Separa las pechugas del caparazón con las palomas en crudo y limpias. En una cazuela pon las pechugas salpimentadas junto con la zanahoria, lo blanco del puerro y la cebolla (cortadas en juliana), unos granos de pimienta, el orégano o tomillo, el laurel y el vino. Mételo durante 36 horas al frigorífico para que macere. Transcurrido este tiempo saca las palomas de la maceración y pon el caldo colado a calentar durante 30 minutos hasta que se reduzca un tercio, si queda muy ligera, puedes añadir un poco de fécula disuelta en agua. Haz las pechugas a la plancha vuelta y vuelta con un chorro de aceite, durante 3 ó 4 minutos. Por último, sirves las pechugas (enteras o en rodajas), salseas y acompañas con el puré de manzana.
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