Rodeado de las aguas del río Arandilla y del Dor , de arroyos y fuentes,
y escoltado por montes de encina y alargadas choperas, se levanta este pueblo
de Burgos, del partido judicial de Salas de los Infantes y desde hace pocos años
ayuntamiento de Huerta de Rey. Según consta en los cartularios medievales
llevó el nombre de Quintana Anaya. El actual deriva evidentemente de la
fusión fonético-popular de ambas palabras. La resultante pasó
a través de los siglos por asimilaciones, disimilaciones entre n y r y
por caprichosas metátesis. Tal vez la fusión no fuera sólo
de voces sino también de dos núcleos de población. Uno se
llamaría Quintana (mercado romano, a una milla de Clunia) y otro Anaya,
del señor poseedor. Los infanzones de Espeja (a siete kilómetros
al norte), en el año 1030, requisaron hombres y caballos para la guerra,
sin autorización del conde Sancho García, de entre otros diversos
pueblos en dirección sur, también de Anaya Didaz. El primitivo pueblo
ocuparía el entorno de la Fuente y la Hormaza. Por aquí cruzaba
una calzada romana, la cual, saliendo por Villaquemada, llegaría hasta
Arganza.
El término municipal, de unas 2345 hectáreas,
se ha ido formando con los añadidos de otros núcleos que han desaparecido.
Cabe citar primero el último en sumarse, Las Cortas, a principios del
siglo XX; Fernales (Hernales, en el lugar que hoy denomina la gente Arrenales)
y, especialmente, Cuv/bi1las de San Pedro, al sur de La Dehesa sobre La Lomilla.
Perteneció al monasterio de San Pedro de Cuvi11as, sito a unos 300 metros
de El Corcho camino de Hinojar. Pueblo y monasterio fueron otorgados en 1073
por el rey Alfonso VI a la abadía benedictina de San Sebastián
de Silos. Al desaparecer aldea y convento, de los que hoy sólo quedan
restos, su amplio territorio, con las montañas históricas de El
Cuerno, Salterio, Redondo con Valdesampedro, pasó a integrar los de Hinojar
del Rey y Quintanarraya. Aunque los arqueólogos han detectado restos
de la Edad del Hierro, la cerámica celtibérica y romana aflora
sobre todo por el alto de El Cuerno, donde se supone estuvo asentada la primitiva
Clunia, Lunia o Dunia, tomada por Escipión después de Numancia
en el año 133 a. C. En fechas recientes, por desgracia, algún
pirata furtivo ha cavado y profanado tumbas que con tanta reverencia han respetado
los siglos.
En el siglo XII Rodrigo Gustios tenía su divisa
en Quintana Anaya. Pertenece sin duda a la famosa saga de los Gustios, que aparece
en el Poema de Fernán Gonzá1ez y Los siete Infantes de Lara. En
el XIV, es principalmente la familia de los Martínez de Leiva quienes
reciben los gabelas de estas tierras. De 1476 se conserva, en el concejo de
Quintanarraya, un interesante manuscrito de piel de corzo, que mandó
escribir el primer conde de Coruña, don Lorenzo Suárez de Mendoza,
cuarto hijo del Marqués de Santillana, don Iñigo López
de Mendoza. Por él delega en unos árbitros, a cuyo dictamen se
somete, para que determinen en su nombre la valoración, arrendamiento
o compra de sus bienes en el pueblo, por solicitud del concejo de Quintanalaya.
Las posesiones que cita son una torre con huerta y árboles,
tres molinos con sus casas, tierras, prados, pastos, etc. En el templo parroquial,
dedicado a San Pedro Apóstol, se conserva una lápida sepulcral
de Francisco de Santillana, canónigo de Sevilla, que murió los
primeros años del siglo XVI. La fiesta del titular, la Cátedra
de San Pedro en Antioquía, se celebra el 22 de febrero.
Aunque se ha encontrado, en torno al templo, algún
indicio visigótico, nada puede decirse de tal tramo histórico.
El actual templo, neoclásico, está levantado sobre otro románico
del que únicamente se conserva una pequeña portada, pila de bautizar
y la imagen de la Virgen del Rosario. Data del año 1702. Merece destacarse
su esbelto retablo dorado de 1775. Fue costeado por la parroquia misma, cuyos
ingresos y gastos gestionaba una Junta y supervisados por el obispado de Osma,
al que entonces pertenecía. Posee además dos ermitas: Santa María
en Vastrelobos y San Roque en el cementerio.
Una escuela, con un puñado de niños, mantiene
el recuerdo de aquellas dos que se llenaban por los años de 1940-1950,
cuando el pueblo llegó a su cenit de población. Sobrepasaba entonces
el centenar de vecinos. Como en toda Castilla y León, en los de 1920
sufrió una gran emigración principalmente hacia la Argentina;
en los de 1950 a la República Dominicana y siempre, a las grandes ciudades
de España, sobre todo a Cataluña, Madrid y Bilbao.
En la actualidad, podemos decir que la agricultura y
la cría de ganado en granjas sostienen el reducido número de habitantes
que sobreviven.
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Realizado por José Hernando Pérez
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