salen en busca de leprosos, moribundos o hambrientos.

A su llegada a Calcuta fue a visitar a Teresa, el alcalde. Que había sido presionado por las altas esferas musulmanas. Vio a la Madre postrada curando las heridas y llagas a un enfermo, que estaban llenas de gusanos, el alcalde no necesito mas, llamo a los que le habían enviado y les dijo: "Me comprometo, como dije a echar a esa mujer, pero si vosotros antes la reemplazáis haciendo su trabajo".

Hoy son más de cuatrocientos centros y casi cuatro mil hermanas en distintos puntos del planeta como: Albania, China, Rusia o Cuba. (En España son aproximadamente treinta. debido a su escasez de recurso les fue imposible asistir al funeral de su fundadora)

Pero uno de los centros menos conocidos es el de Nueva York en el 657 de Washington Street llamado "GIFT OF LOVE" (Ofrenda de amor) dedicado este a los enfermos de SIDA. Ed Koch alcalde de Nueva York no recuerda negociación mas dura que la mantenida con la aparentemente insignificante madre Teresa. Quedo perplejo cuando esta solicito cuidar en su casa a los prisioneros de la cárcel de Sing Sing enfermos de sida - "Algunos son asesinos" le increpaba el edil, intentando disuadir a la religiosa. Pero fue inútil, al fin consiguió convencerlo.

Viendo cercana ya su muerte, insistió en sobremanera que no se la mantuviera con vida artificialmente. No quería para ella ningún privilegio del que no pudiesen contar aquellos que ella llamaba sus hermanos.

Dios nos ha privado de su presencia, pero sus obras vivirán para siempre.

 

JOSÉ MANUEL ORTEGA BRAVO.

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