ESCENA DE AMOR
Que bonito amar ese cuerpo de mujer
suave y amable viniendo hacia mí.
Fundiéndose entre mis brazos,
fundiéndome entre sus besos.
Y penetrando en ella
tranquilamente.
Sin prisas.
Pero eso sí... intensamente.
Sintiendo a tope el placer de restregar
-desnudos nuestros cuerpos-
nuestras pieles ardiendo,
...al rojo vivo...
...quemándose...
Entre paisajes de sábanas
y juegos de caricias
que me hacen estremecer hasta el alma.
Aunque de poco me sirve el alma
en ese instante de fusión de nuestras células;
el alma está ahí en ese momento,
nuestro cuerpo es el alma en esa hora,
nuestro cuerpo es perfecto, es el todo;
es más... es el todo y medio.
Y al fondo de la escena...
el suave crujido de los troncos
que se retuercen entre el fuego del hogar
es casi imprescindible.
Sí, mi amor, es del todo imprescindible.
Jordi Gomara Pérez
Tordera, agosto de 1982