Diego
de Silva Velázquez
No es fácil verlo. No. No es fácil
verlo:
el maestro Velázquez se escondía
detrás
de los colores y la luz
y de
esa perspectiva
tan
alabada. Pero
está.
Sin duda está tras esa fría
indolencia
de no pintar los fondos,
de
pintarse pintando "Las meninas"
unos
años más joven.
Lo
adivino detrás de la sonrisa
-
que no se ve - de Inocencio, sentado
en
ese trono macho y que nos mira
con
sonrisa de lobo y de chacal,
de
sosa y de lejía,
de
disputas de lindes,
de
seguir con las cejas a las niñas.
Nos
enseña el anillo con desgana
¿Por
qué se llamaría
Inocencio?
El maestro
Velázquez
lo sabía
y
nos quiso legar el estupor
que le produjo esa sutil mentira.
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